La era anti-Trump

capitalismo

Personalmente me gusta usar twitter para hacer encuestas a sabiendas de que esas encuestas tienen muy poco valor estadístico, por dos razones, la primera es que el número de participantes es muy bajo y la segunda es que twitter no es “población general” y por tanto las opiniones de los tuiteros no tienen porque coincidir con el grueso de la población. Lo que es probable es que el grueso de la población no tenga ninguna opinión formada sobre lo que se pregunta y lo cierto es que los tuiteros si tienen opinión sobre casi cualquier cosa.

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La encuesta que puse hace algunos dias en circulación había cuatro preguntas en relación con nuestra identidad ideológica, así, “Soy”: 1) Soberanista, 2) Feminista, 3) Supremacista blanco y 4) Globalista.

La opción que ganó fue Globalista con un 32%.

Lo cierto es que el globalismo tiene sus defensores y sus enemigos y a juzgar por las reacciones que se han visto por televisión después de la toma de posesión de Trump, parece que los globalistas ganan por goleada, en oposición a aquellos que defienden el soberanismo, es decir la preeminencia de los intereses nacionales por encima de los intereses del conjunto de las naciones.

Lo cierto es que la palabra “globalismo” tiene buena prensa a pesar de que solo beneficia al capital, a las multinacionales y a los mercados de trabajo a la baja. Para entender mejor cuales son los propósitos de estos “globalizadores” el lector puede visitar este articulo de hoy a propósito de los planes que -ya sin ningun pudor- expresan las élites reunidas en Davos: el plan puede resumirse en una palabra, hay que empobrecer a Europa.

Lo cierto es que la globalización beneficia al Capital y a los inmigrantes (esa quinta columna del Capital) y a China  pero perjudica a las clases medias, a los trabajadores, a los pensionistas, a la Pymes y a los profesionales. Es decir perjudica a la mayoría de Europa y de USA.

Frente a eso, parece que anda surgiendo una nueva ideología que podriamos llamar para entendernos Alt-right o “derecha alternativa” como la llamamos en español. Lo que defiende esta nueva derecha es el soberanismo frente a la globalización, más concretamente se oponen en la UE a las politicas de Angela Merkel sobre todo en dos de sus principales políticas: la política de endeudamiento forzado de las naciones del sur de Europa y su política sobre los inmigrantes, un verdadero despropósito a cambio de extender el mercado alemán hacia el este, otro verdadero despropósito que ha terminado enfrentando la UE con Rusia por Ucrania.

Pero lo que más me llama la atención que los defensores de la soberania nacional sean hoy partidos de derecha cuando no hace mucho los antiglobalistas eran precisamente los perroflautas del sistema, anticapitalistas por asi decir. Uno no termina de entender el giro que ha sufrido esta oposición a un sistema capitalista global que amenaza tanto las libertades como el Estado del bienestar. ¿Cómo es posible que la izquierda de la noche a la mañana se haya convertido a la globalización?

Si atendemos al recibimiento que el stablishment ha hecho a Trump deberiamos empezar a sospechar que les ha amargado los planes. Al parecer Obama y la Clinton representaban mejor que él esos intereses a veces oscuros y a veces transparentes que las élites del mundo llevan a cabo para ocultar sus fines. Pero ahora parece que todos los velos se han descorrido y Trump aparece como el enemigo a batir.

Dicen que es nacionalista, machista, maleducado, populista, aislacionista y fascista (evito otros epitetos que tienen que ver con su salud fisica o sexual), pero aqui Francisco Rubiales dice todo lo contrario. Lo que viene a decir es que:

“El liderazgo de Donald Trump no representa la involución y el nacionalismo, como ellos dicen, sino un retorno a la democracia original, muchos más limpia y decente que la democracia degenerada que nos gobierna en el mundo del presente”.

Y entonces no se por qué me acordé de Podemos.

¿Hay alguna relación entre Podemos y Trump?

Ambos son productos de laboratorio, de marketing político. Y en el plano politico veo algunos paralelismos, el primero es el tono mitinero, agresivo, descalificador y casi siempre ofensivo de ambos líderes. Y hoy mismo he tenido la prueba de que Trump e Iglesias piensan lo mismo al menos en la cuestión de la prensa. Se trata de el sector más corrupto de la sociedad, para Trump la CNN y para Iglesias El Pais.

Pero lo cierto es que las noticias falsas, las fake-news y las mentiras son tan frecuentes tanto en la prensa seria como en la otra: la financiada por oscuros intereses. De manera que para el ciudadano común no hay manera de saber qué es verdad y qué es mentira, dicen que estamos en tiempos de la post-verdad lo que significa que ya da igual si lo que nos cuentan es verdad o mentira, se imponen los relatos subjetivos sobre las cosas.

El borramiento de los limites entre lo cierto y lo falso explica la victoria de Trump, un verdadero cisne negro en la politica, pero queda sin explicar si Trump es un Robin Hood de las clases medias, o un infiltrado más que el Capital y los intereses espurios han puesto ahi para despistar. Un quintacolumnista del sistema.

Pero hay un segundo cisne negro en la elección de Donald Tromp como presidente de los Estados Unidos, un cisne negro que parece darle la razón a Peter Turchin de quien hablé en el post anterior y que pronosticaba que:

La sobreproducción de élites suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces, han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.Hay opiniones para todos los gustos.

De manera que ya podemos dejar de hablar de lucha de clases y comenzar a hablar de lucha de élites.

Al final el que gana es el que construye un mejor relato y el mejor relato es el que coincide con la percepción que los ciudadanos tienen de su vida diaria.

El discurso de toma de posesión de Trump:

Presidente del Tribunal Supremo Roberts, presidente Carter, presidente Clinton, presidente Bush, presidente Obama, compatriotas, pueblos del mundo: gracias.

Nosotros, los ciudadanos de América, estamos juntos hoy en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restablecer su compromiso con todo nuestro pueblo. Juntos determinaremos el rumbo de América y el mundo durante los próximos años.Nos encontraremos con retos. Nos encontraremos con dificultades. Pero lo conseguiremos.

Cada cuatro años, nos reunimos en estas escaleras para llevar a cabo el traspaso ordenado y pacífico de poder, y damos las gracias al presidente Obama y la primera dama, Michelle Obama, por su generosa ayuda durante esta transición. Han estado magníficos. Sin embargo, la ceremonia de hoy tiene un significado muy especial. Porque hoy no solo estamos traspasando el poder de un gobierno a otro ni de un partido a otro, sino que estamos transfiriéndolo de Washington, D.C. al pueblo americano.

Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo soportaba los costes. Washington prosperaba, pero el pueblo no compartía su riqueza. Los políticos prosperaban, pero el empleo desaparecía y las fábricas cerraban. El aparato se protegía a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país.

Sus victorias no han sido vuestras victorias; sus triunfos no han sido vuestros triunfos; y, aunque había celebraciones en la capital de nuestra nación, había poco que celebrar para las familias que sufrían penalidades en todo el país. Todo eso va a cambiar, a partir de este mismo instante, porque este momento es vuestro momento, os pertenece a vosotros. Pertenece a todos los que se han reunido hoy aquí y a todos los que nos están viendo desde sus hogares.

Este es vuestro día. Esta es vuestra celebración.Y este, Estados Unidos de América, es vuestro país. Lo que verdaderamente importa no es qué partido controla nuestro gobierno, sino si la gente controla o no el gobierno. El 20 de enero de 2017 se recordará como el día en el que el pueblo volvió a gobernar este país.

Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país dejarán de estar olvidados. Ahora, todo el mundo os escucha. Vinisteis, decenas de millones de vosotros, para formar parte de un movimiento histórico como el mundo no ha conocido jamás. Y en el centro de ese movimiento figura una convicción fundamental: que una nación existe para servir a sus ciudadanos.

Los americanos quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos.Son las demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres y hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas herrumbrosas y esparcidas como lápidas funerarias en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos sin conocimientos; y la criminalidad, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad.

Esta carnicería debe terminar ya. Somos una sola nación, y su sufrimiento es el nuestro. Sus sueños son nuestros sueños; y sus triunfos serán nuestros triunfos. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino.

El juramento que presto hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Llevamos muchas décadas enriqueciendo a la industria extranjera a expensas de la industria americana. Financiando los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste desgaste de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras. Y hemos gastado billones de dólares en el extranjero mientras las infraestructuras nacionales caían en el deterioro y el abandono.

Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. Una a una, las fábricas cerraban y se iban más allá de nuestras fronteras, sin pensar ni por un instante en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que se quedaban atrás. Se ha arrebatado la riqueza a nuestra clase media para redistribuirla por todo el mundo. Pero eso queda en el pasado. Ahora debemos pensar en el futuro.

Nos hemos reunido hoy aquí para dictar un nuevo decreto que se oirá en cada ciudad, cada capital extranjera y cada corredor del poder. A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero. Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas.

Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección engendrará prosperidad y fuerza.

Voy a luchar por vosotros hasta el último aliento, y nunca, jamás, os abandonaré. América volverá a triunfar, como nunca antes. Vamos a recuperar nuestro empleo. Vamos a recuperar nuestras fronteras. Vamos a recuperar nuestra riqueza. Y vamos a recuperar nuestros sueños. Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles y ferrocarriles por todo nuestro maravilloso país. Sacaremos a la gente de las ayudas sociales y la pondremos a trabajar, reconstruiremos nuestro país con mano de obra estadounidense.

Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra estadounidense y contrata a estadounidenses. Buscaremos la amistad y la buena voluntad con todas las naciones del mundo, pero lo haremos teniendo claro que todos los países tienen derecho a poner sus propios intereses por delante. No queremos imponer nuestro modo de vida a nadie, sino dejar que sea un ejemplo reluciente para que todos lo sigan. Reforzaremos las viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, que vamos a erradicar por completo de la faz de la tierra.

La base de nuestra política será una fidelidad total a los Estados Unidos de América, y, a través de la lealtad a nuestro país, redescubriremos la lealtad entre nosotros. Cuando uno abre su corazón al patriotismo, no queda sitio para los prejuicios.

La Biblia nos dice: “Qué bueno y placentero es que el pueblo de Dios viva unido”. Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando el país está unido, es imparable. No hay que temer nada, estamos protegidos, y siempre lo estaremos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estamos protegidos por Dios.

Por último, debemos tener grandes ideas y sueños aún más grandes. En América sabemos que una nación solo está viva si se esfuerza. No vamos a seguir aceptando a políticos que hablan mucho pero no hacen nada, que se quejan sin cesar pero nunca hacen nada al respecto. Las palabras huecas son cosa del pasado. Ha llegado la hora de actuar. Que nadie os diga que no es posible. Ningún obstáculo puede parar el corazón, el ánimo y el espíritu de América. No vamos a fallar. Nuestro país saldrá adelante y volverá a ser próspero. Estamos en el comienzo de un nuevo milenio, preparados para desvelar los misterios del espacio, liberar la tierra de la enfermedad y controlar las energías, las industrias y las tecnologías del mañana.

Un nuevo orgullo nacional nos levantará el ánimo, elevará nuestras aspiraciones y cerrará nuestras divisiones. Ya es hora de recordar lo que nuestros soldados nunca olvidan: que, seamos blancos, negros o marrones, todos tenemos la misma sangre roja de los patriotas, todos disfrutamos de las mismas libertades gloriosas y todos honramos la misma gran bandera americana.

Un niño que nace en la gran urbe de Detroit y otro que nace en las llanuras barridas por el viento de Nebraska ven el mismo cielo, tienen los mismos sueños en sus corazones y reciben su aliento vital del mismo Creador todopoderoso. Por eso os digo a todos los estadounidenses, en todas las ciudades próximas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña y de océano a océano, que oigáis estas palabras:

Nunca volveréis a ser ignorados. Vuestra voz, vuestras esperanzas y vuestros sueños definirán nuestro destino como nación. Y vuestro valor, vuestra bondad y vuestro amor nos guiarán siempre en el camino. Juntos vamos a hacer que América vuelva a ser fuerte. Vamos a hacer que América vuelva a ser rico. Vamos a hacer que América vuelva a estar orgulloso. Vamos a hacer que América vuelva a ser seguro. Y juntos, vamos a hacer que América vuelva a ser grande. Gracias, que Dios os bendiga y que Dios bendiga a América.