Lobbyes y cambalaches

tu_ves_dos_partidos

En España existen al menos cinco lobbyes importantes: las eléctricas, la Banca, las constructoras, el PP y el PSOE. Por debajo de ellos aun existen otros cuatro al menos del mismo tamaño y categoría: la Iglesia, el feminismo progresista, la Prensa y la Corona. A los lobbyes antes se les llamaba de otra manera: grupos de presión se les decía, pero ahora después del éxito del inglés en la educación básica le han cambiado el nombre pero no su esencia. Los lobbyes son grupos de poder que nunca pierden cuando las cosas vienen mal dadas. Un poder usurpado. Lo cierto es que ahora hay más lobbyes que entonces, cuando se inventó la palabra grupo de presión y sólo la masonería (o los judíos) estaban incluidos en tal categoría. Ellos son los que no necesitan llorar para mamar porque mantienen la teta del dinero, de la influencia política, de las complicidades o de la salvación eterna.

Lo interesante de los lobbyes es que mantienen enlaces entre ellos y configuran algo así como un metasindicato para protegerse de las influencias externas, es por eso que los gobiernos rescatan bancos o autopistas y no a los agricultores o a los deshauciados o bien aplican el siniestro “déficit de tarifa” -que nadie sabe qué es- para engrosar las cuentas de las eléctricas y protegerlas de la invasión inevitable de energías renovables. Será por eso que los políticos pasan a engrosar los consejos de administración de empresas privadas cuando terminan sus días públicos con generosas partidas económicas por los servicios prestados o con prebendas inimaginables para los currantes de a pie. Los políticos favorecen a los lobbyes económicos y los lobbyes económicos financian a los políticos que a su vez favorecen sus propias castas periodísticas para salir en el telediario. Nos dicen lo que debemos pensar y nos imponen sus ideales para que dejemos de fumar o nos creamos todas las bobadas sobre el sexismo o la xenofobia. Y así.

Y los ciudadanos se encuentran solos frente al tigre.

En adelante llamaremos tigre a la confluencia de estos intereses político-empresariales.

Intereses que de no ser por la corrupción y la crisis económica seguirían siendo opacos para la opinión publica. La impunidad y el “hacer lo que quiero” seguirán existiendo pero al menos tendrán costes.

¿Y qué podemos hacer para deshacernos del tigre? Poca cosa salvo cabalgarlo intentando que no nos muerda, como a continuación explicaré.

Lo ideal es que en España hubieran al menos 4 o 5 partidos que aspiraran a constituirse en gobierno, bien a solas o bien en coalición pero lo cierto es que esta configuración del Congreso es muy poco probable que se de precisamente por causa de la ley D´Hont. Un supuesto descalabro de los partidos grandes (PP y PSOE) que se cifra en que entre ambos no consiguieran el 60% de la representación no conseguiría más que dar el poder a unas minorías enloquecidas, esas que están en el seno de IU y que se pasan la ley por el forro como recientemente hemos visto en Andalucía o las que están en manos de los nacionalistas.

¿Alguien puede pensar en un gobierno de esas minorías gobernando contra los lobbyes ya establecidos?

Para aquellos que crean que la extrema izquierda o la extrema derecha sean una solución para sus males les recomendaría que pasaran unos cuantos años en un país con regímenes totalitarios. Una vacuna para toda la vida.

Lo cierto es que estas minorías – a su vez- lo que pretenden es ser también lobbyes por lo que el rescate de la política desde dentro de la política (nuevos partidos políticos) parece poco probable.  De manera que si ese suicidio no puede proceder de la politica interna del estado habrá que pensar en una autoridad externa. Si, Alemania, claro.

La única posibilidad que yo veo al estado de cosas español es un gran pacto de Estado entre PP y PSOE, una especie de pacto para suicidarse juntos, un harakiri institucional por obligación.

Algo así como una legislatura destinada a hacer una desparasitación del Estado, una reforma definitiva de la educación y un consenso para reformar la participación política más acorde con los tiempos que corren donde los ciudadanos hemos dejado de ser tontos y catatónicos y estamos muy bien informados a pesar de las intoxicaciones.

Una vez descartada la via de la utopia revolucionaria que estamos presenciando en Ucrania en vivo y en directo y que ya veremos con cuantos muertos y miseria económica termina, podemos afirmar que los golpes de mano sabemos como se inician pero no como terminan. ¿Quien hubiera supuesto que Rusia intervendría en Ucrania a propósito del caos desarrollado en la zona? Por no pensar en la peor: que los rusos montaron todo o parte del tinglado de Kiev.

Hacerse el harakiri es desde luego poco probable, pues carecemos de líderes con categoría moral y política para llevarlo a cabo pero no es del todo descartable. Al fin y al cabo las cortes franquistas se hicieron el harakiri cuando votaron por la ley de la reforma política ¿cómo se sale de una dictadura?. Claro que quizá hubo algún lobby detrás de aquella estrategia que después de todo salió bastante bien.

Necesitamos un nuevo contrato social al estilo de Rousseau, redefinir las relaciones entre los individuos y el estado, no se trata de pequeñas reformas o de parcheos al estilo celtibérico, lo que necesitamos son hombres  (y mujeres) que den la talla y se suiciden políticamente para acelerar el proceso.

El tigre sigue dando zarpazos pero sus días están contados. Cabe cualquier estrategia y solo una no vale: la estrategia conservadora de no hacer nada.

Creo que les moverán el sillón.

Y que lo que venga no sea peor.

Aqui dejo colgado este tango lúcido que cantaba Serrat que me ha parecido apropiado para ilustrar este post.

 

4 comentarios en “Lobbyes y cambalaches

  1. La “Grosse Koalition” alemana es un “macrolobby” pero, sin embargo, permite al ciudadano contemplar un juego de interacción en lo politico más diferenciado. Lo de aquí con el “y tú más” etc., eso si que es insoportable…y urgentemente merecedor de un harikiri politico. Sin duda.

  2. Muy lúcido su análisis. Veremos si ese harakiri se hace algún día. En cualquier caso, me gustaría que emanara del pueblo español y no de Alemania… Creo que no significaría nada si fuera así.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s