Televisión: entre funcionarios y canallas

No cabe ninguna duda de que cada vez más el personal de este pais, es más culto y exigente con el entretenimiento y tampoco cabe ninguna duda de que amplias capas de población son forofos de este tipo de programas-basura donde Belén Esteban, -es un decir- lanza sus homilías de “princesa del pueblo” en esa especie de atmósfera choni que tanto gusta a los deprivados cultural, económica y moralmente de nuestro pais.

Lo cierto es que la gente bien ya no ve la televisión, salvo para ver documentales, cine o partidos de fútbol. La gente de sentido común incluso han tirado a la basura sus televisores mientras se pasan en bloque a Internet.

No cabe duda de que pronto habrá dos Españas divididas por el culto al televisor, la España que propone tele 5 y Antena 3, una especie de berlusconizacion del espectáculo y por otra la España de las redes sociales e Internet.

Lo paradójico de esta fragmentación del mundo del entretenimiento es que enmedio hay una franja ocupada por televisiones funcionariales que ni son una cosa ni son otra. Ayer mismo la TV autonómica de Murcia apagó su señal dejando al personal sin trabajo, quizá un anticipo de algun tipo de ERE que se llevará por delante a los profesionales de aquella casa.

Un ERE que ya se ha llevado (o se llevará por delante) en los próximos meses a mas de la mitad de la plantilla de canal 9, otro de esos monstruos devoradores de recursos, esta vez de la TV valenciana. Y uno se pregunta para qué querrá Murcia una televisión autonómica o la misma Comunidad valenciana.

Pues para publicitar a sus políticos y sus campanarios.

Y que con el pretexto del idioma pretenden mantener.

No cabe duda de que la calidad de las televisiones autonómicas, su programación y sus informativos son más parecidos a un TBO que a otra cosa, una programación naif. Por ejemplo, los informativos autonómicos dan pena -solo comparándolos con los de la 1 -que tambien dejan mucho que desear-, si los comparamos con los de la radio y uno solo los mira para saber del tiempo. El tiempo ocupa una parte importante de las noticias autonómicas, la nieve, el calor, el sol, la playa y el granizo son temas recurrentes y universales, junto con inauguraciones, fiestas de pueblos, procesiones, declaraciones de alcaldes y publicidad de politicos dia si y dia también.

Y todos los años la misma canción como esta recurrente tomatina de Buñol o la vida y milagros del peligroso Ratón. Noticias con un claro valor cultural y etnográfico.

Y lo paradójico de todo este desastre de las televisiones autonómicas endeudadas y folclóricas es que se produce en un momento donde las redes sociales nos mantienen informados casi instantáneamente de todo lo que sucede en el mundo y en tiempo real.

Pero eso no es lo peor, lo peor es que si la televisión puede tener algun tipo de futuro pasa necesariamente por una TV a la carta, ya no es de recibo ser cautivos de una programación pensada para tontos y rodeada de spam publicitario. Ya no quiero saber nada más de fairy que es por cierto el anuncio que más veces sale en canal 9 y que no tiene nada que ver con el mundo de las hadas sino con el abrillantamiento. Sencillamente, la publicidad forzada no es ya tolerable para el ciudadano de hoy.

¿Por qué podemos ver casi cualquier cosa en youtube pero no en TV?. Es cierto que podemos conectarnos a la TV via wifi y disponer de los mismos servicios en una pantalla con mejor visibilidad, pero yo no me estoy refiriendo a ese modelo, sino a que las televisiones -o al menos algún canal- opten por ofrecer en streaming – tal y como ya hace con la musica spotify- peliculas o documentales a la carta. Pienso en una television que en realidad sea una especie de videoteca de Babel y donde cada cual pueda elegir segun sus gustos.

Estoy dando ideas para tantos periodistas que se van a quedar sin trabajo. ¿Es que nadie ha pensado en esta posibilidad? Si existiera un canal asi es seguro que me abonaría, es decir estaria dispuesto a pagar por ver la TV que quiero, pero no estaria dispuesto a pagar por un canal (de pago) que encima me impone su programación y su publicidad.

Mi impresión personal es que lo que propongo no es imposible,aunque seguramente la comodidad funcionarial que disfrutaron algunos obturó la innovación en este terreno. Es posible que ahora con los recortes y los ERES la cosa cambié para bien y es posible tambien que en ese negocio emergente entren las propias teleoperadoras (Telefónica, Orange, etc).

Comprendo pues a los que han tirado a la basura su televisor, pero les diría que una cosa es el mueble y otra la programación. Lo que hay que cambiar son los contenidos y orientarlos a un público cada vez más culto que necesariamente coexistirá con el público encanallado del que darán buena cuenta los canales privados.

9 comentarios en “Televisión: entre funcionarios y canallas

  1. Desearía enlazar esto del tebeo televisivo con “Psicología y venganza”. Hoy, cuando acababa de comer, cometí la imprudencia de encender el telediario. Dieron como noticia que se habían convocado tres “manifestaciones” ¿en contra? (?I) del presunto asesinato de los niños de Córdoba a manos del padre. Ahí se vio a los concentrados de una de ellas rompiendo en aplausos. ¿A qué o a quiénes aplaudían? Y sobre todo ¿por qué aplaudían? ¿Que lectura psicoanalítica arrojan esos aplausos colectivos? Suelen prodigarse en ciertos entierros…

  2. La verdad es que la tv tiene que evolucionar y ser util en su lugar, no se cual será. Como se indica en el post, su funcion ahora mismo es la de exponer asuntos de importancia para el dia a dia, si no lo hace desaparecerá o seguirá entreteniendo a una gama de mentes perdias en el barullo. En fin, la evolucion de la mente de las personas requiere de buenas herramientas y no es precisamente perder la atencion en asuntos tan mediocres

  3. Un uso útil que hago de la tv es poner las peliculas en su version original Inglés, cuando lo son, para no sentir esa pérdida, pero eso solo ocurre cuando estoi solo. Si estoi acompañado debo dejarla en español, no queda más remedio.

  4. ¿Por qué aplaudían?, pregunta Sannio. Aplaudían porque se sentían conmovidos por el suceso -que es de condición para conmover a las piedras- y por la cobertura sensacionalista que de él dieron los medios. ¿Por qué escogieron una manera tan jacarandosa para expresar ese arrebato? Probablemente, porque no se les ocurrió cosa mejor. ¿Por qué no se les ocurrió cosa mejor? Porque desde el asesinato de Ortega Lara, se ha instituido entre nosotros que cualquier crimen de sangre especialmente espantoso ha de celebrarse con una concentración pública de repulsa, con su acompañamiento de pareados, “vivas”, “mueras”, pitas y aplausos. ¿Cual es la razón de que tanta gente no sea capaz de comprender que no todo lo que le conmueve es cosa que demande su intervención? Pues no lo se.

  5. Ante un crimen horrendo la gente “sana” gime, llora, berrea, grita, patea, muerde, insulta, pide justicia… PERO NO APLAUDE. Impensable aplaudir por algo así, pongo por caso, en Estados Unidos, en Rusia, en Alemania, en Japón o en Kenia. ¿Por qué APLAUDEN ante un infanticidio, en masa e indignados, los españoles?

  6. En cualquiera de esas concentraciones públicas de repulsa que, desde lo de Miguel Angel Blanco (en mi comentario anterior, equivocadamente, hablaba de Ortega Lara), se han convertido en ceremonia obligada, cuando ocurre algo de este tipo, hay “mueras” para los autores de la atrocidad de que se trate, y “vivas” para la familia de las víctimas, para los policías que tuvieron parte en la detención de los malvados, y para cualquier otro cuyo papel en los hechos merezca -al juicio de la masa- piedad o encomio. Lo que ocurre con los “vivas” y los “mueras” ocurre también con las pitadas y los aplausos. ¿Cuál es la razón de que eso se haga aquí y no en esos países que usted ha dicho? No lo se, quizás tenga que ver con el hecho de que en esos sitios no hubo un problema como el de ETA, ante el que unas autoridades que se habían cerrado el camino de la guerra sucia (por la actitud del PP ante el caso GAL), y el camino de la negociación (por su intransigencia constitucionalista), no tuvieron otra salida que el de recurrir a ese tipo de escenificaciones de pública repulsa que, desde el caso Miguel Angel Blanco, han pasado a formar parte de la liturgia instituida para este tipo de sucesos de crónica negra.

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