Bacavia

catalans

Pocos saben lo que significa esta palabra, que en realidad es un neologismo -en realidad un acróstico- inventado allá por los 80 por un grupo de intelectuales valenciano-catalanes para referirse a los Países catalanes, una entidad jurídica virtual que aun ronda por el imaginario de muchos de ellos ya jubilados o fallecidos como Joan Fuster pero que mantienen la vieja ilusión de construir una entidad política confederada de las tres regiones Ba-leares, Ca-taluña y V-alenc-ia.

Si se inventó esa palabra fue para eludir la hegemonía económica y cultural de Cataluña pues se pensó que los valencianos o los mallorquines podrían oponerse a un término demasiado escorado a favor de Cataluña en la denominación de “Països catalans”. En realidad el invento que se atribuye a ese grupo de intelectuales que se aglutinaban en las tertulias organizadas por Joan Fuster, no fue un invento colectivo sino un invento de Amadeu Fabregat.

Amadeu fabregat es un chico de mi pueblo, aunque educado en Lérida que llegó a ser director de canal 9 (un invento suyo, me refiero al nombre de doble lectura, “nou” de nueve y “nou” de nuevo), es una persona muy ingeniosa, tanto que se las arregló para que le nombraran Director general de canal 9 en la época de Lerma y eso que no era militante del PSOE. Quien le nombró -fuera el que fuera- no lo hizo por su militancia socialista sino por su catalanismo.

Fabregat había destacado por sus programas de radio, sobre todo con aquel “Cal dir” y “De dalt a baix” donde nos enseñó como se decían las cosas en un “valenciano correcto”, es decir normalizado o catalanizado. A mi que soy valenciano parlante siempre me hicieron mucha gracia que me dijeran que no se decía “calcetins” sino “mitjons”, o mitjes pero no calces, que sentarse se llamara “seures” o que “eixugamans” se dijera en realidad “toballola”y cosas así. La teoría es que el valenciano contenía muchas palabras que eran “castellanismos” y que por tanto estaban mal dichas, en su lugar deberíamos aprender a llamarlas por su nombre, catalán por cierto. Amadeu tiene mucho mérito pues hizo en Valencia lo que muchos años antes había hecho Pompeu Fabra con el catalán bajo las ordenes de Prat de la Riba: transformar un rudo idioma de campesinos en un idioma culto.

Pues el valenciano como el catalán anteriormente era un idioma fundamentalmente rural, en Valencia capital no se hablaba el valenciano y los de pueblo apenas sabían hablar el castellano si no habían ido a la mili o no estaban lo suficientemente escolarizados. Eso le pasaba al tío Canya, héroe del valencianismo reivindicativo del orgullo de no conocer el español.

De lo que se trataba a través de la unidad de la lengua era la de delimitar un mapa político distinto al que conocemos (véase el mapa) y de catalanizar el valenciano y llevarlo a la unificación con lo que se hablaba en el Principat, como se llamaba entonces a Cataluña. Primero unifiquemos el idioma, luego ya hablaremos de Bacavia.

Y no cabe duda de que la primera fase de ese proyecto tuvo mucho éxito, hoy para entrar en la Administración valenciana es necesario tener un grado de valenciano que cuentan como si de una tesis se tratara, y todos los niños están sumergidos en ese idioma desde su más tierna infancia. Personalmente no conozco a nadie que no lo entienda y lo hable más o menos correctamente a pesar de todas las batallas que se dieron en los 90 sobre si el valenciano y el catalán son el mismo idioma o no. Al final incluso hubo una Academia de la lengua destinada a este fin de aclarar y marear la perdiz acerca de si estamos hablando el mismo idioma o por el contrario si son dos idiomas diferentes o una ultima vuelta de tuerca: si no seria el catalán un derivado del valenciano como sugiere Luca de Tena.

Para Luca de Tena existe una lengua Valenciano-Occitana, y el Catalán es un dialecto de ella.

Las tres lenguas con substratos propios se producen en la rotura del latín tras el martillazo árabe a los visigodos, y su ímpetu los arrincona respectivamente en Galia, Cantábrica y Occitania (Glacis Francés entre Pirineos y Loira).
Con la reconquista bajarían vigorizadas al reencuentro mozárabe que las conservaba arcaizadas. No olvidemos que la “Covadonga” valenciana está en Poitiers y Tours, donde Carlos Martel inició la Reconquista del Levante Español.

La lengua se obtuvo y tiene cinco variantes: Lemosín, Alvernés, Gascón, Provenzal y Languedocciano. Fue el Provenzal el que entró en Cataluña (Gerona y Barcelona) o Marca Hispánica. El Lemosín, tras la batalla de Murel (1213), es traído a Valencia y Mallorca por los miles de intelectuales occitanos perseguidos por Francia (política) y la Iglesia (religión) durante y después de la Cruzada Albigense.

En el siglo XIX la burguesía catalana afrancesa su lengua distanciándola de la valenciana, y Prat de la Riba en 1906 encarga al ingeniero industrial Pompeu Fabra la fabricación de la lengua catalana. En 1912 se publica la primera gramática catalana independiente de la valenciana, mezcla de arcaísmos, valencianismos, galicismos y palabras inventadas por Fabra. Del mismo modo Fabregat también hizo sus inventos cuando fue director General de Canal 9. En aquel entonces cuando hubo el accidente de Chernobil, se planteó en las redacciones de Canal 9 el siguiente problema ¿Cómo se llama Ucrania en valenciano?

No se llama de ninguna forma porque los idiomas se forjan en determinados entornos, es por eso que existen palabras valencianas para nombrar casi todos los utensilios agrícolas que proceden del árabe pero ninguna para nombrar inventos tecnológicos. Se podría haber llamado Ucrania a Ucrania pero se optó por el neologismo más catalán, Ucraïna.

La pretensión de imponer esta jerga a valencianos y mallorquines para amalgamarlos en un virtual ente de “Países Catalanes”, responde a un chauvinista y práctico deseo catalán de dominar estas dos regiones que acaparan buena parte de la riqueza española, obsérvese el mapa como se abandonan las zonas pobres del interior de Valencia colindantes con Cuenca y otras de Murcia y se invaden territorios hoy de Aragón. A tal fin, una nueva historia, una nueva literatura, han sido creadas para dar carta de naturaleza cultural al País Catalán, el Reino de Valencia y las Islas Baleares, es decir, la nueva nacionalidad catalana, que carece de ella. Por supuesto que valencianos y mallorquines se han opuesto rotundamente a este invento de absorción.

Y aquí es donde entra Bacavia, la primera fase de este plan. Conseguir el poder político era el siguiente paso, pero la sociedad valenciana siempre se ha mostrado impermeable a esas tesis expansionistas y aunque obviamente hemos perdido el primer combate: el lingüistico, la batalla política no ha hecho sino comenzar.

No cabe duda de que las agendas nacionalistas siguen esta secuencia, primero el idioma, pues el idioma y la religión son los principales elementos de cohesión e impulsan el orgullo de todos los tíos Canyas que sufren así un proceso de desclasamiento hacia arriba y pueden incluso llegar a ser diputados con el único mérito de hablar y escribir el valenciano. Por otra parte y una vez establecido esta permeabilidad lo que queda es apoyar la identidad en el idioma. “Som valencians” puede ser dicho de muchas formas pero a  mi personalmente este grito nunca me supo levantar, la verdad. Después viene el derecho a decidir claro.

¿Y que fue de Bacavia?

Pues Bacavia hoy es una productora de películas propiedad de Amadeu Fabregat.

Primero el idioma, después la identidad y más tarde los aranceles.

Y sin TV no se puede construir ninguna identidad.

4 comentarios en “Bacavia

  1. ¿Y qué se hablaba en Valencia desde fines del siglo VIII hasta, al menos, 1300? Pues se hablaba mozárabe, un dialecto romance en el que se entendían los hispanos arabizados —convertidos o no al Islam—, algunos de cuyos exponentes habían aprendido también la lengua de los invasores musulmanes. Muchos eran bilingües. De hecho, una gran cantidad de préstamos del árabe existentes en las lenguas romances que ahora se hablan en la Península fueron introducidos por la población mozárabe y en época mozárabe. Igual es el caso de algunos topónimos. Por el efecto progresivo de la Conquista cristiana el dialecto mozárabe fue perdiéndose hasta prácticamente desaparecer a fines de 1300 por subsumisión o mezcla en / con los otros dialectos románicos. Como lengua rural —no culta— no se escribía, por lo que los testimonios existentes conservados se reducen a las jarchas —escritas en caracteres árabes por poetas cultos de lengua árabe como parte de sus moaxajas— y a algún que otro topónimo.

  2. Extrañamente parece que dejaron a los Andorranos en la zona gris, quizás porque no les gusto como sonaba el nombre de AnBaCaVia. Quizás nos sentiríamos todos más identificados con el nombre de Països Andorrans, pues en definitiva fueron los montañeses de los Pirineos quienes se mezclaron con los godos para imponer el catolicismo en Bacavia. Un Valenciano entiende mucho mejor el Andorrano, el Lleidatà o el Tarragoní que el Barcelonés, el Gironí y no digamos el Balear, por decir algo de modo genérico.
    Desde que existe el comercio siempre ha habido una lengua franca, y en el mediterráneo el fenicio, el griego, el hebreo y el latín han tenido su importancia. No debemos pues olvidar el ladino o djudezmo, que en todas sus variantes estuvo presente en el levante peninsular desde los tiempos fenicios hasta la expulsión de los sefardíes, conviviendo con todas las variantes del romanç y el árabe, que seguramente era compartido con el amazig, pues una gran mayoría de los musulmanes del Al Ándalus eran, como ahora, de origen bereber.
    Por otro lado también hubo una lengua culta, que en nuestro caso fue la de los trovadores occitanos, y otra cortesana que fue el aragonés, hasta que ambas fueron fagocitadas por el prestigio imperial del castellano.
    Las lenguas son algo vivo, y como los pueblos y las naciones, están en continuo cambio y evolución, y ya se sabe: no se pueden poner puertas al campo. En todo caso está claro que cada territorio tiende sus tendencias vernáculas por lo que a la lengua se refiere, y el Mediterráneo influye mucho. Intentar normalizarlas, aunque quizás sea necesario, es un poco absurdo y debería hacerse con la máxima amplitud evitando las ultracorrecciones. Coger la granera para barrer la taquilla sustituyéndola por la guixeta, es ver un pseudocastellanismo para sustituirlo por un galicismo, las lenguas evolucionan solas según los tiempos. Lo importante es entenderse aunque, a veces haya que aclarar que al solicitar un pito, lo que se quiere sea un silbato.
    La identidad y sentido de pertenencia es algo que no puede imponerse, por esto para aliarse con cualquier ellos, es imprescindible poder existir plenamente como nosotros. Con la lengua pasa lo mismo.
    Respecto a distintas visiones:
    Cataluña como sinónimo de mentira
    http://jgsentandreu.blogspot.com.es/2014/09/cataluna-como-sinonimo-de-mentira.html?m=1

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s