Afrodita desenmascarada

afrodita

Maria Blanco es una feminista atípica en el panorama español de feminismos utópicos, con ideas liberales y más parecida a Camilla Plaglia o Cristina Sommers que a Barbihijaputa y cuyo blog esta aqui. Recientemente ha escrito un libro que habla precisamente de sus ideas acerca del feminismo de tercera ola o como yo suelo llamarle “feminismo postmoderno” que naturalmente está en manos de la izquierda y la extrema izquierda. Se trata de una voz que hay que escuchar precisamente por su sentido común y por su versión naturalmente opositora a las tesis más conocidas y que tienen que ver con la idea de que el hombre y la mujer son enemigos por naturaleza, que en todo hombre hay un violador al acecho y que “la igualdad aun no se ha conseguido por culpa del capitalismo”.

La verdad es que -como dice Arcadi Espada hoy en un articulo del Mundo-, la igualdad ya se ha alcanzado y la huelga de hoy no es sino una huelga contra la vida, ya no quedan leyes por hacer.

feminismo

Es por eso que la ampliación del campo de batalla se ha llevado a extremos tragicómicos pues ya no hay ninguna trinchera que conquistar en los derechos de género salvo violentando la naturaleza humana.

La elección de Afrodita para el titulo de este libro me parece muy apropiado, pero ¿quién era Afrodita?

Afrodita era una diosa griega anterior al orden olímpico, es en este sentido un principio primordial, una diosa solar, que no podía ser victimizada por los hombres, era una diosa “virgen” que no siente ninguna culpabilidad sexual y que solo se ocupa del placer, del arte y de la contemplación de lo bello. A diferencia de las diosas victimizadas por el orden patriarcal, como Hera, Perséfone o Demeter, Afrodita es por así decir una devoradora de hombres con los que mantiene una relación instrumental y a los que abandona cuando ya no la complacen en sus deseos. Dicho de una manera psicoanalítica: Afrodita es una mujer perversa en el sentido de que no ha asumido la castración simbólica, es decir su subordinación al orden masculino, a la Ley. Su equivalente en la Torá es Lilith a la que Yahvé castigó por no querer copular en la posición del misionero. Hathor es su equivalente egipcio.

Es decir se trata de un arquetipo universal-

Lo cierto es que la liberación de la mujer ha sido uno de los hitos más importantes y con mayor calado del siglo XX, no sólo liberó a la mujer de su dependencia económica del hombre, primero padre, luego marido a través del empleo remunerado sino que además tuvo correlatos importantes en la forma de vestir: Cocó Chanel fue sin duda una de sus  mediadoras: la que sustituyó los refajos por vestidos más cómodos y con la inclusión de los pantalones masculinos que dan más juego a las piernas que las fajas y corsés.

Algunos autores piensan que fue la tecnología capitalista y no las sufragistas quienes liberaron a la mujer, por ejemplo aquí en este articulo el autor propone que lo que verdaderamente liberó a las mujeres fue la lavadora y los electrodomésticos en general, se trató de una liberación de tareas domésticas lo que dejó tiempo para otras tareas en ausencia de servicio. La lavadora igualó a la criada con la señora.

Pero personalmente creo que ninguna liberación hubiera podido llevarse a cabo sin la liberación reproductiva, la “cruel atadura” que ata a los vivíparos a los productos de su vientre durante toda una vida. La píldora anticonceptiva permitió planificar los nacimientos de los hijos (a la baja) y dejó tiempo libre a las mujeres muchos años para trabajar fuera de casa, hacer carreras largas o competir para medallas olimpicas.

Pero la píldora anticonceptiva trajo otras liberaciones. La principal -después del dominio sobre la reproducción- fue la del sexo libre, o mejor del disfrute sexual. No cabe duda de que la sexualidad femenina restringida a labores reproductivas no gozaba de plenitud. Muchas de nuestras abuelas no sabían qué era un orgasmo: su sexo no era pues de calidad, sino una especie de débito conyugal que se hacia de mala gana para complacer al marido. Una ama de casa de los años 50 padecía una especie de anestesia sexual que en parte era provocada por el miedo a quedar embarazada y por otro por el “doble standard”, es decir la creencia de que las mujeres no gozaban en el sexo. Muchas supieron por sus hijas y nietas que el sexo era divertido.

El dominio de estas técnicas reproductivas puso en manos de las mujeres la reproducción de los hombres, lo cual generó una inversión en el éxito reproductivo de hombres y mujeres que en estado natural funciona así: el éxito reproductivo de los hombres depende del numero de parejas sexuales que consiga en su vida, mientras que el éxito de las mujeres dependía del numero de óvulos que era capaz de producir. Es por eso que el éxito reproductivo de los hombres siempre fue superior al de las mujeres,pero ahora la situación se invirtió. Las mujeres controlan quién se reproduce con ellas y cuantas veces. La consecuencia de este fenómeno es que las mujeres tienen más éxito reproductivo que los hombres y lo que es peor: algunos hombres no se reproducirán nunca.

Algo que va acompañado de otro fenómeno curioso: hoy cuando una mujer llega al matrimonio ya tiene una amplia experiencia sexual: contactos esporádicos de corta duración que no acaban de dejarla satisfecha. Al fin y al cabo, casi todos queremos tener alguien a quién querer, que nos quiera y formar una pareja a largo plazo. Hasta el sexo puede llegar a ser de mayor calidad en una relación a largo plazo que en los breves escarceos puntuales.

El contrato sexual que había funcionado desde el Neolítico se rompió cuando la mujer se hizo propietaria del cuerpo reproductivo y del cuerpo sexual. ¿Pero qué hizo el hombre?

Los perdedores de la guerra de los sexos acabaron en la cuneta de la historia pagando las facturas de sus hijos después de costosos divorcios o abandonos no reglados, otros pasaron a la acción y espabilaron. ¿Cómo espabilaron los hombres?

Mientras son jóvenes los hombres no oponen demasiada resistencia a este estado de cosas del feminismo, puesto que el sexo fácil y gratuito entra en su catálogo de preferencias. Los contactos fortuitos de una noche pueden ser decepcionantes pero no contienen ningún peaje sobreañadido y son más baratos que los contactos con profesionales. El problema viene cuando ese tipo de contactos son decepcionantes para una sensibilidad concreta. Algunos no se conforman con eso, como este contertulio mío, soltero y que practica el “one night stand” con diversas parejas:

En parte es cierto… pero también necesito confiar, necesito intimar, necesito afecto de alguien conocido, necesito proyectar expectativas (como cualquier ser humano sano con capacidad de representarse el futuro y desear algo) y me he visto obligado a evolucionar para que el duelo propio de la cercenación de deseos y expectativas me dure lo mínimo posible y pueda salir rápidamente a la calle a seguir, o bailando, o follando o enamorándome, según se tercie. y también he evolucionado para aprender a no a hacer chantaje emocional si las expectativas son frustrantes, porque en el fondo, tuve la oportunidad de ver por dentro a esa persona, si mi deseo y mis expectativas no me hubieran cegado….

Pero han espabilado:

Espabilar también significa que una chica buenorra, con la minifalda por encima del ombligo, jugando con tu barba y sentida en tus rodillas, puede que solo signifique “una chica buenorra, con minifalda por encima del ombligo, sentada en tus rodillas”, jugando con tu barba…. y que tal vez, yo luego me siente en las suyas, juegue con la gomita de su sujetador y la deje igualmente con las bragas calientes y me levante y me vaya y nadie tiene que reprocharle nada a nadie.

Eso es muy complicado de encajar, porque ambas partes se cabrean, aunque la mujer solo reconozca el cabreo del hombre cuando se frustra y no reconozca su propio cabreo cuando la frustran a ella y que únicamente reconozca su propio derecho a sentarse en las rodillas de quien les de la gana y levantarse cuando las de la gana; pero no reconozcan el derecho paralelo del hombre. Cierto, estoy de acuerdo con ellas, en que pueden sentarse tranquilamente en mis rodillas y levantarse cuando quieran y yo no las voy a acosar ni les voy a reír las gracias. Ok, tienen razón, pero paralelamente, me reconozco mi derecho a decirles que no se sienten en mis rodillas cuando a mi me de la gana decírselo y también me reconozco mi derecho a sentarme en las de ellas y juguetear con ellas, con su permiso, eso si y sin que se hagan expectativas ni sexuales, ni románticas. Esa es una de las perlas de empoderamiento que las he robado: Yo también quiero esa perla de empoderamiento para mi. Es cojonuda.

En realidad “espabilar” es la contraestrategia masculina al empoderamiento femenino y que consiste en no comprometerse para más allá de una semana. ¿Pues qué ventajas tiene para el hombre formar una pareja con una mujer que por un lado quiere un “hombre de verdad” y por otra pretende poner limites a esa relación, “dure lo que dure”. Se pueden tener hijos e hipotecas con esas condiciones?

¿Y ellas?

Tengo algunas amigas que son buenas profesionales, guapas, independientes, que ganan dinero e inteligentes que no encuentran pareja. Muchas veces me preguntan ¿Es que ya no quedan hombres de verdad?. Yo suelo decirles que lo que ellas llaman “hombres de verdad” son hombres del viejo paradigma o bien algún alelado. Pero esta pregunta tiene trampa porque mis amigas no buscan cualquier pareja, sino una pareja que tenga ciertas características, tanto de personalidad como de ingresos y de masculinidad tradicional. Un imposible porque ese modelo isosexual (1) al que aspiran (el estilo suave de Johnny Depp) solo existe en el cine.

Y si dicen que un hombre simplemente juguetón, no es virii… pues la próxima vez que hagan una revolución, que midan las consecuencias.

En conclusión el feminismo de género es solo la versión extrema de otro feminismo que es continuador de los derechos que las mujeres alcanzaron durante el siglo XX. Derechos que una vez alcanzados han dado lugar a una búsqueda de nuevas trincheras donde encajar distintas reivindicaciones y malestares individuales que se constelan en ventajas a corto plazo para las mujeres en todos los ordenes de la vida. Sin embargo el éxito de estas políticas no es sostenible por falta de niños a quienes adoctrinar y por la previsible deserción de los hombres a mantener ese modelo.

Afrodita queda desenmascarada cuando habla de “hombres de verdad”.

(!) El modelo isosexual de preferencia hoy es aquel deseo femenino que pretende encontrar un hombre con el que compartir todas aquellas cuestiones que antaño se compartían entre sí las mujeres, intimidad, complicidad, confianza, lealtad, etc. Es decir, la isosexualidad es el juego del deseo que las mujeres quieren que los hombres jueguen. Un modelo de igualdad en todo excepto en la cama.

Este es el modelo liberal de feminismo que preconiza Maria Blanco.

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