La conciencia global (Globcons)

Recientemente ha tenido lugar en la Universidad Jaime I de Castellón un congreso internacional llamado Globalcon o conciencia global con la conferencia estelar de Ervin Laszlo que desgraciadamente no ha podido ser traducida al castellano por una serie de problemas técnicos pero que podeis ver aqui. o aqui en la lista de reproduccion

Cuelgo aqui la mesa redonda sobre redes y empoderamiento en la que participé con una ponencia que titulé: el Hombre hiperconectado y donde hablo fundamentalmente de cómo el conectivismo nos cambiará no solo el cerebro (algo que ya estamos percibiendo) sino tambien el «contrato social» y nuestra manera de percibir los entornos de sociabilidad.

Video 1.-

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Literalidad y simbolismo: el camino

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

(Antonio Machado)

Camino-de-Santiago

Hay muchas clases de caminos, pero yo voy a tomar como referencia el camino de Santiago para alumbrar ciertas ideas que acontecen en todos los caminos cuando se dan ciertas circunstancias. La primera de las cuales está implicita en el verso archiconocido de Machado. Efectivamente el camino no existe, lo que existe es la acción de andar, de transitar, sea andando o sea viajando de una manera u otra, siempre y cuando en ese viaje exista una exploración interior, una intención gnoseológica; en otras ocasiones he hablado de un descenso, pero no importa como le llamemos siempre y cuando ese viaje implique la adquisición de algun tipo de conocimiento, una conciencia de algo. Lo que importa en el viaje no es el tránsito de un lugar a otro, sino de un topos o de una posición en el mundo u otra. De eso va este post.

En todo viaje hay una parte literal y una parte simbólica o representacional. En este sentido el camino de Roncesvalles a Santiago, no es solo una carretera que une ambos puntos, sino un trayecto personal que es literal en tanto en cuanto hay cansancio, sacrificio, dolor, ampollas en los pies, hambre, frio, sed, soledad, etc. Una literalidad que se inscribe en el cuerpo y que deja cicatrices. En el otro lado de las cosas, el camino ocupa cierto simbolismo, los amigos que aparecen y desaparecen, los paisajes, la hospederia redentora, el camastro compartido, la enfermera que nos cura las ampollas cosiéndola con hilo de seda, las conversaciones y confesiones de aquellos que comparten parte del camino, la solemnidad de lugares sagrados o mágicos, el cruce de ciertos umbrales y por fin la llegada del peregrino a la fachada principal de la catedral de Santiago y el abrazo del apóstol.

Aqui os dejo un trailer de una pelicula que se llama precisamente asi y que vale la pena ver: «El camino»

Lo cierto es que los peregrinos tienen muchas razones para meterse en el camino, unos para adelgazar, otros para dejar de fumar, otros para cumplir una promesa casi siempre relacionada con el cáncer, otros -personajes al borde de un ataque de nervios- para encontrarse a sí mismos, periodistas, místicos de la new age, personas en duelo (como el personaje de la película que cito), deportistas que buscan someterse a una prueba definitiva, curiosos, apocalípticos o reenganchados forman parte del personal que transita aquellos lugares y que se someten quizá a la prueba mas dura que han afrontado en su vida.

Pero nos equivocaríamos si pensaramos que el camino de Santiago es un periplo religioso, se trata sobre todo de un escenario espiritual, ese lugar donde los símbolos nos apresan y uno no puede sino dejarse llevar por ellos en ausencia de juicio crítico, una especie de contemplación. Agnósticos e incluso ateos encuentran en el camino sus claves espirituales: aquellas que les hacen modificar su conciencia y que a través del trayecto encuentran su redención personal.

La clave de este fenómeno es a mi juicio, la combinación -el encuentro- entre el dolor y el símbolo, es decir el sufrimiento y su representación. Si hacer el camino es terapéutico (en un amplio sentido de la palabra) es porque algunas personas encuentran en esa combinación un elixir para afrontar su cambio personal.

El sufrimiento -el dolor- modifica nuestro cerebro y lo resetea para poder aprender algo nuevo, al tiempo que le pone papel de celofán a las heridas anteriores.

Naturalmente el dolor por sí mismo no resuelve nada, es necesario que ese dolor sea parcheado con el sentido.

Y si hay algo que sobra en el camino de Santiago es el sentido: todo el paisaje y el paisanaje parecen diseñados para ofrecer sentido a los peregrinos.

Lo cierto es que algunas personas necesitan sufrir para cambiar algo de sus vidas. Y son muchos más de los que pensamos. Todo sufridor lleva su necesidad de sufrimiento en secreto, no es cool ser un sufridor.

Claro, que en el catálogo de nuestros deseos más íntimos no aparece ni el dolor, ni el sufrimiento. hemos renegado de ellos, porque vivimos en un mundo donde el placer, el lujo, la autonomía, la competencia, la autosuficiencia o el poder tienen mas espacio sensorial y desiderativo que el dolor, poseen hasta una taxonomia propia. No existe una buena nosología del dolor y de sus funciones. Pero lo cierto es que hay muchas personas que necesitan darse, sacrificarse, inmolarse en la pira de algo, son los sufridores (ahora se llama a ese funcionamiento overdrive moral), esas personas que se las arreglan para elegir siempre inadecuadamente, esos que se autosabotean a sí mismos constantemente, esos que aparecen como bonachones o víctimas porque siempre terminan por elegir la peor opción para ellos mismos.

Los que necesitan el dolor para cambiar.

El sacrificio y el dolor no tienen altares ni representación icónica como la diosa Ananké y es por eso que existen pocas posibilidades de ejercerlos más allá de los sufrimientos por los hijos, por los desamores o por la amenaza de la muerte, o sea en nombre de Eros.

Eros hace concreta a Ananké. O lo que es lo mismo el amor dado (ofrecido) hace desaparecer tras un velo a la poderosa Necesidad.

Necesitamos reivindicar más espacio para los altruistas y los hiperempáticos, para todos aquellos que precisan de cuidar de otros, de sacrificarse y de salir como voluntarios en toda empresa con riesgo.

Son la reserva espiritual del mundo.

Todo parece indicar que el cambio precisa de una combinación de literalidad y simbolismo y que estamos apresados en esa brecha donde lo literal solo adquiere sentido bajo el peso de los símbolos, mientras que lo representacional (los símbolos) por sí mismos no funcionan sin esa presencia fisica de las llagas o el dolor.

Los placeres fáciles

Placer es aquello que añadimos a la vida y goce algo que sustraemos a la muerte  (J. Lacan)

atracon

No cabe duda de que nos falta un semiología para entender de qué hablamos cuando hablamos de placer. Para pensar es necesario construir categorias, pues de lo contrario no sabemos pensar y meteremos casi siempre en el mismo corral churras mezcladas con merinas.

Y cuento esto porque en el lenguaje cientifico solemos hablar de un sistema o módulo que controla la recompensa-placer, (el sistema dopaminérgico del que ya hablé aqui, hablando en este caso de la pornografía) algo que viene a decir que recompensa cerebral y placer son la misma cosa, si bien en neurociencia suele matizarse que el placer tiene dos elementos, uno apetitivo  que busca y uno consumatorio que es voluptuoso (el placer propiamente dicho).

Y no es suficiente puesto que el placer y la recompensa cerebrales no son la misma cosa. El placer necesita un sujeto social, mientras que la recompensa cerebral sólo necesita circuitos y neurotransmisores.

Las personas o sujetos tenemos una amplia paleta de placeres a nuestra disposición que además son idiosincrásicos, lo que quiere decir que son privados: cada cual extrae placer de unas cosas y no de otras. Por ejemplo si eres un amante de la musica, puede que te guste Mahler o quizá Bach, el jazz o el country-rock, si tienes mal gusto incluso puede que te guste Julio Iglesias, es verdad que sobre gustos no hay nada escrito lo que significa que la forma en que extraemos placer es una refinada técnica que hemos desarrollado cada uno de noesotros de forma creativa y privada. Cada sujeto está – digamos, especializado- en un tipo de placer adherido al placer universal por la música. La música da placer y el placer que extraemos de la audición de un concierto o canción cualquiera no es el mismo tipo de placer que sienten aquellos que se dan atracones de pasteles.

Hay -por asi decir- placeres fáciles y placeres dificiles. Nuestra especie está adaptada a identificar lo dulce con algo ventajoso en tiempo ancestral, la diferencia es que en el paleolitico no habia refinados de azúcar, y lo dulce -usualmente la fruta madura- no poseía como hoy el potencial destructivo que tiene el azúcar refinado sobre nuestra especie.

La obesidad de nuestro tiempo está relacionada con que casi toda la población somos portadores de un gen ahorrador de insulina lo que señala en la dirección de un linaje de homínidos que estuvieron sometidos -quizá cíclicamente- a la tortura incierta de las hambrunas. Nuestra adaptación es pues a la privación de hidratos de carbono, es por eso que la sobrecarga de azúcares (presentes en bebidas, ketchup, pasteles, helados, galletas y golosinas) que hoy consumimos es letal para nuestra especie (acumulándose sus sobrantes en la grasa subcutánea), pero aun es más peligroso que usemos estos azúcares como premio o soborno de nuestros hijos (Tiger 1992). Estamos construyendo pues un futuro de diabéticos y obesos mórbidos.

Lo cierto es que tanto los azúcares como las grasas o la sal son consumidos en grandes cantidades en nuestro mundo actual porque provocan placer y no existe una cultura psicológica sobre el placer a diferencia de su opuesto: el dolor. Tenemos una lengua diseñada para gustar de lo dulce, del sabor de las grasas animales y de la sal y es por esta razón que la comida es sin ninguna duda algo que está muy controlado tal y como conté en este post. Comer, para un omnívoro es peligroso y por eso es un acto ritualizado social y culturalmente a través de la gastronomia, la tradición y la buena educación en la mesa, medidas higiénicas y etc.

Comer es pues un acto social, un placer social, pero existen ciertas diferencias entre el placer del gourmet y el llenado compulsivo del que se atraca de chocolate.

El chocolate es otro de esos alimentos curiosos que convocan grandes pasiones entre sus consumidores, no solo es azúcar, con o sin lácteos sino que además contiene cacao, un fruto que contiene un producto llamado teobromina que se comporta de una manera similar a la dopamina. Sobre si provoca adicción o no es irrelevante si seguimos el argumentario de este post y que es el siguiente:

Todo lo que provoca placer puede ser adictivo si:

  • Es fácil de obtener.
  • Es autoadministrado.
  • Se consume en aislamiento o sin ritualización social.
  • Sustituye a otro tipo de placeres más elaborados o dificiles.
  • Es la fuente primordial de  placer.

Comer chocolate no es una adicción siempre que el chocolate no sea un sustituto de cualquier otra cosa o impida el obtener placer de otra manera, se consuma de forma moderada o social (sin atracones).

Algunos autores como Tiger han manifestado que tanto el azúcar como el chocolate (los placeres fáciles) mantienen a ciertos adultos en posicionamientos psicológicos infantiles (neobebés, les llama), personalmente estoy de acuerdo con esa idea: la afición al dulce es una recompensa fácil para el cerebro y está desprovista de refinamiento placentero a la vez que obstruye la diversificación de la dieta.

¿Para qué probar cosas nuevas si lo que me gusta es el chocolate o la coca-cola?

Siguiendo con estos argumentos nos será más facil identificar estos placeres fáciles que sobrecargan nuestro sistema dopaminárgico y pueden llevarnos de cabeza hacia la adicción o la compulsión:

  1. El azúcar, el chocolate, la grasa o la sal concocan mayor placer fácil que extraer una amplia paleta de sabores diversos de una dieta completa. El biberón siempre será mas fácil que el pecho para un bebé.
  2. El consumo de pornografía o  la masturbación convocan placer (recompensa cerebral y adicción) porque son placeres fáciles si los comparamos con la dificultad y el riesgo de buscar, obtener y retener una pareja sexual.
  3. El pensar da placer, siempre será más placentero compartir las ideas con alguien que pensarlas a solas  y mucho más si estas ideas tienen feed back, las ideas que tienen retorno social provocan más placer que aquellas que se piensan a solas que siempre tienen el riesgo de convertirse en obsesiones.

Dicho a modo de conclusión: no podemos hacernos adictos a Bach, pero si al chocolate. Para que Bach nos provoque placer hay que saber algo de música, oir a Bach y si se quiere saber algo de su  tiempo. Para disfrutar de Bach es necesario una cierta instrucción, algo que nos viene de lo social, para que nos guste el chocolate basta con ser un sapiens y llenarse de cualquier cosa.

Mi conclusión es que existe una recompensa cerebral y un placer del sujeto que incluye esfuerzo y aprendizaje que no existe en los llamados placeres fáciles, simples clones repetitivos de sí mismos.

Bibliografía.-

Lionel Tiger: «En busca del placer». Paidós (Contextos). Barcelona 1992.

El cuerpo energético

becker

No cabe duda de que existe una anatomia con cable y que equivale a un cuerpo fisico, pero también existe una anatomía inalámbrica, una anatomía sin cables que equivale a nuestro cuerpo energético o en palabras de Becker a nuestro cuerpo eléctrico.

No se trata de ciencia-ficción sino de biofísica, una asignatura que nos «pelamos» cuando estudiábamos medicina y a la que la bioquimica le ganó la carrera por varios cuerpos.

Pero no cabe duda de que tarde o temprano tendremos que volver a matricularnos de biofísica si queremos entender de que va esto de la vida.

Pues nuestro cuerpo no solo es materia proteinica o «carne» sino que tambien cada una de nuestras células componen un pequeño campo electromagnético. Un campo electromagnético que rodea y envuelve nuestro cuerpo proteínico y que no puede verse. Quiza por esta razón de que no pueda verse ha pasado tanto tiempo desapercibido y un poco ninguneado por nosotros los médicos. Tiene esta forma:

toro

El mismo Sheldrake ya habló de él poniendole nombre, les llamo «campos mórficos» y según él en estos campos están los planos de construcción del cuerpo. Algo que podemos ver en esta salamandra. ¿Cómo se las arregla para reparar o recomponer una pata entera este curioso reptil?

Pero en realidad el misterio está en el ADN, esa molécula que se dedica a sintetizar proteinas y que lleva una especie de papel de celofán, invisible que es el «campo mórfico», otra manera de hablar de las rutas electromagnéticas que envuelven la materia como en un papel de regalo.

Estos son comentarios breves que he querido dejar aqui para acompañar un video, que me parece muy interesante y que quizá sirva para dejar de contemplar ciertos conceptos de esa forma esotérica que les acompaña. Después de visionarlo estoy seguro de que todos tus prejuicios habrán sido disueltos:

Pincha sobre mi si quieres ver el video del Dr Manuel Ballester «Medicina energética: las bases cientificas»

Y un post relacionado

¿Cosificación o fetichismo?

water

«Todo el mundo sabe que una mujer es algo más que una vagina, un culo o un par de tetas. Sin embargo es imposible negar que a mi lo que más me interesa de las mujeres son aquellos atributos».

Eso fue lo que pensé después de leer este post titulado «La cosificación sexual de la mujer», un texto que aborda el tema de la instrumentalización del cuerpo femenino por los medios de comunicación, el lector puede recurrir al post para ver ciertas imágenes donde según el autor queda demostrado que los medios de comunicación, la prensa y la publicidad cosifican a la mujer rebajándola a una simple recorte de tetas, culos y posiciones obscenas destinadas al consumo de voyeuristas masculinos que son los que en definitiva imponen esos gustos cosificadores a la prensa por aquello del machismo.

Lo cierto es que la mayor parte de esa prensa y esa publicidad va destinada al consumo de mujeres, lo mismo sucede con las famélicas chicas que pasean por las pasarelas, se trata de modelos de femineidad para las mujeres. Que yo sepa los hombres van al fútbol no a los desfiles de modelos y leen el As y no el Vogue. Del caso de Yodona (suplemento del mundo) ya hablé aqui. Y no voy a volver a hablar de esta siniestra contradicción de que las revistas o la publicidad destinada a mujeres son las que mas cosifican el cuerpo de la mujer, es curioso que nadie haya denunciado esta evidencia.

¿Es que ellas están contentas de verse cosificadas?

Lo cierto es que cosificar es transformar algo con vida en algo inanimado, un sujeto o individuo vivo en una cosa, un objeto. De manera que cosificar es un modo de funcionamiento del cerebro, aquel que descompone una totalidad y lo fragmenta en pequeños trozos a fin de poderlos entender, visualizar o estudiar mejor. Cosificar es reducir en partes mas simples. Cosificar es un proceso cognitivo que busca el detalle, averigua como funciona algo, lo detiene o lo para a fin de interesarse por sus mecanismos. Cosificar es un talento sistematizador que pertenece a un tipo de inteligencia fundamentalmente masculina. Y por fin cosificar es equivalente a lo que entendemos como fetichismo: la sustitución del todo por una parte, algo que se encuentra en la esencia de lo sagrado, lo religioso y nuestras primeras impresiones sobre Dios, o lo desconocido tal y como conté aqui.

El modo cognitivo opuesto a «cosificar» es el hipermentalismo, es decir la tendencia a construir narrativas interiores sobre las cosas. De modo que si los hombres cosificamos a las mujeres, las mujeres inventan novelones románticos sobre los hombres. Cada cual echa mano de su cerebro para representarse al otro, el hombre se representa a la mujer como fetiche y la mujer se representa al hombre como héroe romántico, una especie de Señor Grey que aunque practique el BDSM, no hay que olvidar que al final de todo, se casa, es rico y además tiene hijos con la supuesta sumisa que termina por conseguir todo lo que se propone.

De manera que si nosotros las cosificamos ellas nos convierten en literatura. En mala literatura emotivista.

Pero la cosa es un poco mas complicada porque ellas, también son capaces de pensar como un hombre y ellos tambien lo son de pensar como mujeres, es por eso que ellas son fetichistas invertidas y nosotros literatos de oido. No son fetichistas por si mismas, es decir no cosifican el cuerpo del hombre haciendolo trozos, sino que se ofrecen al deseo de aquel que quiere trocearlas en imagenes fetichistas. Pues son ellas en definitiva, las que se ponen medias, tacones, pechos de silicona y ornamentos destinados a mostrar su «encadenamiento» fetichista al deso-del-otro. Y ellos a su vez son literatos invertidos, no suelen construir relatos románticos pero son ideales para el porno y el whatsapp (porno improvisado). De hecho sólo los hombres tienen cierta imaginación para lo perverso por aquello de la cosificación, las mujeres por sí mismas ni improvisan jazz ni escriben literatura porno salvo si al final hay amor, casa e hijos. Y hasta aqui.

Y es que la biología está con nosotros para quedarse y las cosas son como son: ellos cosificadores es decir cerebros sistematizadores y algo autistas y ellas las empáticas o bien francamente histéricas que nos cuentan -les cuentan a otras mujeres- esas historias que todas quieren oir para seguir construyendo pretextos para divorciarse de sus maridos aburridos que ni siquiera, como Grey, les han dado un azote en las nalgas, jamás.

¿Sistematizas o empatizas?