¿Existen alternativas a los recortes?

Aquellos de ustedes que leyeran este post donde anunciaba que habia estallado ya la tercera guerra mundial, habrán comprendido a estas horas que esta guerra- la tercera- no es un guerra convencional sino una guerra de los mercados contra los gobiernos. Una especie de simulacro de guerra donde lo que se pretende conseguir es disminuir el gasto de los gobiernos, los Estados, las familias y los individuos. O al menos beneficiarse de su malgasto.

De manera que los politicos se han echado ya al monte y han apostado por los recortes. Artur Mas de CiU ha sido el primero que -quizá envalentonado por su éxito electoral del pasado dia 20-,  ha decidido aplicar el manual del buen recortador y ya ha anunciado nuevos recortes a la población. En realidad esos recortes ya habian comenzado pero se trataba solo de un ensayo general, ahora nos amenaza con noticias abrumadoras: la gasolina, el transporte público, las matrículas universitarias, el ticket moderador (eufemismo del copago) y hasta el agua van a sufrir importantes incrementos que se unirán a las que ya padecemos, la electricidad, el gas, la telefonía y todo eso en un entorno de precariedad sanitaria y laboral.

De lo que se trata es de empobrecer a la población. Por si aun no se habian dado cuenta, lo que pretenden los politicos es que no tengamos dinero para gastar.

Pues ese es el problema, gastamos demasiado y vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero ellos tambien, me refiero a los politicos y a las administraciones que son las principales derrochadoras de gastos innecesarios.

Como tengo la impresión de que el tratamiento -en este caso quirúrgico- del recorte no es una buena solución para nuestro país me he dedicado hoy a pensar qué son y qué no son recortes. Un poco para aclarar ciertas demagogias que aparecen continuamente en los medios de propaganda de unos y otros. Lo diré mas claro: que un profesor tenga que hacer dos horas lectivas de más no es un recorte sino un ahorro. Que se prescinda de la hostelería en los Hospitales o de las guardias localizadas de determinados facultativos no es un recorte sino un ahorro. Que se centralicen las urgencias quirúrgicas en uno o dos hospitales no es un recorte sino un ahorro. Que no se sustituyan enfermer@s o médicos de baja o se cierren determinados dispositivos o plantas redundantes no es un recorte sino un ahorro. Que nos quiten los móviles a los directivos de los hospitales no es un recorte sino un ahorro. Y que se saquen a concurso las prótesis de cadera para comprar unas que sean más baratas e igualmente eficaces no es un recorte sino un ahorro. Que el sistema publico español cobrara a los extranjeros por las atenciones que reciben aqui no sería un recorte sino un acto de justicia.

Lo que seria recortar es bajar el sueldo de los profesores, los jubilados o de los sanitarios, eso si seria recortar. Pues esa bajada del sueldo supone menos ahorro (y menos dinero disponible) y menos gasto (menos PIB) y por tanto menos empleo o sea que el recorte de sueldos es una mala politica.

Ahora que ya sabemos qué es ahorrar, vamos a explorar otro verbo, el verbo «despilfarrar».

Despilfarros múltiples atribuibles a unos y a otros.-

Comenzaré por el gran despilfarro que preside la tradición de este país. Me refiero a los dias de asueto. Comenzaré por los sábados, ¿por qué la mayor parte de la gente no trabaja en sábados? ¿Cómo llegó a implantarse la semana inglesa en nuestro pais sin ningun decreto que la avalara?

¿Por qué la biblioteca del lado de mi casa cierra los sábados?

Es por el convenio, dicen, «los sindicatos no nos dejan trabajar» afirman algunos. Otra cosa para arreglar.

Señalar además que en España tenemos demasiadas vacaciones, moscosos, puentes, fiestas nacionales, fiestas locales, autonómicas, navidades, a los que hay que añadir cieertos derechos sobrevenidos como por ejemplo los 20 dias de paternidad (me refiero a ese tiempo que la administración concede a los que han sido papás para darles el pecho a sus hijos) y todo eso que se conoce con el nombre de beneficios sociales.

Algunos dirán que todo eso son derechos pero en realidad es un eufemismo para nombrar ciertos despilfarros políticamente correctos. Un consenso al que se llegó cuando eramos ricos para pagar menos al personal. Por ejemplo yo que soy funcionario no cobro mis trienios porque los sindicatos pactaron en su dia con la administración que en lugar de dinero me dieran más vacaciones. ¿Pero para qué quiero yo más vacacioens si no tengo dinero?

Cierto dia decidí investigar cuantos dias reales de trabajo llevaban a cabo los sanitarios de mi Hospital al año y me llevé una enorme sorpresa, un escándalo que no pienso airear aqui en publico por vergüenza ajena. Y eso sin contar las bajas laborales o las desgracias sobrevenidas. Como todo el mundo sabe la mayor lacra de este pais procede del absentismo laboral, una cifra que asustaria a Merkel.

De modo que la culpa de todo esto no la tienen sólo los mercados o los bancos sino nosotros mismos. Hemos contribuido activamente a poner las cosas muy feas.

Algo de culpa tenemos, pero tambien ellos los politicos tienen parte de esa culpa multiplicada por 100. Cataluña y otras autonomías mantienen embajadas abiertas en otros paises, financian ONGs, empresas públicas, películas, artistas, festivales enclavados en eso que llaman cultura y que no es más que un pesebre político, macroproyectos faraónicos sin retorno social, obras redundantes y antieconómicas como ese AVE que pasa por Cuenca, remodelizaciones urbanísticas y gastos suntuarios de esos que erizan la piel de los ciudadanos conscientes y responsables.

Y ahora se nos viene encima otro gasto innecesario: ¿Por qué hay que iluminar las ciudades para Navidad? ¿Es asi como nuestros políticos ahorran energia?

Si hay una economía de guerra tengamos la guerra en paz y que apechugen con sus adornos.

¿Bancos, sistema financiero, paraísos fiscales, corrupción generalizada, fraude fiscal?  Si, se trata de la responsabilidad de ellos, de los malos. Pero también economía sumergida, facturas sin IVA, viajes constantes a lugares exóticos, gastos domésticos innecesarios, escapadas en low cost, y bajas laborales por cabreos con el jefe. Es la responsabilidad de nosotros los inocentes.

Y los señores diputados electos ya han comenzado a cobrar, antes de que el Gobierno se haya constituido.

Que ahorren ellos.

Y mientras tanto invertir en deuda española es más beneficioso que invertir en economia productiva española. ¿Puede salvarse algun país donde se han invertido las reglas del juego?

Janet y Freud en el teatro de Charcot


Jean Marie Charcot fue un médico notable, un hombre de su tiempo como diriamos hoy. Hijo de un rico comerciante estudió medicina y se especializó en Neurologia, cambiando la faz del asilo de la Salpetrière que pasó de ser un antro manicomial a uno de las catedrales de la ciencia europea. Pero nada de esto hubiera sido posible sin la concurrencia de un determinado estado de cosas que hemos venido en llamar modernidad.

Alli acudieron a estudiar los grandes médicos de su tiempo, los que cambiarían nuestra comprensión de lo humano y de sus sufrimientos y todo gracias a una «epidemia» de casos clinicos que se onocian con el nombre de histeria, las grandes histéricas vivian alli en la Salpetriere. Alli fue donde Charcot hizo su principal aportación a la medicina: la histeria, una enfermedad incomprensible con sintomas mudables e inexplicables segun los criterios anatómicos de la época, era una enfermedad orgánica, del cerebro aunque se podia inducir por medios psicológicos. Charcot lo demostró induciendo, provocando y deteniendo sintomas histéricos a través de la sugestión y la hipnosis. Los sintomas histéricos podian ser removidos a través de ciertas tecnologias puramente psicológicas y no sólo eso sino que se podian construir y modelar a través de la sugestión.

Pero Charcot pasó por alto lo más importante y seguramente fue porque su interés no estaba focalizado en las enfermas concretas sino en la histeria en sí misma y su método -el anatomo-clinico-, en la definición y nosotaxia de la misma; elaboró grandes listados de síntomas que catalogó como histéricos y puso a punto una propedéutica para su discriminación. En sus sesiones de los martes todo Paris acudía a la Salpetrière a observar como sus histéricas convulsionaban o dejaban de hacerlo siguiendo las instrucciones del maestro. Boquiabiertos, los espectadores de aquel teatro de la mente aplaudían, vociferaban o asistían impertérritos a aquellas sesiones precoces de «reality shows» en versión francesa ilustrada que daba a las asiladas cierta expectativa de fama y notoriedad.

Médicos venidos de todos los puntos de Europa como Freud o el propio Janet, sin embargo, se planteaban otra cuestión: ahora que ya sabíamos el carácter psicogenético de la histeria ¿cual era su causa?

A Charcot no le interesaba hallar la causa de la histeria y se alineaba con la tradición de pensar que era una enfermedad tipicamente femenina, que estaba en la base de su misma condición: una tendencia al emotivismo, la falsificación, la manipulación y la facil sugestionabilidad.

Pero a Freud y a Janet, medicos ambiciosos y de profundo intelecto no les bastaba con esa explicación y pretendieron ir más allá. Ambos fueron en la misma dirección durante cierto tiempo y ambos concluyeron y publicaron una teoria que con el tiempo resultaria muy controvertida: la causa de la histeria es traumática. Y más concretamente se debe a un trauma sexual.

Francia vivió desde 1789, año de la revolución y la toma de la Bastilla hasta 1870 -año en que se consolida la República- un periodo de crisis institucional, de desastres, guerras y calamidades politicas que dejaron un lastre de atrocidades que aun resuenan en la memoria de los franceses de hoy. Fue en este convulso periodo donde Charcot y la psiquiatria francesa alcanazaron la hegemonía cientifica mundial. Lo que estaba en juego en aquella época era una guerra entre el «ancien regime«, aristócratas y eclesiásticos frente al poder republicano civil y laico. Ni que decir que las ideas de aquellos médicos se alienaban con el progreso que representaban las nuevas ideas que pretendían imponerse en Francia y arrinconar a los antiguos poderosos a lo que son hoy, un poder marginal.

Es posible decir que las ideas laícas de la revolución francesa se impusieron por fin, no solamente en Francia sino en toda Europa. La izquierda (por asi decir) le ganó la batalla a la derecha. Aunque debo decir en este momento que las ideas de izquierda y derecha se hallaban muy lejos de los contendientes de aquel tiempo, se trataba de otra guerra. El conflicto izquierda-derecha es un conflicto más bien del siglo XX.

Pero sea como fuere lo cierto es que en aquella batalla entre laícos y aristócratas hubo dos perdedores muy claros: las mujeres y los niños. Es curioso que ninguno de los contendientes recordaran las condiciones de miseria moral, politica y sexual que las mujeres de aquel tiempo arrastraban, cercenadas y amputadas en sus derechos civiles tanto por los antiguos como por los modernos poderes; tan solo las sufragistas emergieron públicamente para llamar la atención de sus gobernantes de que las mujeres no podian votar en aquella sociedad civil, laica y republicana. Es curioso señalar que hasta 1848 Francia no concedió el derecho al voto a las mujeres, España aun tardaria 20 años más.

Es en este contexto histórico donde la histeria adquiere visibilidad y acapara el interés de aquellos médicos progresistas de entonces.

Pero para entender algo de esta historia es necesario que el lector entienda quién o quienes vivian en aquel lugar llamado la Salpetrière.

Seguramente ustedes pensaran que alli habitaban sobre todo «enfermos mentales» pero esta idea no es cierta. En aquellos lugares se daban cita tanto «enfermos mentales verdaderos» como maleantes, oligofrénicos, dementes, alcohólicos, psicoapatas, ladrones, holgazanes diversos, prostitutas, huérfanos, mujeres repudiadas por su maridos o criadas repudiadas por sus amos. El pabellón que atendia Charcot albergaba a las histéricas que no eran sino mujeres campesinas, analfabetas que habian sufrido enormes malos tratos, abusos sexuales, explotación y toda clase de atrocidades en su vida hasta llegar a aquel lugar de asilo. Vivir alli, era para ellas un seguro de vida dado que el alta de aquella institución era una condena a muerte segura. No es de extrañar que estas mujeres se hallaran tan dispuestas a prestar sus servicios al teatro de Charcot.

Y es tambien curioso que Charcot nunca hablara con ellas y se limitara a anotar sus síntomas tratando de definir nosológicamente aquella curiosa enfermedad a la que nunca encontró sustrato anatómico a pesar de sus autopsias. Charcot carecia de interés personal en sus historias vitales. Fue con Janet y su paciente Lucille y más tarde con Freud cuando estas mujeres comenzaron a hablar, a tener horas y horas de paciente escucha y fue asi como tanto Janet como Freud llegaron a la conclusión de que la histeria era un conjunto de sintomas -reminiscencias- que remitían a un trauma sexual pues la casi totalidad de aquellas mujeres habian sido abusadas sexualmente. Fue asi que en «La etiología de la histeria» Freud hace una contribución esencial a la medicina al descubrir que la causa de la histeria es el trauma y que trauma es igual a histeria.

Fue la primera vez en la historia de la medicina en que se habla de traumatismo psíquico y donde se hace un emparejamiento entre ciertos acontecimientos psíquicos y una enfermedad posterior.

Lo cierto es que Freud sólo estuvo un año en Paris y luego volvió a Viena donde ejercía la medicina privada y por tanto el perfil de sus observaciones cambió de repente: las muchachas burguesas de Viena desarrollaban también casos de histeria y de sintomas inexplicables pero no habian sufrido abusos sexuales en su infancia. ¿Qué habia sucedido? ¿Era falsa su teoria del trauma?

Para terminar de enmascarar el asunto Freud se dio cuenta de que en su búsqueda de traumas sexuales de la infancia, las pacientes trataban de complacerle ofreciéndole -bajo hipnosis- sugerentes historias verdes totalmente falsas e inventadas. Freud abandonó la hipnosis cuando se dió cuenta de que durante sus efectos las pacientes «le decian lo que queria oir»

Aqui en este post hay una conceptualización del cambio de opinión que realizó Freud acerca del trauma y a través de sus clientas burguesas de la Viena de la época, como el lector podrá comprobar Freud dejó de darle importancia al trauma en sí mismo (que a veces no podia hallar) y comenzó a buscar en otro sentido. Especuló que seguramente no era el trauma lo que hacia enfermar a las pacientes sino un «impulso inaceptable» que usualmente era un deseo inaceptable en el sentido moral. Para aquellos que quieran profundizar en la visión del trauma que tenía Janet les recomiendo este post de Francisco Orengo. El lector podrá observar que a diferencia de Freud, Janet no renegó nunca de su idea de que la etiología de la histeria era traumática.

Curiosamente la historia del trauma es una historia de la amnesia del trauma y hoy son pocos los psiquiatras que tienen en cuenta esta conceptualización en sus diagnósticos. El paradigma neurobiológico ha ganado la partida al paradigma psicogenético quizá porque «mirar hacia otro lado» siempre será más tranquilizador que saber la verdad.

La verdad es que el incesto, los abusos sexuales y la explotación de niños y mujeres es mucho más frecuente de lo que se dice. Pero para mi la variable crítica de todo este galimatías doctrinal es que Freud al insistir en su trauma sexual, -que necesitaba para imponer su teoria de la libido- dejó de prestar atención a los traumas verdaderamente objetivos y demostrables, basta recordar los casos de Elisabeth R. y de Dora para intuir que Freud no quiso reconocer el sufrimiento genuino que ambas pacientes desarrollaron a causa de la explotación o indiscreción de sus padres y de ser objeto de recambio sexual en el caso de Dora.

Lo cierto es que no todos los traumas son sexuales y no por ello pierden su vigor como chiclés incomestibles.

La teoria del trauma aparece y reaparece en la historia de la psiquiatría como un Guadiana que nadie quiere vadear y que tal y como dice Judith Herman necesita de un entorno politico determinado para que pueda ser desvelado en toda su crudeza.

Pero lo cierto es que el entorno politico actual -favorable a la equidad entre sexos y a la protección de los niños- desmiente la idea de Herman y todo parece mucho más complejo que lo que la psiquiatra americana promulga en su libro » Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia».

¿Sabemos discriminar qué es y qué no es un trauma?

Seguramente lo iremos desvelando en sucesivos posts.

Bibliografía.-

Judith herman: «Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia». Espasa. madrid 2004.

Sigmund Freud: «La etiologia de la histeria». 1896. texto completo, aqui.

La amistad y las redes sociales

La amistad es preferible al amor porque no precisa de frecuencia

Jorge Luis Borges

De las relaciones que establecemos con nuestros congéneres hay algunos tipos que son comprensibles, me refiero al amor que tenemos con nuestros hijos, un vinculo presidido por el nepotismo parental. Tambien son comprensibles aquellas relaciones presididas por el interés y el «toma y daca», «tu me das y yo te doy» y que se conocen como altruismo reciproco. El favor compensatorio es el paradigma del intercambio en esta clase de relaciones a corto plazo que son las que acumulan más frecuencia de interacciones en nuestras sociedades.

Si pudiéramos establecer una relación aritmética entre los vínculos que presiden nuestras relaciones y pusiéramos que tenemos 10 amigos podriamos hallar cuantos conocidos significativos tenemos, basta añadir un 0 a ese número y aun más: si añadimos otro cero tenemos a los conocidos no significativos, relaciones presididas por la ocasionalidad y la escasa resonancia emocional, algo cercano a la indiferencia que nos inspiran los desconocidos.

Asi si usted tiene 10 amigos, es previsible que tenga 100 conocidos significativos entre los que contamos los compañeros de trabajo y 1000 conocidos no significativos. Como usted podrá observar el número de emparejamientos posibles en su «círculo» está limitado por esta regla, lo que es lo mismo que admitir que nuestras relaciones significativas sean de amistad, vecindad, interés o camaraderia están limitadas espacio-temporalmente. Es lógico: uno sólo puede ser amigo de sus coetáneos y solo puede relacionarse con aquellos que viven en un entorno cercano al propio.

Pero hay que hacer alguna excepción: se puede ser amigo de alguien sin apenas verse de esa forma tan continua como vemos a nuestros vecinos o nuestros compañeros de trabajo, de manera que la amistad es una excepción a la regla de que «el roce hace el cariño». Aqui en este post hablé de la psicologia de la amistad, el lector podrá encontrar allí las bases neurobiológicas que hacen de la amistad una excepción entre los amores compartidos.

Lo cierto es que la mayor parte de nuestras interacciones cotidianas no las tenemos con esos amigos del alma que en un momento u otro de la vida tomaron direcciones contrarias sino con gente de nuestro círculo menos íntimo: nos relacionamos más con conocidos significativos que con amigos.

Antes de que la web 2.0 se inventara estábamos condenados a relacionarnos con personas de nuestro entorno y a echar de menos a aquellos amigos que mantenemos «desde entonces» a trancas y barrancas y que a pesar de desengaños y desencuentros mantienen (mantenemos) vivos gracias a que la amistad se forjó en un momento crucial de nuestra vida. Asi es posible decir que las amistades a largo plazo lo son porque han pasado la prueba del tiempo y la distancia pero tambien porque se forjaron en el momento en que necesitábamos más que nada tener amigos, pues necesitábamos ser como alguien, necesitabamos identificarnos, tomar referencias. Es precisamente ese residuo de identidad colgada del tiempo la que hace que los amigos se mantengan activos y que respondan a nuestras demandas de forma rauda y eficaz, hay algo en la amistad que se resiste a ceder empuje por falta de roce y hay algo en la amistad que no lleva registro de los debes.

Hay algo en la amistad de atemporal.

Nuestra vida estuvo condenada a repetirse con relaciones insatisfactorias en lo personal si nuestros amigos se encontraban inaccesibles (como suele suceder con las relaciones a largo plazo) pues nuestro círculo se enuentra casi siempre ocupado no por amistades verdaderas sino simulacros del interés mercantil que preside los intercambios humanos modernos y que han llegado a sustituir a la amistad verdadera.

Y fue así que aparecieron las redes sociales.

La gente ciberparanoica suele decir que las redes sociales no encierran verdaderas amistades porque no existe el «vis a vis» es decir la confrontación corporal. Creen, los que asi piensan que la amistad precisa de contacto fisico, de verse, salir juntos o ir de copas. Es algo que es cierto sobre todo para los que quieren amigos para estos menesteres, aunque para divertirse no hacen falta amigos sino simples conocidos que compartan estas aficiones. Pero es peligroso llamar amigos a estas personas con las que compartimos en un momento determinado de nuestra vida ciertos intereses (como salir de copas). La mayor parte de las decepciones de la vida proceden de etiquetar como amigos a aquellos que no son más que «compartidores» de ciertos intereses o necesidades comunes, una relación que podriamos llamar altruismo reciproco (toma y daca).

Lo que caracteriza la amistad es la afinidad y no tanto el interés, una afinidad que estuvo aunque ahora quizá se halle ausente. Si usted tiene hijos pequeños notará como por arte de magia todos sus amigos tienen hijos de esa edad. Lo cierto es que las personas tendemos a buscar amigos que compartan nuestras situaciones vitales, son pues acompañantes más que amigos, personas con las que se coincide en el camino de la vida.

Los que creen que la verdad está en lo corporal y denostan lo virtual como simulacro ignoran que es precisamente en los entornos virtuales donde podemos esperar encontrarnos con aquel tipo de amistad que no precisa de frecuencia como decia Borges pero si de afinidad.

Lo cierto es que considero más amigos a  muchos de mis amigos de la red que a los conocidos que me rodean. La amistad que con ellos mantengo (a pesar de no conocerlos fisicamente) es muy parecida a la amistad que tengo con mis amigos lejanos ya en el tiempo o la distancia.

Sucede por lo siguiente:

Lo que subyace a las relaciones de amistad en terminos de cooperación es que no existen cajas registradoras ni cronometros que vigilen las deudas. En las relaciones de amistad no hay contabilidad como sucede por ejemplo en las relaciones mercantiles, en las profesionales o en las de simples conocidos. El altruismo recíproco no puede pues explicar esa cooperación que llamamos amistad, más aun la desnaturaliza, es por eso que a la amistad no se la puede poner  a prueba con negocios, préstamos, ni compraventas. El peor negocio siempre sucede con un amigo y sucede porque las reglas que gobiernan en la amistad no son las mismas que las que gobiernan los intercambios comunes. Un amigo es un mal cliente.

Lo que está detrás de la amistad no es ni sexo ni amor romaático sino una emocion llamada “amor compasivo” por los psicólogos evolucionistas y que han descubierto que tiene su propia psicología. Piense usted en una pareja a largo plazo o en dos amigos que han resistitdo durante muchos años los embates de la vida: ambos se sienten en deuda con los otros, pero son deudas que ni se miden ni existe la obligacion de saldarlas, es una deuda satisfactoria (Pinker 1997). El amor compasivo que sólo se da con los verdaderos amigos y excluimos aqui a los amigos ficticios que son aquellos que se hacen amigos de quien les conviene (usualmente personas poderosas que son los que estan en condiciones de hacer favores) o entre aquellos que habiendo sido amigos se caen de la amistad por encontrarse en otros planos de definición de su propia realidad. Discriminar un amigo verdadero de uno ficticio es a veces bastante difícil, sobre todo en nuestro mundo actual donde las relaciones están fuertemente intervenidas por los beneficios a corto plazo.

El amor compasivo consiste en un extraño placer espontáneo que sentimos cuando ayudamos a un amigo de alguna manera que para nosotros carece de costes y produce sin embargo un enorme bienestar a la otra parte, es por eso que la gratitud, la simpatía, el cariño y la confianza son estirados hasta el limite desde un extremo y el otro. La amistad verdadera se reconoce porque -a diferencia del amor que es un pago sin cash- se trata de un cash sin pago, un beneficio mutuo donde no necesariamente se suceden los préstamos y los favores.

Un ejemplo corriente es este: compartir una habitación con otra persona que tiene los mismos gustos que nosotros. Una persona asi no representaria una carga, no hay costes en la cooperación y ambos pueden disfrutar de la compañia del otro sin necesidad de un coste en malestar. O dicho de otra forma: hay formas de cooperación que sin ser gratis producen la sensación de no comportar costes para los actores sin llegar a constituir reciprocidad.

Otro ejemplo lo tenemos en la red y lo tenemos todos los dias, los intercambios de información y de «favores» o colaboraciones generosas son un valor reinventado por la solidaridad de la red.

La amistad vuelve a florecer gracias a las redes sociales pues es la vida real lo que resulta un simulacro de la verdadera amistad.

La sobreescritura y la transdisciplinariedad

Paul Mc Lean fue un psiquiatra norteamericano que hizo una contribución decisiva a la neurociencia con su conceptualización del cerebro trino. La idea es que nuestro cerebro en realidad no era un órgano creado ex novo para nuestra especie sino que en él se daban cita todas las edades de la filogénesis, desde el cerebro profundo (reptiliano), el cerebro límbico o emocional (visceral) y el cerebro propiamente humano (corteza cerebral) con sus prestaciones sofisticadas de lenguaje y pensamiento.

Cada uno de estos cerebros tiene -por asi decir- su propia lógica, el reptiliano la lógica de la supervivencia, el límbico razones del corazón y la corteza razones de la razón. Y sin embargo nuestra experiencia consciente es unitaria, es decir no tenemos la sensación de ser tres en uno sino que tenemos una experiencia unificada donde las razones de cada uno de estos cerebros se encuentran subsumidas las unas en las otras, son- siguiendo los argumentos del post anterior– transdisciplinares.

El cerebro reptiliano se maneja con un código muy simple (lenguaje máquina) que es en realidad una serie de algoritmos que hemos llamado PAF (patrones de acción fijos) que son como la ROM (read only memory) de los ordenadores, sólo pueden leerse pero no sobreescribirse o borrarse. Se trata de patrones vinculados al movimiento y orientados hacia la lucha-huida (fight o flight) podriamos decir que se trata de un cerebro programado para la autoperpetuación y la conservación de la especie (instinto).

La neurogénesis sobreescribe, abarca y subsume a la miogénesis. Lo que es lo mismo: el control neural subsumió a la motilidad muscular pero no la borró. Las fibrillas musculares de una cola de lagartija recien cortada pueden seguir contrayéndose sin el control nervioso. A nivel del cerebro sucede algo parecido: el pensamiento contiene a la emoción y la emoción contiene al movimiento. El pensamiento no es más que una emoción desensorializada, es por eso que pensamos en algo pero no lo oímos, pensamos pero no lo vemos. Del mismo modo la emoción es un movimiento interiorizado. Lo que significa que nuestro pensamiento es en realidad una emoción y un movimiento. Lo cognitivo, las ideas contienen esa matriz filogenética donde se enreda el lenguaje propiamente dicho y que establece redes semánticas (de significado) entre unas y otras que es lo que percibimos cuando pensamos, asociamos o reflexionamos. Menos conscientes somos sin embargo de los materiales ocultos de estos pensamientos y que no son otros sino emociones y movimientos o percepciones.

Pensar no es equivalente a oir, moverse, saltar o ver. Pero no podria haber pensamiento sin percepción, emoción ni movimiento. Todas estas funciones se encuentran subsumidas en el pensamiento y plegadas en él.

Y todo sucede gracias a una estructura cerebral que conocemos con el nombre de tálamo. El tálamo es como una estación de término, la olla a presión de nuestro cerebro, la licuadora donde se exprimen todas las informaciones que le llegan tanto de arriba (corteza y sensorio) como las de abajo (ganglios basales). Con la excepción del olfato todo pasa por el tálamo.

El código máquina se reprograma una vez entra en contacto con el cerebro medio (emocional), es de hecho en ese lugar donde tienen lugar los modelados realmente importantes en la vida futura de los individuos, digamos que las instrucciones del código máquina se subsumen en otras instrucciones que podriamos llamar (siguiendo la metáfora del ordenador) el sistema operativo del cerebro que recibirá influencias -a su vez- de la corteza cerebral, es decir la corteza (la razón) modula e inhibe, controla las emociones y les añade un plus de raciocinio y dirección hacia objetivos.

Para tomar una decisión sobre algo nuestro cerebro tiene primero que nada plantearse que ha de tomar una decisión, de lo contrario diremos que estamos instalados en la apatía o la anergia. Esa necesidad o energia (la voluntad) es el trabajo energético que realizan nuestras estructuras profundas, hay como algo que nos impulsa a hacer, un conatum intencional, un ciego afán, el drang llamado a veces deseo. Ese algo es el código máquina.

Una vez  hemos decidido que hemos de hacer algo, la decisión pasa al siguiente nivel y se enfrenta con las emociones que hay en ese momento disponibles para teñir, desteñir, ocultar, disfrazar, velar o adoptar una decisión u otra. La corteza cerebral y nuestros lóbulos frontales planean constantemente estrategias y evaluan su oportunidad enviando mensajes hacia abajo (el tálamo) y tratando de neutralizar la energia emocional (el drang) que inevitablemente desbordaría nuestra capacidad sin ese modelado de la razón.

No hay que olvidar que tanto el cerebro profundo (reptiliano) como el límbico (emocional) son sistemas de neurodefensa toscos y afásicos (preverbales). No cabe duda de que las palabras, las abstracciones y los símbolos nos apartaron definitivamente de la determinación pura. La huella del oso no es el oso.

La transdisciplinariedad es un proceso muy similar al que he descrito anteriormente. Del mismo modo que ciertas neuronas se excitan juntas (y asi permanecen juntas) los individuos concretos a través de sus afinidades y las identificaciones pueden operar hacia un determinado fin con esa sinergia cerebral cooperativa y descentralizada.

Un trabajo transdisciplinar (un proyecto entre varios) puede llevarse a cabo de manera análoga a través de la sobreescritura. No conviene confundir la sobreescritura con el cadaver exquisito que inventaron los surrealistas, esos collages que daban lugar mediante la aposición de distintos elementos heterogéneos a una composición artistica.

La sobreescritura supone prolongar mediante la edición, borrado, sustitución, copiado o barajado un texto anterior para dotarle de otros contenidos y otro colorido. Supone mejorar algo al añadirle uno o varios puntos de vista que pudieran integrar al anterior y servir de molde a los que estan aun por llegar, escarbar y abrir nuevas bifurcaciones en las ideas  y explorar su viabilidad, ir marcha atrás cuando un camino se convierta en un «cul de sac» y retroceder hasta la ultima bifurcación. Si es necesario borrar párrafos enteros redundantes o poco claros.

Naturalmente la transdisciplinariedad se enfrenta  a varios problemas relacionados con la autoría y la autoridad. En él los elementos deben renunciar a la «propiedad» de algo en beneficio del común y alguien debe ejercer de director de orquesta para dar entrada a los distintos instrumentos. Esa metaedición es en realidad lo que hace la corteza cerebral en nuestros cerebros: impulsar el trabajo hacia objetivos concretos.

La transversalidad es la superación del individualismo y de la bienintencionada pluridisciplinariedad, es la superación del cuello de botella del v- meme verde y el desembarco pleno en el mundocentrismo del v-meme amarillo. Nosotros, todos.

Eso es lo que pretendemos en el Proyecto GMS «Global Mind Squizzing».

Multi y transdisciplinariedad

El meme naranja (v-meme de la modernidad) y el meme verde (postmodernidad) han sido los valedores ideológicos de lo que entendemos hoy por multidisciplinariedad pero también sus enterradores oficiales. La multidisiciplinariedad ha muerto ahogada en sus propias contradicciones en ese culo de botella que describió Wilber y que como la Esfinge estrangula a no pocos mientras intentan abrirse paso.

La multidisciplinairedad era sin embargo – aunque insuficiente- una buena idea: se trataba de poner juntos a varios expertos en un problema para hallar entre todos una solución ante -la mayor parte de las veces- problemas endemoniados. Llevo muchos años viviendo en esa mitologia del trabajo multidisciplinar que, con razón, se oponia a la vieja idea del trabajo individual, aislado del contexto, aquellas torres de marfil en que nos imaginábamos a los científicos, a los creadores o a los innovadores; creo que he encontrado sus puntos débiles y las razones de su fracaso, pero antes de eso me gustaria hacer un elogio post-convencional a las organizaciones verticales pues creo que gran parte de los errores de la multidisciplinariedad proceden de haber negado la evidencia de que ciertas empresas han de funcionar necesariamente en código azul (meme azul) pongo el ejemplo del ejército y el ejemplo de los hospitales.

Un Hospital es, en teoría, una organización multidisciplinar, en él hay médicos generales y especialistas, cirujanos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, auxiliares de enfermeria, celadores, pinches de cocina, personal de limpieza, etc.

Y sin embargo no funciona como una organización multidisciplinar sino como una organización vertical: hay alguien que manda (gerente) y delega (cuando delega) poder en los jefes de servicio que a su vez lo distribuyen entre sus adjuntos que son en realidad los que hacen el trabajo asistencial. Los enfermeros trabajan a las órdenes del médico que es el que tiene el poder asistencial directo: prescribe y gasta recursos, ordena ingresos, da altas, diagnostica y trata, da ordenes de tratamiento, etc.

Cuando usted está enfermo se dirige a un médico y es seguro que usted querrá que le atienda un facultativo si tiene alguna enfermedad o precisa ingresar en un Hospital, el resto de los agentes pivotan alrededor del médico que es por definición el agente principal de un Hospital. Dicho de otra manera: aunque todos los agentes de un Hospital vayan vestidos igual (con una bata blanca que impide identificar a unos u otros) la realidad es que usted quiere que le trate el doctor tal y no cualquier otro agente del Hospital.

O sea que los Hospitales juegan el juego de la multidisciplinariedad a sabiendas de que en realidad es una ficción, puesto que la organización es de hecho vertical.

Pero esta cuestión se emborrona cuando pasamos al nivel ambulatorio. Las USM (unidades de salud mental) nacieron bajo la égida del meme verde que trataban de instalar en la organización más proxima al ciudadano (la asistencia primaria) la ideologia de la multidisciplinariedad. La idea era que juntando psicólogos, psiquiatras, asistentes sosicales y enfermeros en una unidad y poniendo en común los casos a través de periódicas reuniones los pacientes saldrían favorecidos en sus quejas complejas donde se unen lo sanitario, lo social, lo mental y los cuidados y pedagogias sanitarias (psicoeducación).

Pero esta bienintencionada idea tiene ciertas grietas: es necesario que todos y cada uno de los agentes que intervienen en el proceso sean conocedores de todos y cada uno de los casos, una cuestión imposible por sí misma y que no resuelve la diversidad de enfoques y puntos de vista, por lo que el asunto se zanjó con interminables reuniones de coordinación. Los agentes necesitaban constantemente estar reunidos para no colapsar sus decisiones en intervenciones costosas y no solaparse mutuamente.

El resultado de la multidisciplinariedad fue este engendro matemático:

1+1+1+1+1= 1

Significa que al final de la suma de esfuerzos habia un agente implicado en cada caso que de forma arbitraria se atribuía o le delegaban la hegemonía del mismo. Asi el psicólogo trata psicológicamente a pacientes mientras que el psiquiatra trata a otro tipo de pacientes contando solo con la «intuición» de la enfermera -coordinada o no- que es la que propone qué facultativo corresponde a cada caso.

La idea-fuerza suele ser ésta: si necesita medicación, psiquiatra, si no la necesita psicólogo aunque la mayor parte de casos precisan psiquiatra+psicologo cuando no una intervención social y un grupo de psicoeducación guíado por la enfermera. Con lo que no se hace sino duplicar o triplicar esfuerzos y atenciones redundantes.

La bienintencionada consulta médica tradicional («pase el siguiente») habia sido por fin vencida al incluir a otros profesionales en la rueda asistencial, pero el problema seguía estando sin resolver y aun: se habia agravado puesto que habia logrado inyectar en la conciencia de los ciudadanos la idea de que el psiquiatra da pastillas y el psicólogo escucha. Lo cierto es que la multidisciplinariedad consiguió un corrimiento de expectativas y un  reforzamiento de los roles tradicionales a pesar de perseguir lo contrario. Hoy el psiquiatra es más biologicista que ayer y los psicólogos más médicos que nunca.

Poner un experto al lado del otro en fila india (multidisciplinariedad) no parece que sume esfuerzos sino que nos retrotrae a la nostalgia de la verticalidad original: la hegemonia del médico individual.

¿Cual es la alternativa que propongo a la multidisciplinariedad?

Propongo la transdisciplinariedad.

No se trata de poner un experto al lado del otro sino dentro del otro, como esas muñecas rusas de la fotografía.

Lo cierto es que hasta hace poco tiempo no teníamos una metodologia adecuada para resolver este problema que ha venido en llamarse «tarea entre varios» y que puede formalizarse asi:

1+1+1+1+1=11

No cabe ninguna duda de que los problemas que tratamos no sólo los médicos sino los que tienen que tomar decisiones complejas como nuestros gobernantes o los hallazgos cientificos podrian resolverse con esta metodología de la transdisciplinariedad, pues su potencia está más que demostrada. ¿Puede imaginarse qué sucederia si todos los investigadores de cáncer del mundo trabajaran en red? No me refiero a estar en contacto unos con otros (que ya lo están) sino en participar conjuntamente en la busqueda de tratamientos eficaces ,unos con otros.

Ahora gracias a Internet tenemos la tecnologia adecuada para llevar a cabo este tipo de proyectos entre varios. ¿Por qué no lo hacemos? En el caso de los cientificos está claro de que no lo hacen porque tratan de arrimar el ascua a su sardina, lo que les interesa no es tanto encontrar algo sino que sea su laboratorio el primero en encontrar y patentar este hallazgo. Así se demuestra una vez más que la cacareada rivalidad no favorece sino que retrasa el progreso.

Tenemos la tecnología pero no tenemos los hábitos, es evidente que son necesarios algunos cambios de mentalidad para poder llevar adelante proyectos transdisciplinares. Estas son las condiciones que he ido elaborando para salir adelante, ahora ya en el meme amarillo.

1.-Un proyecto transdisciplinar es un proyecto muy parecido a como funciona nuestro cerebro, es sobre todo un proyecto cooperativo, distribuido y descentralizado. Significa que es un proyecto donde cada uno de los agentes está subsumido en el que le sigue. Ninguno es mas importante que el otro, se trata de un proyecto transversal, todos tienen la misma forma pero no el mismo tamaño : no reniegan del liderazgo de la muñeca que las abarca a todas.

2.- Sin liderazgos transversales como los que describi aqui, ningún proyecto puede salir adelante, no tanto porque el lider sea el más importante en una organización así sino porque la organización necesita un lider que empodere a otros. El liderazgo transversal es un rol no un estatus; se encarga de proponer temas y patrones, infunde ideas y negocia constantemente con el resto de agentes. Por ultimo es el que dirige la tarea común hacia un objetivo concreto.

3.- Una de las caracteristicas de la transdisciplinariedad es que precisa cierta homogeneización de los contenidos, dicho de otra manera: los que intervienen en una «tarea entre varios» han de tener algun grado de identificación entre sí. No es posible abordar «una tarea entre varios» si la rivalidad, los celos, la hostilidad o la desconfianza se instalan entre ellos.

4.- Ninguna tarea «entre varios» es posible sin diversidad. No se trata de que los expertos sean todos de alto nivel para abordar un problema determinado, basta con que existan personas diversas tratando de encontrar soluciones prácticas. La mejor manera de decir tonterias o consensuar banalidades es juntar a varios expertos sobre un tema concreto que compartan profesión, tal y como supuso el sabio Ingenieros. Un congreso de genios no daria ningún resultado por la negociación de un consenso entre genios, algo imposible en sí mismo. La mejor propuesta es siempre la más descentralizada.

5.-Pero existe una condición a lo anterior: la tertulia hablada entre varios siempre aportará menos calidad de definición que el texto escrito. Lo hablado casi siempre termina en un «coro de grillos» donde se hace dic¡ficil salir a pescar las buenas ideas que puedan emerger en eso que se ha llamado el brainstorming. La tertulia es ideal para el espectáculo o el entretenimiento pero no sirve para encontrar soluciones pues es en realidad la puesta en evidencia de las opiniones discordantes y donde la diferenciación es el objetivo que buscamos sobre los demás. Hablar está demasiado cercano a lo emocional e invoca todos los demonios cuando tratamos de imponer nuestro punto de vista, hablar no es la mejor tecnología para mentes transdisciplinares pues las semillas que puedan quedar en una conversación entre varios agentes queda oscurecida por el ruido del sistema al acoplarse.

¿Cual es la tecnología que propongo para llevar adelante «proyectos entre varios»?. Describiré en el próximo post como se las arregla nuestro cerebro individual para tomar decisiones sobre algo, emularemos su funcionamiento y lograremos así multiplicar la potencia computacional de nuestros cerebro de forma vigorosa.