Ampliación del campo de batalla

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No cabe duda de que los franceses son los que más saben de naúseas, de ese asco cotidiano que duermevela entre la narcotización y el exceso de la vida de los seres corrientes, resacas de la razón. Sartre inauguró el catálogo de vidas vacías con aquel Roquetin que vive en un mundo sin sentido rodeado de seres vacíos e inconsistentes que parecen ignorar lo que él sabe. Luego apareció Camus y sus personajes al borde de la revelación, luego Cioran y su lucidez tanática que no es francés pero como si lo fuera y por fin Houllebecq, la última parada.

De Houellebecq ya hablé aqui en este post sobre la new age y a propósito de su libro “Las particulas elementales”, pero hoy voy a referirme a su novela “Ampliación del campo de batalla” escrita en 1994 y que fue su primera novela.

La tesis central de Houllebecq es ésta: el liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla y el sexo es un sistema de jerarquía social.

Y es verdad que el neoliberalismo es el sistema más natural, es decir el peor que podríamos adoptar.

¿Qué es lo que se amplia en ese campo de batalla que representan el capital y el socialismo? ¿Hacia dónde han derivado las guerras entre el individuo y lo colectivo?

Naturalmente el campo de batalla se ha ampliado hacia el territorio del sexo. La guerra es más evidente desde la revolución sexual. ¿Qué revolucionó la revolución sexual?

Visto asi y atendiendo a la etimología, revolución sexual podria ser considerada como un levantamiento de los tabúes, de la represión, un permiso para gozar más de nuestro cuerpo, una guerra que se libró contra los preceptos religiosos que enjaulaban nuestra sexualidad en aburridos matrimonios o en abyectas escapadas al burdel. El amor libre que decían.

Nada de eso ha sucedido y todo parece haber empeorado: nada ha resuelto el enorme problema que representa el hecho de que la mayoria de los hombres están sexualmente deprivados como esos personajes de Houllebecq -como el repugnante y patético Tisserand- que aun es virgen a los cuarenta, los que han llegado tarde a casi todo, que no tuvieron amores adolescentes, que se saltaron etapas fundacionales en su personalidad, que fueron desatendidos por sus atareadas madres o simplemente ninguneados, que se afanaron en lograr un estatus profesional y alcanzar un empleo bien remunerado, un empleo que a fin de cuentas terminará con sus coronarias y con sus últimas esperanzas de encontrar una relación significativa.

No es que no tengan tiempo sino que el tiempo les devoró.

Paradójicamente la revolución sexual no consiguió otra cosa sino aumentar la desigualdad sexual, algo de lo que ya he hablado en otros lugares y sobre lo que no voy a inisitir aqui sino para señalar que estoy en desacuerdo con los que dicen que Houllebecq es un nihilista. O al menos creo que hace falta reivindicar mejor esta palabra, puesto que el nihilismo es la condición intelectual de los lúcidos que han tenido la oportunidad de vivir en un mundo como el nuestro donde la mayor parte de la población parece no darse cuenta de la ignominia, la mentira, las convenciones sin sentido, los informativos que nos intoxican, la publicidad engañosa, la inversión del sentido comun, el esperpento de las relaciones aun las familiares, las ideas estereotipadas y falsas difundidas hasta la saciedad, las condiciones de vida asesinas, los sinvivires. Los que no alcanzan a contemplar la tragedia y se embriagan tratando de huir sin plantear batalla, los que se rinden y se refugian en paraisos artificiales. Los alienados por la opulencia que han permutado poseer por ser.

Houllebecq es un ilustrado oscuro, un spinozista de derechas, aquel que desenmascara los disfraces progresistas en que se funda la sociedad actual europea que morirá de éxito por falta de niños.

El suicidio demográfico que está detrás de esa falsa liberación sexual donde solo follan los guapos, los ricos y los famosos.

Paradójicamente los intentos de liberación del hombre solo consiguen atarlo a distintos y nuevos yugos.

Aqui hay una entrevista a Michel Houllebecq

7 comentarios en “Ampliación del campo de batalla

  1. Lucidísimo y enjundiosísimo artículo. ¡De los que hacen saltar lágrimas! El problema, el de siempre: ellos no entienden que no entienden. Todos, es verdad, somos ignorantes. Lo pernicioso no es la ignorancia, sino la soberbia añadida a la ignorancia, letal cóctel.

  2. Lo cierto es que lo queramos o no las cosas han cambiado y creo que el cambio era necesario. Hacia dónde caminamos con ese cambio está por ver,cuando se produce un cambio de paradigma no sólo se abre un camino sino muchos. Pero era imposible seguir manteniendo un sistema inmovilista centrado en la familia como único núcleo y fin de la construcción del individuo.

    Con esto no quiero decir que el núcleo familiar carezca de importancia o es más, sea primordial para la configuración del individuo pero creo que en el S. XXI los parámetros han cambiado y luchar contra ese cambio es imposible si no se quiere estar apartado del mundo.

    En tu post hablas, o por lo menos yo lo entiendo así, desde la perspectiva del hombre, como si la mujer no tuviera que enfrentarse a situaciones completamente diferentes a las vividas hasta este momento. La revolución sexual se produce para los dos sexos y la revolución laboral también. Pero es la mujer la que aguanta un mayor peso a la hora de adaptarse y evolucionar conjuntamente a las necesidades que el mercado laboral demanda unido al reloj temporal que impone la edad de la maternidad. Si para alguien se ha ampliado el campo de batalla es para la mujer sin la menor duda. Y según he observado, para el hombre lo que se ha ampliado es la edad de la infantilidad y la inconsciencia.

    Supongo que no todo nos viene desde Japón pero allí el control demográfico lo han aplicado desde una óptica supermoderna. El “Esse est percipi aut percipere” de Berkeley se ha convertido en un autoespejo donde el otro se reduce a uno mismo, una especie de narcisismo generalizado, pero tal cual. El ” Ver y ser vistos” de Baudrillard -del post que enlazas- se convierte en ” Verse y ser vistos”:

  3. Pues he vuelto a leer el post y no veo donde he hablado de familia, aqui hablo de precariedad sexual, del timo de la revolucion sexual y eso si: del infantilismo de los hombres

  4. En el post haces referencia al matrimonio: “una guerra que se libró contra los preceptos religiosos que enjaulaban nuestra sexualidad en aburridos matrimonios o en abyectas escapadas al burdel. El amor libre que decían.” No hablas directamente de lazos familiares pero creo que de ahí se infiere el concepto de familia también. Aunque tú dirás si no es así a qué te has referido exactamente con ello.

  5. Mi artículo favorito sobre Houellebecq es este, especialmente la segunda parte

    Freud, Lévi-Strauss y Houellebecq: Una reivindicación del orden

    Y, puestos a indagar en los no-tan-nuevos usos amorosos y en los resultados de la revolución sexual, mejor uno de los más brillantes ensayistas franceses que un novelista con ganas de bronca. Este está a al altura de La euforia perpetua, su obra maestra

    La paradoja del amor de Pascal Bruckner – Tusquets Editores

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