Locos por la notoriedad

El suicidio es un homicidio invertido

(S. Freud)

Cuentan de Luis Miguel Dominguín una anécdota – quien sabe si apócrifa- de cuando consiguió seducir a Ava Gardner y llevarsela al catre. En la mañana siguiente se levantó temprano se duchó y se vistió y Ava le pregunto ¿Donde vas tan pronto?. “Pues donde voy a ir, a contarlo”, contestó el torero.

Efectivamente, ¿de qué sirve acostarse con Ava Gardner si luego hay que mantener el secreto?

Bueno, supongo que cada cual dará más o menos importancia al hecho que a la apariencia, pero lo cierto es que el marketing personal tiene mucho que ver con el hecho de divulgar nuestras proezas, por eso tiene tato éxito youtube. A la gente lo que le interesa es salir en la tele, es decir grabar sus heroicidades e incluso sus delitos y luego subirlos a la red. ¿Cómo explicar que se cometa un delito y luego dejes la prueba del mismo grabada y colgada en youtube, dandole el trabajo hecho a la policía?

Ser reina por un dia compensa ir a la cárcel, al menos para algunas personas infectadas por ese deseo de notoriedad que para mi es tan importante como la pulsión de poder y explica las razones por las que el delito o la fechoría han de publicitarse, hacerse públicas como parte o consumación del goce de haberlas llevado a cabo. Ser famoso es tan o más deseable que ser rico, poderoso, atractivo  y por supuesto inteligente.

En estas cosas andaba pensando yo estos dias a raíz de esa epidemia de suicidios-homicidios que viene sacudiendo a Alemania y que parecen darse en cadena después del atentadio de Niza, sobre el que ya hablé aqui.

Las versiones oficiales parecen dividirse entre varias hipótesis: la primera hipótesis es la del trastorno mental, la segunda es un trastorno mental con inspiración islamista o como suelen decir ahora, la acción de un “lobo solitario” y la tercera, la que menos gusta a nuestros gobernantes es la hipótesis del atentado yihadista planificado. Todo parece indicar que Merkel respiró de alivio cuando le dijeron que el atentado de Munich era cosa de un adolescente desesperado que habia sufrido bullying, aunque en realidad lo que más le hubiera gustado es que se tratara de un atentado de la extrema derecha, pues el temor a una explosión de “islamofobia” es superior al temor a los propios yihadistas. hay que recordar que falta un año para las elecciones alemanas y la extrema derecha va ganando terreno.

En realidad lo que buscan nuestros gobernantes es separar estos atentados de eso que ha venido en llamarse “la crisis de los refugiados”. Personalmente creo que se trata de una tarea destinada al fracaso. Para la opinión publica, los atentados son provocados por islamistas, no importa si se trata de refugiados, inmigrantes de segunda generación, enfermos mentales o simples desesperados por el maltrato escolar.

Lo que nos lleva a una reflexión sobre la verdad.

Siendo posible que las versiones oficiales sean ciertas, lo cierto es que la gente no las cree. ¿Por qué sucede tal cosa?

La verdad es ya irrelevante, estamos en el territorio de la post-verdad. La verdad ha dejado de ser relevante porque se ha moralizado y solo aparece esa verdad tan pulcra y políticamente correcta como aspira a ser. Dicho de otra manera, los ciudadanos saben ya a estas horas que nuestros gobernantes mienten y que defienden su propia agenda. No es necesario recurrir a los hechos -desclasificados ahora- sobre los incidentes que tuvieron lugar en el dia de Año nuevo en Colonia y otras ciudades. Merkel quiere imponer a los alemanes sus ideales humanitarios si es necesario escondiendo la verdad. Es por eso que hay un divorcio entre los ciudadanos y sus gobernantes y no solo con ellos, sino con los expertos, economistas y politólogos, conferenciantes o tertulianos, todos apelan al buenismo incluso a la hora de pronunciarse contra el golpe de Estado de Erdogan. De lo que se trata es de defender “el estado de derecho” dicen.

Y es por eso que los ciudadanos parecen haberse vuelto locos cuando votan a populismos sean de derechas o de izquierdas y parecen aun más locos cuando defienden  a Trump. Es muy fácil de entender: los ciudadanos ya no votan sino que dan puñetazos en las urnas.

La contaminación de las ideas suicidas.-

Cuando yo era un joven médico interno, alla por 1976, atendia las urgencias de mi Hospital fueran las que fueran, recuerdo que teníamos entonces dos exigencias legales, dar parte de los accidentes de trabajo a la Inspección correspondiente y dar parte al juzgado de los intentos de suicidio. Aunque esos partes nunca daban lugar a ninguna investigación judicial, lo cierto es que estábamos obligados a hacerlo. Hoy en dia. como todo el mundo sabe un intento de suicidio se considera un episodio psiquiátrico y si no hay ingreso involuntario no damos parte a la instancia judicial, el suicidio se ha naturalizado, ya no es delito intentar suicidarse.

Quizá este hecho nos haya hecho olvidar la vieja idea de Freud de que el suicidio es un homicidio invertido. Tal y como nos contó en “Duelo y melancolía”, “el suicida mata en sí mismo la representación de otro, usualmente un objeto tabú”. Debe ser por esta razón que todas las religiones condenan el suicidio (la islámica también) y debe ser por eso que durante el franquismo suicidarse era un delito, al menos en teoría.

Tambien se conoce perfectamente el llamado efecto Wherter, es decir el suicidio es una conducta que se contamina y es por eso que los periodistas tratan este tema con suma discreción, todo lo contrario que hacen con los crimenes domésticos que tambien están sometidos a este fenómeno de “contaminación” y que son tratados con infame publicitación de los mismos.

Pero probablemente el que más sabe sobre contaminación de conductas suicidas es Durkheim y de él voy a poner un texto para que el lector y tambien los politicos, gobernantes ytodo aquel que pueda entenderle, piense por sí mismo: cada uno se suicida por una cosa distinta  pero todos se mueren por lo mismo.Y algunos movidos por el afán de notoriedad dan a su muerte un ultimo giro hacia la épica. Los lobos solitarios son: “suicidas en busca de un pretexto para suicidarse con sentido”.

El texto seminal de Durkheim.-

Se considera la imitación como el último factor psicológico a tratar antes de poder pasar a hablar sobre las causas sociales del suicidio.

El fenómeno de la imitación se puede dar entre dos personas sin que a estas les una ningún vínculo social, o relación de cualquier tipo, es un fenómeno puramente psicológico e individual, y si llegamos a establecer que contribuye a determinar la cifra de suicidios, resultará que esta cifra depende directamente, total o parcialmente, de causas individuales.

En primer lugar hemos de definir la palabra Imitación que se usa normalmente para designar los tres conceptos siguientes:

Ocurre en el seno de un mismo grupo social, cuyos elementos todos están sometidos a la acción de una misma causa o causas semejantes, en virtud de la que todo el mundo piensa o siente al unísono; en este caso la palabra designa la propiedad que tienen los estados de conciencia, simultáneamente experimentados por un cierto número de sujetos diferentes, y obrar los unos sobre los otros y combinarse, de modo que crean un estado nuevo.

Necesidad que nos impulsa a ponernos en convivencia con la sociedad de la que formamos parte y de este modo a adoptar las maneras de pensar o de hacer que son generales en los que nos rodean. Son un ejemplo muy claro de este caso las modas y las costumbres.

Finalmente puede ocurrir que reproduzcamos un acto que pasa delante de nosotros o que conocemos, únicamente porque ha pasado delante de nosotros o porque hemos oído hablar de él, se copia por el simple hecho de copiarla. Así bailamos, reímos o lloramos cuando otra persona lo hace, es la imitación por sí misma.

Estas tres clases de imitación son completamente diferentes las unas de las otras.

La primera no puede ser considerada como un hecho de reproducción, ya que esta no se produce sino que surge de una síntesis de estados diferentes.

Solo podemos considerar la imitación propiamente dicha cuando un acto tiene como antecedente inmediato la representación de otro acto semejante, anteriormente realizado por otro, sin que entre esta representación y en la ejecución se intercale ninguna operación intelectual, explícita o implícita, que se relacione con los caracteres intrínsecos de los actos reproducidos, esta es la definición que se debe emplear cuando se trata a la imitación como influencia en el suicidio.

Durkheim opina que no hay duda de que el suicidio se comunica por contagio, y relata numerosos casos en los que en lugares donde una persona se ha suicidado después otras de su alrededor lo han hecho también, pero es frecuente atribuir a la imitación cierto número de hechos que pueden tener otro origen, esta es la causa de los que se han tomado a veces pos suicidios obsesionales.

Estos suicidios en masa no parece que tengan por origen una o dos causas individuales, si no que más bien parecen resultar una resolución colectiva, más que una simple propagación contagiosa. La idea no nace de un sujeto en particular para extenderse a los otros sino, que es elaborada por el contingente del grupo que, colocado por entero en una situación desesperada, se sacrifica colectivamente a la muerte.

Generalmente para poder imputar la imitación no basta con comprobar que los hechos se produjeron en el mismo momento y en igual lugar bastante número de suicidios, que pueden ser debidos a un estado general del medio, y por lo tanto ser el resultado de una disposición colectiva del grupo, que se traduce bajo un suicidio múltiple. , por lo tanto hemos de distinguir también entre contagio y epidemia, esta es un hecho social producido por causas sociales; El contagio consiste en un encadenamiento más o menos repetido de unos hechos individuales.

Si la imitación es una fuente de fenómenos sociales se debe testimoniar su efecto sobre el suicidio, especialmente, puesto que no existe ningún hecho sobre el que tenga mayor imperio.

Si esta influencia existe debe de sentirse sobre todo en la distribución geográfica de los suicidios, hay pues que consultar el mapa, pero esto ha de hacerse a través de una metodología.

Para poder afirmar que una tendencia se extiende por imitación es preciso que se le vea salir de los ambientes donde ha nacido y extenderse en actos que por si solos no tengan capacidad para producirla.

En conclusión: no importa si los suicidas-homicidas son pacientes psiquiátricos, suicidas en potencia, depresivos, terroristas adoctrinados que obedecen consignas exteriores, inmigrantes de segunda generación o refugiados, lo que todos tienen en comun es su pertenencia a una determinada religión y una etnicidad concreta.

Es por eso que ningún cristiano se ha contaminado por este meme.

Pues:

Ante todo no puede haber imitación si no existe un modelo al que imitar, y no hay contagio si no existe un foco donde el fenómeno tenga su máxima intensidad.

En este sentido el terrorismo (el clima terrorista actual) es un atractor, entendiendo como atractor a algo que llena de sentido el sinsentido de algunas personas y que recluta odios heterogéneos y diversos que se constelan en actuaciones que remiten al original.

Bibliografia.-

Emil Durkheim, (1897).El suicidio: estudio de sociología.

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