La amistad y las redes sociales

La amistad es preferible al amor porque no precisa de frecuencia

Jorge Luis Borges

De las relaciones que establecemos con nuestros congéneres hay algunos tipos que son comprensibles, me refiero al amor que tenemos con nuestros hijos, un vinculo presidido por el nepotismo parental. Tambien son comprensibles aquellas relaciones presididas por el interés y el “toma y daca”, “tu me das y yo te doy” y que se conocen como altruismo reciproco. El favor compensatorio es el paradigma del intercambio en esta clase de relaciones a corto plazo que son las que acumulan más frecuencia de interacciones en nuestras sociedades.

Si pudiéramos establecer una relación aritmética entre los vínculos que presiden nuestras relaciones y pusiéramos que tenemos 10 amigos podriamos hallar cuantos conocidos significativos tenemos, basta añadir un 0 a ese número y aun más: si añadimos otro cero tenemos a los conocidos no significativos, relaciones presididas por la ocasionalidad y la escasa resonancia emocional, algo cercano a la indiferencia que nos inspiran los desconocidos.

Asi si usted tiene 10 amigos, es previsible que tenga 100 conocidos significativos entre los que contamos los compañeros de trabajo y 1000 conocidos no significativos. Como usted podrá observar el número de emparejamientos posibles en su “círculo” está limitado por esta regla, lo que es lo mismo que admitir que nuestras relaciones significativas sean de amistad, vecindad, interés o camaraderia están limitadas espacio-temporalmente. Es lógico: uno sólo puede ser amigo de sus coetáneos y solo puede relacionarse con aquellos que viven en un entorno cercano al propio.

Pero hay que hacer alguna excepción: se puede ser amigo de alguien sin apenas verse de esa forma tan continua como vemos a nuestros vecinos o nuestros compañeros de trabajo, de manera que la amistad es una excepción a la regla de que “el roce hace el cariño”. Aqui en este post hablé de la psicologia de la amistad, el lector podrá encontrar allí las bases neurobiológicas que hacen de la amistad una excepción entre los amores compartidos.

Lo cierto es que la mayor parte de nuestras interacciones cotidianas no las tenemos con esos amigos del alma que en un momento u otro de la vida tomaron direcciones contrarias sino con gente de nuestro círculo menos íntimo: nos relacionamos más con conocidos significativos que con amigos.

Antes de que la web 2.0 se inventara estábamos condenados a relacionarnos con personas de nuestro entorno y a echar de menos a aquellos amigos que mantenemos “desde entonces” a trancas y barrancas y que a pesar de desengaños y desencuentros mantienen (mantenemos) vivos gracias a que la amistad se forjó en un momento crucial de nuestra vida. Asi es posible decir que las amistades a largo plazo lo son porque han pasado la prueba del tiempo y la distancia pero tambien porque se forjaron en el momento en que necesitábamos más que nada tener amigos, pues necesitábamos ser como alguien, necesitabamos identificarnos, tomar referencias. Es precisamente ese residuo de identidad colgada del tiempo la que hace que los amigos se mantengan activos y que respondan a nuestras demandas de forma rauda y eficaz, hay algo en la amistad que se resiste a ceder empuje por falta de roce y hay algo en la amistad que no lleva registro de los debes.

Hay algo en la amistad de atemporal.

Nuestra vida estuvo condenada a repetirse con relaciones insatisfactorias en lo personal si nuestros amigos se encontraban inaccesibles (como suele suceder con las relaciones a largo plazo) pues nuestro círculo se enuentra casi siempre ocupado no por amistades verdaderas sino simulacros del interés mercantil que preside los intercambios humanos modernos y que han llegado a sustituir a la amistad verdadera.

Y fue así que aparecieron las redes sociales.

La gente ciberparanoica suele decir que las redes sociales no encierran verdaderas amistades porque no existe el “vis a vis” es decir la confrontación corporal. Creen, los que asi piensan que la amistad precisa de contacto fisico, de verse, salir juntos o ir de copas. Es algo que es cierto sobre todo para los que quieren amigos para estos menesteres, aunque para divertirse no hacen falta amigos sino simples conocidos que compartan estas aficiones. Pero es peligroso llamar amigos a estas personas con las que compartimos en un momento determinado de nuestra vida ciertos intereses (como salir de copas). La mayor parte de las decepciones de la vida proceden de etiquetar como amigos a aquellos que no son más que “compartidores” de ciertos intereses o necesidades comunes, una relación que podriamos llamar altruismo reciproco (toma y daca).

Lo que caracteriza la amistad es la afinidad y no tanto el interés, una afinidad que estuvo aunque ahora quizá se halle ausente. Si usted tiene hijos pequeños notará como por arte de magia todos sus amigos tienen hijos de esa edad. Lo cierto es que las personas tendemos a buscar amigos que compartan nuestras situaciones vitales, son pues acompañantes más que amigos, personas con las que se coincide en el camino de la vida.

Los que creen que la verdad está en lo corporal y denostan lo virtual como simulacro ignoran que es precisamente en los entornos virtuales donde podemos esperar encontrarnos con aquel tipo de amistad que no precisa de frecuencia como decia Borges pero si de afinidad.

Lo cierto es que considero más amigos a  muchos de mis amigos de la red que a los conocidos que me rodean. La amistad que con ellos mantengo (a pesar de no conocerlos fisicamente) es muy parecida a la amistad que tengo con mis amigos lejanos ya en el tiempo o la distancia.

Sucede por lo siguiente:

Lo que subyace a las relaciones de amistad en terminos de cooperación es que no existen cajas registradoras ni cronometros que vigilen las deudas. En las relaciones de amistad no hay contabilidad como sucede por ejemplo en las relaciones mercantiles, en las profesionales o en las de simples conocidos. El altruismo recíproco no puede pues explicar esa cooperación que llamamos amistad, más aun la desnaturaliza, es por eso que a la amistad no se la puede poner  a prueba con negocios, préstamos, ni compraventas. El peor negocio siempre sucede con un amigo y sucede porque las reglas que gobiernan en la amistad no son las mismas que las que gobiernan los intercambios comunes. Un amigo es un mal cliente.

Lo que está detrás de la amistad no es ni sexo ni amor romaático sino una emocion llamada “amor compasivo” por los psicólogos evolucionistas y que han descubierto que tiene su propia psicología. Piense usted en una pareja a largo plazo o en dos amigos que han resistitdo durante muchos años los embates de la vida: ambos se sienten en deuda con los otros, pero son deudas que ni se miden ni existe la obligacion de saldarlas, es una deuda satisfactoria (Pinker 1997). El amor compasivo que sólo se da con los verdaderos amigos y excluimos aqui a los amigos ficticios que son aquellos que se hacen amigos de quien les conviene (usualmente personas poderosas que son los que estan en condiciones de hacer favores) o entre aquellos que habiendo sido amigos se caen de la amistad por encontrarse en otros planos de definición de su propia realidad. Discriminar un amigo verdadero de uno ficticio es a veces bastante difícil, sobre todo en nuestro mundo actual donde las relaciones están fuertemente intervenidas por los beneficios a corto plazo.

El amor compasivo consiste en un extraño placer espontáneo que sentimos cuando ayudamos a un amigo de alguna manera que para nosotros carece de costes y produce sin embargo un enorme bienestar a la otra parte, es por eso que la gratitud, la simpatía, el cariño y la confianza son estirados hasta el limite desde un extremo y el otro. La amistad verdadera se reconoce porque -a diferencia del amor que es un pago sin cash- se trata de un cash sin pago, un beneficio mutuo donde no necesariamente se suceden los préstamos y los favores.

Un ejemplo corriente es este: compartir una habitación con otra persona que tiene los mismos gustos que nosotros. Una persona asi no representaria una carga, no hay costes en la cooperación y ambos pueden disfrutar de la compañia del otro sin necesidad de un coste en malestar. O dicho de otra forma: hay formas de cooperación que sin ser gratis producen la sensación de no comportar costes para los actores sin llegar a constituir reciprocidad.

Otro ejemplo lo tenemos en la red y lo tenemos todos los dias, los intercambios de información y de “favores” o colaboraciones generosas son un valor reinventado por la solidaridad de la red.

La amistad vuelve a florecer gracias a las redes sociales pues es la vida real lo que resulta un simulacro de la verdadera amistad.

15 comentarios en “La amistad y las redes sociales

  1. Vea sino lo que le ocurrió a una amiga común en FB el otro día, encerrada en un ascensor dos horas y varios dándole ánimos a través de la red.
    Y es que la palabra “amigo” ha sido muy distorsionada con el tiempo. No consigo entender que se utilice tan banalmente (“anoche fuimos a cenar con unos amigos”… “pues una amiga mía dice”…). Quizá es más sincera la amistad que viaja de un ordenador a un lejano ascensor claustrofóbico que ir a cenar para estar de acuerdo en lo mal que está el mundo.
    Felicidades, maestro.

  2. Magistral Post y genial extensión al post de Psicología de la amistad maestro Traver, A mi parecer hay muy poco escrito o al menos yo leído poco acerca de la amistad de manera tan esclarecedora y objetiva , esperemos que siga escribiendo sobre tan magnifico tópico , saludos maestro .

  3. Siempre he creído que el amor y la amistad no tienen tanto que ver con el tiempo o el espacio compartido como con los sentimientos y emociones que construimos y a la vez nos construyen. Y el viernes pasado surgió ese momento mágico en el que un acontecimiento extraordinario, que se producía a kilómetros de distancia, dio sentido a eso que usted llama: «solidaridad de la red».
    Diría que todo está por reinventarse, o quiero creerlo, a pesar de las presiones a las que estamos sometidos en un mundo que continuamente pone nuestras emociones a prueba.
    Gracias, Ana 😉

  4. Me gustan lios amigos (masculinos), con las mujeres es mas dificil, o tienes una relacion sentimental o muchas no entienden otra. Generalmente ando solo o con mi esposa y cuando me reuno con mis amigos es en grupo, con mis amigos bis a bis suceden de cuando en cuando y aunque lo pasamos de coña, pasará tiempo para repetir. Conocidos, miles. Los grupos son llo mas facil, actividades en comun, entorno laboral, el del bar, el librero, el del kiosko, el vecino, la vecina, todo pero sin compromiso, negocios y ahora amigos a distancia. Con mi padre tenía una buena amistad, era un tipo simpático, se podia hablar sinceramente sin que se molestara.

  5. La red me ha permitido conocer a personas fantásticas con las aprendo, a las que he sentido muy cerca, con las que he sufrido, me he reído y me he emocionado. Muchas veces pienso que si no hubiera sido por Internet, no hubiera tenido la oportunidad de encontrarme nunca con ellas y creo que esto es muy significativo. ¿Cómo estaremos modificando nuestra vida al tener la capacidad de escoger con tanta facilidad entre millones de personas con quién nos relacionamos?
    Aún así, sigo pensando que no hay nada como encontrarse de forma presencial. Cuando hace tiempo que te relacionas con alguien por Internet encontrarse en persona es una experiencia mágica que además carga pilas para mantener esa amistad y ayuda a que fluya mejor la comunicación. Así espero que ocurra algún día contigo. Mientras, aprovecho este espacio para agradecer tu afán y pasión por compartir. Un auténtico lujo!

  6. Paco, nos has regalado un post interesante que además me atrevo a a llamar bello.

    Es hermosa tu manera de describir la amistad y sus vicisitudes, y pienso que cualquier camino que nos permita encontrar solidaridad, afinidad y compañía debe ser valorado.

    Con respecto a la amistad a través de la red, tengo la impresión que aun no hay mucha literatura al respecto, o no la conozco, y por lo tanto, hablo de mi propia experiencia. En principio creo que estos blogs, así como algunas participaciones en facebook son también un buen ejemplo tanto de amistades que se han dado por afinidad de intereses, como por la creación de afectos cariñosos que nos han acercado venciendo no sólo la distancia física, sino también la falta de relaciones presenciales.

    Y como en la vida fuera de la red, también se han construído filias y fobias de las que no escapa el ser humano.

    Dadas las condiciones en las que actualmente vivimos, especialmente en ciudades como la mía, donde el caos prevalece y los encuentros físicos son cada día más difíciles, la red es una muy buena opción, sin embargo, y hablo de manera totalmente personal, yo si añoro la cercanía que da la presencia física, especialmente todo aquéllo que tiene que ver con la expresión de los afectos (no hablo sólo de los amorosos), sino del valor que puede tener un abrazo o una mirada.

    Profesionalmente he aprendido mucho a través de la red, pero creo que jamás podré sustituir, a través de Internet, la relación con mis pacientes o el vínculo con mi analista

  7. Coincido con Ety en que la cercanía que tiene la presencia física es insustituible para la verdadera expresión de los afectos, para que estos puedan desencadenarse de forma correcta y en la justa medida con las personas a las que realmente se puede considerar amigas.

    Con lo que no estoy de acuerdo, Ety, es cuando dices que no hay mucha literatura que refleje estas amistades en red, literatura sí que hay, han sido los literatos, los escritores, los primeros en intentar plasmar estas relaciones seudoficcionales en la red, estas relaciones simbólicas a través de pantallas de plasma.

    Quizá lo que no haya y es lo que habría que hacer es un estudio serio y científico de la importancia de estas relaciones fantasmales que se generan a un nivel puramente mental sin relacion corporal o física de las personas. Cómo influye y cuál es el nivel de implicación que una persona puede alcanzar con el mundo virtual. Esto sí que sería muy interesante y no digo que no esté ya estudiado sino que seguramente no esté difundido a pesar de la superconectividad y hiperflujo de información que genera la red de redes, una buena manera de conectar mónadas aisladas con vacíos cósmicos.

  8. En este post https://carmesi.wordpress.com/2008/09/06/robots-enamorados/, Paco, dices cosas interesantes como que

    “la ciencia avanza en función del beneficio económico y no tanto de las necesidades más “elevadas” del pueblo llano.”

    “Vivimos en un mundo donde no existe eso que se ha llamado “igualdad de oportunidades” y me estoy refiriendo ahora a las oportunidades sexuales”

    Y así es no ha habido igualdad de oportunidades de ningún tipo ni sexuales ni en la educación, sobre todo en la educación. Por eso precisamente la producción de robots creo que puede ser un gran negocio en de ahora en adelante.

  9. Maria José, me refiero justo a lo que mencionas en el tercer párrafo de tu comentario. No he encontrado suficientes estudios científicos que hablen de las relaciones virtuales, pero supongo que en poco tiempo los tendremos. Yo misma he intentado hacer un análisis, precisamente con una amiga virtual, sobre estos procesos, pero aun no hemos logrado establecer conclusiones precisas.

  10. Yo diria que las relaciones ciber no “sustituyen”a las relaciones vis a vis, sino que las prolongan y las hacen mucho más sutiles. Incido en que reproducen las relaciones de amistad “verdadera” que he descrito arriba. Y vuelvo a decir que la mayor parte de nuestras relaciones cotidianas no las tenemos con amigos sino con “conocidos significativos”. Las relaciones con tu psicoanalista Ety se parecen más a las relaciones familiares que a las relaciones entre amigos. Ya sabes que ese tipo de relaciones se situan en esa ambigüa interfase del amor y la familiaridad.

  11. No, no es fácil estudiar el fenómeno de las redes sociales, Ety, espero que saquéis pronto conclusiones del estudio y que pueda ser difundido. Todo estudio que dé luz al asunto siempre será bienvenido porque el fenómeno es de suma actualidad.

  12. María José, la primera “conclusión”, es la que mencionas, no es fácil estudiar estos fenómenos. Salvo contadas excepciones como los blogs de Paco y seguramente habrá más que desconocemos y que además resulta imposible saber de todos, la mayor parte de los foros, blogs, facebook, etc., resultan muy efímeros y los paricipantes son muy cambiantes. La gente puede aparecer y desaparecer pues en la mayoría de los casos no se dan explicaciones acerca de la llegada o salida de los miembros, simplemente no es necesaria, lo importante es que continúe el espacio virtual más allá de sus participantes. Y aun los foros vienen con fecha de caducidad. Cierto que esto también ocurre en los vínculos de presencia, pero supongo que el compromiso interrelacional es mayor, o debiera ser.

  13. Bueno, tras quince años de investigar las amistades virtuales, con bastante material de primera mano y algo escrito sin publicar aún, igual hacemos algo, Ety 🙂

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