Multi y transdisciplinariedad

El meme naranja (v-meme de la modernidad) y el meme verde (postmodernidad) han sido los valedores ideológicos de lo que entendemos hoy por multidisciplinariedad pero también sus enterradores oficiales. La multidisiciplinariedad ha muerto ahogada en sus propias contradicciones en ese culo de botella que describió Wilber y que como la Esfinge estrangula a no pocos mientras intentan abrirse paso.

La multidisciplinairedad era sin embargo – aunque insuficiente- una buena idea: se trataba de poner juntos a varios expertos en un problema para hallar entre todos una solución ante -la mayor parte de las veces- problemas endemoniados. Llevo muchos años viviendo en esa mitologia del trabajo multidisciplinar que, con razón, se oponia a la vieja idea del trabajo individual, aislado del contexto, aquellas torres de marfil en que nos imaginábamos a los científicos, a los creadores o a los innovadores; creo que he encontrado sus puntos débiles y las razones de su fracaso, pero antes de eso me gustaria hacer un elogio post-convencional a las organizaciones verticales pues creo que gran parte de los errores de la multidisciplinariedad proceden de haber negado la evidencia de que ciertas empresas han de funcionar necesariamente en código azul (meme azul) pongo el ejemplo del ejército y el ejemplo de los hospitales.

Un Hospital es, en teoría, una organización multidisciplinar, en él hay médicos generales y especialistas, cirujanos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, auxiliares de enfermeria, celadores, pinches de cocina, personal de limpieza, etc.

Y sin embargo no funciona como una organización multidisciplinar sino como una organización vertical: hay alguien que manda (gerente) y delega (cuando delega) poder en los jefes de servicio que a su vez lo distribuyen entre sus adjuntos que son en realidad los que hacen el trabajo asistencial. Los enfermeros trabajan a las órdenes del médico que es el que tiene el poder asistencial directo: prescribe y gasta recursos, ordena ingresos, da altas, diagnostica y trata, da ordenes de tratamiento, etc.

Cuando usted está enfermo se dirige a un médico y es seguro que usted querrá que le atienda un facultativo si tiene alguna enfermedad o precisa ingresar en un Hospital, el resto de los agentes pivotan alrededor del médico que es por definición el agente principal de un Hospital. Dicho de otra manera: aunque todos los agentes de un Hospital vayan vestidos igual (con una bata blanca que impide identificar a unos u otros) la realidad es que usted quiere que le trate el doctor tal y no cualquier otro agente del Hospital.

O sea que los Hospitales juegan el juego de la multidisciplinariedad a sabiendas de que en realidad es una ficción, puesto que la organización es de hecho vertical.

Pero esta cuestión se emborrona cuando pasamos al nivel ambulatorio. Las USM (unidades de salud mental) nacieron bajo la égida del meme verde que trataban de instalar en la organización más proxima al ciudadano (la asistencia primaria) la ideologia de la multidisciplinariedad. La idea era que juntando psicólogos, psiquiatras, asistentes sosicales y enfermeros en una unidad y poniendo en común los casos a través de periódicas reuniones los pacientes saldrían favorecidos en sus quejas complejas donde se unen lo sanitario, lo social, lo mental y los cuidados y pedagogias sanitarias (psicoeducación).

Pero esta bienintencionada idea tiene ciertas grietas: es necesario que todos y cada uno de los agentes que intervienen en el proceso sean conocedores de todos y cada uno de los casos, una cuestión imposible por sí misma y que no resuelve la diversidad de enfoques y puntos de vista, por lo que el asunto se zanjó con interminables reuniones de coordinación. Los agentes necesitaban constantemente estar reunidos para no colapsar sus decisiones en intervenciones costosas y no solaparse mutuamente.

El resultado de la multidisciplinariedad fue este engendro matemático:

1+1+1+1+1= 1

Significa que al final de la suma de esfuerzos habia un agente implicado en cada caso que de forma arbitraria se atribuía o le delegaban la hegemonía del mismo. Asi el psicólogo trata psicológicamente a pacientes mientras que el psiquiatra trata a otro tipo de pacientes contando solo con la “intuición” de la enfermera -coordinada o no- que es la que propone qué facultativo corresponde a cada caso.

La idea-fuerza suele ser ésta: si necesita medicación, psiquiatra, si no la necesita psicólogo aunque la mayor parte de casos precisan psiquiatra+psicologo cuando no una intervención social y un grupo de psicoeducación guíado por la enfermera. Con lo que no se hace sino duplicar o triplicar esfuerzos y atenciones redundantes.

La bienintencionada consulta médica tradicional (“pase el siguiente”) habia sido por fin vencida al incluir a otros profesionales en la rueda asistencial, pero el problema seguía estando sin resolver y aun: se habia agravado puesto que habia logrado inyectar en la conciencia de los ciudadanos la idea de que el psiquiatra da pastillas y el psicólogo escucha. Lo cierto es que la multidisciplinariedad consiguió un corrimiento de expectativas y un  reforzamiento de los roles tradicionales a pesar de perseguir lo contrario. Hoy el psiquiatra es más biologicista que ayer y los psicólogos más médicos que nunca.

Poner un experto al lado del otro en fila india (multidisciplinariedad) no parece que sume esfuerzos sino que nos retrotrae a la nostalgia de la verticalidad original: la hegemonia del médico individual.

¿Cual es la alternativa que propongo a la multidisciplinariedad?

Propongo la transdisciplinariedad.

No se trata de poner un experto al lado del otro sino dentro del otro, como esas muñecas rusas de la fotografía.

Lo cierto es que hasta hace poco tiempo no teníamos una metodologia adecuada para resolver este problema que ha venido en llamarse “tarea entre varios” y que puede formalizarse asi:

1+1+1+1+1=11

No cabe ninguna duda de que los problemas que tratamos no sólo los médicos sino los que tienen que tomar decisiones complejas como nuestros gobernantes o los hallazgos cientificos podrian resolverse con esta metodología de la transdisciplinariedad, pues su potencia está más que demostrada. ¿Puede imaginarse qué sucederia si todos los investigadores de cáncer del mundo trabajaran en red? No me refiero a estar en contacto unos con otros (que ya lo están) sino en participar conjuntamente en la busqueda de tratamientos eficaces ,unos con otros.

Ahora gracias a Internet tenemos la tecnologia adecuada para llevar a cabo este tipo de proyectos entre varios. ¿Por qué no lo hacemos? En el caso de los cientificos está claro de que no lo hacen porque tratan de arrimar el ascua a su sardina, lo que les interesa no es tanto encontrar algo sino que sea su laboratorio el primero en encontrar y patentar este hallazgo. Así se demuestra una vez más que la cacareada rivalidad no favorece sino que retrasa el progreso.

Tenemos la tecnología pero no tenemos los hábitos, es evidente que son necesarios algunos cambios de mentalidad para poder llevar adelante proyectos transdisciplinares. Estas son las condiciones que he ido elaborando para salir adelante, ahora ya en el meme amarillo.

1.-Un proyecto transdisciplinar es un proyecto muy parecido a como funciona nuestro cerebro, es sobre todo un proyecto cooperativo, distribuido y descentralizado. Significa que es un proyecto donde cada uno de los agentes está subsumido en el que le sigue. Ninguno es mas importante que el otro, se trata de un proyecto transversal, todos tienen la misma forma pero no el mismo tamaño : no reniegan del liderazgo de la muñeca que las abarca a todas.

2.- Sin liderazgos transversales como los que describi aqui, ningún proyecto puede salir adelante, no tanto porque el lider sea el más importante en una organización así sino porque la organización necesita un lider que empodere a otros. El liderazgo transversal es un rol no un estatus; se encarga de proponer temas y patrones, infunde ideas y negocia constantemente con el resto de agentes. Por ultimo es el que dirige la tarea común hacia un objetivo concreto.

3.- Una de las caracteristicas de la transdisciplinariedad es que precisa cierta homogeneización de los contenidos, dicho de otra manera: los que intervienen en una “tarea entre varios” han de tener algun grado de identificación entre sí. No es posible abordar “una tarea entre varios” si la rivalidad, los celos, la hostilidad o la desconfianza se instalan entre ellos.

4.- Ninguna tarea “entre varios” es posible sin diversidad. No se trata de que los expertos sean todos de alto nivel para abordar un problema determinado, basta con que existan personas diversas tratando de encontrar soluciones prácticas. La mejor manera de decir tonterias o consensuar banalidades es juntar a varios expertos sobre un tema concreto que compartan profesión, tal y como supuso el sabio Ingenieros. Un congreso de genios no daria ningún resultado por la negociación de un consenso entre genios, algo imposible en sí mismo. La mejor propuesta es siempre la más descentralizada.

5.-Pero existe una condición a lo anterior: la tertulia hablada entre varios siempre aportará menos calidad de definición que el texto escrito. Lo hablado casi siempre termina en un “coro de grillos” donde se hace dic¡ficil salir a pescar las buenas ideas que puedan emerger en eso que se ha llamado el brainstorming. La tertulia es ideal para el espectáculo o el entretenimiento pero no sirve para encontrar soluciones pues es en realidad la puesta en evidencia de las opiniones discordantes y donde la diferenciación es el objetivo que buscamos sobre los demás. Hablar está demasiado cercano a lo emocional e invoca todos los demonios cuando tratamos de imponer nuestro punto de vista, hablar no es la mejor tecnología para mentes transdisciplinares pues las semillas que puedan quedar en una conversación entre varios agentes queda oscurecida por el ruido del sistema al acoplarse.

¿Cual es la tecnología que propongo para llevar adelante “proyectos entre varios”?. Describiré en el próximo post como se las arregla nuestro cerebro individual para tomar decisiones sobre algo, emularemos su funcionamiento y lograremos así multiplicar la potencia computacional de nuestros cerebro de forma vigorosa.

3 comentarios en “Multi y transdisciplinariedad

  1. Me ha encantado, es abrumadoramente didáctico y explícito. La trans-disciplina (versus la multi-disciplina) me hace pensar en analogías como las antiguas impresoras: en serie o en paralelo. O, en una ilustración más creativa, en el patchwork. Es el tejido lo que funciona, sí, no la suma.
    Fantástico, un grato regalito para hoy, su lectura 🙂

  2. Muy bueno el post, y la intigra al final 😉

    Rrabajo en una organización que propone metodologías para la alta dirección de gobierno(que tomamos del Prof. Carlos Matus) que se basan en una visión similar acerca de cómo abordar desde los equipos de gobierno problemas sociales.

    espero el próximo post!

    saludos, Juan Ignacio (www.cigob.org.ar)

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