El triunfo de la dignidad

Una de esas palabras-trampa en la que muchos de nosotros nos caemos con todo el equipo por la fuerza que procede de la costumbre , es la palabra “espiritualidad”. Se trata de un item que a unos (los reduccionistas del abajo) les da cierta repugnancia, mientras que a otros- los reduccionistas del arriba les viene muy bien para mezclar “churras con merinas” y arrimar el ascua a su sardina que no es otra para ellos sino la evidencia de una Presencia divina. De manera que voy a definirme y contarles lo que para mi significa esta palabra “espiritualidad”. Una espiritualidad laica.

La espiritualidad es la condición no-material de cualquier actividad humana. Sin embargo no hay que confundir la espiritualidad con lo sobrenatural.

Espiritualidad es todo aquello que sucede en lo que hacemos y que se presenta como un plus, algo intangible, algo que se añade y que se situa más allá de la necesidad, y desde luego no es algo material, más que eso, no es algo que sume a la vida sino algo que se sustrae a la muerte. Nada a lo que se puede meter el dedo, no es contable, ni mensurable y sin embargo es algo que tiene el valor de la Verdad. De manera que lo espiritual no pertenece al campo de lo fenoménico sino al campo de lo noumenico, a lo oculto. Es por eso que hablamos de una condición no-material y es por eso que solemos retratarla con la palabra “sagrado”, pues hay algo en una experiencia de ese calibre que nos conecta con un nivel de conciencia elevado por encima de nuestra condición de simios, por encima de la determinación. Es como otra vuelta de tuerca en nuestra condición humana, algo que se parece y mucho a aquella metáfora del monolito de Kubrick en 2001 y los cambios de nivel de conciencia que acontecen a partir de un hito evolutivo. En “Eso” hablé precisamente de esta experiencia que usualmente es una experiencia contemplativa, inútil desde la perspectiva de la razón, tan inútil como una colección de sellos o un poema.

Este post se me ocurrió escribirlo después de ver una pelicula más que recomendable, se trata de “Intocables”, un film de  Toledano y Nakache que se inspiró en una historia real. Se trata de la historia desgraciada de un aristócrata ricachón y pijo que queda tetrapléjico a consecuencia de un accidente de de parapente. La película trata de la relación que se establece entre su cuidador Driss, un senegalés condenado a vivir en la frontera del delito y la exclusión social y el algo “meapilas” Phillipe, una persona que tiene los suficientes sirvientes y los suficientes cuidados y dinero para vivir una vida con muchas limitaciones pero cómoda aunque tremendamente aburrida precisamente por ser el blanco de la compasión de aquellos que le prestan cuidados, sí, pero cuidados impersonales.

El senegalés Driss, se queda con el trabajo y comienza entre él y Phillipe una relación de amistad que romperá los limites establecidos no solamente en cada una de sus vidas por separado sino en el nuevo sentido que aparecerá en su relación como consecuencia de un intangible que aparece cuando se realiza un trabajo, cualquiera que este sea con dignidad a través del deseo de compartir, de la autenticidad, el sentido común, el humor, el honor y la transgresión como condimento de una relación necesariamente condenada a la estrechez emocional.

Estamos acostumbrados a pensar en el trabajo de dos formas, una forma es la maldición bíblica, algo que necesariamente hemos de llevar a cabo para subsistir, la segunda forma en que nos imaginamos el trabajo es como si fuera un intercambio comercial, un salario que se ofrece u obtiene a cambio de un esfuerzo. Las dos cosas son ciertas en distintos niveles de definición de la actividad laboral. Pero en realidad existe una tercera forma de entender el trabajo, una forma espiritual como más arriba señalé: en este nivel el trabajo es sobre todo un don y no una mercancía, algo que se da gratis y que anda oculto en la telerañas de lo mercantil y la necesidad de subsistencia pero que emerge precisamente de ambas dos y por la misma razón que una paella no es solamente la suma de arroz, agua, verduras y carne. En cualquier nivel de definición de la ocupación y del esfuerzo o el trabajo hay una dimensión que es creadora, y que resulta un regalo, algo que se brinda más allá de la actividad puramente mecánica del mismo. Ese algo más es lo que el pragmático senegalés regala a Philippe y que es precisamente lo que redime a Philippe , a su familia y a él mismo.

La medicina o la psicología pueden curar o mitigar las enfermedades pero la espiritualidad no cura, redime a las personas de sí mismas y de sus entornos o costumbres tóxicas. Driss es redimido por su trabajo, -basado en una relación de ayuda- de su pobreza, de su destino carcelario, de su ignorancia, de su barrio de casas sociales,  del paro y el parasitismo social y de un destino más que incierto. Phillipe es redimido por Driss de su estulticia, de su dependencia extrema, de su victimismo y de su falta de agallas para imponerse a su propia familia desorganizada precisamente por la falta de normas y una jerarquía clara.

Y ambos se hacen amigos, una amistad redentora para ambos, pues se trata de una creación de algo, de un nuevo nivel de definición que les situa más allá de las relaciones comerciales, de las relaciones del “toma y daca”, del puro mercantilismo del salario y los horarios.

Las películas evidentemente no demuestran nada pero pueden mostrarlo todo, pues lo espiritual al ser inmaterial no puede demostrarse sino solo ofrecerse como un sentido nuevo, algo ex novo que surge en cualquier plano de definición, no importa el trabajo que se desarrolle. Lo que viene a redundar en el hecho de que no todo lo natural tiene una explicación mecánica y que no es necesario invocar a lo sobrenatural para entender que casi la mitad de nuestro tiempo lo dedicamos a actividades no-materiales si entendemos a nuestros hobbyes (que tambien son trabajo y esfuerzo) precisamente como actividades no regladas que son en realidad dones con los que nos festejamos a nosotros mismos o a los demás. No es que estas actividades no representen esfuerzo. Este post que estoy escribiendo ahora es un esfuerzo intelectual que realizo, mas allá de su vigencia durante dos o tres dias y que leerán solo un puñado de lectores. No es algo relativizado por una relación mercantil, no hay dinero, ni poder, ni mérito literario en él. No hay intención alguna salvo la de compartir con vosotros lo que para mi resultó un hallazgo.

Se explica a sí mismo. Escribir por escribir, ese es el misterio.

Pues la suma de todos los elementos que componen un conjunto no es igual al resultado de todos esos elementos en el nivel superior del conjunto que los abarca, los sistema complejos como nuestra mente hacen emerger nuevos niveles de definición cuando logramos integrar los niveles mas bajos y conseguimos empujar nuestro centro de gravedad un poco más arriba: dos escalones más. Hay algo más en la paella, en el plato que nos guisa nuestra mujer, en el regalo barato de alguien que nos recuerda qué dia es hoy, esos pequeños detalles de la vida que nos quitan un poco de muerte y nos devuelven el aliento al comprobar que hay vida despues de todo, mas allá de la vida que vivimos determinados por nuestro origen de simios parlanchines.

Y eso debe ser la felicidad y es verdad que se alcanza a través de la dignidad, la amistad, el amor, el honor y el esfuerzo.

Driss me lo enseñó.

Y éste que creeís: ¿Espiritual o sobrenatural?

De existir Dios es seguro que Paco está muy cerca de él o es uno de sus hombres de confianza.

7 comentarios en “El triunfo de la dignidad

  1. Totalmente de acuerdo en cuanto dice de esta estupenda y positiva película. Pienso, como usted, que la esencia ahí es exactamente la redención, una historia de redenciones de ida y vuelta, las cuales, dicho sea de paso, acaso sean las más fértiles y reconfortantes siempre que se den desde una perspectiva asimétrica, como es la que envuelve la relación de los dos protagonistas. Redención que no cabría entre dos senegaleses o dos ricachones.
    Estupenda reseña y moraleja, maestro Carmesí.

  2. Un gran titulo, el triunfo de la dignidad, ser redimidos por el amor y el esfuerzo de alguien (pueden ser muchos actores, como en mi vida) y tu. Ciertamente un nuevo comenzar saliendo de la esclavitud impuesta hacia un esfuerzo voluntario.
    Para mi esta actitud es lo que yo llamo espiritualidad. Hoy es un dia para mi de accion de gracias a todos las personas que se esfuerzan por comunicar sus descubrimientos en sus vidas, y que quedan flotando en el ambiente para que alguien se las encuentre, no hay seguridad, pero si no estuvieran, esas, no se encontrarian. Asi como usted se esfuerza en escribir, yo me esfuerzo en leerle y en comentar cuando viene al caso. Cuando escribo trato de comunicar algo que para mi es importante y que creo que puede ser comunicado a alguien, lo hago sinceramente, con exctitud de las palabras que habitan por si mismas en mi mente completa.No hay otra forma de vivir que vivir arrojando el cuepo y la mente en la circunstancia presente. Saludos.

  3. ¡Hermoso! He pensado en esas personas especiales que no buscas y te encuentran, que llegan y lo cambian todo. He recordado que lo importante de pasearme por estos mundos dospuntocéricos es encontrar personas que escriben con el único fin de compartir (el “escribir por escribir”). He recordado el regalo barato que me han hecho hoy para celebrar que nos hemos reencontrado una vez más para reír y revivir bellos momentos. Leyendo este post he sentido que sigo viva y que quiero seguir sintiéndolo.

  4. Me da la impresión que trascendencia y espiritualidad van de la mano.
    Recuerdo que cuando mi hijo era pequeño me pregunto angustiado que es lo que pasaría si nosotros, sus padres, nos muriésemos. Le conteste que aunque nosotros fuéramos polvo de estrellas, cada caricia, cada mimo, cada cosa que le habíamos trasmitido y él había aprendido y sentido ya formaba parte de él, y que siempre sería así.
    No he visto la película pero creo que se refiere a este componente que amalgama los comportamientos para convertirlos en algo que amplia el ser del otro y que a la vez engrandece a uno mismo.Como este post que nos regala sus reflexiones y nosotros disfrutamos una soleado sima mañana de domingo. Gracias

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