El dinero y las heces

dinero

Al dinero le pasa como al sexo, existen varios niveles de definición, significa muchas cosas a pesar de tener un valor por sí mismo, en este caso el valor que le dan sus consumidores avalado o no por las expectativas compartidas.

Hay un sexo instintivo casi animal y hay otro sexo sosegado y práctico, un sexo doméstico y reproductivo, como hay un sexo transgresor -al que Bataille ha llamado erotismo- al limite del sentido común y otro sexo metafísico, espiritual. Y hay tambien la ausencia de sexo, la castidad impuesta o electiva.

En realidad el dinero no es más que un papel (o una moneda) y he aqui precisamente el eje de su distorsión, es dinero no solo el billete de banco, sino tambien la tarjeta de credito-débito, la chequera y sobre todo los depósitos, esos ahorros que tenemos en el banco y que guardamos por si vienen mal dadas.

Lo interesante del dinero es que emergió como un valor de intercambio, algo que venía a medir el valor de los trueques. ¿A cuantos huevos equivale un litro de leche? Asi apareció el dinero, como una forma de normalizar o de medir los intercambios.

Pero hecha la ley hecha la trampa, porque el que inventó el dinero estaba inventando a su vez al intermediario entre el ciudadano y el Estado que es el garante del valor del dinero. Asi se inventó la Banca: ese lugar donde guardamos el dinero y donde acudimos cuando lo necesitamos para comprar cosas. Y por eso se llama billete bancario, un invento de un francés para financiar guerras y prescindir de las pesadas monedas.

Pero eso que llamamos deuda es -a su vez- dinero. Dinero virtual que se vende como dinero real, como dinero fisico a pesar de ser -esta vez si- solo un apunte contable, solo papel.

Dicho de otra manera, el dinero en un momento determinado de su propia historia se independizó de su valor y generó a su vez dinero, que es deuda y que alguien tiene que pagar.

Tenia razón Freud cuando hizo equivaler el dinero a algo sucio, a las heces según la clasica ecuación:

Pecho=niño=falo= heces

Significa que para el inconsciente son equivalentes en tanto que vienen a compensar aquello que nos falta y que es el eje de torsión del deseo. Pecho en la fase oral del desarollo, falo en la fase fálica, niño en la genital y heces (poder) en la fase anal.

Las heces sin embargo se pueden retener o expulsar pero el dinero tiene más complicación: se puede gastar (diarrea), se puede guardar (estreñimiento) pero tambien se puede doblar (o perder) en forma de inversiones, preferentes o  ahorros. El dinero llama al dinero, algo perverso que ningún intestino puede llevar a cabo ni ningún cerebro puede imaginar.

Y esto es el capitalismo, la hegemonía del dinero, poderoso caballero que puede transformar a un truhán en un señor, pero el capitalismo se puede mejorar si se hace inclusivo (y se hará) aun manteniendo la propiedad privada. No cabe ninguna duda de que es el dinero -su capacidad virtualizante- el culpable de eso que aqui llamamos crisis y que ha puesto a Europa al borde del desastre económico. El asunto es que mientras exista el dinero como máquina de hacer dinero el peligro no pasará, hemos de inventar alguna otra forma de medir los intercambios que vaya más allá de ese trozo de papel que es capaz de multiplicarse a si mismo en miles de clones o de desaparecer llevando a la ruina a la mitad del mundo.

En realidad el dinero es poder tal y como Freud vino a describir, un poder que el niño comienza a ensayar cuando regala o retiene las heces, una educación esfinteriana que tiene mucho que ver con maniobras de poder frente a su cuidador, aquel que le impone dónde depositar sus preciosos excrementos.

Y es poder y por tanto codicia de poder tanto para los que manejan el dinero como aquellos que no lo poseen en absoluto y aspiran a tenerlo pues mientras exista el dinero existirá la codicia.

Y no se trata de una utopía. Ni es un dogma de fe pensar que el dinero tiene una parte buena que hace que las personas que mas se esfuerzan sean recompensadas o mantengan la expectativa de serlo. Es cierto que todos tenemos derecho a ambicionar esto o aquello, eso que se llama progresar en la vida. ¿Pero qué tiene que ver el progreso en la vida con la acumulación de excedentes que nunca podremos consumir?

Lo cierto es que el bienestar no puede estar continuamente en ascenso, una vez estamos rodeados de un cierto nivel de bienestar es imposible alcanzar una vida mejor: llega un momento en que poder cambiar de coche, de casa o de móvil ya no añade nada a la vida. Hay algo en el humano que le hace insensible a la acumulación. ¿Qué sentido tiene ganar más cuando ya lo tenemos todo?

Es verdad que el deseo es infinito y siempre podemos esperar más de la vida pero lo cierto es que en realidad eso que llamamos deseo es una mala copia de eso que llamamos dinero. Nuestro deseo cabalga a lomos de una expectativa irrazonable de riqueza. O lo que es lo mismo, poder y notoriedad.

Es por eso que no sólo necesitamos un cambio en ese modelo de desear cosas, algo que no alcanzaremos hasta que una minoria critica tenga la suficiente masa, para decir: hasta aqui hemos llegado y esto es lo que podemos ofrecer.

Una muda de la conciencia.

Un documental interesante sobre dinero y deuda:

 

 

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