La consciencia quíntuple

La consciencia parece comportarse siguiendo las leyes de la fisica cuántica, eligiendo y colapsando una función de onda. En este dibujo podemos ver perfectamente como este cilindro se refleja alli como un circulo y aqui como un rombo. Las dos percepciones son verdaderas pero no pueden darse a la vez porque la decisión por una de ellas colapsa a la otra.

¿Cual es la diferencia entre mente y consciencia? ¿Por qué necesitamos otra palabra para nombrar ese intangible que llamamos mente? ¿Es la consciencia algo que procede del cerebro o es algo que le precede?

En este post voy a intentar darles una visión sobre estos temas basándome en las opiniones de Amit Goswami un físico teórico de origen hindú que ha elaborado una teoria holística sobre la consciencia y que recoje las ideas expresadas previamente por Donald Campbell en 1974 acerca de la causación descendente.

La causalidad descendente significa que una vez creado un nivel emergente superior este nivel posee efectos causales sobre el nivel inferior. Dicho de otra manera si existe ese algo inmaterial que conocemos con el nombre de mente y esa mente emergió de la materia (cerebro) esa mente ha de tener propiedades y efectos causales sobre el nivel inferior: sobre el cerebro y el cuerpo.

La ciencia convencional hasta el momento se ha ocupado de la dirección contraria: la patologia médica sabe y acepta que de los niveles inferiores (celulares) surgen patologias que enferman tejidos, órganos y sistemas, sin embargo esta misma ciencia ha sido reacia a admitir que del mismo modo la flecha de la causalidad puede ir de arriba hacia abajo.

Paradójicamente con esta idea, la mayor parte de los investigadores admiten el efecto placebo: que la creencia del enfermo de estar tomando algo que va a ser beneficioso para su salud (aunque se trate de algo inerte) resulta en beneficio para la misma. Personalmente no me cabe ninguna duda de que si existe el efecto placebo es precisamente porque existe una flecha que va desde la mente hacia el cerebro y el cuerpo, de lo inmaterial (lo indeterminado y sutil) a lo material (determinado y denso). Tambien está admitido el efecto causal psicológico del trauma sobre el organismo, menos definidos se encuentran los efectos conversivos o psicosomaticos psicológicos que se categorizan con el nombre inespecifico de estrés.

Del mismo modo que lo material puede enfermar la mente, tambien la mente puede enfermar al cuerpo.

Si el efecto placebo existe la causación descendente existe también.

Lo que es lo mismo que admitir que si la mente puede enfermar el cuerpo tambien puede ayudar a sanarlo.

Ahora bien este planteamiento nos vuelve a enfrentar contra las cuerdas del viejo cuadrilátero de la dualidad ¿es que existen entonces dos principios operando de forma independiente uno de otro? ¿Cómo podemos encajar los hechos anteriormente reseñados haciéndolos compatibles con una visión no dual del dilema mente-cerebro?

Para Goswami el dilema mente cerebro, solo puede resolverse admitiendo que existe una sustancia no material, la consciencia que los incluye a ambos y que los pone en contacto. En este sentido mente y cerebro operarian en paralelo y sería la consciencia la que los incluiría a ambos. La mente y el cerebro serían diferentes manifestaciones de la consciencia. Goswami propone un funcionamiento cuántico para la consciencia basado en los principios de incertidumbre y no localidad. La consciencia elige y elegir significa colapsar una posibilidad, es por eso que un significado cognitivo inadecuado puede derivarse hacia el polo somático o hacia la mente, causando sufrimiento mental o fisico.

Tal y como podemos ver en el siguiente esquema:

Goswami define 5 tipos de consciencia alimentadas por energias cada vez mas sutiles (de abajo-arriba) y algunas de ellas no-fisicas, aunque para hacerlo más digerible lo he dejado solo en dos -en el esquema- para que pueda verse el procesamiento en paralelo de mente y cerebro y como ambos tipos de procesamiento de la información contienen el cuerpo fisico en su nivel más bajo.

La idea fundamental de esta teoria que se llama holística e integral es que cada enfermedad o dolencia hallaria su origen o causa en un nivel determinado de la consciencia y para hacernos entender mejor este concepto de consciencia propone el siguiente experimento mental:

Imagine que llena una botella de agua y que arroja esta botella al mar. La botella tendrá agua dentro y agua afuera, esto es precisamente la consciencia: la unica diferencia que existe entre el agua de afuera y la de adentro es que existe una separación entre ambas (el frasco), esa separacion es el cuerpo fisico que nos hace vivir la ilusión de separatividad.

Todo es pues consciencia. Y si todo es consciencia no hay más dualidad.

Pero la consciencia tiene como decía antes al menos 5 grados de constelación en el cuerpo. Asi de abajo-arriba o de lo más denso (la materia) hasta lo más sutil (la consciencia propiamente dicha) existen estas estructuras anidadas unas dentro de otras más abarcativas:

1.- El cuerpo fisico. Aunque la medicina convencional piensa que el cuerpo fisico se enferma solo (a partir de daños celulares, geneticos o moleculares), y solo contempla la posibilidad de la causación ascendente (que puede ocurrir) el cuerpo fisico puede enfermar también a partir de causalidades que se encuentran mas arriba de él, sobre todo a partir del siguiente:

2.- El cuerpo o consciencia vital. Es una especie de molde morfogenético o energético del anterior, es el cuerpo de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura, tambien los chakras indios se relacionan con este cuerpo vital que hace corresponder órganos energéticos con órganos materiales.

3.- La consciencia mental. Es la mas conocida de las formas de consciencia que algunos llaman conciencia (sin s), es decir el hecho de poseer una subjetividad idiosincrásica diferente al resto, una consciencia limitada por los procesos de condicionamiento, de las conceptualizaciones y las creencias. Lo mental puede enfermar por sí mismo (un trauma) o a partir de causas supramentales o de la consciencia propiamente dicha. Es inutil tratar de sanar un problema mental apuntando a un nivel inferior de la consciencia, aun admitiendo que lo mental pueda llevar arrastres en niveles inferiores a sí mismo.

4.- La consciencia supramental. La mente del arquetipo, la intuición y la creatividad. Lo que caracteriza lo supramental es la emergencia de saltos cuánticos o discontinuidades, es decir la intención de nuevos significados en patrones por otra parte ya conocidos. La causa más importante que puede llevar a enfermar o perturbar este nivel es la ilusión de separatividad.

5.- El cuerpo espiritual o consciencia propiamente dicha conocida en la tradición mística como cuerpo de gloria.

Como puede observarse la consciencia tiene dos procesadores energéticos conectados en paralelo, dos niveles mentales y dos niveles fisicos. El nivel causal que explica tanto las enfermedades como las dolencias se instalan en estos distintos niveles y el estacamiento de energía sucede en uno o varios niveles al mismo tiempo. Naturalmente en cada nivel el tránsito puede estar interrumpido por bloqueos.

Y cada nivel superior abarca, contiene y trasciende al inmediatamente inferior, como aqui:

O como dicen aqui:

“Los seres que tienen una forma,

en cualquier matriz que se produzcan

el gran Brahmán es su matriz común.”

(Bhagavad Gita XIV, 4)

Bibliografia.-

Amit Goswami: “El médico cuántico”. ediciones Obelisco. Barcelona 2008.

4 comentarios en “La consciencia quíntuple

  1. «Dos pájaros, compañeros inseparablemente unidos, residen sobre un mismo árbol; uno come el fruto del árbol, el otro mira sin comer».

    El primero de estos dos pájaros es el jivâtmâ, que está comprometido en el mundo de la manifestación (de las formas), en el dominio de la acción y de sus consecuencias; el segundo, es el Âtmân incondicionado, que es puro Conocimiento; y si están inseparablemente unidos, es porque aquél no se distingue de éste más que en modo ilusorio”.

    Por paradójico que resulte a la mentalidad moderna, el desequilibrio y la enfermedad posibilitan la purga del jivâtmâ, (psique) pues como se dice desde la alquimia, el desorden (Kaos) es tan sagrado e importante como el orden cósmico (Kosmos). Y ambos emanan de la misma fuente, cuyo símbolo más alto es la unidad, que al fragmentarse produce las dos columnas del árbol sefirótico, expresión de dos energías, una positiva y otra negativa que deben ser permanentemente conjugadas por los aspirantes a mezclar “metales”, ya que no pueden sólo aceptar una de ellas con exclusión de la otra, o sea la positiva, negando la opuesta y dejándose engañar por las “virtudes” de la escogida, siempre ilusoria (“relativa”), lo cual puede ser la más pesada y grave obstrucción en el camino del conocer.

    Toda verdadera ascesis (“Tapas”) es esencialmente un “sacrificio”; en todas las tradiciones, el sacrificio, bajo cualquier forma que se presente, constituye propiamente el acto ritual por excelencia, aquél en el cual se resumen en cierto modo todos los demás. Lo que así es gradualmente sacrificado en la ascesis son todas las contingencias de las que el ser debe llegar a desprenderse como de otras tantas ataduras u obstáculos que le impiden elevarse a un estado superior ; pero, si puede y debe sacrificar esas contingencias, es en tanto que éstas dependen de él y en cierto modo forman parte de él mismo a un título cualquiera . Como por otro lado la propia individualidad no es asimismo más que una contingencia, la ascesis, en su significación más completa y profunda, no es en definitiva otra cosa que el sacrificio del “yo” cumplido para realizar la conciencia del “Sí.

    Hablando de eliminar las cortezas, que es el proceso de tapas, es importante siguiendo con el tema que nos ocupa, aludir a la distinción entre la llamada mente superior y la mente inferior denominadas también como “aguas superiores y aguas inferiores” simbolizadas tradicionalmente bajo la figura del sol y la luna.

    La inteligencia superior- intuitiva corazón/sol-y la inteligencia inferior-discursiva o racional -cerebro/luna. Conviene notar a este propósito que los griegos mismos, y Aristóteles entre otros, atribuían el mismo papel al corazón, al que hacían también la sede de la inteligencia, si se puede emplear esta manera de hablar, y no del sentimiento como lo hacen ordinariamente los modernos; el cerebro, en efecto, no es verdaderamente más que el instrumento de la «mente», es decir, del pensamiento en modo reflexivo y discursivo; y así, según un simbolismo ya indicado precedentemente, el corazón corresponde al sol y el cerebro a la luna, una expresión frecuente en las doctrinas orientales que afirma: “No se demuestran los principios, sino que se percibe directamente su verdad”.

    La razón, en efecto, que no es sino una facultad de conocimiento mediato (Manas-Mente), es el modo propiamente humano de la inteligencia; la intuición intelectual (Intelecto-Bhudi) puede llamarse suprahumana, puesto que es una participación directa de la inteligencia universal, la cual, residente en el corazón, es decir, en la llamada caverna del corazón, en el centro mismo del ser, allí donde está su punto de contacto con lo Divino, penetra a ese ser desde el interior y lo ilumina con su irradiación.

    Debe quedar bien claro que se trata aquí de la inteligencia pura, en el sentido universal, y no de la razón, la cual no es sino un simple reflejo de aquélla en el orden individual y está en relación con el cerebro, siendo entonces éste con respecto al corazón, en el ser humano, el análogo de lo que es la luna con respecto al sol, en el mundo.

    Por otra parte, cabe observar que la irradiación, incluso cuando están reunidos los dos aspectos, parece sugerir, de modo general, una preponderancia reconocida al aspecto luminoso; esta interpretación se ve confirmada por el hecho de que las representaciones del corazón irradiante, con distinción o no de ambas clases de rayos, son las más antiguas, pues datan en su mayoría de épocas en que la inteligencia estaba aún referida tradicionalmente al corazón, mientras que las representaciones del corazón en llamas se difundieron sobre todo con las ideas modernas que reducen el corazón a no corresponder sino al sentimiento.

    El origen de esta desviación, por lo demás, es sin duda imputable en gran parte al racionalismo, en cuanto pretende identificar pura y simplemente la inteligencia con la razón, pues el corazón no está en relación con esta última sino más bien con la inteligencia trascendente, precisamente, ignorada o incluso negada por el racionalismo. Pero, al desconocerse la intuición intelectual, que reside en el corazón, y al usurpar la razón, que reside en el cerebro, el papel “iluminador”de aquélla, no quedaba al corazón sino la posibilidad única de ser considerado como la sede de la afectividad”; por otra parte, el mundo moderno debía también ver surgir, como una suerte de contrapartida del racionalismo, lo que puede llamarse el sentimentalismo, es decir, la tendencia a ver el sentimiento como lo más profundo y elevado que hay en el ser, y a afirmar su supremacía sobre la inteligencia; y es bien evidente que tal cosa, como todo lo que no es en realidad sino exaltación de lo “infraracional” en una u otra forma, no ha podido producirse sino porque la inteligencia había sido previamente reducida a la simple razón.

    La relación por otra parte entre el corazón y la afectividad -bien entendida-, se deberá considerar esa relación como resultado directo del papel del corazón en cuan-to “centro vital” y sede del “calor vivificante”, pues vida y afectividad son dos cosas muy próximas entre sí, e inclusive muy conexas,mientras que la relación con la inteligencia es, evidentemente, de otro orden. Por lo demás, esa relación estrecha entre vida y afectividad está netamente expresada en el propio simbolismo y en virtud de esta misma asimilación, pero realizada entonces de modo muy poco consciente, en el lenguaje ordinario se habla corrientemente de la “calidez” de la afección o del sentimiento.

    A este respecto, debe observarse también que cuando el fuego se polariza en esos dos aspectos complementarios que son el calor y la luz, éstos, en su manifestación, se hallan, por así decirlo, en razón mutuamente inversa; y sabido es que, inclusive desde el simple punto de vista de la física, una llama es, en efecto, tanto más cálida cuanto menos ilumina. De igual modo, el sentimiento no es verdaderamente sino un calor sin luz ,por eso los antiguos representaban ciego al amor.

    Agregar o matizar que el amor de que se trata entonces difiere tanto del sentimiento al cual se da el mismo nombre como la inteligencia pura difiere de la razón”.

    René Guenón. El reino de la cantidad y los signos de los tiempos.

    “Cuando dos disciplinas que, aparentemente, no tienen nada que decirse, se mezclan fértilmente, el conocimiento avanza. Pero si el conocimiento se aísla, se compartimenta, la decadencia y la parálisis lo infectan”.

  2. *Todo el proceso de discernimiento que conlleva reconocer lo que proviene de las aguas superiores y lo que viene de las inferiores, es la fórmula budista de la vía de la negación cuasi mántrica del “Neti, neti”, el “esto no soy yo, esto no es mi Sí-Mismo”.

    En toda la doctrina hindú es esencial la distinción de Manas (mente) e Intelecto (Budhi) para proceder a la re-unificación o re-integración.

    Gurdieff afirmaba que éramos alimento de la Luna. El sentido de mi comentario anterior iba en la línea de discernir esta frase en el sentido de que la Luna según los textos tradicionales no ilumina, su luz es un resplandor frío y pasivo, engullidora y artificial en el sentido de un auténtico autómata.

    El peregrinar por esta tierra se le llama desde los textos indios “el viaje por el valle del falso resplandor”. Para llegar al dorado (Sol) hay que atravesar el valle de las sombras (luna).

  3. Un post que le hace honor al nombre del blog.

    Hay algo en este trabajo y en el comentario que me resulta fascinante, pero confieso, no logro captar del todo. He imprimido el documento para leerlo con calma, pero por ahora felicito a Paco y a Isabel.

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