¿Son democráticos los partidos democráticos?

asamblea

La democracia es un invento griego que ha sufrido a lo largo del tiempo muchas interpretaciones y grados de complicidad entre ciudadanos y gobernantes. Lo cierto es que no existe un consenso universal en la forma aunque si en el fondo de la cuestión.

La democracia puede definirse por el gobierno del pueblo, aunque esta palabra “pueblo” sea una entelequia que unos y otros secuestran periódicamente para justificar sus tentaciones autoritarias.

La verdad es que la democracia es un buen invento para oponerse a la tiranía, ese concepto tan robusto que no vale la pena definir pues todo el mundo sabe a qué nos referimos. Sin embargo muchas veces la tirania se disfraza de democracia y ahi está el problema. No es raro que las antiguas repúblicas soviéticas y otras de su entorno politico bautizaran a sus sistemas de gobierno como “democracias populares” o “bolivarianas” para oponerlas al concepto de “democracias liberales” que son en definitiva las formas de gobierno en qué estamos insertados en Europa. Hasta el régimen franquista inventó su propia forma, “democracia orgánica” la llamaban.

Lo que define a una democracia liberal “sensu estricto” son estas tres variables:

  • Existencia de partidos politicos.
  • Prensa libre.
  • División de poderes.

Si nos pusieramos rigurosos lo cierto es que pocos paises de nuestro entorno pasarian el filtro.

De manera que las democracias que conocemos tienen muchas cosas que mejorar y otras que deben ser  sustituidas, una de ellas es quizá y digo solo quizá , la participación democrática de los ciudadanos.

El viejo eslogan de un hombre un voto tiene algunas falacias y nos enfrenta al problema de la representatividad.

Qué es una asamblea.-

Una asamblea es un lugar de toma de decisiones, sean estas politicas, administrativas o de simple gestión del dia a dia que tiene como objeto a una determinada población, usualmente toda ella y que ha ido tomando forma en los derechos de los pueblos de una forma tradicional, concejos abiertos, tribunal de aguas, etc. Se trata de una forma de organización donde todo el mundo tiene voz, y el voto es el ultimo recurso cuando no hay acuerdo. Diriamos que las decisiones asamblearias se toman por aclamación o por mayorias significativas, brazo o voz en alto.

Muchas organizaciones profesionales aun funcionan con este metodo, aunque con algunas trampas  de las que hablaré más abajo y que podriamos bautizar como “el poder del aparato”. En teoría la asamblea es soberana, pero en las democracias formales las asambleas -la democracia directa- ha ido en caida libre y todos los parlamentos democráticos han sustituido la participación ciudadana, muy dificil de encajar en el mundo actual con la representación indirecta, la democracia a través de mediadores, usualmente llamados diputados.

Las asambleas son, sin embargo, muy utilizadas en dos clases distintas de situaciones: 1) cuando el liderazgo es débil y no quiere mojarse en la toma de decisiones comprometida, un caso paradigmático de este tipo de situaciones lo acabamos de ver en Cataluña y con Baños el lider de la CUP. 2) Se delega en la asamblea para que salga precisamente lo que el lider quiere que salga.

A la gente le gusta que tengan en cuenta su opinión en la toma de decisiones complejas y donde nada pueden aportar pues no están lo suficientemente capacitados para ello. Es por eso que las decisiones asamblearias tienden a ser corregidas inmediatamente. Los partidos politicos que son instituciones nada democráticas y que funcionan al modo estalinista suelen promover “primarias”, en dos tipos de situaciones, 1) cuando quieren hacer fracasar a un candidato (vease  Almunia o Borrell) o 2) cuando no hay mayoria suficiente para imponer uno, como ha sucedido con Sanchez al que ahora todos quieren apartar.

Pues de eso se trata: los lideres se imponen, no se pactan, ¿quien le tosía a Felipe Gonzalez? Las primarias en los partidos suelen ser una estafa si bien a los militantes de los mismos les gusta suponer que han elegido al mejor. Y no hay nada que demuestre esta suposición. Lo cierto es que cuando hay primarias en un partido suele salir siempre lo peor de cada casa.

Pues existen tambien los pucherazos, no cabe duda de que el “aparato” tiene todo el poder cuando convoca una consulta. Hay dos grandes trampas que suelen usarse de forma combinada. La primera es el censo.

El censo puede manipularse recortarse o inflarse según la querencia de la dirección. Me gustaria saber donde está el censo de militantes de un grupo asambleario como Podemos que ni sedes tienen, ni por supuesto listados u ordenadores. Su escasa capacidad administrativa señala en la dirección de que no necesitan organizarse y les basta con una asamblea callejera para decidir qué dirección van a tomar. De ahi,  mareas y quejas continuas de sus socios aqui y allá. No hay partido y cuando no hay partido todo es lider. El partido no deja de ser un engorro.

La segunda trampa es la convocatoria. Se trata de hacer llegar tarde y mal las convocatorias a los militantes de manera que cuando les llegue la notificación sea demasiado tarde para organizar la oposición. El aparato sabe perfectamente quien no debe acudir a las asambleas. E incluso hay técnicas “leninistas” para reventarlas si hiciera falta.

Lo aprendimos en la Facultad y fueron los comunistas de entonces quienes nos lo enseñaron. Los de ahora, los comunistas de nuevo cuño, los “leninistas de rostro amable” al decir de Monedero, hacen un poco lo mismo solo que ahora disponen de las redes sociales para hacer agitación y propaganda  que se tiñe de obstruccionismo cuando de lo que se trata es de hacer gestión y llegar a acuerdos sensatos.

Dicho de otro modo: el asambleismo es una chapuza trasnochada ya en todos sitios y que se mantiene solo para sostener la falacia del “pueblo”, esa entelequia que da soporte a los cibertiranos y a la que apelan cuando tratan de subvertir el orden establecido.

Y no funciona porque en realidad la asamblea es una orgía de autoreferencia. No hay dos personas que piensen igual sobre nada y eso sin contar los intereses personales, la edad y las circunstancias de cada cual. No es posible encontrar a dos miembros de una asamblea que defiendan la misma idea. Una asamblea es un coro de grillos, un canto al individualismo y a la fragmentación. La libertad no es una reunión interminable.

Es por eso que se inventaron los partidos tradicionales.

Un partido es un atractor ideológico que funciona en la convicción de que no hay dos correligionarios que piensen igual. Es por eso que en el PP existen católicos fundamentalistas y socialdemócratas bajo el mismo paraguas. Lo mismo sucede en el PSOE con los criptonacionalistas y los cristianos. No es necesario comulgar con todas y cada una de las decisiones de sus líderes para estar integrado en uno de ellos. Los partidos tradicionales fomentan la integración a través de ese imaginario que es la ideología mientras que los asamblearios lo que hacen es glorificar la diferencia a sabiendas de que rotos y descosidos pero juntos -aunque sea por el rencor- es el mejor cemento para que pueda emerger un caudillo.

Pues de eso se trata. La mentira de que los partidos son democráticos (cuando no pueden serlo de ninguna forma) prepara el  camino para la mentira colectiva del poder de decisión de las asambleas que son las que en definitiva aglutinan los sentimientos más poderosos para que emerjan lideres carismáticos o salvapatrias.