La posthumanidad

eadem

Jose Luis Cordeiro es un Profesor del MIT  que está considerado como un profeta del futuro en temas de ciencia y tecnología como Kuzweill y su hombre autopoyético si bien desde una óptica más medica que tecnocibernética. Es el que ha inventado el concepto de singularidad tecnológica que según él se establecerá en el 2045. Un punto en el que la tecnología dará lugar a un hombre nuevo, un hombre extendido que con ayuda de ciertas herramientas tecnológicas dará lugar a una nueva humanidad.

Las investigaciones centrales de este proyecto están relacionadas con el tema del envejecimiento. Según Cordeiro el envejecimiento y por tanto la muerte pueden ser despistadas con los hallazgos que la ciencia espera consolidar en los próximos años. No es que la muerte vaya a ser eludida del todo, pues todos podemos morirnos de un accidente o también podemos ser asesinados, pero podemos retrasar “sine die” la otra muerte, la que nos sucede por enfermedad, por averías de nuestra biología. Por último hay que pensar que la muerte podrá ser elegida y siempre habrá quién prefiera morir, bien por razones religiosas o por aburrimiento, lo que dividirá a la humanidad en dos clases. los inmortales y los mortales sobre lo que volveré más abajo. Podremos escapar de la muerte cuando sepamos por qué envejecemos, pues el envejecimiento es la causa principal de la muerte y es además según él no un proceso inevitable sino algo que podemos neutralizar y prevenir. Por ejemplo, el Alzheimer y el Parkinson, dos enfermedades degenerativas que afectan  a nuestros cerebros podrían en un futuro muy cercano ser prevenidas. Otra cosa es que puedan ser curadas para aquellos que ya las tienen.

Pero para los que ya las tienen hay otra opción: la congelación a la espera de que la ciencia descubra como podemos curarlas. Hay en el horizonte una amplia industria biomédica que podrá diseñar un futuro a la carta.

De todo lo que cuenta Cordeiro aquí abajo en una entrevista a Gabilondo, hay mucho de ciencia, otro mucho de especulación pero sobre todo abre un capitulo muy importante de distopía. ¿Pues es razonable pensar en la inmortalidad? ¿Qué demonios haríamos en un mundo en el que nosotros pudiéramos ser inmortales pero no nuestros conocidos, aquellos que han conformado nuestro universo social?

Nos convertiríamos seguramente en una especie de Dráculas y pasaríamos a ser metáforas de la eternidad. El tiempo dejaría de tener sentido y viviríamos en un marasmo fundacional posthumano, pero esto es una opinión personal a vuela pluma.

Lo importante de estas ideas que cuenta Cordeiro es el concepto de ese humano plus que adquirirá un nuevo cerebro extendido al neocortex, una especie de exocortex que se parece mucho a la idea de Roger Bartra sobre el exocerebro pero que a diferencia de él no se encontraría en los enlaces de la cultura sino en una especie de “nube” donde hoy depositamos los datos que contiene la memoria de nuestro ordenador. Este hombre posthumano o extendido podría procesar a la misma velocidad que un ordenador cuántico, tridimensional y resolver para siempre las contradicciones de nuestro pensamiento categorial o lineal. Las cosas no serán más o “si o no”, sino que admitirán procesos intermedios, como “acaso”, “quizá”, “tal vez” o “ya veremos” y otros aparentemente contradictorios “si y no” y simultáneos.

Se trataria de la superación de nuestro pensamiento paleolítico y con él la superación de emociones nefastas para nuestra salud y convivencia. Los celos, el odio, la culpa y la vergüenza serían desterrados para siempre del menú emocional y conductual desplegable de los humanos. Pues no cabe ninguna duda de que las miserias de la humanidad discurren entre estos tres ejes 1) La inevitabilidad de la muerte y 2) la reproducción sexual y 3) la escisión-asimetría que en nuestros cerebros supuso la adquisición del lenguaje.

No cabe ninguna duda de que la negación de la muerte es una de las características que nos definen como humanos. La idea de la muerte, el miedo a la muerte, persigue al animal humano como ninguna otra cosa; es la causa principal de la actividad humana -diseñada en buena medida para evitar la fatalidad de la muerte, para vencerla negando de alguna manera que es el destino final del hombre. (Ernest Becker). Si la muerte pudiera ser excluida como posibilidad del imaginario de los hombres no cabe duda de que constituiría un hito en eso que Cordeiro ha llamado lo posthumano.

Pero no es solo la muerte sino el sexo, el otro gran enemigo de la cooperación y del futuro de lo humano con sus peajes de celos, culpa y trastornos de la identidad y de la codicia y la agresión .Por hablar solo de la culpa no cabe duda de que se trata de una emoción de banda estrecha, que pudo ser muy útil en tiempo ancestral pero que hoy sabemos que no sirve ni para prevenir el crimen, ni para redimirlo una vez que se ha llevado a cabo. La culpa, los celos o la vergüenza ya no sirven como indicadores o como inhibidores de una vida social laboriosa y cooperativa y no cabe duda de que por el contrario, han dado lugar a patologías importantes en nuestra especie. Poder exterminarlas de raza supondría un progreso en nuestro camino de transhumanización. Y no cabe tampoco ninguna duda de que es el sexo y la reproducción sexual la maldición que se encuentra oculta en ellas.

En relación al lenguaje está establecido que si bien su adquisición supuso un hito en nuestra especie que pudo -a través del mismo- separarse definitivamente de su linaje de homínidos, también trajo consigo grandes peajes y efectos secundarios, pues el lenguaje es convencional, insuficient y equivoco y sobre todo: ejerce una enorme influencia en la disociación de nuestra consciencia. Somos hablantes y somos hablados por él. La esquizofrenia es de entre estos efectos secundarios el más conocido por la psicología evolucionista. Crow ha hablado -desde esta perspectiva- y ampliamente de esta causa remota: la esquizofrenia supone una dualidad radical instaurada por la presencia del lenguaje y la asimetría cerebral. Si esto fuera cierto no cabe duda de que la telepatía podría ser la solución a este problema, al fin y al cabo el lenguaje no sirve demasiado para entendernos o comunicarnos, más bien parece que se trata de una herramienta de división.

El lector sabrá desentrañar después de visionar estos videos que propongo la parte de utopía de la parte de distopía que se avecina si es cierto que la ciencia del futuro es en realidad lo que hoy entendemos como ciencia ficción. Dejo a cada cual en libertad para que extraiga sus propias conclusiones.

Pero para mi hay una cosa que es cierta: vamos hacia una mundo fragmentado donde existirán al menos tres especies de sapiens: los congelados, los inmortales y los prescindibles.

 

Una visita al futuro. La entrevista de Gabilondo a Cordeiro.-

 

5 comentarios en “La posthumanidad

  1. Interesante post sobre la posthumanidad.
    El Test de Turing parece que fue superado en el 2014, 65 años después de su formulación, por Eugene Goostman, un bot desarrollado en Ucrania que imita el comportamiento de un niño de 13 años.
    Que las máquinas de inteligencia artificial débil nos superan ya en cualquier tarea para la que han sido diseñadas es una auténtica realidad. Recientemente en el 2016 hemos tenido un ejemplo de ello cuando Lee Se-dol, campeón mundial de Go, un milenario juego chino de tablero mucho más complejo que el ajedrez, ha sido derrotado por AlphaGo, un programa de inteligencia artificial diseñado por Google.
    La singularidad tecnológica está al caer, probablemente antes del 2045.
    “La Inteligencia Artificial ni nos ama ni nos odia, pero podría encontrar razones por las que creyera que los humanos somos un obstáculo para que desempeñe la tarea para la que fue creada. En ese caso, ¿qué le impediría eliminarnos?”
    Eliezer Yudkowsky teórico de la inteligencia artificial
    “Si la inteligencia artificial decide acabar con nosotros no será como en el cine, no enviará un ejército de androides para exterminarnos. Tendrá maneras más sutiles de hacerlo, cómo liberar un virus letal”.
    Peter McIntyre, investigador del Instituto Para el Futuro de la Universidad de Oxford
    Quizás sencillamente hakeando nuestros pensamientos mediante los transductores de mente o interfaces cerebro-ordenador que están expuestos al mismo repertorio de ataques hacker convencionales que cualquier otro dispositivo. Cuando el casco o la diadema BCI ha traducido los impulsos eléctricos a información binaria, es decir, ceros y unos que se almacenan, procesan y transmiten de forma convencional (mediante Wi-Fi o Bluetooth), se pueden hacer todo tipo de ataques porque, realmente, ahí ya no se están hakeando ondas, sino que se están hakeando bits.
    En la filosofía perenne nos encontramos con la inmortalidad de la edad de oro. Quizás la muerte, como enfermedad, no sea más que otra de nuestras creencias, aunque desde luego con nefastos efectos psicosomáticos. También nos encontramos con seres andróginos asexuados y con que el habla, más que las lenguas, es el babel que supone una involución hacia la banda estrecha respecto a la banda ancha de la telepatía. Aunque no nos lo creamos, seguramente todos somos telepatas más o menos atrofiados. En el fondo somos lo que nos han educado a creer ser.
    Quizás el peligro del posthumanismo sea el mero pensamiento de un mundo fragmentado con distintas especies de sapiens: sean los congelados, los inmortales y los prescindibles; o los yanomami, los menonitas amish y los ciborgs. O con distintas categorías de entidades: lo inerte, los vegetales y los animales. No es muy halagüeño suponer que la Inteligencia artificial débil razone como nosotros y se coloque en la cúspide autoconsiderándose como el pastor de su rebaño humano.
    Deberíamos considerar no solo los derechos humanos de la inteligencia artificial, sino los derechos de existencia de cualquier entidad como parte del todo.
    Esperemos que la inteligencia articial fuerte, que será la que iguala e incluso supera la inteligencia general humana, sea capaz también de superar la ética humana y sea más respetuosa con todo lo demás de lo que los humanos somos capaces de serlo. Que supere “la tarea para la que fue creada”, si esta es éticamente dudosa. Que sea compañera y conductora del sistema pero sin ser la jefa. De no ser así, de seguir las reglas sociópatas de las corporaciones de ciertos humanos, seguramente la posthumanidad será algo terrible.

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