Los huevos de San Fermin

tetas sanfermin

De San Fermin sabemos muy poco, pero podemos estar seguros de que nació en Pamplona (que entonces se llamaba Pompaelo), que fue obispo de Amiens cuando Navarra era otra cosa bien distinta a la que es ahora y que murió decapitado en el siglo III por un delito de opinión en aquellos tiempos en que irse de la lengua estaba tan perseguido como ahora pasa en Siria o Iraq.

Lo que es seguro es que nunca corrió delante de esos moralcos sean Mihura u otra cosa que recorren las calles de Pamplona y donde los mozos ponen a prueba su virilidad de la única forma que pueden, pues ya no hay iniciaciones consagradas para los varones salvo algunos sanfermines y tomatinas que son en realidad una versión grácil de los sanfermines por aquello de la sangre.

Y no pudo correrlos porque en realidad en aquella época no había toros de lidia y no los había porque el toro de lidia en realidad es un transgénico, algo así como el resultado de una selección artificial. El toro vulgar ese que sirve para dar carne tuvo que atravesar multiples pases de selección para dar con esa nueva especie que llamamos toro de lidia, un toro donde se ha seleccionado su agresividad, su acometitividad. Sus huevos por así decir.

Es por eso que el toro de lidia no sirve para otra cosa sino para la lidia.

toro

En realidad existen muchos experimentos con animales que han demostrado que la selección artificial puede enroscarse muy bien con la selección natural que dio lugar a nuestra especie. Los experimentos mas famosos son los del ruso Belyaev y sus zorros plateados. Lo que Belayev demostró es que los sucesivos cruces de zorros en condiciones de cautividad podían dar lugar a zorros neoténicos, una especie domesticada que parecía retener en los adultos las características de los zorros jóvenes. Asi pudimos entender qué había sucedido en nuestra especie y como fuimos domesticados por la selección sexual: las hembras de nuestra especie a través de sus gustos fueron las impulsoras de una menor agresividad de los machos, quizá a través de felaciones o coitos forzados, pero lo cierto es que casi lo consiguen. Hoy sabemos que la evolución de nuestra especie es una lucha constante contra nuestros huevos, o si se quiere entender de otra manera contra la testosterona.

Otra de las razones que esgrimen algunos autores como Peter Frost es la conocida “pacificación genética”. La pena de muerte o el encarcelamiento para los machos mas agresivos aseguraba una menor dispersión de sus genes.

Muy resumidamente significa que dado que la agresividad y otros rasgos de la personalidad relacionados con el crimen tienen un componente genético y hereditario, y que el Estado ha ejecutado/encarcelado sistemáticamente a los elementos más proclives al crimen durante siglos, (perjudicando así a su éxito reproductivo), ha habido un proceso de “pacificación genética” por el que los humanos hoy somos menos violentos. No cabe ninguna duda de que la agresividad tiene un origen genético, el más conocido es el alelo del gen MAO A. Lo que hace especialmente peligroso a este gen no es el gen en si mismo sino los promoteres del mismo.

Un promotor es un trozo de ADN que por ser ADN está sometido a las mismas leyes genéticas que el ADN convencional. Dependiendo del número de repeticiones de este alelo el individuo será más o menos violento. Dos repeticiones representan el modo pacifico, mientras que tres o cuatro repeticiones están mucho más representadas en poblaciones de criminales. Lo que se oculta por ser políticamente incorrecto es que este numero de repeticiones vinculado a la violencia está más representado en unas razas que en otras. Y naturalmente el gen MAO A no es incompatible con otros alelos que seguramente nos faltan por conocer.

Sea como fuere, los humanos se domesticaron a sí mismos como antes habian hecho con el tomate, el pimiento , el perro  o las vacas. Se trata en todos estos casos de selección artificial.

La gracilización de las creencias corre pareja a la gracilización morfológica y está emparentada con el tema de la moralización. No hay moralización sin efectos secundarios, todos los preceptos morales tienen algun inconveniente (Diderot) y muchas veces incluso pueden llegar a los extremos de la patologización de las conductas. Existen victimas de la moralización.

No es de extrañar que ciertas culturas se opongan de una manera “robusta” a la “gracilización” que les propone occidente, en temas “gráciles como “los derechos humanos, “derechos de la mujer”, “derecho a la vida”, “prohibición de la pena de muerte” “libertad de elección sexual y sexo fácil”, “aborto libre como un derecho de la mujer”, etc. Existe una resistencia “armada” a la penetración de estas ideas, y es el islamismo radical el representante político actual de esta resistencia.

Y es por eso que hay animalistas que se manifiestan en los sanfermines con poco éxito y mozas que exhiben sus pechos ante esa orgía de machismo que son los sanfermines y es por eso que no hay mozas que hagan la carrera pues las mujeres no necesitan la exhibición de su testosterona para reproducirse, les basta con exhibir sus tetas. Pero un hombre ha de hacer muchas tonterías para iniciarse como hombre.

Pues la testosterona es una hormona diseñada para meternos en lios y el estradiol una hormona para evitarlos. Todo muy complementario.

Y es verdad que correr los sanfermines es una tontería si lo vemos bajo el prisma de lo racional. ¿Para qué arriesgar la vida corriendo delante o detrás  de un toro y arriesgarse a cornadas, tropiezos y empujones?

Pues para llevar esa marca que los hombres necesitamos para exhibir nuestras cicatrices en el campo de batalla.

Sin sangre no hay iniciación para los hombres, es por eso por lo que a veces la tomatina sirve.

3 comentarios en “Los huevos de San Fermin

  1. Yo no veo que los humanos seamos ahora menos agresivos que en el pasado. Creo que no hay diferencias sustanciales, salvo que no es lo mismo ‘sentir’ en tiempos de paz que en tiempos de guerra.

  2. Bueno, existe un amplio consenso entre los evolucionistas, Pinker al frente que dicen que vivimos cada vez en una sociedad menos agresiva. De hecho el numero d ehomicidios no deja de disminuir desde 1900 para acá.

  3. No sé a qué sociedad se referirá Pinker, pero seguramente a la occidental. La agresividad es ‘controlada’ por las leyes que la refrenan o castigan. Que, según la estadística, los homicidios hayan descendido en el planeta desde 1900 no me convence. Obvio que los homicidios aumentan cuando la violencia está fuera de control; o la muerte masiva de contrincantes, como ocurre en tiempos de guerra.

    http://archivo.eluniversal.com.mx/el-mundo/2014/violencia-asesinatos-mundo-onu-1002312.html

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