Familias y tribus

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a traves de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

(Khalil Gibran)

anna-gabriel

Es obvio que el poeta no se refería a lo mismo que Anna Gabriel -esa chica del flequillo en casquete- que ha proclamado esta semana en una entrevistas que ha dado mucho que hablar; Gabriel suspira por una especie de propiedad comunal de los hijos, “que los eduque la tribu”, vino a decir. O: los hijos no son de nadie parafraseando a Kahlil. El lector sagaz sabrá discriminar a qué realidad se refiere el poeta -metafórica- y a qué realidad se refiere la catalana anticapitalista, mas bien literal.

A propósito de estas declaraciones de la Gabriel hoy mi compañero Pablo Malo ha subido un interesante post que demuestra el porqué los socialismos utópicos –tipo Saint Simon- fracasaron en el siglo XIX, simplemente habían sido pensados para una especie  de simios diferente a la nuestra. Lo mismo sucedió con la contracultura hippye de los años 60 que yo viví en su esplendor y en su caída: sencillamente las comunas fracasaban por varias razones que el mismo Pablo Malo ha señalado en su post:

Pero vamos a mirar desde el lado práctico la propuesta de volver a las tribus. ¿Cuáles serían las tribus? Los vecinos que viven en un mismo portal? ¿compañeros de trabajo? ¿un grupo que practica el poliamor y quiere vivir juntos? Como decía más arriba, esos vínculos maternales y paternales fuertes no van a surgir viviendo cada uno en su casa así que tendríamos que hablar de algún tipo de vida comunitaria. En las ciudades de hoy en día lo veo difícil. Podemos pasar a construir pisos de 20 habitaciones, o sin habitaciones, para tribus pero va a ser complicado. ¿Qué pasaría con el dinero? El dinero que me den a mí por trabajar lo metemos en una cuenta común para alimentos y colegios de todos los niños de la tribu? ¿cuánto contribuye cada uno? Y si hay gente en paro? Y si hay quien no tiene hijos? Cómo reconocemos legalmente la paternidad o maternidad de los hijos, si es que la reconocemos? ¿Y el sexo?… ¿Nos acostamos unos con otros por turnos cada noche? ¿Y si un hombre prefiere acostarse con una mujer o viceversa y no con otros miembros del grupo ? ¿estaría obligada/o? Por supuesto cada tribu puede poner las normas que quiera pero, a este respecto, la realidad es que todas las comunas que se formaron en época hippies- y otras- acabaron rotas por los celos , el enamoramiento y demás.

Volvemos al eterno problema Nature/Nurture. Creemos que la cultura es una causa que no es causada por nada, que no tiene antecedentes ni factores causales previos. La cultura , en ese modelo, sólo depende de nuestra imaginación: pensamos un modelo de organización y ya está, lo podemos hacer. No nos damos cuenta de que la cultura es un guante que tiene que adaptarse a una mano. Tenemos variabilidad y se pueden hacer muchos tipos de guantes, pero si nos vamos mucho en la relación mano-guante al final el guante no funciona. Si hago un sombrero y lo quiero usar de guante pues no va a funcionar igual de bien que un guante.

Concretamente, estas experiencias fracasaron por una exclusiva razón: nuestra especie no está cableada para querer a los hijos de los demás igual que a los nuestros, para no tener celos, para no enamorarse y pretender exclusividad en nuestras relaciones sexuales. No está cableada para mantener a los demás con nuestro trabajo o esfuerzo. Y no lo está para sacrificarnos por abstracciones sino por las cuestiones concretas que son siempre nepotismos más o menos disfrazados. Somos mamíferos, que es lo mismo que decir que creamos vínculos y uno de los más poderosos es el vinculo materno-filial.

Es por eso que el mejor invento de la humanidad es la propiedad privada, la libertad para los negocios y el aumento y movilidad de nuestro perímetro social, la monogamia ( con trampas, la infidelidad o la monogamia sucesiva para quien la puede pagar) y la paternidad de los hijos. Le llamamos capitalismo a este sistema aunque poco tiene que ver el modelo económico exitoso con el modelo de organización sexual que llamamos “familia” y es verdad que tiene secuelas pero no se ha inventado ningún sistema que haya logrado integrar las necesidades biológicas de nuestra especie con la convivencia comunitaria de una forma tan eficiente. La interacción y la dialéctica entre lo publico y lo privado ha sufrido a lo largo de la historia muchos vaivenes y ensayos, pues el hombre es capaz de imaginar muchas formas de vivir y muchas maneras de interactuar con los demás: de construir un espacio social cómodo y supuestamente feliz, sin tantas contradicciones como las que supuestamente soportamos. Pero no han funcionado y no han funcionado porque se oponen a la naturaleza del hombre, a nuestra naturaleza.

El mismo Carlo Marx cuando andaba haciendo campaña en Inglaterra en tiempos de la revolución industrial ya dejó dicho, ante las preguntas de los deprivados (sexualmente) obreros, lo siguiente:

Oponer a la propiedad privada la propiedad general, puede expresarse también en la forma animal que busca oponer al matrimonio, la comunidad de las mujeres. Este es un comunismo tosco e irreflexivo. La envidia general constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece o se satisface de otra manera“. (Carlos Marx)

Lo que los obreros le preguntaban era si podrían beneficiarse a todas las mujeres que quisieran, ese era el concepto que los hombres de entonces tenían del socialismo, una igualdad radical en oportunidades. ¿Si no puedes acceder sexualmente con quien quieras en qué consiste el socialismo? ¿En pagar?

Naturalmente esta forma de codicia sexual pensante podemos encontrarla también en la igualdad femenina: ¿Estarían dispuestas todas las mujeres a cohabitar con quién las demandara? ¿Qué sucedería si se resistían o rechazaban a una pareja? ¿Donde quedaría la igualdad si las mujeres fueran obligadas a copular con todos? ¿Que sucedería con las más o los más solicitados? ¿Acabarían creando una casta de élites sexuales?

Un tema más interesante que el anterior y que también aborda el Dr Malo en su post es el tema de la “privatización del matrimonio” que yo mismo abordé en un post anterior. Se trata de una idea que procede de Frederick de Boer  y que no lleva tanto polvo como la idea de la crianza tribal que propone la Gabriel. Es una idea novedosa y que puede argumentarse de esta manera:

El matrimonio ha sido muy protector para la mujer y los hijos debido a que las mujeres eran dependientes de sus parejas, pero ¿tiene sentido seguir manteniendo la idea de que el matrimonio debe seguir siendo público (es decir tutelado por el Estado) en un mundo donde la poligamia es un hecho, donde las mujeres pueden quedar embarazadas (y quedan) por machos merodeadores distintos a sus parejas o incluso sin tener pareja, dónde una mujer ya no necesita un hombre que la mantenga y que al mismo tiempo controle con los anovulatorios la capacidad reproductiva de sus parejas?

No parece muy sensato mantener un orden de cosas que ya no existe en el mundo moderno, sin embargo este modelo no tiene nada que ver con el modelo tribal-comunal de los socialismos utópicos sino que es profundamente sensato y congruente con la realidad que ya estamos viviendo.

El matrimonio es una institución obsoleta y lo es por varias razones:

-Las parejas tienen fecha de caducidad y a nadie se le ocurre formalizar una relación para el corto-medio plazo.

-El acceso de la mujer a su emancipación económica ha hecho innecesaria una “protección” económica de por vida. Hay que señalar que el matrimonio es -ancestralmente hablando- una especie de “seguridad social” para las mujeres. Una especie de seguridad social del desierto. La poligamia es muy protectora con las mujeres aunque ciertos prejucios vayan en dirección contraria. “Ninguna mujer sola” es el slogan de ciertas culturas, algo que se opone a eso que ahora llaman “hogares monoparentales”

– Las segundas parejas son más frecuentes sin papeles que las primeras, los que están divorciados ya han acumulado la suficiente experiencia para no volver a zozobrar en otro matrimonio y además puede que ya tengan su cupo de hijos completo. Hay que recordar que el divorcio es otra institución publica que parece ser el reverso del matrimonio y que favorece a las mujeres mientras que es muy destructivo para los hombres. Si hay matrimonio ha de haber divorcio. Y con uno basta para una economía de clase media.

– El ultimo golpe al matrimonio es la sustitución de los bienes gananciales por los privativos de cada cual. De esta manera el matrimonio ha dejado de ser un contrato mercantil entre iguales y cada uno de sus miembros puede comprar y vender sus bienes aun estando casado, lo cual en mi opinión genera más diferencias que igualdad y predice más hogares de mujeres solas y hombres jóvenes desemparejados.

Y una ultima cuestión: si los homosexuales tienen derecho a casarse ¿por qué los heterosexuales no podemos tener derecho a la poliginia?

Es verdad que  los hombres necesitan saber que sus hijos son sus hijos y aunque el matrimonio por sí mismo no garantiza esta seguridad, lo cierto es que tiene más seguridad que la ordalía o la promiscuidad del todos con todos. Pero no es necesario que el Estado nos de visados de “patria potestad”, basta con los análisis de ADN.

Y la orgía del todos con todos nunca sucederá porque unos , machos y hembras siempre tendrán mas valor de pareja que otros, lo que nos llevará a la mayoría otra vez a la precariedad. Pero se tratará con toda seguridad de una precariedad estratificada, donde los más cotizados tendrán mas oportunidades que los menos favorecidos.

Y se agrandará la grieta que ya se vislumbra.

2 comentarios en “Familias y tribus

  1. “Si los homosexuales tienen derecho a casarse ¿por qué los heterosexuales no podemos tener derecho a la poliginia?”

    Porque carecemos de un poderoso ‘lobby’ -algo tal como el que ellos tienen- que lo posibilite.

  2. Como dijo Ortega:”Yo soy yo y mi circunstancias y si no salvo mis circunstancias no me salvo yo”. Esto representa una manera de estar cableado, pero hay otras.
    Un proverbio africano dice algo así como: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”.
    En nuestro país, seguramente afortunadamente, aún mantenemos los resquicios de la tribu en forma de familia amplia, con abuelos disponibles, fenómeno desaparecido en la mayoría de países occidentales no mediterráneos.
    La supuesta competencia promovida como natural, está dando paso, por doquier, a la economía colaborativa, verdaderamente más natural, en forma de tendencia que se extiende como el aceite en todos los ámbitos de nuestra sociedad. ¿Conseguirá esto, quizás, una versión S. XXI de la tribu?
    En el fondo el feminismo es un constructo para esclavizar a las mujeres con la deuda, cobrar más impuestos, y alejar a los hijos de la familia para sumergirlos en el adoctrinamiento escolar obligatorio. Otra manera de disminuir la natalidad y la población, al igual que la promoción de la homosexualidad o la sustitución de los hijos por mascotas.
    Una cuestión a tener en cuenta próximamente será la invasión de partenaires robóticos, muy perfeccionados y adaptables, que sin duda constituirán nuevas versiones de la familia, -¿o tribus?- mixtas humano-robóticas, ciborgs o lo que se tercie para orgias sin aumento de la población biológica. A pesar de todo, es de suponer, se mantendrá una precariedad estratificada según la cotización de las máquinas humanoides.

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