Perversión y subversión

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Adolf Hitler era sin duda un psicópata con rasgos histriónicos y paranoides adheridos a su personalidad y dotado de una hipnagogia, carisma, determinación y seducción extraordinarias. Una seducción que dejó huella en miles de personas gracias a uno de sus colaboradores más enamorados “Joseff Goebbels” que fue sin ninguna duda el que le catapultó al poder después del fracaso del golpe de Estado que pretendió dar en Munich y por el que fue condenado a 5 años de cárcel de los que solo cumplió 9 meses. Llama la atención la brevedad de su condena jurídica y aun más la brevedad de su estancia en la cárcel ante un delito tan grave. Dicen que fueron sus discursos, pronunciados ante el tribunal que le juzgó la causa de esa “generosidad”.

Fue allí en la cárcel de Landberg donde escribió “Mi lucha” con la colaboración de su secretario personal Rudolff Hess, otro de sus “enamorados” seguidores que por cierto también cumplía condena en la misma prisión.

En el libro pueden perseguirse las ideas fijas que le acompañaron durante toda su vida, el odio que profesaba a los vieneses, a los comunistas y a los judíos. También podemos perseguir ciertas ideas supremacistas que atribuía a la condición alemana, más tarde “raza aria” que Hitler pensaba que tenia una especie de misión universal : dominar el mundo. De manera que podemos ver que su personalidad no era nada sencilla, no era un psicópata cualquiera, no sólo era un gran actor/declamador sino que poseía un magnetismo personal fuera de toda duda, una capacidad persuasiva intensa a pesar de que su cultura era bastante limitada y las ideas que proclamaba eran delirantes.

Hitler se inició a la política después de un periodo errático donde intentó matricularse sin éxito en la escuela de bellas artes y otras ocupaciones menores hasta que conoció al que sería su mentor: un ocultista llamado Eckart que tenía un grupo secreto: la secta esotérica Thule y que esperaba un salvador para Alemania, un Mesías, quizá de esa militancia surgió la idea de la cruz gamada y otras ideas como la de conductor, Führer o Lider. No cabe duda de que Eckart le convenció de una manera u otra de que ese Mesías era él, como en Matrix

El contexto social de aquel tiempo era nefasto para Alemania que después de perder la guerra contra Francia y sus aliados había contraído no pocas deudas de guerra, perdida de territorios y de recursos en la cuenca del Rhur que pasaron a ser explotados por franceses como adelanto de la deuda y que había arruinado a la población condenándola no solo a una humillación histórica sino a la pobreza generalizada. La república de Weimar era débil y se veía continuamente amenazada por milicias armadas tanto de los comunistas como de la extrema derecha. Es interesante observar como gran parte de los alemanes de aquella época militaban en esas milicias que tras la guerra no habían sido desarmadas y cuyos oficiales al mando disponían de recursos limitados pero muy dotados de un personal hambriento y fanatizado que disponían de ese empleo como modo de ganarse la vida a falta de otra cosa mejor. Algo así sucedió también en la segunda República española: sindicatos y partidos disponían de milicias propias, una especie de ejércitos privados que imponían su ley en la calle. Y que naturalmente debilitaban a los gobiernos que se veían incapaces de preservar el orden publico.

Es en este contexto de milicias armadas donde Hitler consigue obtener el favor de algunos militares beligerantes contra el estado de cosas que había dejado el tratado de Versalles y como logró obtener -no solo un partido hecho a su propia medida (El partido obrero alemán)- sino una fuerza de choque nada desdeñable.

Sin embargo durante su estancia en la cárcel Hitler tuvo una revelación: el poder no se conquista con ametralladoras y milicias armadas hasta los dientes sino a través de las urnas. En sus propias palabras: “primero el poder, luego la revolución”. Fue así que poco a poco fue configurando su perfil político en detrimento de su perfil militar o revolucionario. Cayó en la cuenta de que la gente le tenía miedo y que su discurso era demasiado radical, de que era aclamado en las cervecerías pero no en los cócteles sociales, máxime cuando parecía que Alemania emergía de nuevo después de los desastres de la postguerra. La gente se había instalado en su zona de confort y no quería saber nada de revoluciones. Por esta razón el partido nazi que había fundado años atrás para sustituir al viejo modelo de partido obrero alemán, no conseguía despuntar en votos, que nunca pasaban del 3% del total. El partido nazi parecía condenado a su fin pero sucedió algo que le llevaría a la cumbre del poder y ese algo fue el crack de 1929 que dejaría de nuevo a Alemania en una situación peor que la de postguerra.

El mejor escenario para un partido revolucionario, es desde luego una atmósfera de indignación sea por las razones que sean, pero es necesario algo más: una crisis social y económica, es ahí donde estos partidos logran establecer sus mayorías parlamentarias, el primer paso para posteriormente debilitar la democracia acaparando todo el poder del estado y quemando el Reichstag. Hitler ya no lo necesitaba. Primero el poder, luego la revolución. Ninguna revolución tiene éxito en una situación de prosperidad.

La democracia es una institución muy vulnerable si no está bien blindada frente a la subversión. Y Hitler demostró que desde dentro de ella se puede destruir, solo mediante los votos y cierta mística propagandística y altercados continuos en las calles. Un enemigo común al que echar la culpa de todos los males y aprovechar la demanda del publico en su seguridad aun renunciando a su libertad. Existe en los humanos una nostalgia por volver a ser siervos y por seguir al abanderado.

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Aun hoy todos los movimientos subversivos del mundo llevan la misma agenda. Goebbels nos la enseñó y un sobrino de Freud , Edward Bernays, nos la escribió. Años más tarde un comunista italiano -Antonio Gramsci- la transformó en una doctrina: la doctrina de la hegemonía del discurso.

Hitler no era un simple xenófobo. La xenofobia es un miedo -un temor- a lo desconocido, al extranjero y es posible afirmar que la xenofobia nos viene de serie, una defensa frente a las amenazas ancestrales que proyectamos en los desconocidos. Pero lo de Hitler no era un temor, sino un delirio antisemita, extendido a otras “razas degeneradas” como gitanos, enfermos mentales, rusos, negros, homosexuales etc. Es el capitulo de la degeneración racial el que Hitler utilizó para colgar su inmenso auto-odio, un odio a todo lo suyo: no hay que olvidar que Hitler era austriaco a pesar de que el se considerara alemán. Me parece trascendente este dato. Un delirio que además pudo compartir con la camarilla fascinada que le seguía, un delirio que naturalmente procedía de la envidia y no del temor.

¿Pero de dónde procedía tal odio?

Lo que sabemos de la infancia de Hitler es bien poco y nada relevante si lo comparamos con miles de niños austríacos de esa época. Norman Mailer tiene un libro donde combina la realidad histórica con la ficción y donde aparecen algunos datos que por otra parte no han sido comprobados documentalmente. Para Mailer el padre de Hitler, Alois, tuvo un hijo con su propia hija, de tal modo que la madre de Hitler – Klara- según esta hipótesis sería al mismo tiempo su hermana. Lo cierto es que el tal Alois se casó tres veces y con su ultima esposa Klara estaba unido por alguna clase de parentesco (primos según los documentos) y tuvo que pedir licencia especial: de los 5 hijos que tuvo el matrimonio solo sobrevivieron dos, el propio Adolf y Paula su hermana. En cualquier caso la hipótesis de la endogamia en familias que vivían aisladas en el campo no sería la excepción sino la regla en aquella época. Personalmente no tengo ninguna duda de que Hitler era el producto de la consaguineidad de una manera u otra.

De su vida sexual tampoco sabemos gran cosa salvo que según todas las pruebas Hitler estaba poco interesado en el sexo: aun así tuvo un asunto bastante escabroso -incestuoso- con su sobrina (hija de su hermana Paula) que terminó suicidándose en circunstancias poco claras. El matrimonio de Hitler con Eva Braun tampoco parecía basarse en una pasión desbordante. A pesar de ser un perverso, Hitler no era especialmente sexual. Las drogas y su sentido de misión redentora probablemente obstruían todo el flujo libidinal del que disponía.

Por otra parte la empatía y la insensibilidad emocional son caracteristicas de todos los psicópatas así como dificultades para la intimidad. Hoy con el DSM en la mano es muy posible que Hitler recibiera tres o cuatro diagnósticos en el eje 2 y alguno en el eje 1. Están documentados algunos episodios conversivos durante la primera guerra mundial, asi como un episodio de ceguera que se resolvió espontáneamente. Su toxicofilia está bien documentada en relación a su adicción a anfetaminas y otras drogas que le procuraba su medico personal.

En relación al eje 2, Hitler cumpliría criterios para el trastorno paranoide y esquizotipico (del cluster A), así como del histriónico en cluster B. y quizá también del narcisista. Una mezcla diabólica que podría resumirse en un trastorno inespecificado de la personalidad.

Pero el DSM con su manía fragmentaria no puede abarcar la complejidad total de la personalidad de Hitler, es por eso que me parece más pertinente la etiqueta de psicópata con todos los apellidos que queramos añadir y que ya llevó a cabo Kurt Schneider, pues su fanatismo paranoide no es propio de todos los psicópatas, ni siquiera su exhibicionismo histriónico. Hitler es un tratado de psicopatología, sin estar loco del todo.

Hitler es un paradigma de como la subversión -política- y la perversión -psicológica- van de la mano, por no decir que son la misma cosa.

Referencias bibliográficas:

  • Koepf, G. & Soyka, M. (2007) Hitler’s missing psychiatric file. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience; 257(4).
  • Murray, H.A. (1943). Analysis of the personality of Adolf Hitler. With predictions of his future behavior and suggestions for dealing with him now and after Germany’s surrender.
  • Redlich, F. (1998). Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet. Oxford University Press.
  • Stewart, D. (2005) Inside the mind of Adolf Hitler. BBC.

Lo simple, lo complicado, lo complejo y lo caótico

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Vale la pena que el lector comience con este articulo para hacer boca, pero no importa si no lo hace porque voy a basarme en él para intentar explicar un fenómeno que me parece muy confuso sobre todo a la hora de tomar decisiones en entornos de incertidumbre.

Aunque el blog está orientado a temas de marketing y de coaching y remite a la vez a un articulo de Snowden sobre un modelo (Cynefin) de toma de decisiones empresariales que me ha parecido interesante y he querido rescatar algunas de sus conceptualizaciones para intentar explicar temas importantes de la neurociencia, tanto en el ámbito social como en el psicológico y de la Salud mental.

Para empezar describiré uno a uno de estos dominios:

1. Dominio Simple

En este dominio se opera con problemáticas simples. Es muy fácil identificar las causas y sus efectos. Por lo general, la respuesta correcta es clara, conocida por todos e indiscutible, en cierto modo axiomática. En este dominio existen las mejores prácticas, soluciones conocidas para problemas conocidos y al alcance de todos. Los procesos más eficientes en este dominio son aquellos que especifican una serie lógica de pasos y se ejecutan de manera repetitiva, una y otra vez. Ejemplos de este dominio son la construcción en serie de un mismo producto, la producción en cadena o la identificación de causas elementales de enfermedades que dan lugar a través de la acumulación de evidencia a tratamientos eficaces.

2. Dominio Complicado

En este dominio encontramos problemas complicados que no hay que confundir con los complejos. Para abordarlos son necesarias buenas prácticas y perfiles expertos. Hay múltiples soluciones correctas para una misma problemática, pero se requiere del concurso de expertos para poder identificarlas. Un ejemplo típico de este escenario es la solución de un problema de diagnóstico médico de una enfermedad con varias variables donde cada una de ellas opera como una adición a todas las demás. Un ejemplo podria ser: ¿Cuando está indicada hacer una cesárea en un parto? Evidentemente se necesita el concurso  de un experto y de valoración de las circunstancias del embarazo y de la paciente (edad, factores de riesgo, presentación de nalgas, etc). Existen múltiples variables en juego pero todas son computables en la decisión final.

3. Dominio Complejo

Cuando nos enfrentamos a problemas complejos, los resultados se vuelven más impredecibles. No existen ni mejores ni buenas prácticas catalogadas para las situaciones frente a las cuales nos podemos encontrar. Simplemente, no sabemos con anticipación si una determinada solución va a funcionar. Solo podemos examinar los resultados y adaptarnos. Este es el dominio de las prácticas emergentes. Las soluciones encontradas rara vez son replicables, con los mismos resultados, a otros problemas similares.

Para poder operar en la complejidad necesitamos generar contextos donde haya lugar para la experimentación y donde el fallo sea de bajo impacto. Se requieren niveles altos de creatividad, innovación, interacción y comunicación.

En otro lugar he hablado de estos entornos con el nombre de problemas “endemoniados” (wicked problems). Lo interesante es que en este tipo de entornos los expertos no sirven de mucho más que para apuntar opiniones más o menos estandarizadas pues lo que define a un dominio complejo es que el problema no puede ser definido sino después de haberse resuelto,

Este es el campo de las soluciones políticas a problemas difíciles de abordar, y también los problemas sociales y como no, los problemas mentales. Tratar un problema mental siempre se da en un contexto de incertidumbre pues no solo intervienen muchas variables como en el dominio complicado sino que estas variables están ocultas entre los vínculos de una variable y otra.

Tratar un problema mental siempre será mas seguro si lo hace un psiquiatra o un psicólogo pero de ahí no podemos deducir que todos los psiquiatras o todos los psicólogos van a estar de acuerdo, no sólo en el tratamiento sino en la solución del problema. El profesional experto introduce a su vez una variable -la de su personalidad o carisma- que va a operar como una emergencia incierta. Un psicólogo no podrá replicar nunca lo que le enseñó su maestro: siempre habrá que tener en cuenta la novedad y la innovación creadora de su discípulo, que pocas veces será consciente de su potencial de operar cambios en los demás. No solo no hay dos pacientes iguales sino que no hay dos patologías iguales, ni dos terapeutas iguales y lo que hoy fue un éxito aquí mañana puede ser un fracaso allí.

Esto es precisamente la razón por lo que la economía es una de las ciencias más inciertas de todas las que pueblan las mentes de nuestros expertos. No existe ninguna receta que funcione bien en todos los contextos, ni por supuesto tampoco en política: la democracia liberal es un buen paradigma de lo que estoy diciendo: pareciera que ha funcionado muy bien en Europa y America del Norte pero muy mal en Medio oriente, o Sudamerica.

4. Dominio Caótico

Los problemas caóticos son los más amenazantes y se dan cuando los hechos son inciertos, los valores en disputa, las opiniones diversas y las decisiones urgentes, más allá de eso cuando el Poder del estado se debilita o la autoridad no existe a pesar de que.requieren una respuesta inmediata. Estamos en crisis y necesitamos actuar de inmediato para restablecer cierto orden, Es lo que sucede en los países en guerra o en situaciones revolucionarias. Imaginemos que el sistema de despacho de vuelos en un aeropuerto de alto tráfico deja de funcionar, alguien debe tomar el control y mover la situación fuera del caos.

Y por ultimo Snowden nos regala una quinta posibilidad:

5. Dominio Desordenado

Nos movemos en el espacio desordenado cuando no sabemos en qué dominio estamos. Se la clasifica como una zona peligrosa, ya que no podemos medir las situaciones ni determinar la forma de actuar. Es muy típico en estas situaciones que las personas interpreten las situaciones y actúen en base a preferencias personales. El gran peligro del dominio desordenado es actuar de manera diferente a la que se necesita para resolver ciertos problemas. Por ejemplo, mucha gente cree que un problema complejo puede resolverse con una solución simple, pongo el caso del problema catalán. No existen soluciones simples para un problema así, del mismo modo cabe interpretar las soluciones simplistas a problemas muy enredados y con muchas variables ¿Qué hacemos con las drogas?¿Acabaría la legalización con el narcotráfico? ¿Habría mas o menos consumidores? ¿Que impacto tendría en la emergencia de problemas psiquiátricos en la población?¿Qué haríamos con esos nuevos enfermos con patologías mentales?

La lista de propuestas simples a problemas complejos es demasiado larga para que me extienda. Lo importante es que estas soluciones que se proponen son casi siempre demasiado simples pues el que las emite no sabe a qué dominio pertenece el problema.

De manera que:

Si nos encontráramos en el espacio desordenado, todo lo que hagamos debe estar enfocado netamente a salirnos de ese espacio hacia uno mejor identificado, para luego actuar de la manera en que dicho dominio lo requiera.

¿Cómo resolver este tipo de problemas?

La primera idea a anotar es que estos problemas no se resuelven jamás pero pueden disolverse, perder vigencia o desclasificarse si cambian las condiciones del entorno -las relaciones entre sus enlaces- que es el lugar donde el problema anida.

Una consecuencia de esta primera aproximación es que no están justificadas grandes decisiones  y conformarse con no empeorar las cosas: hay que hacer notar que los “wicked problems” tienen tendencia a empeorar precisamente a causa de los esfuerzos que hacemos por mejorarlos.

Otra paradoja psicologica de interés es ésta:  ¿ a quién tratar?  Sin olvidar de que a veces el mejor tratamiento es aquel que no llega a realizarse jamás. Una buena prescripción puede incluir tanto tratar como no tratar.

La segunda consideración es que si bien los problemas comunes admiten sólo una solución verdadera este tipo de problemas admiten muchas explicaciones buenas, son por así decir multidefinibles y pueden ser abordados de múltiples formas bien diferentes entre sí con idénticos resultados. Son problemas que parecen haber evolucionado con la idea de la multidisciplinariedad y múltiples modelos explicativos y quizá por eso pueden adaptarse perfectamente a entornos terapéuticos variados.

Y por fin, una idea fundamental que vale tanto para la psiquiatría como para otros ámbitos de conflicto:

La resolución del problema sólo puede obtenerse a través de principios éticos y no técnicos.

No hay mas remedio que negociar.

Asi se resuelven los “wicked problems” que se resuelven.

O bien se disuelven, por ejemplo ¿quien se acuerda hoy de los piratas de Somalia y se plantea si hay que pagar o no rescates?

La actualidad lo ha quitado del catálogo de problemas sin resolver.

Bibliografía.-

1. Snowden, D. (2000). “Cynefin, A Sense of Time and Place: an Ecological Approach to Sense Making and Learning in Formal and Informal Communities” conference proceedings of KMAC at the University of Aston, July 2000 and Snowden, D. (2000) “Cynefin: a sense of time and space, the social ecology of knowledge management”. In Knowledge Horizons : The Present and the Promise of Knowledge Management ed. C Despres & D Chauvel Butterworth Heinemann October 2000