Trump y el cisne negro

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Después de haber pasado la resaca Trump me gustaria abordar esta cuestión para decir algunas cosas que se escuchan poco y que precisan de algunas lecturas como esta del cisne negro de Taleb. Un cisne negro es un evento altamente improbable pero posible y que tiene un gran impacto global.

En el libro plantea Taleb su teoria del empirismo escéptico y de algunas ideas relacionadas con los temas del azar, la suerte, el determinismo, el caos y otras lindezas que el lector puede rastrear en este post del blog “Pensamiento sistémico” donde el autor explora estos conceptos vertidos en el libro citado.

Un cisne negro, es en realidad un acontecimiento improbable que precisamente por serlo no suele ser predecido (aunque si explicado a posteriori) y que genera un alto impacto. Segun Taleb su teoria del cisne negro explicaria:

  • El desproporcionado papel de alto impacto, difícil de predecir, y los eventos extraños que están fuera del ámbito de las expectativas normales de la historia, la ciencia, las finanzas y la tecnología.
  • La no computabilidad de la probabilidad de los eventos raros consecuenciales utilizando métodos científicos (debido a la naturaleza misma de las probabilidades pequeñas).
  • Los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del evento extraño en los asuntos históricos.

(Extraido de la wikipedia)

De modo que la elección de Trump es un cisne negro y aunque hubo quien advirtió de esa posibilidad más por hablar de las consecuencias que tendria para el mundo y asustar al personal, lo cierto es que nadie en su sano juicio lo predijo, ni la prensa, ni los poderes económicos, ni las élites financieras que se posicionaron en su contra desde el principio con ataques ad personam: racista, xenófobo, acosador sexual, etc, los sospechosos habituales. Dicho de otra manera, el triunfo de Trump es un triunfo contra el sistema, contra su partido y contra el sentido común. Es el triunfo de eso que ha venido en llamarse populismo.

Pero en realidad el éxito de Trump es el éxito de la politica no profesional, es el triunfo de lo politicamente incorrecto, es el éxito de lo que piensa una mayoria de la gente pero que nadie se atreve a decir en publico. Es el fracaso del feminismo, de las élites, del periodismo, de los politólogos, de los tertulianos y por supuesto de Soros y sus planes neoconservadores.

No es que Trump sea un comunista pero se encuentra a años luz de ese plan de Soros que es un plan pro-globalización. Trump es un antiglobcon, un soberanista, una de esas personas que ha vendido durante su campaña una vieja idea: “America para los americanos”, que es un poco la misma idea que triunfó en el Brexit: El Reino Unido para los británicos, idea a la que le auguro un futuro prometedor.

El éxito de Trump-un cisne negro- pilló a toda la progresía con el paso cambiado, hubo una histeria colectiva (y aun durará un cierto tiempo) donde los demócratas de toda la vida se plantean ¿Cómo es posible que la gente vote a semejante tipo?. Y es aqui precisamente donde comienza mi post, mi interpretación.

¿Qué es un politico profesional?.-

El sentido común nos lleva de la mano a interpretar que un politico es una persona que trata de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, pero los que asi piensan se equivocan. La politica sólo atiende a sí misma (como la memoria), lleva un cierre categorial como decia Gustavo Bueno y aunque se utilice el pretexto del bien común para atender las necesidades de los ciudadanos, en realidad no hace sino interpretar estas necesidades según los parametros de la ideología del de turno. En el fondo todos sabemos que los politicos tienen su propia agenda y que nuestros problemas les importan un bledo. Hacemos como que nos engañan pero sabemos que estamos siendo engañados y vivimos en una simulación que Baudrillard ha llamado hiperrealidad. Este blog va precisamente de eso.

Dicho de otro modo, si eres un politico profesional no atenderás a las necesidades de tus conciudadanos, salvo contadas excepciones vocacionales, esos politicos que acaban dejándose las coronarias en la empresa. Un político profesional solo tiene un amo: la política y sus enredos.

Un político profesional es aquel que pertenece a algun partido del sistema o que se vale de él para ascender al reino de los cielos como ha hecho Trump. Hay un antagonismo muy fuerte entre un partido del sistema y los partidos antisistema, a estos se les aplica la etiqueta de populistas.

El populismo es un fenómeno político de disconformidad con el statu quo de la globalización. Existe en la extrema derecha y existe en la extrema izquierda que se mantienen en ejes de nuestro imaginario colectivo como un representante del ancien régimen, fingimos que existen pero en realidad ya murieron: ya no hay izquierdas ni derechas sino globalizadores y antiglobcon. El fenómeno de le Pen en Francia o el fenómeno de Podemos en España son ejemplos consistentes, de que se puede estar en la izquierda o en la derecha y defender algunas cosas en común.

El problema del populismo es que no es un fenómeno unitario y en cierta forma adolescente: alli donde hay un tumulto, una reivindicación, una injusticia o un valor que derrocar alli habitará una idea populista a rescatar que pasará a formar parte de un programa de gobierno. El populismo de izquierdas se caracteriza por su heterogeneidad y de momento se limita a captar el descontento y las ganas de cambiar de la mayor parte de la población. A esa población cansada de retórica.

En este sentido, tiene razón Laclau cuando dice que el populismo representa una revivificación de las democracias. En sus palabras, el populismo es: “la construcción imaginaria de un nosotros”.

Dicho de otra manera Trump, es igual de populista que Iglesias solo que Podemos se ha equivocado de ideología al rescatar el estalinismo que tanto daño ha hecho a Europa y aliándose con lo peor del panorama internacional. Sólo asi puede entenderse el desconcierto creado con la victoria de Trump, los Podemitas italianos contentos, como Marine le Pen o Victor Orban pero Irene Montero ya se posicionó en contra: “nos tendrá enfrente” dijo en plena resaca. Y por supuesto todos los socialdemócratas en contra, los bienpensantes, los progres.

Y no caen en la cuenta de que la derrota de Hillary Clinton es la derrota de lo políticamente correcto y no de “la mujer”, la Hillary no es más que una mujer y no una causa de la mujeridad, además es la mamá de Chelsea emparentada con Soros, o sea. La corrección política es esa especie de religión que parece haberse instalado en nuestras sociedades opulentas y que nos obliga a pensar en determinada dirección, dejando en la apostasía a los disidentes. No ha perdido Clinton por sus presuntas corrupteles, ni por los emails mandados desde su servidor privado y filtrados a la prensa, tampoco por sus errores como Secretaria de Estado, ni por la guerra de Libia o por un supuesto apoyo al ISIS en esa guerra imposible de comprender que discurre en Siria.

Clinton ha perdido las elecciones porque es vista como un politico convencional que no se preocupa por el empleo, por la perdida de valor salarial en las clases medias, por su indiferencia con el gran problema que mantiene divorciadas a la gente de sus politicos: el tema de la inmigración. Digámoslo claremente, la gente esta harta de inmigrantes, se ha llegado a un punto de saturación.

Y por mucho que la prensa buenista machaque con la idea de la xenofobia, que parece más bien una patología digna de estar en el DSM-VI, lo cierto es que el abuso de esa palabra acabará por insensibilizar al personal, la gente ya no tiene miedo a ser xenófobo, es ya xenófoba y vota a esos que dicen que son xenófobos. Un post aparte merecería esta etiqueta de la xenofobia agitada por la prensa buena, pero el hartazgo procede de las clases populares, de los trabajadores manuales y  de la inseguridad en ciertos barrios donde no vive la Clinton.

Y son esos los que han votado a Trump a ver si consigue terminar con esa estúpida guerra de Siria y de paso consigue que Apple se instale en USA y cree empleos americanos: abajo la deslocalización.

Y de paso a ver si Amancio Ortega comienza a instalar sus fabricas en España aunque gane menos.

9 comentarios en “Trump y el cisne negro

  1. La hiperrealidad de Baudrillard es uno de los objetivos del plan pro-globalización. Recordemos las palabras de George W. Bush, a propósito de los Estados Unidos como herramienta del anglosionismo del que Soros no es mas que otro peón:
    “Es que nosotros somos ya un imperio y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes estudian eso, juiciosamente si gustan, nosotros actuaremos de nuevo, creando nuestras propias realidades, las que pueden ustedes estudiar también: así son las cosas. Nosotros somos actores de la Historia, a todos ustedes sólo les queda estudiar lo que hacemos”.

    Dentro de esta hiperrealidad de “estás conmigo o estás contra mi”, se encuentra la corrección política y la apostasía de los disidentes que, a menudo, son literalmente realmente bombardeados y eliminados como en Irak, Libia o Siria.
    De este modo, un político profesional solo tiene un amo: la mano que le engorda. El mismo amo que crea la hiperrealidad mediante los medios de comunicación de masas.

    Quizás el amo, en un exceso de confianza, se ha pasado un pueblo y se ha encontrado frente al cisne negro. O quizás, más probablemente, Trump no sea más que otra pieza de hiperrealidad, otra revolución de color en la que, ya sea de manera prevista o imprevista, la violencia pueda desencadenarse.

    Y aquí debemos tener en cuenta al historiador Ian Morris (Stoke-on-Trent, Inglaterra, 1960) y su libro ‘Cazadores, campesinos y carbón: una historia de los valores de las sociedades humanas’ (Ático de los Libros, 2016).

    Morris postula que “La cantidad creciente de energía que los humanos han sabido capturar durante los últimos veinte mil años ha sido el motor del proceso de evolución cultural, y como parte de dicho proceso, los valores humanos han cambiado”
    El primer gran sistema sería el de los ‘valores de cazadores-recolectores’, asociado a las sociedades que viven de recolectar plantas y semillas y de cazar animales salvajes. Son sociedades que valoran la igualdad y toleran la violencia. El segundo sistema es el de los ‘valores agrícolas o campesinos’, adoptado por las sociedades que se alimentan de cultivos domésticos y animales de granja. Son sociedades que valoran la jerarquía por encima de la igualdad y no toleran bien la violencia. El tercer y último sistema es el de los ‘valores de los combustibles fósiles’, propio de sociedades que incrementan la energía de las plantas y animales que consumen gracias al carbón, el gas y el petróleo. Estas sociedades valoran la igualdad por encima de casi todos los tipos de jerarquía y no toleran nada bien la violencia.

    Si esto es así, la creciente masa de desprotegidos sociales de los EE.UU. (y del mundo) está siendo obligada a pasar a un sistema de neo-cazadores-recolectores urbanos para poder sobrevivir; y recordemos que según Morris estos toleran la violencia.

    Quizás estamos en la transición hacia un cuarto sistema, el de los “valores antitéticos de la energía nuclear y los combustibles fósiles”. Sin mencionar este último sistema, Morris sostiene dos opciones futuras opuestas para un mundo hipertecnológico e interconectado: una, en la que la jerarquía y la violencia sean liquidadas definitivamente… u otra, en la que un puñado de posthumanos fusionados con máquinas dejan atrás al resto de los Sapiens de la misma forma que estos adelantaron antaño al extinto Neandertal.

    Los consumidores útiles sienten xenofobia hacia los estómagos inútiles y ambos sienten xenofobia hacia el inmigrante, del mismo modo que los posthumanos, homo ciborg posiblemente sientan xenofobia por los primitivos sapiens. Se trata del ancestral miedo tribal a los diferentes.

    Veremos si Trump es capaz de crear empleo renovando las obsoletas infraestructuras de la corporación ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA y de restituir la república de los Estados Unidos para América. (Ocultada en medio de la conmoción generada por la victoria de Trump, se encuentra la noticia de que los residentes en el distrito de Washington DC conocido como “Columbia” votaron a favor de ser considerado un estado más dentro de la república).

    Amancio Ortega puede instalar sus fabricas donde le plazca, siempre que no esclavice a nadie y que socialice la parte correspondiente de su riqueza; pero España debe dejar la hiperrealidad de penalizar el trabajo y la productividad olvidándose del obsoleto pacto de Toledo. Ni las empresas ni mucho menos los trabajadores deben costear la Seguridad Social. Dejémonos del cuento de las huchas, el bienestar de los ciudadanos es responsabilidad de todos, no de solamente la parte productiva de la sociedad, sobretodo cuando la financiarización multiplica en mucho las ganancias de la producción.

  2. Siempre es interesante loque dices, como por ejemplo ese ultimo parrafo donde aseguras que:
    “Ni las empresas ni mucho menos los trabajadores deben costear la Seguridad Social. Dejémonos del cuento de las huchas, el bienestar de los ciudadanos es responsabilidad de todos, no de solamente la parte productiva de la sociedad, sobretodo cuando la financiarización multiplica en mucho las ganancias de la producción”.
    ¿Qué propones pues?
    ¿Y que quieres decir con eso de que la hiperrealidad es uno de los objetivos del plan pro-globalizacion?

  3. Pido disculpas por mi incapacidad de síntesis.

    Propongo algo tan lógico como que quien trabaje no tenga que, además, pagar por hacerlo; y que las empresas que se dignen a contratar humanos, tampoco tengan que, además, soportar una carga adicional al salario. Si las máquinas productivas no cotizan, ¿porqué hay que discriminar a los humanos? Esto es una autentica hiperrealidad.
    Añadir las cotizaciones al salario humano representa un grave agravio para los humanos y un contrasentido absurdo si lo que se pretende es crear puestos de trabajo para la humanidad.
    Una renta básica para todos los ciudadanos, consumidores útiles y estomagos inútiles, pagada a cargo de los presupuestos generales del estado, es un imperativo posible que no admite mucha más dilación.
    Hay que penalizar mas la finanziarización, que descapitaliza a la mayoría en beneficio de una minoría, y dejar de penalizar al trabajo humano.

    Respecto a que la hiperrealidad es uno de los objetivos del plan pro-globalizacion, pienso que cuando George W. Busch dijo que “ellos crean su propia realidad”, estaba diciendo que ellos, (mas o menos la elite del complejo financiero-industrial-militar anglo-sionista), crean la matrix de nuestra hiperrealidad (la presidencia del Premio Nobel de la Paz Obama, por ejemplo). Y que “mientras ustedes estudian eso”; es decir cuando el resto de mortales llegamos a pensar en la posibilidad de una hiperrealidad, ellos actúan de nuevo creando una nueva hiperrealidad para nosotros (la elección de Trump sin ir más lejos, por ejemplo).

    Aceptar con normalidad la hiperrealidad del bombardeo casi diario, por supuesto error, a civiles de diversos países como daño colateral aceptable para facilitar el acceso a supuestas democracias, es tan solo un objetivo como medio para lograr el ansiado control mundial de todos los recursos por parte de una ínfima minoría, somos la rana en la hiperrealidad de la aceptación del caldeo de la olla sobre el fuego.

  4. Según los cálculos hechos por diversos economistas una renta universal debe ser adaptada a los costes de cada país o región, y ser lo suficientemente digna como para permitir vivir supliendo la casi totalidad de las múltiples ayudas sociales ahora existentes, excepto las directamente destinadas a los hijos.

    Aquí un extracto de un estudio parcial para la España del 2014: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7535

    Las múltiples y dispersas ayudas ya existentes por diversos conceptos serian entonces prescindibles y sus costes pasarían directamente a engrosar la renta universal. Esto, a su vez, supondría el desmantelamiento de una importante y bastante lenta burocracia y un sistema de inspección que podría ser destinado a reforzar el control del fraude fiscal.
    De este modo la cantidad real de presupuesto general destinada a la renta universal seria perfectamente asumible mediante un reajuste del sistema impositivo basado en impuestos directos sobre el consumo de artículos que no sean básicos, y sobre las rentas procedentes de las ganancias del sistema de financiarización.

    El hecho de que algunos países y ciudades se comiencen a plantear y experimenten su posible implementación (Finlandia, Países Bajos, Canadá, Suiza…), sin tan siquiera variar el sistema impositivo, demuestra que no se trata de una propuesta utópica, sino más bien de un posible sistema de redistribución y tolerancia social para suplir la imposibilidad de trabajo para todos.

    La renta básica universal, parece pues, una solución viable para erradicar la pobreza, simplificar el estado y permitir ejercer la libre creatividad a las personas.

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