El éxito del BDSM en Internet y la literatura

bdsm

Aquellos que hayan leido este post sobre gustos sexuales en Internet ya pueden decir que están al dia en sus intuiciones. Es muy probable que no se sorprendan, puesto que la citada encuesta solo hará que confirmar sus impresiones iniciales: aquellas que enfatizan el hecho de pertenecer a una especie especialmente dotada para la sexualidad y que ha tenido un enorme éxito reproductivo precisamente a causa de nuestra capacidad casi infinita para construir simbologías eróticas.

El éxito de ciertas sagas literarias como la de “Sombras de Grey” merece una cierta hermenéutica para llegar a entender el fenómeno que es ciertamente similar al de otras sagas literarias de enorme éxito editorial como la de Larsson y su heroina aspergeriana o la los vampiros adolescentes (Crepúsculo creo que se llama).

El caso es que la literatura BDSM tiene mucho éxito, tanto que incluso existen blogs especializados en la critica literaria sobre el tema. Sus prácticas se ha puesto de moda al menos en tres aspectos: como modelo tribal urbano (una forma de vida), como una estética glamurosa con ciertos toques fetichistas y como exploración del inconsciente colectivo, en este último apartado apareceria brillando con luz propia toda una industria de lo fantasmático que aparece en diversos modos en la literatura (para consumo de ellas) y en la pornografia que se distribuye en la red (para consumo de ellos).

¿Pero qué es el BDSM?

El BDSM es un conjunto de conductas -usualmente en contextos íntimos- de prácticas sexuales que tienen que ver con:

  • La dominación y la sumisión sexual explicita en entornos eróticos con independencia del sexo de los participantes.
  • El fetichismo, o uso de prendas cargadas de sentido sexual, como las medias y ligas, los zapatos de tacón, los velos, antifaces, collares de perro, cadenas, etc.
  • El supremo goce de la pareja D/s parecen ser los azotes en las nalgas y sobre todo la ilusión de indefensión que procuran las ligaduras..
  • El uso de técnicas de humillación, castigo y de “esclavitud” de un miembro sobre el otro.
  • Un escenario ritualizado y pactado de antemano.

Las prácticas BDSM pueden ser clasificadas en tres grupos de actividades: castigo, humillación y sumisión. Y de hecho se trata de conductas prohibidas, proscritas y censuradas socialmente. Curiosamente nadie puede prohibir la esclavitud doméstica o mutuamente aceptada. Esa es una clave. Todo parece indicar que ciertas conductas se han desplazado a la intimidad del dormitorio pues no pueden ejercerse en publico. Más concretamente los castigos corporales a los niños por ejemplo están prohibidos en todas las escuelas de Europa occidental y en algunos paises tambien en el ámbito doméstico o familiar.

Pero lo interesante es comprender que el BDSM es una simulación, es decir no se trata de una práctica de abuso sexual o de maltrato sin más, gratuito o impuesto a la fuerza sino una ritualización de esta misma cuestión. Algo que sucede dentro de unos limites variables.

Para conocer mejor que es esto de la ritualización lo mejor es leer este post sobre el masoquismo que escribí hace poco.

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Los efectos terapéuticos del BDSM.-

Las prácticas BDSM son -como ya he dicho- una simulación, pero para que esta simulación tenga efecto es necesario que el cerebro se las crea. La simulación ha de transcurrir en un escenario trágico, de incertidumbre y en cierto modo como de pelicula gótica o de miedo, de lo contrario carece de efectos terapéuticos. La dificultad pues está en conseguir una escena que sea lo suficientemente cercana a lo real para ser reconocida por el cerebro como dominación o sumisión verdaderas o una escena falsificada, una broma o juego sexual para romper la rutina, en cuyo caso el cerebro no la computará como BDSM verdadero.

La verdad es que las relaciones de dominacion/sumisión son parte de nuestra historia filogenética, son adaptaciones en el sentido evolutivo de la palabra y son conductas por tanto disponibles para cada uno de nosotros en función de las circunstancias de la vida. El problema es que están negadas por la cultura. Ser hoy una mujer sumisa o un hombre dominante hoy son roles pocos deseables y politicamente incorrectos, se situan de forma marginal en el discurso social, casi tanto como ayer un hombre sumiso o una mujer dominante pudieron ser anatemizados de la vida deseable.

Y es por eso que el masoquismo fue descrito originalmente en hombres de cierto nivel intelectual, generales, filosofos, jueces, médicos o empresarios acostumbrados a mandar fueron los primeros pacientes de aquellos que describieron estas conductas y las enclavaron entre las perversiones sexuales hoy parafilias (como Krafft-Ebing).

Hoy el unico valor deseable y permitido es ser una mujer competente y asertiva, independiente y autónoma y un hombre feminizado y domesticado al que no se le vea demasiado la pluma de su testosterona glandular. Ambos son los modelos impulsados por el ginocentrismo imperante.

Y esta es precisamente la causa del despunte del BDSM.

Hay algo en los humanos que no impele a rebelarnos cuando sentimos que algo se nos impone desde fuera y lo que se nos impone hoy en el discurso oficialmente aceptado es el de la igualdad. Los discursos de la igualdad paradójicamente han llevado a muchas mujeres a explorar sus fantasias de sumisión (su hembra interior) y a los hombres las de dominación (su macho atávico interior). Y cada uno naturalmente las ha explorado según su idiosincrasia. La mayor parte de este publico las ha explorado desde la barrera, es decir desde la literatura o la pornografía que es a fin de cuentas, la narrativa de otro, dejandose llevar sin participar.

Y por eso el éxito del Sr Grey, porque este hombre si bien muy edulcorado y romanticón (necesario comercialmente para que las mujeres se sientan atraidas)  es la fantasia secreta de muchas mujeres, del mismo modo que el éxito de “Crepusculo” está relacionado con la fascinación de las mujeres por los chicos malos.

Pero ese es otro post.

Bibliografía.-

Francisco Traver: “Un estudio sobre el masoquismo”

14 comentarios en “El éxito del BDSM en Internet y la literatura

  1. No he leido la mierda esa de Grey, pero sospecho que la clave está en la hipergamia más que en el sexo o en un supuesto despunte del BDSM. Grey es un “amo”, sí, pero un amo cursi y benevolente que prohibe a sus “sumisas” comer entre horas, y les pone un entrenador personal. En el fondo es un amor que “empodera”. Es algo tan increíblemente ridículo que casi cuesta creerlo. Por otra parte en la literatura hay bastantes antecedentes, el más famoso es “Historia de O” escrito también por una mujer.

  2. El problema (y el éxito de masas) de esa novela es que es en realidad una novela romántica, en realidad una novela de hadas (como Pretty woman) con toques de BDSM , traumas infantiles, dinero y lujo. Mucha qualité. Pero no hay hipergamia sino un matrimonio convencional con niños y todo y que poco a poco son mas convencionales y menos “perversos”.

  3. Yo aquí discutiría la idea de que la hembra atávica interior sea sumisa y el macho atávico interior sea dominante. Hay algunos estudios sobre fantasías sexuales donde se demuestra que hay más hombres interesados en ser sometidos por una mujer sexualmente dominante que hombres interesados en someter a una mujer sexualmente sumisa. Habría que ir desterrando ya el mito de que el hombre es instivamente dominante y la mujer instintivamente sumisa. La realidad es que en la antigüedad, la mayoría de hombres debían adoptar también un rol sumiso y sólo un pequeño porcentaje de hombres alfa adoptaban el rol dominante sobre el resto de la tribu. Así, los hombres beta (80% de la población masculina) tuvieron que aprender a excitarse viendo cómo los alfa se beneficiaban a la mayor parte de hembras de la tribu (de ahí que hoy en día todavía los varones se exciten con el porno, que no es más que una reminiscencia de esa capacidad de obtener placer sexual de forma vicaria viendo cómo el macho alfa y la hembra se lo montan delante de uno, y de ahí que haya tantísimas páginas y vídeos en internet sobre el tema de los maridos cornudos, sumisión masculina, etc.

    Si fuera verdad eso de que todo hombre tiene a un macho primitivo dominante y castigador reprimido en el interior, en internet sólo habría pornografía de dominación masculina, cuando la realidad es que hay siempre un poco más de interés por la dominación femenina que por la masculina, y que las Amas de pago tienen un trabajo enorme y están muy solicitadas.

  4. Ivdent tienes razón en una cosa: el masoquismo erógeno se describió en hombres, allá por el siglo XIX, y al principio del XX Freud describió el masoquismo moral en mujeres. Asi estaban las cosas en aquella época, es lógico, el masoquismo como goce erógeno suele estar relacionado con el sexo que mas poder ostenta en una sociedad dada, es por asi decir una transgresión del poder. las mujeres en el siglo XIX ya tenian su dosis de masoquismo invertido en la familia, en sus renuncias sexuales y en cuidar a padres enfermos y parir. ¿Te parece poco masoquismo parir?
    Las cosas cambiaron a medida de que la mujer fue consiguiendo mayores cotas de poder y hoy es la mujer sumisa la que está mal vista tanto como el masoquismo masculino de antaño (y el de hoy) siempre escondido en burdeles de poca monta.
    Hoy son las mujeres las que se revelan contra un estado de cosas que las aleja de su primitivismo de hembras arcaicas y es por eso que es mas frecuente entre las mujeres el masoquismo erogeno que en el XIX. Lo mismo les sucede a los machos actuales condenados a una feminización social constante.
    No se de donde sacas tus estadisticas respecto a la frecuencia de uso de pornografia BDSM pero por lo que yo llevo explorado de este mundo me parece que el masoquismo masculino sigue siendo una rareza oculta tras ciertas relaciones de “pago”, o sea no se ha movido de su lugar desde el siglo pasado ,mientras que el de las mujeres seha hecho publico, es decir han salido del armario y de ahi el éxito de la saga de Grey.

  5. Como autor del BdeWM que se enlaza como blog especializado en critica literaria sobre el tema agradezco la generosa mención. Y digo generosa por excesiva. Ciertamente el BdeWM presta atención al entorno cultural del BDSM, señalando reflejos del tema en el ámbito de las artes entendidas en un sentido ámplio, (incluyendo por tanto la literatura). Pero crítica, lo que se dice crítica, no soy consciente de haberla ejercido demasiado. Diría que el BdeWM es más bien un blog acrítico, si por eso entendemos la emisión de juicios de valor conforme aun determinado criterio. Hay criterio en el BdWM pero es mas bien un criterio informativo y de gusto personal. Bueno. Era sólo para situar un poco más a quienes pinchen en el enlace. No para criticar la calificacion que se hace del blog (hay que ser consecuentes). WM

  6. Paco, me sorprende que habiendo estudiado el tema no te hayas dado cuenta de que en cualquier sitio de BDSM siempre hay un poco más de varones sumisos que de varones dominantes. Y lo mismo se aplica a foros de vídeos de BDSM donde haya ambas modalidades; la dominación femenina siempre tiene más adeptos… Te pego la traducción de un artículo en inglés que habla sobre el tema, con algunos estudios que respaldan que hay tantos hombres interesados en la sumisión como en la dominación:

    ¿Tienen los hombres o las mujeres fantasías de dominación y sumisión? Los resultados.

    En el último post sobre dominación, sumisión y deseo, hemos repasado algunas investigaciones acerca de las fantasías sexuales que tiene la gente. Puesto que las feministas suelen retratar a los hombres como si todos disfrutaran de la dominación sexual, y los “pick up artists” suelen retratar a los hombres como dándosela a las mujeres y a las mujeres como queriéndola, vamos a explorar hasta qué punto esta visión coincide con las investigaciones. El estudio que vamos a revisar fue dirigido por Hawley y Hensley en la Universidad de Kansas.

    Hemos jugado un poco a las adivinanzas en el blog. He puesto las escenas de fantasía del estudio y he pedido a los lectores que trataran de adivinar cuáles eran más populares y cuáles menos. Algunos de vosotros os habéis acercado mucho, y Cessen y manbooz acertaron de pleno. Bien, ha llegado el momento de hablar de los resultados.

    (Téngase en cuenta al leerse los resultados que este estudio es acerca de fantasías sexuales, no de las preferencias de la gente en la vida real)

    Las mujeres son sumisas, los hombres son “switches”

    Para la primera escena en la que tu compañero/a de clase te empuja contra la pared después de clase, he aquí cómo hombres y mujeres puntuaron las fantasías en una escala del 1 al 7:

    Mujeres fantaseando con estar en el rol dominante 2,47

    Hombres fantaseando con estar en el rol dominante 3,48

    Mujeres fantaseando con estar en el rol sumiso 4,16

    Hombres fantaseando con estar en el rol sumiso 5,15

    Los deseos femeninos son principalmente sumisos y pasivos, y los hombres tienen más fantasías de dominación que las mujeres. No muy sorprendente. Pero lo que sí es sorprendente es que los hombres disfrutan de las fantasías de sumisión al menos tanto como las mujeres, e incluso disfrutan más de las fantasías de sumisión que de las de dominación.

    Los hombres preferían el escenario de dominación femenina (fantasía de sumisión masculina) significativamente más de lo que las mujeres preferían el escenario de dominación femenina —F(1, 452) = 14.87, p < .0001—, reflejando el relativamente bajo interés de las mujeres en adoptar el rol agresivo en los encuentros sexuales (Mednick, 1977; Wilson & Lang, 1981). Las mujeres preferían la escena de dominación masculina (fantasía de sumisión femenina) significativamente más de lo que los hombres preferían la escena de dominación masculina —F(1, 455) = 264.42, p < .0001—, sugiriendo que la predilección de las mujeres por la sumisión forzada es mayor que la predilección de los hombres por fantasear sobre dominación forzada (cf. Yost & Zurbriggen, 2006; Zurbriggen, 2000). Adicionalmente, la preferencia de los hombres por el escenario retratándolos siendo dominados por una mujer agresiva era mayor que la preferencia de las mujeres por el escenario retratándolas siendo dominadas por un hombre agresivo, F(1, 451) = 36.01, p < .0001. En otras palabras, los hombres tenían mayor preferencia por fantasías de sumisión que las mujeres. No sólo eso, sino que tanto hombres como mujeres preferían las fantasías de sumisión a las fantasías en que ellos eran retratados como dominantes: hombres, F(1, 228.5) = 50.61, p < .0001; mujeres, F(1, 225) = 44.21, p < .0001—, es decir, que ambos sexos preferían ser el objeto de acercamientos agresivos a ser ellos los perpetradores (cf. Yost & Zurbriggen, 2006).

    Los investigadores hallaron el mismo patrón en la segunda fantasía, la de alguien iniciando sexo agresivamente en una fiesta (léase mi post previo en el blog para ver el escenario). Se preguntó a los participantes cuán a menudo tenían fantasías como ésa; y descubrieron algunos datos sorprendentes:

    Sólo el 6,64% de la muestra negó haber tenido esa fantasía (así que fueron descartados de nuestro análisis de significado). El 66,2% de los hombres y el 57,52% de las mujeres reportaron que del 50% al 100% de sus fantasías coincidían con el motivo representado en la viñeta.

    Vaya, o sea que esta fantasía es muy popular. El 66% de los hombres y el 57% de las mujeres tienen este tipo de fantasía en la mayor parte de sus fantasías. Y los hombres la tienen más que las mujeres. Recuérdese, ésta es una fantasía en la que alguien inicia un acercamiento sexual de manera agresiva, dándole la oportunidad al otro de rechazarlo, pero procediendo con un "sí". En la vida real, semejante escenario sería no consensuado, pero aparentemente este tipo de escenas son comunes en novelas románticas. Hawley y Hensley hacen hincapié, como es natural, en que las fantasías de sexo forzado no tienen que ver con lo que la gente querría que sucediera de verdad en la vida real. Si bien las fantasías pueden revelar ciertos deseos subyacentes de una manera exagerada, eso no signfica que todos los sujetos quieran que esos escenarios de la fantasía se vuelvan realidad, señalan los autores del estudio.

    Las otras mujeres son como yo

    Los investigadores también pidieron a los participantes que trataran de adivinar a qué porcentaje de las otras mujeres les gustaría esa misma fantasía. Descubrieron que las mujeres, y no tanto los hombres, eran más propensas a atrubuirle a otras mujeres sus mismas preferencias. Los investigadores concluyeron: "cuando las mujeres tratan de estimar las preferencias de otras mujeres, suelen basarse sólo en sus propias preferencias.". Se trata de la clásica "typical mind fallacy" de proyectar la propia estructura mental de uno a los demás.

    Los hombres no proyectan sus preferencias sobre las mujeres, pero las proyectan ellas sobre los hombres? No lo sabemos, porque lamentablemente los investigadores no hicieron que los participantes trataran de adivinar sobre qué fantasean los hombres.

    Sumario

    Vamos a resumir los resultados hallados en el estudio:

    1. Las mujeres prefieren las fantasías de sumisión a las de dominación, y sobre el 57% de mujeres tienen fantasías de sumisión por lo menos en la mitad de sus fantasías.

    2. Todos (hombres y mujeres) prefieren la fantasía donde ellos son los acosados y los que se someten.

    3. De media, las mujeres encuentran que las fantasías de dominación femenina son desagradables (las mujeres que puntuaron la fantasía de dominación femenina le dieron un 2.5 de 7, la peor puntuación de todas las fantasías)

    4. A las mujeres les gusta que los hombres sean dominantes más de lo que a los hombres les gusta ser dominantes.

    5. A los hombres les gusta más la fantasía de sumisión masculina que la de dominación masculina; el 66% de hombres tiene fantasías de sumisión al menos la mitad del tiempo.

    6. A los hombres les gusta la fantasía en la que ellos se someten incluso más de lo que les gusta a las mujeres.

    7. Las mujeres atribuyen sus propias preferencias a las otras mujeres.

    Debemos reconocer que esto es un estudio hecho con una muestra de universitarios. Dado que los universitarios son sólo una parte de la población, deberíamos ir con cuidado a la hora de generalizar a partir de estos resultados… excepto por el hecho de que otros estudios han hallado similares resultados. Algunos de estos estudios están recogidos por Hawley y Hensley en su introducción, y me gustaría resaltar el estudio de Zurbriggen y Yost de 2004.

    A diferencia de la muestra de Hawley y Hansley de 900 universitarios, Zurbriggen y Yost estudiaron a 162 sujetos de 21 a 45 años. Utilizaron una metología completamente distinta: en vez de darle a la gente escenarios de fantasía, les pidieron que escribieran ellos fantasías, y entonces codificaron las respuestas en ítems generales. Se halló un patrón similar de fantasías sexuales femeninas orientadas hacia la sumisión, mientras que las fantasías sexuales masculinas se dividían en dominación y sumisión: "Si bien los hombres eran igualmente propensos a fantasear sobre dominación y sumisión, las mujeres eran más propensas a fantasear sobre sumisión."

    La diferencia principal estriba en que en este estudio no se halló que los hombres fueran más sumisos que dominantes, o más sumisos que las mujeres: los argumentos de sumisión eran tan comunes como los de dominación en las fantasías masculinas, y los argumentos de sumisión en las fantasías femeninas eran claramente predominantes.

    En nuestra próxima entrada, hablaremos acerca de las implicaciones de estos resultados, y de lo que dicen acerca de la visión de feministas y pickup artists sobre la sexualidad.

    Hay más cosas interesantes sobre el estudio de Hawley y Hensley que se podrían debatir, y las puedes leer tú mismo.

    Hawley, P. H., & Hensely, William A. (2009). Social Dominance and Forceful Submission Fantasies: Feminine Pathology or Power?. Journal of Sex Research, 46(6), 568-585.

    Zurbriggen, E. L., & Yost, M. R. (2004). Power desire and pleasure in sexual fantasies. Journal of Sex Research, 41, 288–300.

    http://www.feministcritics.org/blog/…he-results-rp/

  7. Vamos a ver: Que los hombres tengan mas o menos fantasias de sumision o dominacion o beban mas alcohol o cometan mas crimenes que las mujeres entra dentro de lo esperable, que las mujeres tengan mas fobias, mas depresiones y mas dolor musculo-esqueletico es igualmente predecible. He dicho ya que la sumision del hombre es en realidad el masoquismo verdadero o dicho de otra forma: el masoquismo fue un invento de los hombres demasiado atosigados por su dominación asignada. Dije que habia algo de transgresión en el hecho de que un general o un juez se hicieran azotar por una prostituta, hay algo de hartazgo o de rechazo del poder y de repudio del mismo al inventir los papeles.
    Lo que digo en el post es que en la epoca actual se han modificado estos patrones, hoy es la mujer la que está agotada de competir en terrenos donde necesariamente ha de invertir demasiados recursos para sobrevivir, es ahora cuando es predecible que existan mas mujeres sumisas que hace 100 años. Y debe ser asi porque las mujeres de hace 100 años, nuestras abuelas ya tenian su dosis de masoquimo en sus condiciones de vida para que hicieran de ello un juego o un goce.
    Por otra parte no veo contradicción entre lo que digo y los hallazgos de ese trabajo que concluye que:
    “Si bien los hombres eran igualmente propensos a fantasear sobre dominación y sumisión, las mujeres eran más propensas a fantasear sobre sumisión.”
    O dicho de otra manera las mujeres tienen pocas ganas de dominar a sus parejas en el contexto sexual, pues tienen suficiente poder afura para buscarlo además en la alcoba.

  8. Como practicante y algo conocedor de la subcultura BDSM, por llamarla de algun modo aportaria algun matiz.

    La proporcion en mujeres con preferencia sumisas y dominantes es mas o menos 70%-30%

    En hombres es mas igualada, diria que practicamente a 50%, con una ligera ventaja del rol dominate,

    En cuanto a la figura del switch, es dificil de definir, puesto que la mayoria tienen clara preferencia por un rol, solo que segun disponibilidad lo puede intercambiar. Por cierto la figura del switch es mucho mas frecuente en los hombres.

    Hay que tener en cuenta tambien otros valores, que creo importantes, en una relacion dominante mujer/sumiso hombre, el sexo copulativo y orgasmico, es muchas veces un actor secundario cuando no inexistente, hasta el punto que entre ama y sumiso no se da el contacto fisico genital.

    Si invertimos roles, amo y sumisa, el sexo orgasmico es parte indisuloble de sus juegos, deseado y reclamado por ambos.

    Podriamos decir que mientras un sumiso busca una diosa que adorar, una sumisa busca un padre severo pero protector, con el que consumar el incesto metaforico, que me recuerda aquella frase de la pelicula el exorcisto “has visto lo que hace la cochina de tu hija”.

    Un saludo

  9. Joyce Mcdougall dijo algo asi ” Se tiene la falsa idea de que muchas personas que desarrollan una sexualidad masoquista, sufrieron frecuentes castigos fisicos en su infancia, sin embargo eso representa una excepcion, lo realmente mayoritario son aquellas personas que sin recibirlo lo desearon”

    Esta reflexion a mi me dio mucho que pensar. Imaginemos un niño, que es buen estudiante y tiene un hermano que no lo es, la inmensa mayoria de padres centrarian su esfuerzo en el hermano que es mal estudiante, porque el que es buen estudiante no necesita de esa ayuda. Es muy probable que el buen estudiante se sienta agravado (encima que hago las cosas bien, no tengo atencion), lo niños son muy narcisistas y es probable que para conseguir esa atencion ingenie alguna estrategia, como por ejemplo hacer travesuras, que tambien caen en saco roto, porque debido a su buen rendimiento academico se perdonan, quien dice que no es posible, que sienta celos de la atencion hacia su otro hermano aunque esa atencion sea en forma de reprimendas o castigos, por lo cual tampoco seria nada extraño que en el despertar sexual, erotizase esa forma de atencion, por lo cual podria ser que a traves del BDSM se pretendiera conseguir esa atencion, ademas de “vengarse” del padre que no la daba, ademas poseyendolo metaforicamente a traves de una figura sustitiva.

    Se que es retorcido, pero….

  10. Cierto y tambien escribio que la culpa muchas veces es anterior al delito y que ese sentimiento de culpa lleva al delito para asi de concretar la culpa y expiar la a traves del castigo.

    Me siento culpable y no entiendo porque ya que hago las cosas que se supone que esperan de mi, cometo una falta, para concretar la culpa y expiarla a traves de un castigo.

    Hoy en dia a quien se exije mas de cara a la sociedad ¿al hombre o a la mujer?¿ Y esa exigencia no puede lleva al sentimiento de culpa, por lo que implica de abandono propio? La mujer tiene que ser competente, asertiva, independiente, autonoma, ademas de estar siempre impecable fisicamente, ser buena madre, buena profesional…¿Y el tiempo para ella?, ¿no le genera sentimiento de culpa ese abandono hacia si misma, en beneficio de los demas?. Creo que no es descabellado pensar que muchas mujeres encuentren en la sexualidad sadomasoquista, una tregua a esa autoexigencia, un espacio donde poder dejarse llevar y donde el sentimiento de culpa puede expiarse. ¿Tendria el mismo exito 50 sombras de Grey en la Bangladesh que en Canada?.

  11. La mayor parte de nosotros nos sentimos deprivados, creemos que no hemos recibido lo suficiente, con independencia de que sea verdad o no lo sea, lo cierto es que venimos de serie cableados para sentirlo así, sucede porque nuestra capacidad para absorber atenciones, amor y protección son infinitas. Pero atenciones a veces no son lisonjas o caricias, a veces atención es también castigo, compromiso, crianza. Siempre es mejor ser castigado que desatendido, lo que no podemos tolerar es la indiferencia. Que nos validen o nos invaliden pero queremos ser visibles.
    Cuando alguien supone -acertadamente o no- que ha sido víctima de ese abandono o negligencia puede desarrollar varias estrategias para compensar la privación, una de ellas es la erotización del castigo, la búsqueda activa del castigo que es lo que hacen algunas personas para seguir pensando que son los demás los malos. Transformar el castigo en erotismo sexual requiere cierta finura en el manejo de las emociones y desde luego solo puede darse en entornos donde la sumisión o el dominio sean considerados malos moralmente hablando. de manera que la sumisión no es posible en aquellos entornos donde la esclavitud real es un hecho. De ahí el aspecto de ficción, de psicodrama, que tiene el BDSM.

  12. Totalmente de acuerdo doctor Traver no conozco a nadie que no se haya sentido desatendido en algún momento de su vida y que esas atenciones no sean siempre caricias o palmaditas en la espalda y que a veces valoremos más que nos pongan las pilas esta claro. Llevamos muy mal la indiferencia y que se nos vea por bien o por mal nos satisface.

    Tal vez generalizo en exceso puesto que sólo puedo basarme en mi experiencia personal. He tenido tres relaciones que podríamos definir como sadomasoquistas y en las tres el vínculo ha sido más similar a un vínculo paterno/filial que a un vínculo de pareja convencional con la salvedad del sexo .

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