Moralidad y moralización

No se puede acorralar al caos, ni se puede exiliar a la barbarie. Viven entre nosotros y han venido para quedarse.

Y paradójicamente la barbarie que pugna por emerger desde sus escondites culturales lo hará a través de la deriva moral. Nuestra civilización está enferma de moralidad y de valores intramitables.

La compasión es la comprensión plena de la necesidad del mal (John Gray citando a Leopardi).

voltaire

La moralidad es una guía, un sistema de valores por así decir que nos sirve de apoyo para la toma de decisiones, algo así como una matriz de creencias, que no es inmutable y en cierta forma constituye un registro de lo más sobornable, no podemos fiarlo todo a la moral individual que siempre estará en desventaja frente a los intereses personales. Tanto es así que podemos estar seguros de que somos nuestros principales transgresores y que lo hacemos muchas veces en nuestra vida y siempre que nos conviene con mejor o peor suerte en el autoengaño.

Es natural que sea así puesto que la moral surgió no para autocontrolarnos sino para controlar las conductas de los otros. La moral emergió del mismo modo que el chisme para que el grupo detectara y sancionara a los tramposos. La moral es un juego de grupo y no tanto de personas individuales.

Y si las personas tenemos moral es precisamente porque hemos logrado internalizar las normas del grupo de tal modo que se constituyen en una ventaja evolutiva. La moral no es pues un órgano sino un acatamiento que se hace en nombre de algo, sea Dios, el civismo, la ética o la sanción social o penal. Asi decimos que hay cosas que son inmorales pero no ilegales, aunque las ilegales suelen llevar colgando tambien una condena moral.

Una de las características que tienen los hechos morales es que tienden a su universalización, tienen, por asi decir una vocación misionera si lo queremos decir con palabras cristianas o con la yijad si lo decimos con palabras islamicas. Tienden a capturar más y más cerebros en esa vocación de universalidad, no es de extrañar puesto que la moralización es una secuela teologica en un mundo laico que ha quedado sin referentes morales y que por tanto ha de inventar nuevos totems o idolos que temer, adorar o evitar.

La moralización es pues un proceso muy parecido a la deriva génica, muy parecido al efecto Baldwin, que es la adaptación que sufrimos algunos representantes de nuestra especie. Lo interesante es que esta deriva genica, es decir la adaptación a la leche no es un proceso universal sino un proceso local y geográfico tal y como conté en este post. Algo parecido sucede con los valores morales: no existe ningun valor moral universal común a toda la humanidad salvo aquellos que han pasado el filtro de la selección natural: el canibalismo, el incesto y en menor medida la prohibición del homicidio. Usualmente suele ponerse la esclavitud como ejemplo del progreso humano pero lo cierto es que la esclavitud solo parece ser un valor-tabú en Occidente.La esclavitud sigue existiendo a pesar de que en occidente consideremos que es detestable.

Las dimensiones de la moral.-

La moralidad no es pues una categoría (un si o un no) sino un cluster de al menos 5 dimensiones, que explica las razones por las que una persona puede defender una cuestión moral y sin embargo violar otras. Por ejemplo una persona puede ser favorable al aborto (una violacion de daño-cuidado) y ser una defensora de las causas de los animales (pureza-santidad) o un protector de la fidelidad conyugal y un violador económico de los derechos publicos.

Cada persona aparece como un “especialista” en uno de esos pilares morales, asi un ama de casa “padecedora” seria una persona que ha desarrollado hasta el paroxismo sus capacidades morales de cuidado y de protección del daño de los suyos, activando al mismo tiempo las emociones de culpa que van vinculadas con ellos. Excesos de empatía y excesos de “distribución moral” que terminan construyendo una matriz depresiva que se manifiesta como un rasgo permanente de personalidad.

Moralizar es el proceso contrario a naturalizar y podemos definir la moralización -siguiendo a Paul Rozin- como la adquisición de cualidades morales por parte de objetos y actividades que previamente eran moralmente neutras. Un ejemplo de ello es la esclavitud.o el consumo de tabaco, actividades neutras antes del siglo XVII o XX pero que hoy han pasado a ser actividades inmorales tanto la una como la otra, mientras que consumir drogas es hoy una enfermedad, una forma de medicalizar o amoralizar (naturalizar).

El nicho que deja vacío una actividad naturalizada inmediatamente e socupado por otra actividad anteriormente neutra.

Los que compartimos una determinada cultura compartimos también valores morales, pero no todos los individuos participamos de igual modo en un sometimiento acrítico a los mismos, al fin y al cabo los valores morales son memes y se comportan como virus. Es por eso que existen transgresores incluso a los mandatos biológicos más implantados en nuestra especie: hay asesinos, ladrones y pederastas, claro pero existe un amplio consenso universal en torno a la idea de que robar, asesinar o violar niños son cosas malas y que se deben evitar.

Se deben evitar por cuestiones morales pues matar, robar o abusar de niños perturban gravemente a cohesión de los grupos y hacen desaparecer los incentivos para una vida cooperativa y laboriosa. Es decir socavan el eje de torsión de los intercambios humanos: la sociabilidad, la confianza y la cooperación. Son malos para el grupo luego son malos.

La mayor parte de nosotros estamos bien lejos de ese tipo de actividades porque las hemos internalizado, un proceso ex novo que cada persona tiene que llevar a cabo con las normas sociales. Algo que no nos viene de serie y que adquirimos a través del proceso de socialización.

Socializarse consiste en internalizar las reglas morales de una determinada cultura.

Ahora bien, no todos los individuos tienen la misma facilidad para identificarse (internalizar) estas normas. En los extremos de la curva están los que no son capaces de internalizar ninguna de ellas y los que, por el contrario, son hiper-internalizadores y operan casi siempre en overdrive moral, es decir son personas que se rigen por el principio del deber o bien enferman a consecuencia de un exceso de moralización.

Pero al margen de esta “especialización” existe otro problema añadido. Dado que la moralización es un proceso lo que hemos de esperar es que los valores cambien muy deprisa sin dar tiempo a que la selección natural haga su trabajo, es decir para que se produzca una selección de valores adaptativos,  para lo que necesita de algunas generaciones. Hoy la velocidad con la que las sociedades cambian de opinión respecto a lo que es moral o inmoral generan importantes dosis de conflicto entre los humanos. Por ejemplo no existe un consenso universal sobre el trato que damos a los animales, baste con observar los diferentes criterios que existen entre los ciudadanos de Tordesillas y los animalistas.

Y que explica mucho sobre los procesos de moralización. Los defensores de una moral para los animales dividen el mundo -sin saberlo quizá- en un nosotros-ellos. Nosotros cargados de razones de superioridad moral y ellos herejes antidiluvianos que han de ser sometidos a la fuerza a la buena nueva. Una moral que trata de imponerse a la fuerza huele mucho a precepto divino.

Una de las consecuencias que tienen los procesos de moralización es que arrastran las condenas bíblicas de las religiones tradicionales y con ellas las ideas de castigo y de exclusión. No es posible moralizar sin separar el mundo en buenos y malos y esas son las principales secuelas de la moralización.

Moralización y moralidad no son pues la misma cosa, pues no puede haber moralización sin amoralización o naturalización de ciertas conductas. La moralización implica un desplazamiento, una búsqueda de nuevos nichos donde colgar las prohibiciones y los tabúes que los hombres seamos capaces de inventar para reemplazar a los antiguos.

Afortunadamente no todas las ideas morales sobrevivirán y no lo harán precisamente porque no resultan adaptativas para la especie humana en general.

Pero para nuestra degracia y tal como decia Chesterton, “desde que el hombre no cree en Dios, cree ya en cualquier cosa”.

 

Un comentario en “Moralidad y moralización

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