Música y emociones

Este post debe leerse mientras se oye este tema de Chopin, titulado «Tristesse» con el fin de que el lector pueda apreciar las fluctuaciones de sus propias emociones.

Seguramente la música es el arte más abstracto que existe lo que significa que trasiega con conceptos más allá del propio concepto, con Ideas, con Universales, es decir con intangibles. Asi y todo la música evoca y proporciona un enorme placer a los que saben gozar de ella.

Es así que prácticamente todo el mundo respondería afirmativamente a la pregunta ¿Le gusta la musica?

Otra cosa sería averiguar ese por qué. Probablemente nunca podremos llegar a saber qué es lo que de la música nos gusta, aunque sabemos algunas cosas que proceden de las investigaciones de Sapolsky de las que hablé en este post.

La música estimula y convoca emociones diversas y estremecimientos dificiles de catalogar con palabras y ha sido, quizá por este misterio que encierra, motivo de investigación para músicos, filósofos y pensadores de todos los tiempos. La pregunta podria ser ésta ¿Existe alguna correspondencia entre una emoción concreta y una construcción musical?

Se trata de una pregunta que se han formulado sobre todo musicos sinestésicos como Scriabin, pero seguramente la mejor teorización sobre este asunto procede de Schopenhauer.

Existe un cierto consenso sobre que la emoción más musicable es la pena o tristeza. Sucede que tanto la pena, como la rabia (enfado) , el miedo o la alegria son lo que se conoce con el nombre de emociones primarias, por asi decir las más sencillas e innatas. Es de esperar pues que estas  emociones sean a fin de cuentas las más fácilmente musicables.

Sin embargo no todas las emociones son traducibles al lenguaje musical. Otras emociones complejas como los celos,  la envidia o la admiración son dificilmente musicables. Mientras otras ciertamente aun más complejas como el amor son abordables universalmente.

Ahora bien ¿qué es lo que provoca que una composición musical evoque emociones asi? ¿Cuales son los armazones internos, formales, de esos efectos?

Existe una primera respuesta, ciertamente ingenua y genérica a esta pregunta: las tonalidades menores suenan mas tristes que las tonalidades mayores. Esta idea tiene que ver seguramente por la distancia que existe entre la tónica y su tercera. Por ejemplo si tomamos el Do como tónica la distancia de tercera es el Mi. El intervalo entre Do y Mi es acusticamente perfecto y suena como algo cerrado, redondo y completo, mientras que en la tercera menor del Do, es decir el Mib, su sonido queda abierto o replegado de una forma bien distinta a su forma mayor. El lector puede oirlo aqui y comprobar la diferencia que existe entre un acorde mayor y uno menor.

Triadas mayores.-

Triadas menores.-

Lo cierto es que hay un rango audible para todos los que compartimos una misma cultura musical que va desde las segundas hasta la séptimas y en terminos de frecuencias oscilan entre el casi 1 y el casi 9 .Por ejemplo la proporción entre Do y Re (segundas mayores) es en esta escala igual a 1,1224…y la séptima mayor Do-Si da 1,88770….

Dicho de otra forma nuestra percepción de la música tiene que ver con este rango de frecuencias siendo el resto de intervalos (por encima o por debajo inaudibles), siendo las terceras y las quintas los intervalos que forman las formas mayores (plenas y redondas) mientras que los intervalos menores tiernen una pequeña variación sobre ellos: se distinguen en que la tercera es menor (un semitono menos).

La distinción en términos físicos es muy sutil mientras que nuestro oido percibe correctamente estas pequeñas diferencias entre tonalidades mayores o menores. Sin embargo esto por sí mismo no explica porque la tonalidad menor invoca la tristeza, la pena, la nostalgia o la añoranza.

Si usted ha seguido mis instrucciones y sigue oyendo el tema de Chopin que propuse al principio del post (vuelvalo a oir si se terminó) observará que en esa composición, hay al menos tres temas A,B y C. El primer tema es el tema central melancólico que evoca el titulo «Tristesse» y trasncurre en modo menor, pero la composición sufre ciertas alteraciones (de lo contrario seria aburrido y repetitivo). Hay un tema central (B) mucho más apasionado y fuerte mientras que luego toma otro tema en tonalidad mayor (C) mucho mas redondo, cerrado y sólido. Se trata de modulaciones sobre un mismo tema, son como descansillos para las emociones, una especie de aliviaderos que nos llevan fluctuando desde la pena, a la desesperación y un poco más tarde hacia la relajación. Una especie de suspensión de la incertidumbre que se resolverá al final volviendo sobre sus pasos y mostrándonos el tema principal A, y terminando en la tónica es decir terminando alli donde esperamos que suceda con un finale en esa clave.

La cosa se complica pues, en tanto que hay temas casi siempre lentos y en tono menor que parecen evocar pena, nostalgia o añoranza, pero que esta evocación parece que no tiene tanto que ver con las notas y las armonías en sí sino en el contexto en que se desarrollan. Tenemos que poner pues en juego otra variable: la dinámica.

La dinámica incluye todos los aspectos de la musica que no son exactamente ni notas ni armonias, se trata del jugueteo que introduce el tiempo en las secuencias de desarrollo de un tema, asi hay temas lentos como los adagios y temas animados, allegrettos, rápidos, acelerados o majestuosos. Usualmente la dinámica se explicita al comienzo de una partitura y es un número de tiempos que pueden medirse con el diapasón, es decir se trata de una dinámica fija para una composición. Pero la música asi considerada sería tambien muy aburrida por predecible y monotona, casi cuadriculada. Es por eso que los compositores echan mano de tironeos y estiramientos, detenciones y apresuramientos, explosiones, cuchilladas y alaridos en forma de aumentos de la intensidad (fortisimos) en contraste con los delicados pianisimos,  a veces sollozos, a veces quejidos, y sobre todo silencios. La música es sobre todo contraste y todo parece indicar que de lo que se trata es de llevar al oyente frente al dilema de adivinar qué va a suceder después. Muchas veces (sobre todo en la musica mas moderna), los compositores han hecho otro tipo de propuestas donde el desarrollo de un tema es algo lineal y casi no existe dinámica (vease esta gnossienne de Satie).

En este tema lleno de misterio y de una cierta espiritualidad no existen apenas sorpresas, salvo la utilizacion armónica de ciertos acordes disonantes (séptimas mayores) que dan la impresion de apertura y de expansividad a la melodia. La música se basa sobre todo en repetir, de repetir el tema principal que obliga a la memoria del oyente a recordar y en terminar con la tónica o un acorde de la tonalidad ad hoc, despues de darse un paseo modulado por los alrededores. Notese como en Satie sin embargo el final parece arbitrario y deja al oyente como en una especie de suspensión de la finalidad. Este truco se llama en música cadencia suspensiva, el acorde final es abierto y deja espacio para aventurar tantas repeticiones como nuestro cerebro quiera añadir.

De modo que necesitamos invocar otra variable: la consonancia versus la disonancia. Para nuestro oido los intervalos que se encuentran en el centro de este continuo entre:

1, 2,3,4,5,6,7,8,9

siempre serán más cerrados , contundentes o redondos que los sonidos disonantes que se encuentran mas cercanos al 1 o al 9. Es por eso que ciertos sonidos son disonantes es decir tienen algo de no resuena bien en nuestra percepción, algo como inacabado o no resuelto.

De manera que la música evoca emociones pero no lo hace estirando de un solo color en la paleta de nuestras posibilidades sino que las pone a prueba todas a través de trucos relacionados con la prosodia del lenguaje, es imposible aislar una emoción de otra y es imposible por tanto realizar una tabla de equivalencias entre emociones y formalización musical. Asi y aunque la música no es un lenguaje digital es la matriz de todos los lenguajes emocionales y es capaz de evocar cualquier emoción siempre que no caigamos en la tentación de nombrarla. Las emociones se disponen a inundarnos pero no sabemos nombrarlas, puesto que la emoción es ágrafa y afásica pero podemos sentirla a veces en las tripas y casi siempre en el pecho a la altura del corazón. A cada persona le provocará un tipo de placer, voluptuosidad o estremecimiento bien distinto si bien una de las caracteristicas de la música es su universalidad. Oigamos por ejemplo este cuarteto de Schubert y veamos las imágenes de Barry Lindon en su versión de Kubrick. A pesar de la ausencia de palabras que expliciten la acción y de su tonalidad mayor, a nadie le puede resultar ajena la escena que se desarrolla, llena de melancolía, resignación, solemnidad, pasión y recato.