El autoengaño

autoengaño

Hoy ha publicado “El Mundo” una entrevista con Jose Bretón, aquel que la justicia condenó por haber asesinado y quemado a sus dos hijos en Sevilla. La entrevista no viene sola sino acompañada por un editorial en la primera página del Mundo atribuible a su director actual – David Jimenez- y una columna complementaria de un psiquiatra forense que reivindica para Bretón algún tipo de enfermedad porque según él, matar a sus dos hijos es por sí misma la expresión de alguna enfermedad, acaso sin filiar, forzando así la conceptualización de “idea delirante” hata el paroxismo.

Lo primero que tengo que decir después de haber leído los argumentos de uno y del otro, es que ambos están equivocados. El primero de ellos por legitimar la entrevista misma en la presunción de que hablar del Mal, no lo justifica sino que simplemente lo explica, es obvio que David Jimenez no sabe qué es la teoría del “frame. Me gustaría saber qué añade esta entrevista a nuestro conocimiento del Mal.

Después de haber leído la entrevista a mi personalmente no me ha aportado nada nuevo sino la reflexión acerca de “la negación” y de las formas en que los humanos nos las arreglamos para decir “no”. ¿Existe algún criminal encarcelado y condenado que reconozca su crimen?

Pues esto es lo único que aporta la citada entrevista, la idea de que aun condenados los criminales no reconocen su crimen. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Cómo es posible que a un criminal al que le espera una larga condena no reconozca, ni se arrepienta del daño que cometió? ¿Para qué sirve seguir negándolo si la condena es firme?

Con respecto a las ideas que vierte mi compañero psiquiatra Jose Carlos Fuertes donde afirma que:

Bretón es un asesino y está en su sano juicio. Esto es lo obvio, la consecuencia inmediata de la lectura de las sentencias que condenaron a este hombre por la muerte de Ruth y José. No han faltado psiquiatras, psicólogos y algún advenedizo que ha llegado a analizar la “maldad” de este personaje como factor explicativo de su conducta. Otros han llegado al insulto, buscando congraciarse con el respetable, tan amigo de buscar respuestas sencillas ante problemas complejos, siento decir.
La pregunta clave sigue en el aire: ¿qué lleva a un hombre a asesinar de forma cruel a sus dos hijos? No hay respuesta única ni fácil. Porque el fuero interno de cada cual es un campo vedado, también para los psiquiatras. En segundo término, porque Bretón no reconoce nada, lo que habla también de su personalidad y de su equilibrio mental. Y en tercer lugar, porque tampoco hay ninguna razón para investigarla, más allá del análisis científico.
Ahora, la pregunta que me hago es si interesa que los psiquiatras investiguemos a Bretón. Ya no a él mismo, sino al propio sistema. En España, no descubro nada nuevo cuando señalo la cantidad de personas en prisión que son autoras de un delito pero afectadas por una severa enfermedad mental. Ahora, si ustedes me quieren decir que un padre normal puede acabar a sangre fría con sus hijos, no puedo compartirlo, y creo que ustedes tampoco.

Y concluye:

Hay en ella una desviación de la razón cuya explicación, que no justificación, estaría en que estamos ante una idea delirante, pero que el sujeto vive como real, que impregna la totalidad de su conducta por el componente emocional que tiene y que altera su libertad volitiva. Con los datos de que dispongo, sólo puedo lanzar la misma pregunta. ¿Estamos seguros de que Bretón no es un enfermo mental, o conviene que no lo sea? ¿Podríamos castigar de la misma manera a quien es inimputable? ¿Nos interesa llegar a comprender este crimen, o nos basta con castigarlo? Yo tengo mis respuestas, y ustedes, seguro, las suyas propias.

Dicho de una manera mas clara: la conducta de Bretón obedece a un trastorno psiquiátrico porque es incomprensible, luego todo lo incomprensible cae dentro de la categoría de la enfermedad mental.

Esta manera de pensar lo psíquico es muy común entre el publico en general y también en aquellos que creen que la enfermedad mental obedece a las mismas reglas que las enfermedades somáticas: la inmutabilidad. Hay muchos psiquiatras que aun creen o están atrapados en el paradigma kraepeliniano y que piensan así: “o estás loco o estás cuerdo”.

Estos profesionales no saben aun que una cosa es la psicopatología: una disciplina que trata de escarbar en los mecanismos subyacentes a nuestro psiquísmo y otra cosa muy diferente es la enfermedad mental. Es algo muy fácil de entender, Bretón toca los barrotes de su celda con un kleenex, lo que obviamente es un síntoma obsesivo, tiene, al parecer otros síntomas de esta serie (la obsesiva) pero esto no tiene nada que ver con su crimen. Bretón cometió ese crimen por venganza. Punto.

Cualquier persona común puede ser objeto de investigación psicopatológíca sin ser un enfermo mental, se trata de dos disciplinas con “cierre categorial”, lo que una estudia no puede generalizarse en la otra, la psiquiatría, la que agrupa las enfermedades propiamente dichas, aquellas que suelen presentarse con una cierta identidad sintomática, con un curso predecible y un pronóstico parecido.

Aquellos de ustedes que quieran profundizar en estos supuestos pueden visitar este post, aquí descubrirán mis ideas sobre este asunto. Cometer locuras no es lo mismo que estar loco. Las locuras pueden cometerse por muchas razones, las más corrientes de las cuales son las pasiones: el rencor, la venganza o el odio, emociones que pueden estudiarse con la fenomenología psicopatológíca pero que no conforman en sí mismas patología alguna.

Para mi el enigma no procede de la causa del crimen (que está claro) sino del mantenimiento de la negación.  ¿Por qué seguir con la negación de la evidencia?¿Por qué no ocupar el tiempo en el arrepentimiento o en la rehabilitación de estas tendencias antisociales?

Hay muchas razones para seguir con la negación de los hechos pero el lector no llegará a comprender nada si antes no comprende que es el engaño y al autoengaño y como ambas estrategias han llegado a formar parte del repertorio que usamos los humanos para nuestra autopromoción.

Trivers, el engaño y el autoengaño.-

Antropólogo y biólogo Trivers es seguramente uno de los nombres mas importantes de la neurociencia actual y la psicología evolutiva, sus estudios sobre el altruismo recíproco arrojaron luz para la comprensión evolutiva de una de las conductas mas incomprensibles de los organismos vivos a la luz del evolucionismo puro y duro: la ayuda mutua. Menos conocidos son sus estudios sobre el engaño y el autoengaño. Aquí hay un video sobre una entrevista que Punset le hizo a Trivers.

El engaño es una conducta que podemos encontrar en toda la escala animal y que sirve para obtener ventajas en la interacción con otros individuos usualmente de la misma especie pero tambien entre distintas especies y utiliza el amago de las verdaderas intenciones: no hay engaño sin ocultación, a este respecto ya escribí hace un tiempo un post sobre los engaños que ciertas especies efectuaban en relación con sus congéneres u otros a fin de resultar polinizadas o fecundadas, escapar de la rivalidad de los machos dominantes u obtener prebendas en la distribución de cargas.

La idea de Trivers es que el autoengaño evolucionó a partir del engaño: a fin de hacerlo más fiable en su propósito de engañar. Efectivamente los mentirosos con la repetición de sus mentiras corren el riesgo de ser descubiertos con lo que sus engaños resultarían cada vez mas ineficientes. Es por ello que la detección de mentirosos y la sofisticación de los engaños coevolucionaron.

Naturalmente la orquídea no sabe que está engañando al escarabajo pues carece de autoconciencia, ambos no han aprendido -en su escala- a discriminar los engaños de las verdades, simplemente hacen siempre lo mismo eón tras eón sin aportar nada nuevo, no hay conocimiento ni en la orquídea ni en el escarabajo, ambos se limitan generación tras generación a repetir el mismo engaño y la misma conducta engañada.

Pero los humanos gracias a la aparición del lenguaje hemos refinado mucho nuestros métodos de engaño, hasta tal punto que Guidano supone que no hay conciencia humana sin autoengaño, o dicho de otra forma, el autoengaño parece ser la prestación por defecto de nuestro cerebro: de lo que se trata es de construir un mundo que encaje con el modelo original, un modelo coherente o de alta relevancia en relación con el contexto, hacer encajar un mundo cambiante con el modelo previo que el cerebro ya ha construido. Nuestro cerebro no está pues destinado a encontrar la verdad sino a hacer congruente lo que se encuentra ahi afuera con el mapa que tiene de sí mismo adentro: el autoconcepto.

La mejor forma de mentir es que los demás no detecten nuestras mentiras- a través de esas pequeñas señales psicosomáticas que delatan una falsedad- y la mejor forma de hacerlo es llegar a creerse las propias mentiras. Esto es precisamente el autoengaño, una adaptación destinada a incorporar nuestras mentiras y hacerlas inconscientes o poco visibles a fin de aparentar ser fiables pues todo engaño está destinado a la autopromoción.

Para nosotros psiquiatras y psicólogos entender mejor estas formas sutiles o burdas de autoengaños son profundamente importantes en nuestro quehacer: prácticamente todas las patologías psiquiátricas o psicológicas están construidas con los materiales del autoengaño, la mentira, la falsificación o el disimulo. De entre ellas destaca una conocida desde la antiguedad aqunque poco frecuente: la pseudologia fantástica o mitomania a medio camino entre la histeria, la psicopatia y el delirio megalómano y que hoy ocupa un lugar destacado entre los trastornos facticios, es decir entre aquellos donde la intención de engañar o autoengañarse son tan evidentes que merecen por si mismos un capitulo aparte.

Si el autoengaño tuvo éxito como estrategia evolutiva fue por la razón de que ahorraba muchos esfuerzos al mentiroso: si alguien cree en sus propias mentiras no tiene que estar todo el tiempo vigilando las cosas que dice o hace a fin de no revelar sus falsedades. Sin embargo el autoengaño tiene un coste muy alto desde el punto de vista de la prueba de la realidad: el autoengañado ha de fragmentar el mundo en aquellas parcelas en las que se autoengaña y aquellas otras donde aplica el principio de realidad a rajatabla. Esta fragmentación del mundo tiene consecuencias mentales (la perdida del sentido de la realidad o la creación de irrealidades tal y como solemos ver en ciertos trastornos de personalidad) y somáticas, consecuencias psicosomáticas importantes aparecen al mantener constantemente esta división de múltiples estados o niveles de conciencia, es como si el individuo fuera un funambulista a gran altura: caerse es fácil y la enfermedad es su coste.

En realidad tanto las personas consideradas normales como los pacientes psiquiátricos nos autoengañamos pues el autoengaño forma parte del peaje evolutivo que pagamos por ser tan inteligentes y a fin de cuentas lo que un organismo vivo pretende es medrar y autopromoverse, lo que sucede es que unos lo hacen más que otros, todo el tiempo, de forma más intensa o abarcando campos cognitivos más amplios. La diferencia que existe entre un delirio (convicción máxima), la pseudología o la histeria de conversión (simulación máxima), la simple falsedad (inconsistencia, falsificación y superficialidad) y aquel que finge a sabiendas como puede ser el caso de un actor es a veces dificil de objetivar.

Ciertos investigadores están persuadidos de que el delirio es la forma más perturbada de autoengaño, pero aun no sabemos cual es la linea que la conciencia humana cruza para transformar un simple y a veces banal autoengaño en una enfermedad que perturba psicóticamente la prueba de la realidad.

En realidad la negación de Bretón también perturba el principio de realidad como cualquier negación y no se debe olvidar que la negación no es una estrategia cognitiva destinada a engañar sino a sacudirse de encima en la angustia y la culpa: se trata pues de un mecanismo de defensa, un autoengaño, no de una elaboración positiva y adaptada de lo que sucedió sino de la conversión de una memoria disociada y por tanto incompleta o falaz. La negación de un crimen es comprensible, no solo para obtener ventajas en una situación de privación de libertad sino también una manera de defenderse de la culpa y la ansiedad.

Es muy probable que Bretón ni recuerde cómo mató a sus hijos. Es lo más probable: matar a tus propios hijos -y aquí si le doy la razón a mi compañero- debe ser una experiencia atroz y mucho más después de haberse realizado. Mientras se lleva a cabo debe haber algun mecanismo protector (disociativo) anestésico que nos hace perpetrar el crimen de una forma más o menos planeada, pero cometer un crimen tan execrable debe ser una experiencia traumática para quien la lleva a cabo.

Existen al menos tres niveles explicativos: 1) el por qué, la causa del crimen, y es la venganza, 2) la perpetración del crimen en sí: el bajo nivel de mecanismos inhibitorios de la agresión y la nula empatía  y 3) la causa de la negación posterior: la culpa y su evidencia: la negación.

Pero ninguna de estas variables solas ni todas juntas componen una enfermedad (o trastorno mental) aunque si una psicopatología.

9 comentarios en “El autoengaño

  1. ¿En qué se distingue meridianamente una “psicopatología” de una “enfermedad mental”? O sea, ¿qué rasgos distintivos diferencian a una de la otra?

  2. Las personas normales y corrientes que estan a nuestro alrededor son un buen ejemplo de manias, fobias,predilecciones raras, gustos extraños, ideas bizarras, creencias estupidas o decisiones tontas. Ellos no son enfermos pero cada una de estos sintomas conforman una psicopatologia, no?

  3. la negación no es una estrategia cognitiva destinada a engañar sino a sacudirse de encima en la angustia y la culpa.

    En el caso del dolor que te aparece cada mañana por tener un problema familiar, uno trata de calmar ese dolor como si no quisiera verlo , e incluso las circunstanscias que pudieran empeorarlo, entonces uno dice que de que manera afronta ese dolor, porque necesitas seguir adelante. Puede que rompas en un llanto y asi te sientas un poco llorón o quizás sientas que almenos eres capáz de sentir algo por alguien. Pero honesta y sinceramente ¿Como debe uno afrontar eso?.

  4. “Las personas normales y corrientes que estan a nuestro alrededor son un buen ejemplo de manias, fobias,predilecciones raras, gustos extraños, ideas bizarras, creencias estupidas o decisiones tontas. Ellos no son enfermos pero cada una de estos sintomas conforman una psicopatologia, no?”.

    Dejando a un lado que “enfermedad mental” -cabe suponer- sería algo más gordo que una “psicopatología”, el problema comunicativo está en qué entiende cada cual por “gustos extraños”, “creencias estúpidas” o “decisiones tontas”. Pues lo que para uno puede ser, por ejemplo, una “decisión tonta”, para otro no lo será. Lo de los “gustos extraños” dependerá también de quien considere a tal o a cual gusto como “extraño”, al igual que las “creencias estúpidas”; y todo eso tiene que ver con la moral de una época determinada y con las modas (= los cambios) que condicionan (y configuran) a una dada sociedad. En todo caso parece que “psicopatología” tenga más que ver con un trastorno psicológico que con una conducta o actitudes vitales más o menos poco comunes.

  5. Relativizar lo obvio también puede explorarse a través de la psicopatología, ¿es quizá algo parecido a procrastinar, una relativización de lo axiomático?

  6. Tal vez. La teoría de la comunicación es compleja. Por eso hablan los lingüistas de la equivocidad del lenguaje escrito.

  7. Pues sí. En el hablado hay situación, contexto, interlocución… El lenguaje escrito es más equívoco porque falta todo eso. ¿Y qué decir de las traducciones? Cuando se lee a un autor traducido, siempre se lee su pensamiento a-través-del-traductor, que puede ser más o menos fiel al original, conocer mejor o peor la lengua que traduce, etc.; y hay veces que el pensamiento del autor resulta irreconocible.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s