Un futuro de androides perfectas

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Las mujeres perfectas no existen a pesar de que existe una pelicula que afirma lo contrario. Los hombre perfectos tampoco existen pero no es de hombres de lo que voy a hablar, porque la mayor parte de nosotros, los hombres somos superfluos, tanto desde el punto de vista reproductivo como desde el punto de vista sexual.

Soy de los que piensa como Freud y Reich que la gran asignatura que tiene nuestra especie es la del sexo, más concretamente de la privación o del disgusto o insatisfacción sexual de sus usuarios, no tanto por represiones o moralismo (que ya quedan pocos) sino por conformidad con lo que hay. Compaginar eso que llamamos civilización con el deseo sexual es algo complicado y que requiere de grandes equilibrios y desequilibrios que conviven con bolsas de inanición y de miseria que condenan a muchos hombres al ostracismo, al rencor, al delito, los crimenes sexuales, la pederastia o la alienación.

No me cabe ninguna duda de que estos males impresos en la cultura proceden de un mal reparto de las mujeres tal y como dicen los antropólogos que se han ocupado del asunto: las mujeres son un bien escaso, al menos las mujeres que no piden peajes insostenibles en forma de compromisos eternos. Pero hay otros hándicaps en esto del intercambio sexual y de las oportunidades de goce -dado que no todas las mujeres son igualmente deseables- y que estas desigualdades se encuentran en la raíz misma de la hominización, de modo que no son de esperar grandes cambios en la naturaleza humana, es la que es.

Las mujeres siempre llevarán ventaja en las relaciones a corto-plazo y serán menos abundantes que los hombres, del mismo modo tenderán a la monogamia, y serán menos activas y más conformistas -sexualmente hablando- que los hombres. Del mismo modo los hombres parten con una ligera ventaja en el largo plazo pero los peajes son demasiado costosos de mantener salvo para los ricachones o los guaperas.

De manera que siempre existirán bolsas de deprivación, de codicia, de lujuria más o menos contenida y de rechazos y decepciones, de miedo al abandono y de rencor misógino. El hombre es más dependiente de la mujer que al revés y lleva la peor parte en el reparto de la escasez.

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En un post anterior y a propósito de un libro de David Levy que titulaba “Sexo y amor con robots”, ya me detuve a hablar de esta utopía -para algunos distopía- que seria poder disponer de robots siliconados para satisfacción de aquellos deprivados que tanta hambre pasan. Todos conocemos casos.

Para mi, el libro de Levy no es en absoluto una distopía sino que pienso que es la única forma de regularizar y homogeneizar el mercado sexual que en la actualidad depende demasiado de los gustos (intereses) femeninos y de la castidad impuesta. Y es por eso que existen prostitutas y no prostitutos entre otros subproductos del mal reparto.

Pero ¿no seria mejor disponer de una sexual doll a tiempo completo que recurrir a la prostitución?

En esta página -tecnología alemana- ya puedes elegir tu androide segun tus gustos y prestaciones. Y en este album puedes ir eligiendo.

Claro que se puede afirmar que por muy perfectas que sean no dejan de ser muñecas con ciertos dispositivos evacuadores de emisiones espermáticas. Y es verdad que estos dispositivos no pueden quitarse de encima cierto siniestro parecido con los autómatas de pelicula de miedo. Para consumo de fetichistas o desesperados, si.

¿Se acuerdan ustedes de los primeros móviles? ¿De aquellos que llamábamos ladrillos y que llevaban antena y todo y pesaban como una piedra?. Recuerdo cuando empezó esta industria de los móviles que solo los usaban los hombres de negocios, esos que andaban todo el dia colgados a su ladrillo comprando y vendiendo valores. Entonces era frecuente que criticasemos a aquellos pioneros, parecían ciertamente ser snobs y uno no encontraba ninguna diferencia entre el móvil, el fijo o la cabina de telefónica si necesitaba llamar.

Pero el mercado de los móviles se fue sofisticando  y abaratando, hasta el punto en que hoy todos (hasta los pobres) tienen móvil. Se ha convertido en un articulo irreemplazable y lo ha hecho yendo más allá de sus propias prestaciones, los móviles se han vuelto inteligentes (smartphones) y sirven para cosas que no estaban entre su programación inicial de llamar por telefono.

Algo asi, presumo sucederá con las sexual dolls. No solamente se mejorará su apariencia fisica y su tacto y contacto sino que pronto andarán, se moverán y serán cada vez mas proto-humanas sin serlo. El propio Levy adelanta que incluso tendrán dispositivos para hablar y mantener conversaciones según los gustos del clientes y sus orgasmos podrán programarse o bien se llevarán a cabo a mano.

¿Existirían en una sociedad así los delitos sexuales? ¿Podrán ser acusados los sádicos de quemar, asesinar, ahogar o desmembrar a sus muñecas? ¿Podrian existir muñecas aniñadas para satisfacción de pederastas?

Es de prever que esa utopía de muñecas sexuales puede cambiar este panorama de abusos y crimenes relacionados con la sexualidad que tanto abruma a los machos de nuestra especie y por el que nuestra sociedad paga un precio tan alto.

Una de las preguntas filosóficas que algunos se harán es ésta: ¿Pero estas sexual dolls serán capaces de amar? ¿Y ese amor será verdadero?

La misma pregunta me hice en este post acerca de la verosimilitud de los sentimientos entre humanos y humanoides y me serví de Blade runner para alumbrar esta cuestión filosofica. ¿Sabe o no sabe Harrison Ford que Daryl Hanna es una mutante? ¿Lo es o es humana?

En cualquier caso parece que no le importa demasiado.

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