Todos mienten

Recientemente mi amigo Andres Schuchsny  me recomendó este libro cuya portada preside este post. Se trata de un libro muy interesante escrito por Irwin y Jacobi a propósito de la serie de TV que hace furor en el mundo entero y de la cual todo el mundo habla, lo que equivale a decir que el personaje de House fascina a (casi) todo el mundo, a pesar de que es un individuo intolerante e insoportable, politicamente incorrecto y cargante.

¿De dónde procede pues esta fatal atracción hacia este personaje?

Procede precisamente de sus defectos. House es un cínico radical, de esos tipos de que siempre dicen la verdad, caiga quien caiga.

Y ese tipo de personas atraen, siempre y cuando no se metan con nosotros, claro.

Lo cierto es que la serie de TV personalmente nunca me interesó demasiado a pesar de que muchos de mis pacientes y conocidos me hablaban de ella y ciertamente algunos incluso me compararon alguna vez con él. La serie me pareció una de esas americanadas con personajes imposibles, enfermos clarividentes, enfermedades exóticas de esas que sólo existen en los manuales, médicos demasiado perfectos y animados por voluntades y honestidades de una pieza. Pero si los contenidos narrativos son inconsistentes el personaje de House es ciertamente esperpéntico y me recuerda a otros personajes diseñados por el teatro valleinclanesco o incluso al Fernando Arrabal del exabrupto televisivo. Teatro pánico pues.

Sin embargo el libro de Irwin y Jacobi, no es una crónica de la serie sino que toma a la serie y al personaje de House como pretexto para explorar cuestiones filosóficas universales y ponerlas al dia en tanto en cuanto necesitamos relecturas constantes de ideas viejas que otros pensaron en su momento a fin de ponerlas al dia para el ciudadano actual. Vino viejo en odres nuevos.

Me he entretenido mirando el diccionario a ver cómo definen al cínico y lo cierto es que me he encontrado con una definición muy poco satisfactoria: “desvergüenza en el mentir y práctica de doctrinas vituperables”, también “impudicia, imprudencia, obscenidad y desaseo”. De manera que para saber qué significa realmente esa palabra no tenemos más remedio que darnos un paseo por la evolución del propio término que encontré, aqui, precisamente en la página punto com de los cínicos y en una entrada que se titula “la risa”, pues hay algo en los personajes cínicos, -esos que dicen siempre la verdad- de risible aentuado por su tendencia a las payasadas.

House es sobre todo un misántropo. Un ser que detesta a sus semejantes, no les aguanta, como no aguanta a los enfermos banales y es por eso que busca el misterio, los enigmas, el caso dificil, un personaje que presenta algunas similitudes con Sherlock Holmes y tambien con su creador Athur Conan Doyle, un médico tambien interesado por el pequeño detalle y por advertir señales inapreciables para una mirada tosca o corporativa. Para él sólo los casos dicifiles merecen su atención. El resto pueden resolverse con médicos vulgares, esos que atienden casos vulgares.

Composición de Mati Aparici

En este sentido House es un sartriano que reproduce en sus diálogos, su personalidad y en su conducta uno de los dilemas más importantes de nuestra existencia a los que tenemos que dar una respuesta individual. ¿Para qué sirve el otro?

Para Sartre el otro es siempre un obstáculo a la libertad y al despliegue de potencialidades creativas, el otro nos enreda, nos engatusa y nos manipulará siempre en su propio provecho incluso en el mejor de los casos. Para Sartre la mayor parte de las adversidades del hombre proceden de la relación obligada con los otros. No es que Sartre niegue la potencialidad socializadora como motor emergente de la personalidad, hasta él mismo admite que sin ese otro que teje y desteje proyectos a nuestras espaldas seria imposible que emergiera una autoconciencia y una mente creadora. No tenemos más remedio que compatibilizar (y sacrificar) nuestra libertad en aras de los intereses de ese otro, pero es aun mejor no sucumbir a los ideales que propugnan algunos sobre la supremacía de lo colectivo sobre lo individual, de lo vulgar sobre lo sublime, de lo comun frente a la excepción. A fin de cuentas los otros están ahi para fastidiarnos y para limitar nuestra libertad.

Para Sartre lo humano está condenado pues a convivir con la necesidad de los otros y la siniestra pugna que entablamos con esos otros a fin de que no molesten demasiado. Nuestra vida discurre pues entre el otro y el uno como discurre entre el ser y la nada.

Los padres nos cortan las alas, los amantes nos abandonan, los amigos nos traicionan, los jefes nos maltratan, los hijos se desentienden, los hermanos nos envidian, los maridos sobrecargan a las esposas y las esposas aburren a sus maridos. No cabe duda alguna que la mayor parte de las adversidades de nosotros los humanos proceden de ese otro que coarta y castra nuestra libertad. No se puede ser del todo libre con “un otro”.

House opta por cuestionarlo todo, desde la lineal forma de pensar de sus médicos jovenes hasta la tendencia al autoengaño de los pacientes. House en ocasiones nos recuerda al superhombre nietzschiano carente de necesidades, de filias, de intereses más allá que los que emanan de su propia condición de ser vivo que pretende transformar a los demás a fin de que vayan más allá, de que piensen en lo impensable, de que pidan lo imposible.

Lo humano no puede emerger antes de socializarse pero ¿después de socializarse para qué sirve mantener esos castrantes vinculos con el mundo social?

Podrás humanizarte cuando te hayas desocializado.

Otro de los grandes temas que explora el libro -y al parecer también la serie- es el tema del dolor y de la verdad.

Lo que hace atractivo a House es su ambigüedad moral, es como si hubiera inventado él mismo una moral a su medida, no sigue las reglas de su Hospital y bordea la ley, ni tiene interés por la politica, ni por el dinero, simplemente es indiferente a todo ello sin ser un anacoreta. A House lo que le interesa es la verdad y que los pacientes enfrenten su propia verdad, que dejen de mentirse a sí mismos y que apechugen con lo suyo. No parece haber alternativa a esta condición extraída de los filósofos de la sospecha del siglo pasado (Freud, Nietzsche y Marx). Los enfermos mienten y los médicos se mienten a sí mismos con sus estrategias compasivas y conciliadoras. Si House es una ficción, su Hospital es una ficción también, mucho más consensuada pero ficción al fin y al cabo con personajes mediocres que dictan normas uniformes para todos (como si hubiera una única moral valida) y siguen sus papeles de expertos sin salirse un ápice del guión. House en plan maestro zen enseña a sus médicos a pensar mas allá de lo que han aprendido, más allá de las enseñanzas de la facultad y de las normas del Hospital. Para salvar al paciente todo vale.

Aunque muchos de ellos no merezcan la redención que House les procura.

15 comentarios en “Todos mienten

  1. Mil gracias a nuestro querido Chusny por ese hallazgo! Hacía mucho que no me absorbía tanto un libro, qué agradable sorpresa. El capítulo de Sartre y el de Holmes magníficos, así como la idea del Otro como condición para el autoconocimiento.
    Gracias, maestro Carmesí 🙂

  2. Está por escribir una nueva conceptualizacion sobre el narcisismo. Me da que el egocentrismo de House no tiene nada que ver con esos egos que conozco por la consulta. Igual hay naricisimos benignos y productivos y otros malignos y destructivos, como pasa en el amor. El amor que se considera el bálsamo de todos los problemas del mundo es a su vez el mayor generador de problemas en otra parte del mundo.

  3. Y lo mismo le digo a Kissy. hasta donde yo sé, House no es de esa clase de cinicos que pretenden comprarlo todo con dinero. No hay en la serie (hasta donde yo he visto) nada que haga pensar en ese dato.

  4. ¡ Dios santo ¡ ¡ James Bond ¡

    De los personajes de House el único que no tenía salvación era el propio House. No era un personaje cínico,eso es suponerle un desarrollo psicológico excesivo del que carecía porque aparece como un cliché de tópicos acumulados. Era simplemente un esteriotipo como los personajes de los comics, Mortadelo y Filemon, Superman… la diferencia es que estaba interpretado por un actor de carne y hueso proyectado sobre una cinta de celuloide, por lo demás como si fuera un dibujo diseñado sobre el papel, y su hospital pues eso, The Houses´s Hospital, como el castillo de Blancanieves, pero la Blancanieves de Rammstein.

    ¡ Qué más quisiera él ser Sherlock Holmes, aunque los creativos empeño pusieron para poder conseguirlo ¡ Por cierto, los gnósticos se confundieron con las interpretaciones que hacían de la serpiente, la serpiente es un símbolo enraizado en en la psique humana y no precisamente como algo benévolo que está puesto ahí para salvarnos… no, no.

  5. Creo que House busca solucionar los problemas difíciles de los demás para solucionar el suyo propio, sólo así podrá ser libre. Por otra parte supongo que no aguanta a sus semejantes porque tampoco son libres ni tienen la posibilidad de serlo. No sigo la serie (he visto algún capítulo), ¿hay alguien que quiera o haya querido de verdad a House?;hay cínicos que en cuanto les das un poco de amor de repente se vuelven irónicos..

  6. No estoy de acuerdo Kissy,eso que describes les sucede a los abnegados, pero en House no hay ni pizca de abnegación.Si ayuda a los demás no es tampoco por humanidad, ni compasión sino movido por el hechizo del misterio y usando su mente privilegiada para hacerlo sin propósito alguno que no sea su propios retos

  7. No me resisto a citar dos párrafos muy interesantes del libro, uno en relación a la entropía y otro al Zen:
    “House actúa con el fin de desestabilizar las expectativas de todo el mundo (las suyas propias, las de los pacientes, de sus internos, etc). Lo altera todo, no para obtener un resultado particular, sino para permitir que la enfermedad se revele a sí misma como es, en sus propios términos. House repite este proceso hasta que alguien (por lo general él pero a veces los otros médicos) tienen una revelación en relación con el problema. Así, su enfoque es desestabilizar la situación repetidamente hasta que surge una revelación original”.

    “(La práctica del Zen) significa volver, completamente, a la condición humana normal y pura. Esa condición no está reservada para los grandes maestros y santos (…), está al alcance de todo el mundo. Significa llegar a la intimidad con uno mismo, encontrar el gusto exacto de la unidad interior. Maestro Zen Taisen Deshimaru.
    Es la retórica de House -no el mismo House- la que logra resultados. House es sólo un sujeto como todos los demás para efecto de su retórica. En el verdadero espíritu Zen, aquí no hay sujeto “activo” que controle o manipule “objetos” pasivos. En lugar de eso, hay un “suceso” o una “forma” de la que los “sujetos” y los “objetos” están separados sólo de manera limitada. House no es exitoro porque sea algún tipo de maestro de misterior médicos, sino porque está comprometido con la práctica de un tipo de retórica Zen que lo llevará a las respuestas tenga él o no un control consciente del proceso. La actividad del diagnóstico une al médico, al paciente, a la enfermedad enigmática, a las circunstancias y al sentido de que todo conforma potencialmente un único acontecimiento o “suceso”. Como resultado, podríamos decir que House es sólo uno de los instrumentos que utiliza la actividad del diagnóstico. En otras palabras, House está “dentro” de la retórica, está siendo hecho por ella y mediante ella.”

  8. No he leído el libro pero me ha parecido muy interesante los capítulos referentes a la moral médica: hasta dónde se extiende la responsabilidad del médico y la fórmula mágica de la firma del consentimiento que exonera a los facultativos de carga moral traspasándosela por entera al paciente. Frente a estos la posición que toma House de aplicar cualquier medida esté o no comtemplada dentro de lo que los cánones manda, siempre y cuando él considere que es imprescindible para salvar al paciente; y por qué en caso de error o de no alcanzarse el objetivo House no se siente culpabilidad ni arrastra una carga de remordimientos que otros compañeros suyos que han seguido el protocolo al pie de la letra sí lo sienten.

    ¿ Qué es lo que exonera a House de esa culpabilidad ? Porque aparte de su comportamiento excéntrico y alejado de la moral al uso, sea quizá y, a pesar de todas las contradicciones, el que presenta el comportamiento más empático con el paciente no basado únicamente en la búsqueda fría y aséptica de datos y pruebas que es a lo que se dedican el resto de su equipo.

    Esto me ha recordado un comentario que tengo pendiente sobre el post de Hellen Kellen y uno de los vídeos que pusiste en los comentario sobre el caso de los niños salvajes donde entra en contradicción paradójica el comportamiento de esos sicólogos que tanto la querían y empatizaron con ella mientras las grababan como si un conejillo de indias se tratara y el comportamiento del padre, ahora mismo no recuerdo el nombre de la niña, ya lo miraré.

    Realmente este debate sobre el alcance de la moralidad y la responsabilidad sí que me parece apasionante. Al final hasta me leo el libro entero y todo, después de haber despotricado sobre el personaje de la serie de ficción….

  9. si tenemos que aplicarle un cartel-estereotipo al personaje de House, como lo han hecho muchos que hablando de el paradigma del zen han comentado paradojicamente que House está dentro de la retórica y no es “componente actico” de la supuesta comedia… y al mismo tiempo lo han catalogado se mienten soberanamente. No vengo ha hacer de la House spanish woman del momento. Pero vayamos al fondo del asunto. No es el entorno (hospital) lo que hace que la maquina gire…ni tampoco el discurso que se ha convertido en típico y resulta ser una ética neoliberalista y vacía (el tipo se asemeja a Sherlock Holmes…y los compañeros son médicos “formalistas”) ni tampoco tampoco hay que darle pomposidad a las plumas de esa sensiblería que vende productos o series…
    Creo que se trata de una mente divergente, holistica, abierta a muchos tipos de vista, que lejos de ser ascéptica relativiza y plantea otra forma de ver la vida que nada tiene que ver con los irónicos, ni los sofistas ni con cualquier otro tipo de filosofía, retórica, dialectica ni lógica. Es el secreto de Sherlock….que deducía e inducía…….

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