La guerra de los sexos

Recuerdo cuando era niño asistir a conversaciones entre adultos (algo raro hoy), donde alguien le contaba a otro: “mientras yo viva mi mujer no trabajará”, lo decía con chulería, con orgullo. En aquella época las mujeres no trabajaban al menos no trabajaban por cuenta ajena, las que podían claro está, las que tenían maridos proveedores como aquel señor que aun recuerdo con nitidez.

Más adelante -y no recuerdo cuando sucedió-, de repente aquel valor de protección que había aprendido en mi niñez desapareció: lo que procedía era que la mujer fuera “independiente” y que pasara a engrosar el listado de esclavos explotados que se levantan a las seis de la mañana. Ser ama de casa y madre de una buena camada de hijos pasó a ser una cosa trasnochada y así hasta hoy.

Siempre me pregunté porque las feministas veían como una conquista el haber llegado al mundo del trabajo, como habían conseguido disociar su dependencia anterior con una esclavitud laboral y una narcotización por el consumo.

Hasta que me encontré con esta mujer: Prado Esteban se llama, una post-feminista. Por fin alguna mujer piensa lo mismo que yo. Mucha alegría tuve cuando leí este post.

De manera que voy a dejaros con esta conferencia que de alguna manera resume todas las ideas que vierte en este mismo post y que tiene mucho que ver con el declive de Eros sobre el que escribí aqui.