¿Es la acupuntura un placebo?

acupuntura

La acupuntura es un metodo tradicional de la medicina china que se basa en la implantación de agujas en ciertos puntos anatómicos por donde supuestamente circula el Qi, una energia que se corresponde con cada órgano concreto y que discurre a través de unos canales o meridianos que se identifican en la piel.

De lo que se trata en la acupuntura es de dirigir, estimular, inhibir o compensar esta “energía” de forma tal que fluya de una forma fisiológica en la suposición de que cada organo tiene su propia energía, la acupuntura propone una anatomía virtual que no es ni de lejos la anatomía convencional que los médicos conocemos, se trata de una anatomía energética que no discurre por los nervios.

Antes de exponer aquí lo que hoy sabemos de la acupuntura a través de estudios controlados me gustaría advertir al lector que se trata de un método muy usado por la población general en combinación o independientemente de otros tratamientos alopáticos. Y que además se le supone cierto éxito en determinadas patologías relacionadas con el dolor neuropático (migrañas, fibromialgia, cefaleas tensionales, etc) pero también en el dolor osteoarticular como veremos más abajo.

La pregunta que suelen hacerse los médicos es ésta: ¿Es la acupuntura un placebo exitoso? Lo cierto es que contiene ciertos elementos para serlo: una explicación exótica, un ritual característico y una práctica individualizada que incluye “algo que se le hace al paciente” en este caso pincharle.

De manera que los médicos occidentales por lo general dan poca fiabilidad a este método tradicional y de alguna forma lo identifican con el placebo.

Pero aquellos de ustedes que hayan leído este post, sabrán ya que el placebo es un fenómeno bastante difícil de atrapar y medir. De manera que este fin de semana me he distraido en revisar las “evidencias” que ha ido acumulando un señor llamado Dieter Melchart quien en 2005 publicó una serie de artículos destinados a aclarar su mecanismo de acción si es que la acupuntura tiene alguna acción cerebral.

Pues si que la tiene, y como es natural el PET ha demostrado que lo que se estimula cuando se ponen las agujas es el sistema de recompensa es decir el circuito que podriamos llamar como el circuito de las expectativas.

Ahora bien, tal cosa no demuestra que la acupuntura sea eficaz, sino que las expectativas de mejoría de los pacientes son los responsables de tal mejoría. Y claro los pacientes esperan mejorar en sufrimientos sensibles a los tratamientos, es poco probable que un paciente con cáncer espere mejorar o curarse de su enfermedad pues el cáncer arrastra un historia de fatalidad que por sí misma refrena cualquier optimismo. Pero en el dolor crónico la cosa cambia puesto que el dolor es una experiencia emocional y como tal aparece y desaparece fluctuando periódicamente. Todo el mundo sabe que el dolor no nos matará si bien puede hacer de nuestra vida un infierno. Una jaqueca es una enfermedad benigna y el paciente jaquecoso tiene otro tipo de expectativa muy diferente a la del paciente oncológico.

Para averiguar la eficacia real de la acupuntura Melchart dividió a sus pacientes aleatoriamente en tres grupos: uno recibió el tratamiento de acupuntura siguiendo todos los cánones de la MTC, otro grupo recibió agujas placebo y un tercer grupo pasó a formar parte de la lista de espera. Los resultados no se hicieron esperar, para el grupo de jaquecosos los grupos primero y segundo mejoraron significativamente más que el grupo-espera. No hubo diferencias estadísticas entre el grupo que recibió la acupuntura buena y la falsa si bien si hubo diferencias clínicas entre ambos grupos. Estas diferencias fueron más leves en el caso de las jaquecas tensionales, es decir hubo menos diferencias entre un grupo y otro aunque los resultados fueron mejores significativamente en los grupos que recibieron algún tratamiento en contraste con los que esperaban.

Sin embargo en otro ensayo similar lo que se exploró fue el dolor de rodilla secundario a osteocondritis. Se diseño un ensayo aleatorizado similar al anterior y lo que se encontró fue algo inesperado: los pacientes que recibían el tratamiento convencional mejoraron tanto clínica com estadísticamente en relación con el grupo que recibió la acupuntura placebo.

Melchart concluye que en la  acupuntura hay algo que le da más eficacia que el placebo dependiendo  -claro está- de la patología asociada, presupone que su mecanismo de acción podría estar relacionado con los opioides endógenos y el receptor mu, algo así como que la acupuntura podría poner en marcha un mecanismo natural de autoreparación del dolor aprovechando las propias reservas de endorfinas de nuestro cerebro.

Pero otra vez, las cosas en medicina no suceden como esperamos puesto que al parecer, los responsables de la analgesia no son los opioides endógenos sino la vasopresina. Una hormona que puede calcularse en sangre y que podría servir de marcador para conocer de antemano quien va a responder a la acupuntura y quien será refractario.

Bibliografía.-

Articulos de D. Melchart.

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