Salutogénesis

Hay algo en la consciencia humana que no es fenoménico y que causa lo fenoménico. (G. Lachman)

carruaje Bukingham

Lo cierto es que la Medicina se ha ocupado mucho hasta el momento de conocer las causas de las enfermedades, pero han sido otras disciplinas las que se han ocupado de cómo mantener la salud, así las políticas distributivas, las políticas medio-ambientales, las políticas sociales incluyendo a las políticas sanitarias tienen un cierto impacto en la salud percibida por la población y contribuyen a la salud de los ciudadanos mucho más que el consumo de fármacos por ejemplo. Pero hasta ahora la Medicina y sus tecnologías complejas no parecen haberse decidido por cambiar el rumbo de su paradigma a fin de hacerlo compatible con una visión mas saludable de nuestra vida.

Es por eso que hoy hablamos de salutogénesis (Antonovsky, 1979), un nuevo paradigma que ya no se detiene en la polaridad salud-enfermedad poniendo el énfasis en las causas de las patologías sino que se preocupa de cómo mantener la salud en organismos que aun no han enfermado, se ocupa pues de las causas de la salud. Del mismo modo este mantenimiento de la salud entronca con otro concepto que es el concepto de sanación, opuesto en cierta manera al concepto pasivo de la curación.

Es verdad que la mayor parte de las enfermedades se curan solas y el organismo vuelve a recuperar el estatu quo que le correponde siempre y cuando este impacto no sea lo suficientemente virulento. La mayor parte de las enfermedades sin embargo necesitan el concurso y el saber de un médico. El médico es el que cura aunque cuenta para ello no solamente con sus herramientas técnicas sino también con la vis medicatrix, es decir con esa tendencia de las enfermedades a curarse solas, un poderoso aliado. Por otra parte el sanador no necesita ser médico porque opera desde un punto de vista espiritual, cura -sana- por la fe, el trabajo físico o la adquisición de algún tipo de conocimiento.

La cuestión central del paradigma salutogénico parte de la pregunta: Por qué razón, si nos enfermamos, algunos se recuperan mas fácilmente que otros? ¿Por qué algunas personas son propensas a múltiples enfermedades mientras que otras parecen mantenerse sanas y jóvenes aun en edad provecta?

Para entender mejor este fenómeno tenemos que saber que el mantenimiento o la ganancia de una buena salud está relacionada con dos características de los organismos vivos: la resistencia y la coherencia y ambos se funden en un concepto psicológico relativamente reciente: la resiliencia un concepto tomado de las propiedades de los metales y que es aplicable a la acción de ciertos impactos en la vida psicológica de un individuo y lo pone en relación con la capacidad de que estos impactos terminen por fortalecer la respuesta de los individuos a las contrariedades de la vida.

Pero no es de la la resiliencia como concepto psicológico de lo que voy a hablar sino de la resistencia y la coherencia. Más concretamente me gustaría hablar de la coherencia, algo que podemos definir de esta forma: “Cada individuo debe encontrar para sí mismo una sensibilidad para entender o interpretar de modo positivo los diversos desafíos existenciales, insertándolos en un Todo que tenga un sentido, donde el ser humano encuentre algún significado en lo que piensa, siente, realiza y en todo lo que le acontece. Se trata aquí de un comprender la existencia, lo cual es bastante diferente a un saber sobre la existencia”.

Dicho de otra manera: la coherencia se cultiva (Bildung), no es algo que nos venga de serie, no se trata de adquirir un cierto conocimiento o destrezas especiales, sino de la construcción de un sentido, una Voluntad que gobierne desde una cierta elevación a los componentes más elementales. Para eso vamos a aproximarnos a la metáfora del carruaje, apropiada para hablar de los cuatro niveles de consciencia que conviven en nosotros los humanos, niveles de consciencia que afectan a cuatro cuerpos.

Los cuatro cuerpos de Gurdieff.-

El carruaje es el armazón (el cuerpo), los caballos, son las emociones, nuestra parte animal, la pasión y la motivación, el cochero es el experto que guía a los caballos y se ocupa de ellos, de darles de comer, limpiarlos y guarecerlos, el cochero es el Yo convencional, el que se ocupa de las cosas rutinarias de la vida, pero en esta metáfora falta algo: el cliente, el Amo del coche o carruaje: es él quien sabe donde hay que ir y aunque él no se ocupa ni del carruaje, ni de los caballos ni conoce el tráfico de las calles ni los itinerarios como sabe el cochero, es el único que sabe donde quiere ir, el resto de los elementos “no saben” o bien su saber es instrumental como el del cochero o instintivo como el de los caballos.

Se trata de una experiencia muy concreta y cotidiana, todos hemos tomado alguna vez un taxi y cuando lo hacemos damos una orden al taxista, pero no nos ocupamos de saber si el coche está en buenas condiciones, ni si ha pasado la ITV, tampoco le medimos al taxista sus niveles de glucosa en sangre por si estuviera bajo de azúcar, suponemos que es el taxista quien ha de ocuparse de todas las tareas de mantenimiento del coche y que goza de una buena salud para conducir, nosotros simplemente alquilamos su vehículo y su experiencia en conducir para que nos lleve a cierto lugar, después le pagamos y nos apeamos del coche.

No fiamos de él, nos fiamos de que existe coherencia entre el motor, la carrocería y el taxista, confiamos en su pericia para llevarnos dónde queremos ir, la coherencia del sistema de los tres cuerpos se le supone.

Pues bien ese cuarto cuerpo, que da ordenes al taxista, que sabe donde quiere ir, que dispone de intencionalidad y de voluntad, es el Yo. Pero hay una cierta diferencia entre ese Yo y el Yo del taxista. se trata de un Yo sobreelevado, de un Yo que no se limita a conocer itinerarios sino que sabe (donde quiere ir) y que además ES. Ser y saber son las características balanceadas y armónicas por las que se reconoce al cliente (al Yo). la otra característica que distingue al Yo del amo del Yo del cochero o taxista es que es unitario, es decir lo que sabe se extiende a todo su SER, no sabe en un lugar e ignora en otro, Ser y Saber se han fundido. Y que sabe el mecanismo para poner en marcha la acción es usualmente a través del cochero (el taxista en este caso).

Se trata de la consciencia suprahumana, de una conciencia autotrascendente o extendida, a diferencia de la consciencia del taxista que es una consciencia convencional, una autoconsciencia que se sabe a si misma pero que no tiene necesariamente el conocimiento de saber donde ir, en realidad va donde le mandan por así decir.

La mayor parte de las personas tienen esos cuatro cuerpos, pero no basta con tenerlos hay que poseer algo más: la llave que abre esa cuarta puerta.

Y volviendo sobre el tema de la coherencia es necesario decir ahora que el Amo, cochero, caballos y carruajes han de comportarse como un todo. Lo que exige que no haya alteraciones entre aquello que les conecta: el cochero debe hablar el mismo idioma que el amo, los caballos deben estar enganchados al carruaje y este debe estar en óptimas condiciones para viajar. hay pues dos cuestiones que afectan a la coherencia: una es la coherencia entre los miembros del sistema (los cuatro cuerpos) y luego ha de haber una coherencia entre sus tres enlaces (idioma, riendas, y enganche de las caballerías).

Es entonces cuando el sistema anda bien y cuando podemos habitar coherentemente el cuarto cuerpo y cuando somos amos de nosotros mismos.

Y cuando el Ser y el Saber se funden armónicamente todo cristaliza en Comprensión y el Yo consige la Unidad que no alcanza el cochero que no es otra cosa sino una confluencia de zombies

Y si uno comprende su carruaje, a sus caballos y a su cochero y este le entiende a él, entonces todo fluye y lo maravilloso puede llegar a suceder.

6 comentarios en “Salutogénesis

  1. Muy bella exposición de la madurez humana, a la que no se llega a una edad cronológica determinada (e idéntica) en todos los casos. En una palabra: ser dueños de sí mismos y lo que implica en el desarrollo psíquico y corporal, en la propia salud…

  2. Me gusta ver una referencia a Gurdieff en un hilo como éste. Gurdieff tomó muchas referencias, principalmente sufís, para hacer un buen cola-cao para dar de merendar a los niños desencantados europeos. El tema del palacio-ashram que intentó en Francia me provoca ciertas suspicacias pero he de decir que sus enseñanzas provienen de la Tradición, de la que bebió aquí y allá, más o menos fidedignamente. Las distintas culturas-tradiciones no son más que dialectos de un mismo lenguaje espiritual.

    El simbolismo del carro, arcano número VII del tarot de Marsella, nos habla de esto mismo que se contempla con la misma figura del carro o cochero de una manera más primordial en textos hindús, en lo que se conoce como filosofía advaíta-vedanta. Aquí se manejan otros términos pero iguales ideas que las que usted tan bien expone. El Rig-Veda habla del Si-Mismo. Qué gran verdad transmite aún todavía la bella palabra “en-si-mismado”. 😉

    La diferencia entre el Si-Mismo y el si-mismo, cuestión de mayúsculas y minúsculas. El Yo-Espíritu que es Uno y el Yo-Egoico que son muchos, muchas voces (“contengo multitudes”, que dijo Hesse). La llave que abre esa puerta opera según la tradición a través de la sumisión, del que se cree el conductor o hacedor … al verdadero director de orquesta que vive silenciado y amordazado en nosotros. Al morar en la eternidad, que no es más que el no-tiempo, parece no tener prisa en despertar, el tiempo-espacio no son sus coordenadas…

    El juego del despiste, el juego del escondite … en esta tragicomedia cósmica. El juega a ser encontrado cual tesoro soterrado bajo nuestro hogar. Como dice el adagio: la alquimia, juego de niños, trabajo de mujeres … Inocencia, Curiosidad, Juego, Paciencia y atención a los detalles … El largo viaje del héroe y de sus mil caras. El beso de Eros y Psique tan bien detallado por Pessoa en el poema del mismo nombre , esa princesa que dormía y ese caballero que perdido pero encontrado la buscaba para darse cuenta que era él ese mismo que dormía. 🙂

    Para Rumí era el Amado, otros lo llaman “el sol de medianoche” (bonita metáfora). Para los herméticos, su descubrimiento supone el Matrimonio Cósmico, la integración del Animus y del Anima, la pareja polar por antonomasia en ese baile donde lo dual todavía juega a bailar un tango de contrarios … y menudo tango ,,,, pasional y avieso.

    Maya es el arquitecto de los titanes. Ojo, detalle nada banal. Los devas baten el océano de leche en batalla permanente con los asuras. La Gran Madre todo lo consiente, y ofrece su útero húmedo preñado de materia prima -obscura como las vírgenes negras, materia primordial- para que los niños jueguen a ser constructores de universos. Por algo es el Aeón Sophia. Realmente cayó del Pleroma, realmente los Arcontes la retienen …?. Mhm …

    La famosa “Caída” Bíblica, ¿una caída de la conciencia? ¿quizá una desconexión de alguna perla al collar de Indra … o puro sabotaje al estilo Ickeniano con reptiles por medio???. El hilo del collar es pura luz, ninguna perla cae fuera de todo lo que es, porque El Todo está en todo, pero puede haber una “apariencia de”, una simulación, un parecer que se ha caído, que ha quedado descolgada, sóla y húerfana. La caída de la conciencia en la materia más profunda. Espiritualizar la materia, materializar el espíritu. Las cosas de palacio van despacio. Los trabajos de Hércules, verdad? … 🙂

    Conocer la luz de la oscuridad, reconocer la oscuridad de la luz. Habitar el frío de barrenar tanto, como bien decía Becket, que de infiernos personales sabía un rato. Para llegar al Dorado hay que atravesar el valle de la Sombra, otro iluminado en los infiernos como Poe.

    Le dejo dos apuntes que si su recuerdo de contacto con lo Inefable aún le calienta el pulso, entenderá las conexiones intelectuales con su post, el de aquí y el de Neurociencia. Perdóneme por la extensión, divagación y misticismos varios. Hoy después de tanto leerle me he decidido a escribirle. Sin más. Un saludo.

    El Canto de la Perla

    Cuando era niño vivía en mi reino, en la casa de mi Padre, y en la opulencia y abundancia de mis educadores encontraba placer. Y entonces sucedió que mis padres me equiparon y enviaron fuera de mi patria, en Oriente.

    De las riquezas de nuestro tesoro me prepararon un hatillo pequeño, pero valioso y liviano para que yo mismo lo transportara. Oro de la casa de los dioses, plata de los grandes tesoros, rubíes de la India, ágatas del reino de Kushán. Me ciñeron un diamante que podía tallar el hierro, me quitaron el vestido brillante que ellos amorosamente habían hecho para mí y la toga purpúrea que había sido confeccionada para mi talla.

    Hicieron un pacto conmigo y escribieron en mi corazón, para que no lo olvidara, esto: “Si desciendes a Egipto y te apoderas de la Perla única que se encuentra en el fondo del mar en la morada de la serpiente que hace espuma entonces vestirás de nuevo el vestido resplandeciente y la toga que descansa sobre él y serás heredero de nuestro reino con tu hermano, el más próximo a nuestro rango”.

    Abandoné Oriente y descendí acompañado de dos guías pues el camino era peligroso y difícil y era muy joven para viajar. Atravesé la región de Mesena, el lugar de cita de los mercaderes de Oriente, y alcancé la tierra de Babel y penetré el recinto de Sarbuj.

    Llegué a Egipto y mis compañeros me abandonaron. Me dirigí directamente a la serpiente y moré cerca de su albergue esperando que la tomara el sueño y durmiera y así poder conseguir la perla.

    Y cuando estaba absolutamente solo, extranjero en aquel país extraño, vi a uno de mi raza, un hombre libre, un oriental, joven, hermoso y favorecido, un hijo de nobles, y llegó y se relacionó conmigo y lo hice mi amigo íntimo, un compañero a quien confiar mi secreto. Le advertí contra los egipcios y contra la sociedad de los impuros y me vestí con sus atuendos para que no sospecharan que había venido de lejos para quitarles la perla e impedir que excitaran a la serpiente contra mí.

    Pero de alguna manera se dieron cuenta de que yo no era un compatriota; me tendieron una trampa y me hicieron comer de sus alimentos. Olvidé que era hijo de reyes y serví a su rey; olvidé la perla por la que mis padres me habían enviado y, a causa de la pesadez de sus alimentos, caí en un sueño profundo. Pero esto que me acaecía fue sabido por mis padres y se apenaron por mí y salió un decreto de nuestro reino ordenando que todos se presentaran ante nuestro trono, a los reyes y príncipes de Partia y a todos los nobles del Oriente.

    Y determinaron sobre mí que no debía permanecer en Egipto, y me escribieron una carta que cada noble firmó con su nombre: “De tu Padre, el Rey de los reyes, y de tu Madre, la soberana de Oriente, y de tu Hermano, nuestro más cercano en rango, para ti, hijo nuestro, que estás en Egipto, ¡Salud!”. “Despierta y levántate de tu sueño, y oye las palabras de nuestra carta.” “¡Recuerda que eres hijo de reyes! ¡Mira la esclavitud en la que has caído!”. “¡Recuerda la perla por la que has sido enviado a Egipto!” “Piensa en tu vestido resplandeciente y recuerda tu toga gloriosa que vestirás y te adornará cuando tu nombre sea leído en los libros de los valientes y que con tu Hermano, nuestro sucesor, serás heredero de nuestro reino.”

    Y mi carta fue una carta que el Rey selló con su mano derecha para preservarla de los males, de los hijos de Babel y de los demonios salvajes de Sarbuj. Voló como un águila (la carta), la reina de las aves; voló y descendió sobre mí y se convirtió enteramente en Palabra.

    A su voz y alboroto me desperté y salí de mi sueño. La tomé, la besé, quité su sello y la leí; y las palabras escritas en la carta concordaban con lo escrito en mi corazón. Recordé que era hijo de reyes, y libre por propia naturaleza. Recordé la perla, por la que había sido enviado a Egipto, y comencé a encantar a la terrible serpiente que produce espuma. Comencé a encantarla y la dormí después de pronunciar sobre ella el nombre de mi Padre, y el nombre de mi Hermano y el de mi Madre, la reina de Oriente.

    Y capturé la perla y volví hacia la casa de mis padres. Me quité el vestido manchado e impuro y lo abandoné sobre la arena del país, y tomé el camino derecho hacia la luz de nuestro país, Oriente. Y mi carta, la que me despertó, la tuve ante mí durante el camino, y lo mismo que me había despertado con su voz, me guiaba con su luz. Pues la (carta) real brillaba ante mí con su forma y con su voz y su dirección me animaba y atraía amorosamente. Continué mi camino, atravesé Sarbuj, dejé Babel a mi izquierda; y alcancé la gran Mesena, el puerto de los mercaderes que está en la orilla del mar.

    Y mi vestido de luz que había abandonado, y la toga junto a él, de las alturas de Hyrcania mis padres me los enviaban por medio de sus tesoreros, a cuya fidelidad se los habían confiado.

    Y, puesto que yo no recordaba su dignidad, ya que en mi infancia había abandonado la casa de mi Padre, de improviso, estando frente a ellos, el vestido me pareció como un espejo de mí mismo, lo vi todo entero en mí mismo, y a mí mismo entero en él. Nosotros éramos dos diferentes y, no obstante, nuevamente uno en una sola forma. Y a los tesoreros, quienes me lo traían, los vi igualmente en semejante manera, ya que ellos eran dos, aunque como uno, puesto que sobre ellos estaba grabado un único sello del Rey quien me restituía mi tesoro y mi riqueza por medio de ellos. Mi luminoso vestido bordado, que estaba ornado con gloriosos colores, con oro y con berilos, con rubíes y ágatas y sardónices de variados colores, también había sido confeccionado en la mansión de lo alto; y con diamantes, habían sido festoneadas sus costuras. Y la imagen del Rey de los reyes estaba pintada en él y, como zafiros. rutilaban sus colores. Y nuevamente vi que todo él se agitaba por el movimiento de mi conocimiento, y como si se preparase a hablar lo vi.

    Oí el sonido del canto que musitaba al descender, diciendo: “Soy el más dedicado de los servidores que se han puesto al servicio del Padre.” Y también percibí en mí que mi estatura crecía conforme a sus trabajos. Y en sus movimientos reales se extendió hasta mí, y de las manos de sus portadores me incitó a tomarlo. Y también mi amor me urgía para que corriera a su encuentro y lo tomara; y así lo recibí y con la belleza de sus colores me adorné. Y mi toga de colores brillantes me envolvió todo entero, y me vestí y ascendí hacia la puerta del saludo y del homenaje.

    Incliné la cabeza y rendí homenaje a la majestad de mi Padre que lo había enviado hacia mí, porque había cumplido sus mandamientos y él también había cumplido su promesa.

    Y en la puerta de sus príncipes me mezclé con sus nobles; pues se regocijó por mí y me recibió, y fui con él a su reino. Y con la voz de la oración todos sus siervos le glorifican. Y me prometió que también hacia la puerta del Rey de los reyes iría con él; y llevando mi obsequio y mi perla aparecí con él, ante nuestro Rey.

    Fin del Himno que cantó el apóstol Judas Dídimo Tomás en la prisión.
    —————————————————
    Eros y Psique

    …Y así ves, mi Hermano, que las verdades que te fueron dadas en el
    Grado de Neófito, y aquellas que te fueron dadas en el Grado de
    Adepto Menor, son, aún que opuestas, la misma verdad.

    (Del Ritual del Grado de Maestre del Atrio en la Orden Templaria de Portugal)

    Cuenta la leyenda que dormía

    Una Princesa encantada

    A quien sólo despertaría

    Un Infante que vendría

    De más allá del muro del camino

    Él tenía que tentado

    Vencer el mal y el bien

    Antes que, ya liberado

    Dejase el camino errado

    Por el que a la Princesa viene

    La Princesa Adormecida

    Se espera, durmiendo espera

    Sueña en muerte su vida

    Y le orna la frente olvidada

    Verde, una guirnalda de hiedra

    Lejos el Infante, esforzado

    Sin saber que lo tiene intuido

    Rompe el camino predestinado

    El por ella es ignorado

    Nadie es ella para él.

    Mas, cada uno cumple el Destino

    Ella durmiendo encantada

    El buscando sin tino

    Por el proceso divino

    Que hace existir el camino

    Y si bien que sea oscuro

    Todo por el camino afuera

    Y falso, él viene seguro;

    Venciendo camino y muro

    Llega donde en sueño ella mora

    Y todavía atónito de lo que hubiera

    A la cabeza, en marejada

    Yergue la mano, y encuentra hiedra

    Y ve que el mismo era

    La Princesa que dormía.

  3. De acuerdo al Himno que cantó el apóstol Judas Dídimo (Doble) Tomás en la prisión, y siguiendo con la metáfora del post, pero parafraseándola según conveniencia, bien podría darse el caso de que la estresante actividad socialmente condicionada del cliente, el amo del coche o carruaje, le haya hecho olvidarse su destino y deba ponerse en contacto con su hermano gemelo, que tiene una vida paralela a la suya, para que se lo recuerde. Como son gemelos se trata de una especie de conciencia suprahumana, de una conciencia autotrascendente o extendida. Pero no basta con tener al hermano gemelo, hay que poseer algo más: la llave que abre esa comunicación, el canal en el que hay que sintonizar el radiotransmisor para poder establecerla. Según la Teoria del desdoblamiento del tiempo, de la que ya se ha hablado aquí como actualización de la tradición primordial, esta conciencia suprahumana autotrascendente es nuestro doble en un tiempo simultaneo al nuestro, pero a distinta velocidad, y la llave para comunicar con él es la benevolencia.
    Sobre el tema de la coherencia cabe recordar que su etimología procede de: , palabra compuesta de contraer, , “con”; , “que está adherido”, y el sufijo formador de sustantivos abstractos . La coherencia es pues, la cohesión o relación entre algo y se utiliza para aquello que resulta lógico y consecuente respecto a un antecedente. Cuando decimos que somos coherentes, estamos asumiendo que queremos ser fieles a todo lo “heredado o adherido” a lo largo de nuestra existencia. Pero podría ser que nuestra existencia sea mucho más dilatada de lo que pensamos.
    Si tenemos en cuenta que últimas investigaciones muestran que: La memoria familiar queda epigenéticamente plasmada sobre las diferencias en la metilación del ADN. Que en la Universidad de Duke, Randy Jirtle demostró que estos cambios epigenéticos de memoria podían también ser transmitidos de generación en generación. Que la reencarnación o metempsicosis (según el término griego), forma parte de la historia del pensamiento humano, y que es la mejor explicación para muchos casos científicamente comprobados por el Dr. Ian Stevenson, según publicaciones revisadas por pares y confirmado posteriormente en más individuos por otros investigadores como Jim B.Tucker, etc… Entonces, la posibilidad de que, aunque un niño -o un adulto-, pueda no tener memorias conscientes de sus antepasados, o de una vida anterior, sus intereses, aptitudes y fobias pueden haber sido conformados tanto por experiencias que el individuo actual haya olvidado, como que procedan de antepasados suyos que no coinciden con ninguna característica adquirida de su entorno, medio o mitología de creencias actual.
    Esto podría significar algo muy profundo; pues quizás el malestar que sentimos, o incluso muchas de las enfermedades que padecemos, sean debidas a que no somos conscientes de nuestras memorias no conscientes, y que estamos polucionados por la sociedad y/o parasitados por pensamientos ajenos a los nuestros. Esto quiere decir que no desarrollamos la vida que, más o menos, habíamos previsto antes de nacer, para arreglar las memorias inconvenientes, sino la que otros quieren que llevemos, de manera que, no sólo nos encontramos parasitados, sino además, también manipulados.

    Cuando nosotros y nuestro doble nos comunicamos armónicamente todo cristaliza en Comprensión y ambos conseguimos la Unidad que somos y no alcanzamos sin él pues solos, no somos otra cosa sino una confluencia de zombies.

    Si uno comprende su carruaje, a sus caballos y a su cochero y este le entiende a él, y él sabe a donde ir, entonces todo fluye y “el ganarse la vida” deja de tener sentido, lo maravilloso puede llegar a suceder. Todos podemos ser magos.

  4. “Todos los radios de la rueda conducen al centro”

    Partiendo siempre y en todo momento de la frase que encabeza este comentario, me gustaría completar un poco mi comentario anterior, y pido de antemano disculpas por la extensión, me resulta difícil sintetizar en este tema, porque los matices son aquí importantes y necesarios. Me quedó la sensación de que detalles significativos habían quedado fuera.

    Quisiera comenzar parafraseando al propio autor del blog que en un post anterior dejó escrita esta perla:

    “La conciencia utiliza al cerebro y no es producto lineal de éste, de hecho el enorme numero de estados mentales humanos procedentes de la libertad y la novedad no pueden sino usar el cerebro como hardware expresivo, otra cuestión es desde donde esa conciencia ejerce su poder sobre el cerebro (causación descendente) y cómo podemos explicar esa idea bergsoniana de que es la consciencia la que utiliza y se sirve del cerebro”.

    🙂

    Cuando hablamos de llaves, estamos hablando necesariamente de puertas, y para llegar ante determinada puerta hay que hacer referencia al camino o a la vía que posibilita tal viaje o travesía. Esta vía según el Maharabhata es llamada la “Vía o Arte Real” y se ocupa, como una ciencia, de una victoria sobre los poderes de percepción y de acción.

    Es en este momento cuando es útil recordar el símbolo de la araña y su urdimbre:

    «Entra en mi cámara, dijo la araña a la mosca». Pues, ¿no está el alma sujeta a persuasión … dada la multiplicidad de voces que la “animan” …?

    El simbolismo aquí implícito se extiende al hecho de que los radios (la urdimbre, los hilos) de la tela no son pegajosos, mientras que la espiral (la trama) sí es adhesiva; la araña misma camina sólo por los radios mientras que las moscas son atrapadas por la espiral pegajosa.

    La experiencia de los sentidos depende del contacto, y el que toca puede ser atrapado. Se puede enlazar la idea aquí contenida con otros símbolos como el Laberinto, recodos o vueltas del camino, nudos gordianos …

    No olvidar que la figura del dragón se representa una y otra vez contra un fondo de espirales o de meandros, pues ¿qué otra cosa pueden representar estos meandros sino la morada acuática de los “hijos de la niebla”? …

    Cuando se habla desde textos hindús de carros o vehículos psicofísicos, desde este ámbito se nos dice que la voz de Agni se asocia al cochero y que esta voz es silente en el sentido de que no es persuasiva, no impele, no sugestiona, no enfronta … su voz es dulce … mientras que el crujido de las ruedas del carro se asocia a Varuna. Se afirma repetidamente a lo largo de todo el Mahabharata que lo que es «malsonante» pertenece a Varuna; y esto nos llevaría a su vez a la distinción primordial entre el katriya (guerrero-gobernador) y el brahman (filósofo-sacerdote), entre la voz cátona (cacofónica) y el sonido armonioso. El fiólosofo-sacerdote nace de la boca de Brahmma, mientras que el guerrero nace de sus brazos, y de los pies surgen los siervos-parias. Cuando lo inferior gobierna sobre lo superior, hay una inversión, y con ello, una desviación …

    Como un espectador, el Si-Mismo (el Visionador, el Presenciador), y como él es en sí mismo , transmigra completamente inafectado por los destinos a lo largo y ancho de una míriada de posibilidades infinitas que lo dotan de extensión y profundidad. Ver el simbolismo de la cruz. 😉

    Precisamente, los poderes de percepción y de acción a«agarran» y son agarrados a su vez por sus objetos como «super-agarradores»; y esto se dramatiza en las historias, ampliamente extendidas, del motivo del «quedar-se atrapado», de las que puede llamarse un arquetipo, donde el «mono» (la mente) queda atrapado en el «pegamento» (lepam) donde «se zambulle». *El mono, en esta tradición, es considerado con esta figura porque se dice que imita a Brahmma pero no es Brahmma.

    Mientras Fulano o Mengano se identifiquen a sí mismo con sus experiencias y pasiones, «se enredan a sí mismo consigo mismos como un pájaro en la red»; y es así como «este sí mismo elemental» es vencido por la causalidad, el bien y el mal, y todos los «pares» de contradictorios .

    La cura, desde esta tradición, para este Sí mismo elemental ha de encontrarse en la disipación de su «ignorancia» (avidyŒ ) con el reconocimiento de «su propio Sí mismo inmortal y Duque», de quien se dice en otra parte «Eso eres Tú».

    La impasibilidad está implícita en la palabra «Presenciador» y en la correspondiente «imparcialidad», análoga a la del Sol, que «brilla igualmente sobre el justo y el injusto». El Espectador no es afectado ni está implicado en los destinos de sus vehículos psicofísicos; solo la naturaleza pasible está implicada mientras no «conoce su Sí mismo», mientas no sabe quien es. De ahí que como en Platón, Conocer es Recordar, un proceso de anamnesis … Por esta idea le hablé del Canto de la Perla y del poema de Eros y Psique.

    Es precisamente de los «pares de contrarios de lo que el Liberado se libera, o, en otras palabras, de la tiranía de todas las cosas definibles en los términos de lo que son y no son, tales como grande y pequeño, placer y dolor, bien y
    mal y demás «valores». La coincidencia de los contrarios —por ejemplo, de pasado y futuro, cerca y lejos— solo puede ser en un ahora sin duración y en un espacio que no se puede atravesar. De aquí el simbolismo de la «puerta estrecha», Wunderthor y Symplegades, que se encuentra por todo el mundo.

    El que en muchas de las lenguas más antiguas las mismas raíces abarquen significados opuestos (que se distinguen solo por la adición de determinantes) es de una significación fundamental para la ontología del pensamiento. Es una indicación de que el movimiento del pensamiento primitivo deduce cualidades; no es abstractivo sino deductivo.

    Lo esencial para la adecuación del simbolismo es la contrariedad mutua de las formas conexas, que son esencialmente de un único tipo, pero que pueden separarse para propósitos prácticos. Ejemplo: Mitravarunau implica no una mera composición de dos «personas» sino el devenir de una sola. La misma palabra mithunam implica un «choque» de contrarios, y mithy es «falso» en tanto que es «contrario» (a la verdad). Para el matrimonio de principios mutuamente antagónicos:

    «Yo junto vuestras mentes, operaciones e intenciones, oh vosotros que sois de operación contrastada, esto de vosotros yo junto».

    Rematando, el «carro», en la escritura india, es generalmente el vehículo psicofísico, en sí mismo un agregado, en el cual «va montada» la substancia simple del Espíritu.

    🙂

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