Si no lo digo reviento

Es casi seguro que usted ha tenido la experiencia que titula este post, esa sensación de que porta una información que precisa descargarse, contarse a otros, pues hay informaciones o conocimientos que han de ventilarse como si se encontraran a presión y la forma más natural de hacerlo es a través del cotilleo.

El cotilleo es una actividad humana fundamental y a la que dedicamos gran parte de nuestra vida, nos empodera y fortalece, incluso para algunos autores favorece la salud mental del cotilla e incluso hay quien piensa que el lenguaje evolucionó en nuestra especie para favorecer el cotilleo. Y sin embargo renegamos de él e incluso lo afeamos como una costumbre intrusiva, pocos aceptariamos de buen grado que nos gusta cotillear y les endosamos usualmente este género literario a las mujeres o a los programas basura de TV.

¿Son las mujeres más cotillas que los hombres?

División de opiniones.

Probablemente el que más saben de cotilleo son Nevo, Nevo y Zehavi (1993)  que no solo se entretuvieron en factorizar los temas del cotilleo sino de elaborar un cuestionario para averiguar la tendencia al cotilleo del personal. Dicen que las mujeres tienden al cotilleo un poco más que los hombres, pero por mi experiencia de escucha entre sexos, mi opinión -bien fundada- es que hombres y mujeres cotillean casi siempre de lo mismo: de mujeres.

Todo el mundo sabe que cuando alguien abandona una reunión donde hay más de dos personas lo más probable es que el tema de la conversación haya cambiado y que ahora estén hablando del ausente, es por ello que muchas personas se niegan a abandonar este tipo de tertulias sabiendo que se exponen a ser cotilleados, hasta dicen que los oidos silban cuando eso sucede que suele ser constantemente, a poco que uno preste atención y no sufra de acúfenos permanentes.

Nuestra tendencia al cotilleo procede de nuestro cerebro social y es una actividad humana que evolucionó entre hogueras y conversaciones intrascendentes como intercambios de información a fin de poner límites al egoísmo individual. Cotillear es junto al chiste una forma de burlarse de aquellos que tienen más poder que nosotros o que simplemente tienen hogueras más concurridas. Cotillear es poner limites al poder de los otros y señalar en la dirección de lo que consideramos moral.

Algo, la moral que como es bien sabido evolucionó para controlar la conducta ajena y no la nuestra, Nosotros estamos libres de pecado y es por eso que cotilleamos del ausente.

Aqui hay una presentación «El gossip questionnarie» (en inglés) que explora su indice de cotilleo. Apunte sus respuestas en un papel y luego siga las instrucciones para saber sus puntuaciones.

Bibliografía.-

El trabajo de validación del cuestionario llevado a cabo en un kibutz israelí.

Leyendo la mente

«Reading the mind in the eyes test», es un test que se utiliza para medir rasgos autísticos y que fue puesto en marcha por Simon Baron-Cohen en el año 2001.

Se trata de un test que mide la empatía, es decir la capacidad de inferir estados mentales en otra persona a partir de ciertos rasgos del rostro, en este caso de los ojos. Son 36 preguntas destinadas a explorar la teoria de la mente (ToM). Lo interesante de este test donde las mujeres obtienen una leve ventaja en sus puntuaciones con respecto a los hombres (ya hablé de ello aqui a propósito del hipermentalismo) es que en determinadas patologías como los trastornos alimentarios las puntuaciones sugieren que las muchachas que sufren este tipo de desórdenes son mucho más empáticas que las mujeres promedio, es decir habrá una relación inversa entre el autismo y la anorexia-bulimia tal y como conté en este post.

Por su interés dejo aqui la web del test «reading the mind» por si a alguien le apetece hacerselo a sí mismo y ver si está mas cerca del pensamiento sistemático de los hombres o del hipermentalismo de las mujeres.

Bibliografía.-

Jennifer Bremser: «From One Extreme to the Other: Negative Evaluation Anxiety and Disordered Eating as Candidates for the Extreme Female Brain». Evolutionary Psychology http://www.epjournal.net – 2012. 10(3): 457-486.

Reading the Mind in the Eyes Test. The Reading the Mind in the Eyes Test (RME; Baron-Cohen, Wheelright, Hill, Raste and Plumb, 2001)

La huelga y la depresión post-parto

A los politicos no les gustan las huelgas, ni las manifestaciones, ni siquiera las pacíficas. Cuando se producen comienza en la prensa el contaje de si eran muchos o eran pocos con esas disonancias de números entre los organizadores, el gobierno, la policia municipal y los medios periodísticos afines o contrarios. Al final todo queda en una especie de interpretación de las oscuras intenciones de los manifestantes o de negar la evidencia de que eran muchos (con independencia de cuantos eran) o de que no ha habido tal manifestación sino tan solo una escaramuza de miembros antisistema que quieren destruir todo lo que tenemos.

No he visto en toda mi vida una lectura desapasionada u objetiva de una huelga ni de una manifestación desde el gobierno. Simplemente los politicos las incluyen -todas ellas- en su discurso de «ellos contra nosotros».

Y sucede por una razón: ellos creen tener razón y creen que los que se manifiestan o están locos, engañados o actuan de mala fe. Deben estar locos pues no entienden nuestros esfuerzos o van contra el sistema mismo, algo que unos pocos se empeñan para darles la razón. En realidad mañana sucederá igual y el gobierno volverá a sacar el argumento de la opinión callada -mayoria silenciosa- desatendiendo a la masa enfurecida.

El error de los politicos está precisamente en analizar la realidad siempre desde dentro de la politica, siempre en esa clave de «ellos contra nosotros», como si todos perteneciéramos por nacimiento a ellos o nosotros, como si España estuviera dividida en dos. Y no hay en este momento dos Españas sino una que está indignada.

Y lo está por los recortes de sueldos, los IVAs, el recibo de la luz, el IVI, las basuras y el paro. En suma porque les han empobrecido. Y por eso mañana la huelga tendrá éxito y España quedará paralizada.

Y otro de los errores que cometen los politicos movidos por la clausura de su materia gris es el no hacer caso nunca a los que se manfiestan precisamente porque no tienen voz. ¿Pues qué otro camino tenemos los que nos sentimos no-representados por nuestros politicos?

Ya somos mayoría los que no nos sentimos representados y sin embargo nos sentimos unánimes con este eslogan:

«Rescatan a los bancos y no rescatan a las personas»

Se trata de una idea genial, una de esas ideas que ha prendido como una mecha en las redes y en las paredes y que nunca se le hubiera ocurrido a ninguno de los asesores de Rajoy. Es una verdad como un templo y que seguramente se la inventó algun anónimo tuitero del 15-M. Y no le escucharon. Hasta ayer el gobierno y la oposición no se pusieron las pilas para resolver de una vez el tema de los deshaucios. ¿Por qué?

Ya estoy oyendo a @marianorajoy diciendo. «Oh, ingenuos, no sabeís lo que decís, si no rescatamos a los bancos lo vaís a pasar aun peor». Este es precisamente el argumento que blanden nuestros ministros tecnócratas. Y yo no se si es verdad o no, pero por mucha verdad pragmática que exista en esa idea, la otra es mejor, tiene más fuerza, es más comprensible para todos y es además la justa.

La masa tiene un enorme sentido de la justicia y esa maniobra de rescate a los bancos es sencillamente injusta.

Y lo es porque recae en los bolsillos de los ciudadanos en primera instancia, luego ya se verá. Y lo es por otros escándalos que no quiero recordar ahora, salvo para decir que el Estado ha fallado en el control de los mismos.

Si Rajoy supiera algo de neurociencia conductual sabría que algo asi les pasa a las mujeres que desarrollan una depresión post parto. España es hoy un pais con todos los riesgos del puerperio.

Una depresión post parto es una huelga de la madre.

Una huelga que se hace para negociar o renegociar el coste reproductivo.

Es lógico que asi sea pues la mujer del mismo modo que nos pasa a los ciudadanos somos los que corremos con los gastos mas importantes en esta fiesta que es la vida y la vida en común (el Estado). Las mujeres con sus crías y los ciudadanos con nuestros recortados sueldos hemos de hacer equilibrios y vigilar nuestros costes en función de los recursos disponibles. Una mujer antes de quedar embarazada ha de valorar qué apoyos tiene pues dar a luz sola sin un hombre que la apoye tiene excesivos costes. Y a veces no es suficiente sólo con una pareja y la mujer ha de echar mano de otras mujeres de su propia familia, madre o hermanas. Se sabe que este apoyo social familiar es esencial para el buen desarrollo del embarazo, parto, puerperio y de la vinculación posterior de la madre con su hijo.

Del mismo modo se sabe que los escasos apoyos sociales, una pareja ausente o poco comprometida con la inversión parental necesaria, una pareja que no escucha las necesidades de la mujer aumenta el riesgo de una depresión postparto.

Es por eso que Hagen ha hablado de la hipótesis de la negociación, también conocida como hipótesis de la deserción. La depresión post parto de la mujer seria un intento de llevar -tal y como sucede con las huelgas- la discusión al centro de la propia relación, una forma de metacomunicación. De lo que se trata es de negociar un nuevo contrato social (o sexual).

Usualmente los padres suelen no darse por aludidos ante esta demanda y suelen atribuir la depresión de su esposa a factores fisicos, manías o al propio parto.

Los mismo hacen los politicos, simplemente no escuchan y hacen como las madres deprimidas: desertan de su función.

Les dejo aqui el articulo de Hagen en pdf (en inglés) para quien quiera profundizar sobre la teoria de la negociación.

La funcion de la depresión post parto

Sexo, muerte y el significado de la vida

Richard Dawkins es un biólogo evolutivo, etólogo y divulgador de la ciencia evolutiva y autor de uno de los best sellers de la biología evolucionista «El gen egoista», probablemente uno de los libros más leidos, conocidos y citados en esta disciplina.

Ultimamente sin embargo anda metido en una tarea insólita en un cientifico de su calibre, me refiero a su militancia atea que va un poco más allá de lo razonable empeñado como parece estar en la construcción de una moral no religiosa.

Personalmente creo que Dawkins se ha metido en un pantanal al pretender demostrar con argumentos científicos la inexistencia de Dios.

Es por eso que subo esta serie de videos subtitulados en español por su interés en cuanto a su busqueda y sus argumentos irreprochables si nos olvidamos de la cuestión principal. Las creencias religiosas son impermeables a los argumentos racionales, es algo asi como tratar de persuadir a un enfermo delirante de la irrealidad de sus delirios.

No quiero decir que creer en Dios sea un delirio o una enfermedad, pero tampoco quiero decir lo contrario, en realidad la creencias irracionales se caracterizan por un aspecto concreto: su certeza. Y es eso lo que comparten tanto los delirios como las creencias irracionales.

Ahora bien, la creencia en Dios es, por así decir, muy adaptativa y proporciona enormes ventajas de sentido y significado a los que creen en él, dejando aparte que creer en algo superior a uno mismo es un relé antinarcisista que nos obliga a integrarnos en algo más grande que nuestro propio Ego o nuestra propia conveniencia. Dicho de otro modo la creencia en un mismo Dios favorece las estrategias de cohesión en los grupos sociales. Es asi como el egocentrismo se transforma en etnocentrismo.

El problema de las religiones (y de los etnocentrismos) es que cada grupo social tiene su Dios y es inevitable que el Dios de unos entre en conflicto con el Dios de los otros, no tanto porque los dioses se peleen entre sí sino que sus mandamientos, sus dogmas, sus prohibiciones y su liturgias, el sentido que le dan al pecado y su castigo, su posición frente al más allá y la muerte y sobre todo: su posición frente al sexo entran en colisión con la religión de sus vecinos pues inducen conductas bien distintas en la organización social.

El pecado.-

Aqui Dawkins trata de demostrar que la religión no evita el pecado sino que solo añade culpa y mentirosa hipocresía a la transgresión. Y lo consigue. Efectivamente la religión no evita el pecado y añade un sufrimiento complementario a la vida.

La muerte.-

Aqui trata del misterio de la muerte y aporta su visión -bien distinta de las visiones al uso- de que la muerte es en realidad una suerte, pues solo pueden morirse aquellos que han vivido. Un argumento irreprochable que no conculca la angustia frente a la muerte que caracteriza lo humano, lo cierto es que con creencias sobrenaturales o sin ellas, la muerte genera un enorme miedo en todas las personas y es seguro que la creencia y la promesa de «una vida despúes de la muerte» sea un argumento para mitigar este temor.

El significado de la vida.-

Dawkins quiere demostrar que el sentido de la vida no depende de Dios y que no es necesaria ninguna creencia religiosa para sostener ese sentido. Eso fue al parecer lo que atormentó a Tolstoi y probablemente lo que le impulsó a entrar en una vida contemplativa quizá movido por la culpabilidad de haber perdido la fe.

De manera que efectivamente la religión se apoya en grandes falacias fácilmente refutadas por la ciencia, pero Dawkins se olvida de lo más importante, me refiero a la evolución de la conciencia de las masas mayoritariamente enfangadas en el etnocentrismo y el v-meme azul.

Personalmente creo que la religión provee a las mentes humanas de un mecanismo que dota de sentido a la vida de los creyentes al adjudicarle a Dios intencionalidad y agenticidad. Es precisamente eso lo que la ciencia no puede ni podrá nunca hacer, más bien el conocimiento cientifico opera de modo inverso: enfrentando al hombre con una pavorosa soledad y con el sinsentido de la vida que no es otro sino el de la vida misma tal y como es.

Al adjudicarle intención y agenticidad junto con un inmenso poder, los creyentes disponen además de un mecanismo suplementario para enfrentar el estrés: la capacidad de apaciguar, someterse y rendirse. Capacidades que el hombre moderno ha perdido movido por los ideales de igualdad que le imposibilitan hacer frente a -lo que en otro lugar-contabilizan como perdidas en sus rivalidades sociales.

El paso del etnocentrismo al sociocentrismo no dispone de ningun aliado salvo las politicas de los Estados democráticos enfangados en su propia supervivencia etnocéntrica. La religión impulsó el paso del egocentrismo al etnocentrismo, pero no parece que los ideales de los ilustrados hayan logrado ser tan eficaces como las creencias religiosas para dar el salto, al menos de momento.

El temor, obediencia ciega y sumisión a Dios son estrategias muy adaptativas para hacer frente a las adversidades, pero si prescindimos de Dios ¿en nombre de qué reconoceremos que hemos sido vencidos? Algo asi pareció sucederle a  Job que remontó una depresión profunda hasta que reconoció la autoridad divina.

Es poco probable que en un futuro inmediato la ciencia ocupe el lugar de la religión, pues no satisface -de momento- a la mayor parte de mentes de nuestros conciudadanos que prefieren creer en algo a sabiendas que es falso que abrazar una verdad sin fundamento tal y como podemos observar en las creencias más comunes de nuestros congéneres que parecen haber sustituido sus creencias religiosas por otras igualmente irracionales y supersticiosas.

La depresión de la Sra Turvey

Por su interés ejemplarizante de la teoría de la competencia social de John Price en la depresión, traigo este episodio (en realidad una viñeta clínica) del mismo autor y que publicó en un articulo (que completo está aqui), titulado: «La función adaptativa del cambio del estado de ánimo».

Lo interesante del caso es que en él aparecen los grandes temas que para Price provocan y causan las depresiones, el estrés, las posiciones de escalada y desescalada en cada uno de los tres niveles del cerebro y por ultimo el bloqueo emocional que captura la conducta e imposibilita la salida de la depresión, concretamente la codicia, la terquedad, la ambición y el orgullo.

El caso clinico.-

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial (una casita adyacente)  que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se toman la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y nos sentimos humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Habia algo en la Sra Turvey que le impidió llevar a cabo la estrategia más inteligente: abandonar la casa solariega y mudarse.

¿Por qué creen ustedes que no lo hizo y terminó en la consulta del psiquiatra?

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