¿Es la homeopatía un placebo?

placebo

La mayor parte de los informadísimos lectores que usan la red estarían dispuestos a contestar “si” a esta pregunta. Algunos de ellos irian más lejos y dirán que es un timo. Otros se conformarán con atacar la idea de que en una dilución infinitesimal de un preparado homeopático no puede haber moléculas de una sustancia activa, por tanto en la homeopatía no hay nada mas que agua y sacarosa como excipiente.

El problema de todas estas opiniones es que casi nadie sabe qué es un placebo o lo que es peor: el placebo es casi siempre visto como un obstáculo o un engaño, una especie de sombreado que oculta la verdad con intenciones espúreas.

La verdad no es otra -según este modo de pensar- que los medicamentos verdaderos tienen efectos verdaderos mientras que los placebos operan por sugestión. Y la sugestión es cosa de tontos, de personas crédulas, desesperadas o ingenuas intoxicadas por falsa información.

Lo que se enfrenta con el hecho muy conocido ya de que el público -generalmente el mejor informado- recurre a las terapias alternativas con más frecuencia de lo que seria de esperar en un mundo medicalizado y materialista con una medicina que nos ha traido bienestar y longevidad pero tambien cronicidad y efectos secundarios severos.

Y en realidad el placebo es un obstáculo para la industria farmacéutica que debe demostrar -antes de comercializar un determinado medicamento- que su efecto terapeutico es superior al placebo. Es por eso que en investigación de nuevas moléculas es necesario pasar por una prueba -que la ciencia admite como el paradigma de la verdad- y que se conoce con el nombre de doble ciego.

En el doble ciego ni el médico que administra el medicamento sabe si está usando el medicamento verdadero o el placebo (la sustancia inerte), pero ahora les contaré donde está la trampa.

Pero el uso del doble ciego en estos ensayos ya nos permite reconocer que los placebos curan y a veces de una forma muy parecida a los fármacos que pretenden comercializarse.

La trampa es ésta: el medicamento verdadero tiene efectos secundarios y el placebo no. Tomemos por ejemplo la fluoxetina (Prozac), da trastornos digestivos, sexuales y quizá dolor de cabeza. Estoy seguro que cuando se midió su efecto antidepresivo, tanto los pacientes como los médicos supieron quien tomaba el fármaco verdadero y el falso. Efectivamente los que tomaron placebo no presentaron tanta incidencia de efectos secundarios (aunque el efecto nocebo tambíen se presenta en los placebos).

Lo cual no hace sino agrandar la distancia entre la efectividad de la fluoxetina y el placebo. La mayor parte de la gente sabe que la fluoxetina es un fármaco verdadero porque provoca malestar al menos los primeros dias. Dicho de otra manera: los efectos secundarios son el mejor placebo que existe al señalar al paciente que lo que está tomando tiene un efecto biológico. Y también: no podemos descartar que en un medicamento verdadero no exista además un efecto placebo sobreañadido.

En conclusión, el método doble ciego es un coladero que en ciertas enfermedades no discrimina al placebo-placebo del placebo-medicamento. Una de estas enfermedades es la depresión, una de las que más y mejor responden al placebo.

Lo que nos lleva al otro aspecto de la cuestión: No todas las enfermedades  responden al placebo. Algunas mucho, otras muy poco y algunas son absolutamente refractarias al mismo. Como ejemplo de refractariedad me gustaria nombrar la anorexia mental y las adicciones, como ejemplo de una escasa respuesta el cáncer en todas sus formas. Como ejemplo de sensibilidad, el dolor neuropático, la migraña y la depresión.

Y aun más: no todos los placebos son iguales. Y esta es una propuesta que me gustaria dejar aqui, supongamos que usted padece migraña y que me pregunta qué tratamiento le puede ir mejor. Esta es una pregunta inteligente (que es la que la gente se hace o hace al médico). La pregunta mala es si tal medicamento es superior al placebo (evidencia), pero al paciente no le interesa esa demostración, de modo que lo mejor seria no comparar un medicamento concreto con placebo sino comparar los distintos tratamientos entre sí. ¿Es mejor la acupuntura, la PNL, la homeopatia, la cirugía o la dieta para la migraña?

Se trataria de cambiar el paradigma del “doble ciego” por el método de comparación entre distintas terapias que se atribuyen la capacidad de curar una determinada patología.

Lo que nos permitiria ir un poco más lejos porque podríamos no sólo comparar terapias entre sí, sino tambien terapeutas, y por supuesto un ahorro en medicamentos cada vez más caros y donde la innovación brilla por su ausencia.

En resumen, antes de afirmar que algo es placebo tratando de descalificar este mecanismo natural de sanación es mejor tratar de averiguar qué entendemos como placebo porque “no importa que el placebo sea un acto de sugestión, lo que importa es saber como aprovecharlo mejor voluntariamente”.

¿Es la respuesta al placebo un acto de sugestión, de creencia, de fe?

¿Y si fuera así, cómo podríamos aliarnos con esos mecanismos neurobiológicos subyacentes para ponerlos a trabajar en favor de la salud de nuestros pacientes?

En resumen:

1.- Sabemos poco de cómo funcionan los mecanismo de reparación de nuestro cuerpo.

2.- Sabemos poco sobre los mecanismos con los que opera el placebo.

3.- Los medicamentos convencionales no descartan el fenómeno placebo.

4.- Los placebos no son todos iguales.

5.- Las enfermedades no responden igual al placebo.

6.- Los terapeutas muestran una amplia variabilidad de respuesta a sus influencias.

Y una consideración final sobre el concepto de simulacro: todo simulacro es verdadero. Asi de tonto es nuestro cerebro, pero a veces nuestra mente es mas tonta que él al rechazar lo placébico como falso o lo peor: como un fraude.

Post relacionados.-

Mas allá del placebo

El Tao del placebo

Placebo, sugestión e intención

Placebo y causalidad no lineal

Un buen articulo publicado en Lancet sobre el placebo

El uso del placebo en ensayos clinicos

Un comentario en “¿Es la homeopatía un placebo?

  1. Sabemos muy poco de casi todo; o mejor dicho: de todo. Aunque a veces nos creamos dueños -por efectos de nuestra propia soberbia- del árbol de la Ciencia. Respecto a la dualidad ‘mente’ – ‘cerebro’, no acabo de convencerme de que sea aquélla la tonta y no éste. El asunto de los placebos está muy relacionado (o es dependiente) con la voluntad, o sea, con el deseo o la volición. De ahí su nada sorprendente efecto “sanador”.

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