¿Cosificación o fetichismo?

water

«Todo el mundo sabe que una mujer es algo más que una vagina, un culo o un par de tetas. Sin embargo es imposible negar que a mi lo que más me interesa de las mujeres son aquellos atributos».

Eso fue lo que pensé después de leer este post titulado «La cosificación sexual de la mujer», un texto que aborda el tema de la instrumentalización del cuerpo femenino por los medios de comunicación, el lector puede recurrir al post para ver ciertas imágenes donde según el autor queda demostrado que los medios de comunicación, la prensa y la publicidad cosifican a la mujer rebajándola a una simple recorte de tetas, culos y posiciones obscenas destinadas al consumo de voyeuristas masculinos que son los que en definitiva imponen esos gustos cosificadores a la prensa por aquello del machismo.

Lo cierto es que la mayor parte de esa prensa y esa publicidad va destinada al consumo de mujeres, lo mismo sucede con las famélicas chicas que pasean por las pasarelas, se trata de modelos de femineidad para las mujeres. Que yo sepa los hombres van al fútbol no a los desfiles de modelos y leen el As y no el Vogue. Del caso de Yodona (suplemento del mundo) ya hablé aqui. Y no voy a volver a hablar de esta siniestra contradicción de que las revistas o la publicidad destinada a mujeres son las que mas cosifican el cuerpo de la mujer, es curioso que nadie haya denunciado esta evidencia.

¿Es que ellas están contentas de verse cosificadas?

Lo cierto es que cosificar es transformar algo con vida en algo inanimado, un sujeto o individuo vivo en una cosa, un objeto. De manera que cosificar es un modo de funcionamiento del cerebro, aquel que descompone una totalidad y lo fragmenta en pequeños trozos a fin de poderlos entender, visualizar o estudiar mejor. Cosificar es reducir en partes mas simples. Cosificar es un proceso cognitivo que busca el detalle, averigua como funciona algo, lo detiene o lo para a fin de interesarse por sus mecanismos. Cosificar es un talento sistematizador que pertenece a un tipo de inteligencia fundamentalmente masculina. Y por fin cosificar es equivalente a lo que entendemos como fetichismo: la sustitución del todo por una parte, algo que se encuentra en la esencia de lo sagrado, lo religioso y nuestras primeras impresiones sobre Dios, o lo desconocido tal y como conté aqui.

El modo cognitivo opuesto a «cosificar» es el hipermentalismo, es decir la tendencia a construir narrativas interiores sobre las cosas. De modo que si los hombres cosificamos a las mujeres, las mujeres inventan novelones románticos sobre los hombres. Cada cual echa mano de su cerebro para representarse al otro, el hombre se representa a la mujer como fetiche y la mujer se representa al hombre como héroe romántico, una especie de Señor Grey que aunque practique el BDSM, no hay que olvidar que al final de todo, se casa, es rico y además tiene hijos con la supuesta sumisa que termina por conseguir todo lo que se propone.

De manera que si nosotros las cosificamos ellas nos convierten en literatura. En mala literatura emotivista.

Pero la cosa es un poco mas complicada porque ellas, también son capaces de pensar como un hombre y ellos tambien lo son de pensar como mujeres, es por eso que ellas son fetichistas invertidas y nosotros literatos de oido. No son fetichistas por si mismas, es decir no cosifican el cuerpo del hombre haciendolo trozos, sino que se ofrecen al deseo de aquel que quiere trocearlas en imagenes fetichistas. Pues son ellas en definitiva, las que se ponen medias, tacones, pechos de silicona y ornamentos destinados a mostrar su «encadenamiento» fetichista al deso-del-otro. Y ellos a su vez son literatos invertidos, no suelen construir relatos románticos pero son ideales para el porno y el whatsapp (porno improvisado). De hecho sólo los hombres tienen cierta imaginación para lo perverso por aquello de la cosificación, las mujeres por sí mismas ni improvisan jazz ni escriben literatura porno salvo si al final hay amor, casa e hijos. Y hasta aqui.

Y es que la biología está con nosotros para quedarse y las cosas son como son: ellos cosificadores es decir cerebros sistematizadores y algo autistas y ellas las empáticas o bien francamente histéricas que nos cuentan -les cuentan a otras mujeres- esas historias que todas quieren oir para seguir construyendo pretextos para divorciarse de sus maridos aburridos que ni siquiera, como Grey, les han dado un azote en las nalgas, jamás.

¿Sistematizas o empatizas?