El integrismo sanitario (I)

Integrismo es una de esas palabras a las que hay que mirar con lupa y que está muy próxima al fundamentalismo y al puritanismo. No debemos pues dar por supuesto que sabemos lo que significa. Integrismo procede de integro o integral, algo acabado, definitivo e insuperable. Algo relacionado con la ortodoxia de una doctrina, y su interpretación al pie de la letra.

Usualmente es una palabra que lleva una coletilla, la de “religioso”, es por eso que hablamos de fundamentalismo religioso: una actitud creencial que trata de mantener la ortodoxia en las creencias religiosas, leídas al pie de la letra, pero que más allá de eso se constituye como una metacreencia que muchas veces ignora la tradición de donde procede, por ejemplo el Corán no apoya ciertas actitudes beligerantes que proclaman sus integristas seguidores, ni el sionismo tiene nada que ver con el judaísmo canónico, ni el catolicismo ultramontano tiene mucho que ver con las escrituras sino con las doctrinas de los que pensaron su aplicación práctica en sociedades primitivas.

Paradójicamente el integrismo es poco o nada integrador y debe diferenciarse de la pretensión integradora por ejemplo de la dinámcia integral que trata de subsumir unas realidades con otras. Más allá de la ortodoxia interpretativa el integrismo tiene que ver con una actitud globalizadora que pretende interpretarlo todo, incluso instituciones modernas como el Estado o la Democracia en función de ese afán integrador de las partes en el todo, no tanto para incluir las partes en él sino para definir ese todo por sus partes.

Dicho de otro modo, el integrismo es la postura conservadora, casi puritana y muchas veces naif de aquellos que pretenden mantener la definición de algo de una manera ajena a la evolución de los tiempos, las costumbres o la modernización de las sociedades. Un ejemplo de situación nueva la tenemos delante de nuestras narices con Europa temblando a causa del euro y su sistema de financiación. Una crisis sistémica que trata tímidamente de imponer “recortes” o medidas de ajuste que son tildadas por los fundamentalistas de nuestra democracia de privatizaciones encubiertas como si cualquier privatización fuera intrínsecamente perversa.

El integrismo puede afectar a las religiones, pero también a la política, la economía y a los servicios públicos y tambien a la propia democracia como reza el titulo del libro de Gustavo Bueno que he elegido como ilustración. En este post voy a referirme al integrismo sanitario, es decir la convicción de que el sistema sanitario es intrínsecamente bueno, lo que significa que en él mismo se encuentra el germen de la bondad y por tanto la maldad es extrínseca a él. Lo cual significa en términos prácticos que ni es criticable ni es mejorable, pues la actitud integrista es beligerante con aquellos que cuestionan la ortodoxia y suelen acusar a los disidentes de “privatizadores”, “neoconservadores” o directamente fascistas en una supina ignorancia que pretende velar el hecho de que en nuestro pais el sistema de aseguramiento obligatorio procede de Jose Maria Girón, un falangista que copió el modelo de la Alemania del Kaiser mientras fue ministro de Franco.

Nuestro sistema sanitario es desde luego notable y eficaz pero es muy caro y está demasiado burocratizado por lo que suspende en eficiencia. Se le puede mejorar, desde luego. Y es de eso de lo que voy a hablar centrándome en algunas palabras trampa que se manejan en la actualidad con actitud demagógica y defensora a ultranza de la creencia integrista sanitaria, que no es otra sino esta:

“Por una sanidad publica, gratuita y universal”

Y que contiene en sí misma un germen de contradicción, pues ¿qué significa una sanidad universal? Incluiría desde luego a todos los cotizantes, a todos los que hemos contribuido a sostener este sistema a través de nuestas cotizaciones a la seguridad social o a través de nuestros impuestos, pero ¿también a aquellos que vienen a nuestro pais a beneficiarse de ello sin haber contribuido en absoluto? ¿Incluiría a los inmigrantes, vengan de donde vengan? ¿Es tolerable el turismo sanitario? La verdad es que de universal tiene poco y si tiene alguna duda consulte la cuenta de su dentista. La universalidad no alcanza a sus dientes.

La universalidad del sistema no tiene pues límites semánticos claros para entender quienes son los beneficiarios de tal sistema asistencial o qué órganos de su cuerpo pueden beneficiarse de ella, pero lo peor de la consigna anterior es que la sanidad no es gratuita, ni puede crecer indefinidamente. Dicho de otro modo, tal y como está concebida nuestra sanidad es insostenible. Simplemente no se puede financiar.

Al gobierno actual se le acusa de “privatizador”. ¿Es esto cierto? ¿Qué significa privatizar?

Imagínese que el Estado vende una autopista que ahora es de uso libre a una empresa para que la explote económicamente y que a partir de mañana el trayecto que ayer era para usted gratis ahora se convierte de pago. Diriamos entonces que el Estado ha privatizado un bien que ayer era gratuito (para el que la usa) y lo ha convertido de pago.

Pero nada de esto sucede en la sanidad y no sucederá (de momento) porque los políticos son los principales integristas sanitarios y tener una sanidad “gratuita y universal” es un éxito que les garantiza votos y clientelas políticas aunque se encuentren prisioneros de aquella falacia que más arriba señalé.

Los políticos no pretenden privatizar sino fragmentar los servicios sanitarios a fin de hacerlos manejables, financiables y contables por un lado mientras los concentran en otro. Todo el mundo sabe que en nuestros Hospitales las cafeterias son privadas, como lo son algunos servicios como cocina, limpieza, seguridad, mantenimiento, informática, etc. Significa que el Hospital externaliza algunos servicios no estrictamente sanitarios (sino de apoyo) y los “vende” a empresas especializadas en tal o cual función a través de una contrata donde se pactan los precios, calidades, horarios, etc.

También lo hacen con el transporte sanitario (ambulancias, UVI móviles, SAMU) y con algunas tecnologías punteras como la RM (resonancia magnética). Todo parece ir en la dirección de que la gestión privada de algunos servicios es más eficiente que su gestión pública. Pero el lector no debe aun asustarse pues nada de esto es privatizar.

Privatizar seria que cuando usted va al médico tuviera que pagar -a coste de mercado- su visita, las medicinas, el transporte, las estancias hospitalarias y las exploraciones. Eso sí sería privatizar y tiene, como es lógico, consecuencias en la salud de los ciudadanos. Es el modelo USA, toda la sanidad es privada aunque existen aseguradoras que corren con los gastos que usted contrate.

Aqui en Europa el contratante asegurador es el Estado y es el Estado quien decide qué servicios va a externalizar y cuales va a quedarse para su propia gestión. Como todo el mundo sabe los Hospitales, los ambulatorios, los médicos, los enfermeros y todo el personal sanitario somos empleados del Estado y no seremos nunca privatizados entre otras cosas porque ninguna empresa privada nos querría, seriamos simplemente inasumibles.

Ahora bien, ¿Es lógico que el Estado corra con ese enorme gasto de obras, médicos, ambulancias y medicamentos? ¿Es lógico que los médicos y los enfermeros seamos funcionarios?

No, no lo es.

En un post anterior donde abordé las ventajas de los “enchufes” (que hacen al sistema más eficiente precisamente por la rigidez del mismo) realicé una encuesta donde preguntaba a mis lectores qué oficios o profesiones deberían contar con la calificación de funcionario, qué es función publica y qué oficios o profesiones sería mejor que no lo fueran. El lector puede visitar aquella encuesta y obervar que la opinión contabilizada (aun con poca muestra) es que jueces, policía y ejército deberian ser función publica es decir Estado, pero no existe consenso sobre si los médicos-enfermeros deberiamos serlo o no.

Y lo cierto es que el hecho de que los médicos seamos función publica no añade ningún beneficio al sistema sanitario español. Lo que si añade ventajas (y mas tarde hablaré de ellas) es que sea el Estado la aseguradora universal de todos los españoles y que proporcione una sanidad gratuita, no universal pero eficaz y lo más barata posible o sea mas eficiente con independencia de quien preste el servicio, la sanidad publica, privada o semiprivada.

Una de las acusaciones que con mayor frecuencia llevan a cabo los integristas sanitarios es que la “sanidad privada quiere hacer negocio con la enfermedad”. Se trata de una falacia más, la sanidad no es, ni será nunca un buen negocio si la comparamos con el ladrillo o la tecnología. La sanidad privada como todas las empresas privadas pretenden obtener algún beneficio (una plusvalía) después de haber hecho una inversión y haber corrido riesgos. Es natural. Ahora bien, existen muchas formas de externalizar recursos sin privatizarlos. Por ejemplo el Hospital de la Ribera, conocido como modelo Alcira o el Hospital de Torrevieja, son hospitales cosntruidos y gestionados por las empresas privadas que pactaron -antes de entrar en la subasta correspondiente con la administración sanitaria- un precio capitativo (por habitante/año) y “llaves en mano” entregaron la obra hecha y el personal asistencial preparado para el dia que se inauguró. Los principios de este modelo se pueden leer en el enlace de la wikipedia que mas arriba vinculé. Solo la prestación es privada, pero la titularidad y la financiación siguen siendo publicas aunque los integristas denuncien constantemente la privatización que -según ellos- representa este modelo. Más tarde hablaré de las ventajas e inconvenientes que el citado modelo encierra en su dia a dia. Pero antes de eso me gustaría nombrar otra fórmula de “externalización” poco explorada en nuestro pais, me refiero a las cooperativas asistenciales o médicas y que en mi opinión tienen un gran futuro y algunas son tan prestigiosas como el proyecto Fresneda que (por lo que sé) aun no cuenta con financiación publica.

Más conocidas son las cooperativas educativas que han dado un servicio de mayor calidad y un estatus mejor a los profesores que los que encuentran en los colegios privados tradicionales o en los empleos publicos siempre infradotados y dificiles de mantener. La pregunta sigue siedo la misma. ¿Qué hace el Estado construyendo colegios o contratando profesores, si otros saben hacerlo mejor? La función del Estado es financiar la educación gratuita no prestar servicios educativos.

Desventajas de la sanidad funcionarial.-

1.- La concentración de servicios en torno a una única ventanilla de compras no hará al sistema mas eficiente. Es esto lo que se ha hecho hasta ahora en la Comunidad valenciana. A alguien se le ocurrió la idea de concentrar en una central única de compras todos los servicios que en la actualidad contratan los hospitales cada uno por su cuenta. Alguien pensó: “si hacemos la compra de un modo centralizado nos ahorraremos dinero”. Otra falacia, lo que sucederá es que habrá Hospitales con déficits de equipamiento y de stockages beneficiando a los grandes Hospitales , alli donde el prestigio politico se nutre de ellos. En realidad lo que se tendria que hacer no es centralizar las compras sino diversificarlas de acuerdo a la idiosincrasia de cada Hospital, aunque antes habria que hacer otra cosa: acabar de una vez con la subfinanciación crónica que sufren algunos hospitales (y tambien nuestra Comunidad valenciana) y sobre todo tener en cuenta que los Hospitales de la costa tiene un repunte en verano que no puede sostenerse con la centralización y la homogeneización del sistema. Dicho de otro modo el monstruo es demasiado grande para gestionarlo de forma centralizada, se impone ensayar la autogestión, eso sí con recursos racionalmente distribuidos y otra cuestión: la contratación de los profesionales no puede ser la misma para Vinaroz, (un Hospital que se nutre de facultativos de Valencia) que los de la Fé, un Hospital puntero de nuestro sistema sanitario y que se nutre de profesionales que viven en la ciudad.

Dicho de otra manera los profesionales de Vinaroz deberian cobrar más que los que viven en Valencia pero a cambio deberian irse a vivir alli y no ser “aves de paso”. Es necesario que los médicos se comprometan con quien les paga. Pero, claro esto no puede hacerse con el sistema actual donde todos los médicos cobran según su nivel de especialización y antigüedad. Es decir cobran lo mismo.

2.- La medicina funcionarial impide el progreso de los facultativos que comienzan su carrera en el mismo escalón jerárquico donde la terminan. No existe una carrera para los facultativos aunque el Gobierno aprobó hace algunos años un engendro que llamó “carrera profesional” a fin de aumentar los pirricos sueldos de médicos y enfermeros (los mas bajos de la Union Europea). Sin embargo la iniciativa terminó como siempre: se repartió café para todos cuando hubiera debido aprovecharse para dibujar una carrera administrativa con tres o cuatro escalones (galones para entendernos) según experiencia y curriculum. Al final todo quedó en un sobresueldo que no estaba ligado a los méritos sino a la edad. En realidad el concepto de carrera profesional se solapa con un concepto del salario que nunca se ha utilizado. Me refiero al complemento de productividad, un criterio administrativo que no se usa gracias a que los sindicatos siempre se han opuesto a ello. La situación actual es que a los medicos nos han recortado el 50% de la carrera profesional y nos hemos quedado sin carrera y sin dinero.

3.- En relación con la formación continuada, la administración nunca se ha preocupado de ello. Hay que decir claramente que la mayor parte de la formación en nuestro pais la proporcionan los laboratorios farmacéuticos. De no ser por ellos (que tienen evidentes intereses en el sector) los médicos tendriamos que pagarnos la formación de nuestro bolsillo. La mayor parte de los médicos que se han preocupado en seguir formándose lo han hecho por sus propios medios.

4.- La dependencia de la sanidad de las estructuras administrativas corrientes politiza la gestión con todas las secuelas y atrasos que aquella propicia. Muchos sindicatos, muchos liberados, gerentes que pretenden o aspiran mejorar sus puestos, personal desmovilizado, absentismo, muchos quemados, demasiadas horas, la turnicidad, las guardias, etc, terminan por agotar y demoralizar al personal que se protege con sus propios mecanismos de defensa, usualmente estereotipando su actividad y huyendo de los compromisos, es decir deshumanizando la relación y los vínculos terapéuticos. Hacer “más de lo que a uno te toca” se convierte en un tabú que beneficia a los que menos hacen y el funcionario pronto aprende a “escaquearse” y a esconderse cuando hay conflictos.

En el proximo post hablaré de las desventajas de una sanidad totalmente gratuita en un contexto de una sociedad liberal como la nuestra y tambien de las desventajas de una sanidad privada y semiprivada.

6 comentarios en “El integrismo sanitario (I)

  1. Con todos los defectos que tiene el sistema sanitario es el más barato-eficiente de nuestro . Los defectos son intolerables y deben ser corregidos, pero no creo en análisis bien intencionados pero sesgados como el que haces. La sanidad universal y gratuita tienen un valor y significados que no deben ser descalificados por la estupidez de los políticos. Y la sanidad puede ser un buen negocio, véase lo que ocurre en EEUU.

  2. ¿Eso de que tenemos un sistema barato y eficiente de donde lo has sacado? Supongo que de alguna noticia que ha salido recientemente y que está relacionada con el gasto sanitario comparado. Mi opinión sesgada es que no es asi, tenemos un sistema notable y eficaz, pero muy caro y burocratizado, o sea ineficiente. No es el mejor sistema que hubieramos podido pensar.

  3. Con respecto a lo del negocio de la sanidad, lo que pasa en USA es que alli no hay sanidad publica con la que competir, pero en España y en toda Europa es al revés. Yo si tuviera dinero para invertir no lo haria en sanidad.

  4. Respecto de USA y la sanidad, en una entrevista a Teresa Forcades por J. Barberà en TV3, aquella explicaba cómo, al ir a quejarse del trato poco humano a los pacientes por parte del hospital donde estaba trabajando, el director le contestó: “¿Trato? Mire, en este solar se iba a construir o bien un parking o bien un hospital. Estimamos que el hospital sería más rentable económicamente y por esto ahora es un hospital, por nada más.” Explicaba ella en esa entrevista que se quedó de piedra por la respuesta.

  5. Desde un punto de vista global la sanidad podríamos decir que es eficiente (incluyendo la burocracia). Otros sistemas que a priori pueden parecer más eficientes (los de cualquier país de similar nivel de vida que nosotros) son más caros. Esto nos dice que cualquier obra humana tiende a ser cara y desorganizada y burocrática. Pero estoy harto de teóricos de la gestión que lo que hacen es burocratizar aún más nuestra actividad. mi opinión es que es necesario mejorar lo que tenemos mucho, pero no cambiando el modelo, sino mejorando su eficiencia, quitando mucha tontería en la que nos movemos. Pero al final el gasto tiene que ser muy parecido al que tenemos ( o teníamos), lo que pasa es que hay que gastarlo mejor, por ejemplo ampliando la cartera a la atención odontológica.

  6. PUes yo creo que hay que revisar el modelo, por ejemplo la vinculación de medicos o enfermors. ¿Es necesario que seamos funcionarios? ¿Que aporta eso a la sanidad?

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