Janet y Freud en el teatro de Charcot


Jean Marie Charcot fue un médico notable, un hombre de su tiempo como diriamos hoy. Hijo de un rico comerciante estudió medicina y se especializó en Neurologia, cambiando la faz del asilo de la Salpetrière que pasó de ser un antro manicomial a uno de las catedrales de la ciencia europea. Pero nada de esto hubiera sido posible sin la concurrencia de un determinado estado de cosas que hemos venido en llamar modernidad.

Alli acudieron a estudiar los grandes médicos de su tiempo, los que cambiarían nuestra comprensión de lo humano y de sus sufrimientos y todo gracias a una “epidemia” de casos clinicos que se onocian con el nombre de histeria, las grandes histéricas vivian alli en la Salpetriere. Alli fue donde Charcot hizo su principal aportación a la medicina: la histeria, una enfermedad incomprensible con sintomas mudables e inexplicables segun los criterios anatómicos de la época, era una enfermedad orgánica, del cerebro aunque se podia inducir por medios psicológicos. Charcot lo demostró induciendo, provocando y deteniendo sintomas histéricos a través de la sugestión y la hipnosis. Los sintomas histéricos podian ser removidos a través de ciertas tecnologias puramente psicológicas y no sólo eso sino que se podian construir y modelar a través de la sugestión.

Pero Charcot pasó por alto lo más importante y seguramente fue porque su interés no estaba focalizado en las enfermas concretas sino en la histeria en sí misma y su método -el anatomo-clinico-, en la definición y nosotaxia de la misma; elaboró grandes listados de síntomas que catalogó como histéricos y puso a punto una propedéutica para su discriminación. En sus sesiones de los martes todo Paris acudía a la Salpetrière a observar como sus histéricas convulsionaban o dejaban de hacerlo siguiendo las instrucciones del maestro. Boquiabiertos, los espectadores de aquel teatro de la mente aplaudían, vociferaban o asistían impertérritos a aquellas sesiones precoces de “reality shows” en versión francesa ilustrada que daba a las asiladas cierta expectativa de fama y notoriedad.

Médicos venidos de todos los puntos de Europa como Freud o el propio Janet, sin embargo, se planteaban otra cuestión: ahora que ya sabíamos el carácter psicogenético de la histeria ¿cual era su causa?

A Charcot no le interesaba hallar la causa de la histeria y se alineaba con la tradición de pensar que era una enfermedad tipicamente femenina, que estaba en la base de su misma condición: una tendencia al emotivismo, la falsificación, la manipulación y la facil sugestionabilidad.

Pero a Freud y a Janet, medicos ambiciosos y de profundo intelecto no les bastaba con esa explicación y pretendieron ir más allá. Ambos fueron en la misma dirección durante cierto tiempo y ambos concluyeron y publicaron una teoria que con el tiempo resultaria muy controvertida: la causa de la histeria es traumática. Y más concretamente se debe a un trauma sexual.

Francia vivió desde 1789, año de la revolución y la toma de la Bastilla hasta 1870 -año en que se consolida la República- un periodo de crisis institucional, de desastres, guerras y calamidades politicas que dejaron un lastre de atrocidades que aun resuenan en la memoria de los franceses de hoy. Fue en este convulso periodo donde Charcot y la psiquiatria francesa alcanazaron la hegemonía cientifica mundial. Lo que estaba en juego en aquella época era una guerra entre el “ancien regime“, aristócratas y eclesiásticos frente al poder republicano civil y laico. Ni que decir que las ideas de aquellos médicos se alienaban con el progreso que representaban las nuevas ideas que pretendían imponerse en Francia y arrinconar a los antiguos poderosos a lo que son hoy, un poder marginal.

Es posible decir que las ideas laícas de la revolución francesa se impusieron por fin, no solamente en Francia sino en toda Europa. La izquierda (por asi decir) le ganó la batalla a la derecha. Aunque debo decir en este momento que las ideas de izquierda y derecha se hallaban muy lejos de los contendientes de aquel tiempo, se trataba de otra guerra. El conflicto izquierda-derecha es un conflicto más bien del siglo XX.

Pero sea como fuere lo cierto es que en aquella batalla entre laícos y aristócratas hubo dos perdedores muy claros: las mujeres y los niños. Es curioso que ninguno de los contendientes recordaran las condiciones de miseria moral, politica y sexual que las mujeres de aquel tiempo arrastraban, cercenadas y amputadas en sus derechos civiles tanto por los antiguos como por los modernos poderes; tan solo las sufragistas emergieron públicamente para llamar la atención de sus gobernantes de que las mujeres no podian votar en aquella sociedad civil, laica y republicana. Es curioso señalar que hasta 1848 Francia no concedió el derecho al voto a las mujeres, España aun tardaria 20 años más.

Es en este contexto histórico donde la histeria adquiere visibilidad y acapara el interés de aquellos médicos progresistas de entonces.

Pero para entender algo de esta historia es necesario que el lector entienda quién o quienes vivian en aquel lugar llamado la Salpetrière.

Seguramente ustedes pensaran que alli habitaban sobre todo “enfermos mentales” pero esta idea no es cierta. En aquellos lugares se daban cita tanto “enfermos mentales verdaderos” como maleantes, oligofrénicos, dementes, alcohólicos, psicoapatas, ladrones, holgazanes diversos, prostitutas, huérfanos, mujeres repudiadas por su maridos o criadas repudiadas por sus amos. El pabellón que atendia Charcot albergaba a las histéricas que no eran sino mujeres campesinas, analfabetas que habian sufrido enormes malos tratos, abusos sexuales, explotación y toda clase de atrocidades en su vida hasta llegar a aquel lugar de asilo. Vivir alli, era para ellas un seguro de vida dado que el alta de aquella institución era una condena a muerte segura. No es de extrañar que estas mujeres se hallaran tan dispuestas a prestar sus servicios al teatro de Charcot.

Y es tambien curioso que Charcot nunca hablara con ellas y se limitara a anotar sus síntomas tratando de definir nosológicamente aquella curiosa enfermedad a la que nunca encontró sustrato anatómico a pesar de sus autopsias. Charcot carecia de interés personal en sus historias vitales. Fue con Janet y su paciente Lucille y más tarde con Freud cuando estas mujeres comenzaron a hablar, a tener horas y horas de paciente escucha y fue asi como tanto Janet como Freud llegaron a la conclusión de que la histeria era un conjunto de sintomas -reminiscencias- que remitían a un trauma sexual pues la casi totalidad de aquellas mujeres habian sido abusadas sexualmente. Fue asi que en “La etiología de la histeria” Freud hace una contribución esencial a la medicina al descubrir que la causa de la histeria es el trauma y que trauma es igual a histeria.

Fue la primera vez en la historia de la medicina en que se habla de traumatismo psíquico y donde se hace un emparejamiento entre ciertos acontecimientos psíquicos y una enfermedad posterior.

Lo cierto es que Freud sólo estuvo un año en Paris y luego volvió a Viena donde ejercía la medicina privada y por tanto el perfil de sus observaciones cambió de repente: las muchachas burguesas de Viena desarrollaban también casos de histeria y de sintomas inexplicables pero no habian sufrido abusos sexuales en su infancia. ¿Qué habia sucedido? ¿Era falsa su teoria del trauma?

Para terminar de enmascarar el asunto Freud se dio cuenta de que en su búsqueda de traumas sexuales de la infancia, las pacientes trataban de complacerle ofreciéndole -bajo hipnosis- sugerentes historias verdes totalmente falsas e inventadas. Freud abandonó la hipnosis cuando se dió cuenta de que durante sus efectos las pacientes “le decian lo que queria oir”

Aqui en este post hay una conceptualización del cambio de opinión que realizó Freud acerca del trauma y a través de sus clientas burguesas de la Viena de la época, como el lector podrá comprobar Freud dejó de darle importancia al trauma en sí mismo (que a veces no podia hallar) y comenzó a buscar en otro sentido. Especuló que seguramente no era el trauma lo que hacia enfermar a las pacientes sino un “impulso inaceptable” que usualmente era un deseo inaceptable en el sentido moral. Para aquellos que quieran profundizar en la visión del trauma que tenía Janet les recomiendo este post de Francisco Orengo. El lector podrá observar que a diferencia de Freud, Janet no renegó nunca de su idea de que la etiología de la histeria era traumática.

Curiosamente la historia del trauma es una historia de la amnesia del trauma y hoy son pocos los psiquiatras que tienen en cuenta esta conceptualización en sus diagnósticos. El paradigma neurobiológico ha ganado la partida al paradigma psicogenético quizá porque “mirar hacia otro lado” siempre será más tranquilizador que saber la verdad.

La verdad es que el incesto, los abusos sexuales y la explotación de niños y mujeres es mucho más frecuente de lo que se dice. Pero para mi la variable crítica de todo este galimatías doctrinal es que Freud al insistir en su trauma sexual, -que necesitaba para imponer su teoria de la libido- dejó de prestar atención a los traumas verdaderamente objetivos y demostrables, basta recordar los casos de Elisabeth R. y de Dora para intuir que Freud no quiso reconocer el sufrimiento genuino que ambas pacientes desarrollaron a causa de la explotación o indiscreción de sus padres y de ser objeto de recambio sexual en el caso de Dora.

Lo cierto es que no todos los traumas son sexuales y no por ello pierden su vigor como chiclés incomestibles.

La teoria del trauma aparece y reaparece en la historia de la psiquiatría como un Guadiana que nadie quiere vadear y que tal y como dice Judith Herman necesita de un entorno politico determinado para que pueda ser desvelado en toda su crudeza.

Pero lo cierto es que el entorno politico actual -favorable a la equidad entre sexos y a la protección de los niños- desmiente la idea de Herman y todo parece mucho más complejo que lo que la psiquiatra americana promulga en su libro ” Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia”.

¿Sabemos discriminar qué es y qué no es un trauma?

Seguramente lo iremos desvelando en sucesivos posts.

Bibliografía.-

Judith herman: “Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia”. Espasa. madrid 2004.

Sigmund Freud: “La etiologia de la histeria”. 1896. texto completo, aqui.

10 comentarios en “Janet y Freud en el teatro de Charcot

  1. Aparecen muchas cosas mencionadas en este post sobre medicina, ciencia, política y sociedad. Complejo.

    Realmente espeluznante la historia de la Salpetriere. Espeluznante, dramático e indignante la idea que tuvo Charcot de explotar en favor de la ciencia a las pobres gentes, mujeres, niños y hombres, que acababan en la Salpetriére. Y Freud no es que le andara muy lejos, por cierto.

    En el anterior post, el de la Redes sociales, hice mención a un post tuyo que se titula robots enamorados para hacer referencia a algo que allí se menciona sobre la desigualdad que siempre ha estado presente en todas las estructuas sociales.
    Que las mujeres de la Salpetirre se vieran obligadas a fingir y teatralizar todo lo que a Charcot le interesaba demostrar para poder ser acogidas y no ser sacrificadas dentro del ámbito social al que pertencían es más que lamentable.

    Ser expuestas, como monos de feria ante todos los asistentes presentes que aplaudían la representación es una de las páginas más tristes que haya podido escribir el ser humano. No deja de ser curioso que sea en la patria de donde surgen los grandes ideales de la humanidad : Liberté, Egalité, Fraternité, donde tuviera lugar de forma paralela cosas como esas.

    Muy curiosa toda la herencia del siglo de las luces, herencia que pervive más que nunca en nuestros días.

  2. En este post hay varias cosas con las que no estoy de acuerdo y / o otras que deseo puntualizar. Para empezar,

    1) No es cierto que “A Charcot no le interesaba hallar la causa de la histeria y se alineaba con la tradición de pensar que era una enfermedad tipicamente femenina, que estaba en la base de su misma condición: una tendencia al emotivismo, la falsificación, la manipulación y la facil sugestionabilidad.” Charcot era una persona bastante lúcida, culta y equilibrada, según dicen.

    Además, no sé qué es eso de “en la base de su misma condición: una tendencia al emotivismo, la falsificación, la manipulación y la facil sugestionabilidad”. Eso no tiene que ver con la condición masculina o femenina. Tiene que ver en todo caso con la traumatización que puede ocurrir sobre un hombre o sobre una mujer.

    Además la “falsificación y manipulación” que mencionas, insisto, tampoco son propias de la “condición femenina”. NO HAY NADA QUE DEMUESTRE CIENTIFICAMENTE ESTO. Es un puro comentario sin fundamento que no dice porque esto no es también propio del varón y de cuales, cuando y cómo. SAME OLD STORY, PACO. El tema es la función que la traumatización, es decir, el MIEDO, altera.

    2) Seguirá…

  3. Paco no se que te ocurre conmigo que ultimamente me atribuyes la autoria de cuestiones que no son exactamente mias sino que pertenecen a la tradición medica más rancia y que aprovechas para criticarme “ad hominem”. Tu sabes perfectamente que “histeria” procede de la creencia de que la enfermedad era algo relacionado con la condición de la mujer, no soy yo quien lo dice y además sabes que antes de Charcot ya existian descripciones de enfermedades relacionadas con los “humores” del utero y los rasgos de carácter que enfatizas mas arriba con mayúsculas. No son exactamente una opinión mia sino que forma parte de las creencias de los médicos de todos los tiempos, asi como de las descripciones acerca del caracter histérico.
    Siento decirte porque me he documentado y Charcot no era tan neutral como crees.
    Y lamento que hayas escogido el camino de identificarme con opiniones que seguramente te son odiosas pero que no alcanzo a entender de dónde proceden.

  4. Insisto: la cuestión es desplazar la cuestión no a la condición masculina o femenina, sea quién sea quién diga esto, sino al hecho de que es el miedo inherente al trauma, a la coacción, al abuso traumatizador el que genera la clínica histérica.

    Lo decisivo es insistir en que esto no tiene que ver con la “condición femenina” ni “masculina” sino con quién recibe más frecuentememnte los efectos del miedo, de la violencia abusiva etc. Esto es lo que hay enfatizar por un lado, por otro desacreditar a los que piensen que son las mujeres (o los hombres) que poseen la manida “condición femenina” los más “histeric@s”.

  5. Más cosas sobre estas cuestiones que, a fuer de ser repetitivo, no dejan de ser objeto de mi estudio e investigación desde hace 20 años.

    Charcot presidió un servicio que hoy lo llamariamos probablemente de neuropsiquiatría, en una epoca en que se estaba organizando lo que posteriormente fue y es la neurología. A parte de los hallazgos y descripciones, semiológicas sobre todo, sobre la histeria, trabajó en otras cuestiones puramente neurológicas como el hoy llamado aún síndrome de Charcot-Marie-Tooth, la ELA etc. Su “delfín” y truncado sucesor Josef Babinski, juega también un papel importante en todo esto.

    Por otro lado, en la obra “Hysteria: the history of a disease” de I. Veith se cita (p. 230) un hecho importante relatado por Pierre Marie, discipulo de Ch..

    A saber (cita textual): “…ciertas partes de los viejos edificios que componian la Salpetriere habían adquirido tal grado de decrepitud que tuvieron que ser abandonados. Los internos (inmates) fueron trasferidos a otras divisiones y los epilepticos no-psicóticos y los histéricos fueron separados de los trastornados (locos- insane). Dado que los dos primeros grupos manifestaban conductas episódicas, fue considerado lógico acogerlos conjuntamente estableciendo una sección especial llamada la “sección” (quartier) de los epilépticos simples o la “division de los simples epilépticos” (simple epileptics). Este fue el servicio que se le adjudicó a Charcot que de manera súbita (suddently) se vió rodeado por los problemas histéricos”.

    Se hipotetiza allí con la posibilidad de un “contagio” entre ambas poblaciones de enfermos, sobre todo, en la expresión platoplastica de la patología pitiatica. …

    Finalmente, mencionar que las sesiones clínicas con pacientes siempre tienen un componente de show que da lugar a la triada “mago”, “mujer /hombre al que se tiran los cuchillos” y audiencia encandilada…sobre todo si – además- es masculina y la mujer es atractiva, guapa, sexy. En lo clínico, esta constelación se puede dar sobre todo en ambientes hospitalarios neurológicos donde al sujet@ de estudio se le excluye por completo y solo se tiene en cuenta el cuerpo y su expresión semiológica.

    (Seguirá, necesariamente…)

  6. Una vez comentado el asunto de la “epidemia” de casos en el dpto. Charcot querría hacer un comentario sobre la cuestión “orgánico” versus “psicógeno”.

    Lo que Ch. realmente quiso mostrar es la plasticidad, por así decir, de la clínica histérica. Freud y otros muchos (Bernheim, Binet, Babinski etc.) que contemplaban todo eso, realmente estaban intentando constatar el grado de constancia / regularidad semiológica del cuadro que se llamó histeria. Más adelante, Freud lo fue adscribiendo a una dinámica de lo psiquico cada vez más que, en el fondo, no es más que “otra” fisio(psico)patologia en la que en vez de hablar de deaferenciaciones, sinapsis o potenciales de acción se habla de represión, desplazamiento o preconsciente.

    En este sentido, fue la contraposición visceral (lease: lucha de poder) entre gente de mentalidad “neurológica” como Babinski (decia: la histeria es la enfermedad que se crea y cura por sugestión), el propio Freud obviamente con todo el colosal y formidable constructo psicoanalitico y, finalmente, las lineas cada vez más comprimidas de los hipnotizadores o del propio Janet con su teoria disociativa, los que se intentaron de nuevo repartir el campo de acción / actuación clínica.

    En este “nuevo reparto” Freud se come a Janet (su editor Alcan comentó a Ellenberger – ver “El descubrimiento del inconsciente”- que jamás se volverían a reimprimir sus obras) y los neurólogos van despiezando al humano progresivamente hasta que se realiza exitósamente la exéresis del sujeto.

    La situación actual es que ha “vuelto” Janet y el psicoanálisis ha tenido que revisar la teoria de la seducción. La neurologia, quitando gloriosas excepciones como por ej. la Dra. M. Kütemeyer en Alemania o el matrimonio Solms en EEUU, está literalmente ” a otra cosa”…sin enterarse aún que existe una neurologia del trauma.

  7. Me dejan patidifuso con sus comentarios académicos, yo soy un cultivador de lechugas y qué quieren que les diga, no estoy del todo de acuerdo con la definición trauma-histerismo. ¿Han pensado en el mecanismo no neurológico de la transmisión que utilizan muchísimos seres vivos? Les estoy hablando de la transducción de señales la cual elude la transmisión eléctrica por varias razones:
    1º La transmisión al no ser elaborada en ningún centro neurológico llega nítida a su fin.
    2º La transmisión es mucho más rápida y el desencadenamiento fulminante. Un efecto gatillo. Descarga hormonal para la huida simultánea al olor a león.
    3º Es cierto que la experiencia es fundamental. Si hueles humo gritas fuego y sales corriendo. Un bombero no.
    4º El entrenamiento consigue detener la descarga bioquímica que nos provoca el pánico, el terror, pero también el más tierno de los amores.
    5º Esta ruta, que por supuesto nace en el bulbo olfatorio, recorre ciertas zonas del cerebro íntimamente unidas o quizás imbricadas entre sí.
    Me interrumpo para dar cabida a : “En otras circunstancias la osmofobia se define como la reacción de temor exagerada e injustificada ante la presencia de ciertos olores como consecuencia de experiencias vitales previas desagradables frente a los mismos y es propia de patologías psiquiátricas (Chacon J et al. 2009).”
    Esta definición es la misma que la de Charcot, Janet y Freud, son casi 150 años sin evolución.
    Pero recordarles que Henry Turner, 1890 ya habla del rhinencephalon.
    Retomo: los olores junto a la experiencia vivida se guardan en distintos cajones, todos los olores buenos aquí, todos los de la comida cajón 2, todos lo del miedo cajón 3, y no coinciden en todos porque la vida es distinta.
    Estos cajones se abren y emiten una molécula desencadenante ante la percepción de un olor, la misma molécula ante distintos olores que nosotros hemos clasificados previamente, y esta molécula es la que provoca la transducción de señales.
    Esta es la ruta que yo llamo SQM. Porque es muy Sensible, porque funciona Químicamente y es Múltiple por los cajones y curiosamente coincide enteramente con la enfermedad del Sistema Central SQM, curioso.
    Recordarles que aquí hay un error no expresado pero aclaro para no inducir a ello: no necesariamente necesitamos “oler”, tener la sensación de hacerlo. Nosotros detectamos las hormonas, unos las femeninas y otros las masculinas en función de su condición sexual, y ante un estímulo de esa naturaleza se desata una virulencia que nos retuerce las tripas, nos calambrean las piernas y la tartumedez se apodera de nosotros. Inmensa felicidad.
    Yo les defino con humildad que la reacción de temor exagerada, etcétera, es una reacción primitiva del cerebro reptiliano o paleomamífero en respuesta a una agresión ya definida en nuestro ADN en defensa de la vida.
    Un Masai corre detrás de un león, es el león el que huye.
    Perdonen mi incorrección y mi atrevimiento, necesitaría más espacio porque ya ven que mis conceptos no se expresarlos tan técnicamente como ustedes pero celebro que estas discusiones pacíficas se produzcan para aprender los demás.
    Saludo Atte.: Eduardo Casasnovas.
    P.D.: he descubierto el camino de la ruta y la cura de la SQM y resto de enfermedades parejas del SI y podría que alguna otra. Mis dudas son inmensas.

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