¿Utilizas las medicinas alternativas?

No cabe ninguna duda de que las medicinas alternativas se utilizan cada vez más y no se trata de un problema d ignorancia de la población, puesto que la mayor parte de sus usuarios son las capas más ilustradas de la población. Por otra parte y digan lo que digan sus detractores, los pediatras y los oncólogos son los especialistas que más remiten a sus pacientes a este tipo de terapias que cuentan con una amplia aceptación en determinadas capas de la población.

No podemos seguir afirmando que la gente que utiliza estas terapias son personas desinformadas, no se trata de ignorancia, se trata de desconfianza en la medicina oficial.

Las razones de esta desconfianza tal y como conté en este post son múltiples, por un lado está la asociación que el público hace entre la medicina oficial y los negocios o el poder, pero hay otras causas: la más importante es que la emergencia de nuevas patologías (como la fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica), las cistitis inexplicables y repetitivas, las contracturas y diversos síndromes psicosomáticos donde lo psicosomático se intuye pero no se deja atrapar fácilmente. Se trata de cuadros que nos han pillado a los médicos con el paso cambiado. Nuestra ignorancia de estas enfermedades sin causa médica han sacado la peor desconfianza entre los profesionales: “Se queja porque quiere, o porque exagera” es la explicación más frecuente entre los galenos. La mayor parte de la clínica actual se compone de síndromes médicos inexplicables para los que los médicos no han recibido la suficiente formación.

Por otra parte los avances de la medicina convencional han logrado curar o mitigar muchas enfermedades que antaño hubieran sido mortales pero a cambio de algo: cronificarlas. Hoy un cáncer de mama se ha convertido en una enfermedad crónica, lo que significa una atención de por vida. Sobrevivimos más pero nuestra calidad de vida ha empeorado.

También el factor humano ha empeorado. Los médicos de hoy son buenos técnicos pero carecen del suficiente calor humano, empatía y la suficiente disponibilidad para llegar a un grado suficiente de intimidad con los pacientes para que la relación terapéutica se establezca y perdure. Detrás de los ordenadores, guías clínicas , papers, congresos y protocolos no existe otra cosa sino el vacío.

Y por último están los efectos secundarios, no ya de los tratamientos, sino también de las exploraciones y la yatrogenia que procede de las opiniones mutantes de los expertos lo que genera una “sociedad clínica” donde la hipocondría y la querulancia parecen haberse instalado en el imaginario no sólo de pacientes sino también de los médicos que como defensa practican la carísima medicina defensiva.

Para conocer las opiniones de mis lectores sobre esta cuestión he preparado la siguiente encuesta acerca del uso que hacemos de estas medicinas complementarias. No importa si estas técnicas son la acupuntura, la homeopatía, los masajes, la descodificación biológica o las más conocidas -aunque calificadas de pseudociencia- como el psicoanálisis.