Recortes y derroches

Mi abuelo era una hombre de aquellos de antes: de una pieza y que tuvo en su vida varias heridas, accidentes, enfermedades infecciosas y hasta una sepsis de las que salió bien librado supongo que por una especie de fortaleza vital superior a la media. Vivió aquella epoca de transición de cuando Girón inventó la seguridad social plagiada de la politica sanitaria del Kaiser.

Un dia hacia -los sesenta- se rompió un brazo (una fractura de Colles) y el médico le dijo que tenia que ir al Hospital para hacerse una radiografia. Naturalmente a mi abuelo nunca le habian hecho radiografías y no comprendía qué necesidad tenia el médico de hacérsela puesto que el tratamiento de aquella fractura debia ser como el de todas: inmovilizarle el brazo. De mala gana le llevamos al Hospital (con nuestros propios medios) y en el trayecto mi abuelo pronosticó un futuro sombrío para la seguridad social. “Ese médico acabará arruinándola”, aseguró.

No se imaginaba mi abuelo hasta donde iba a llegar el derroche de la seguridad social que desde que es “gratuita y universal” ha pasado a ser insostenible, más por universal que por gratuita.

Andaba yo pensando en esta escena el otro dia mientras esperaba el turno en Rehabilitación donde acudo de acompañante de familiares mios que por unas razones u otras han terminado en ese fondo de saco que son los servicios de rehabilitación, muy parecidos a los de psiquiatría en densidad de cronicidades por metro cuadrado. Alli me encontré con un viejo conocido mio, un chico que a raiz de un accidente de tráfico precisó de tratamiento rehabilitador, pero mi sorpresa no fue recordar esta necesidad sino que el accidente en cuestión tuvo lugar hace 20 años. “No ha faltado ni un dia a las sesiones”, me aseguró un fisio que andaba por alli con unas roquilletas en la mano, “ni tiempo para almorzar” me dijo.

Me pregunté que impulsaria a aquel muchacho a seguir acudiendo a sus sesiones siendo como es que ya no va a poder recuperar más movilidad de la que tiene, cualquiera de nosotros hubiéramos renunciado a los dos meses, es un decir. El haíia convertido aquel peregrinaje diario en su identidad, en su función en la vida, era un enfermo profesional.

“Es un hiperfrecuentador”, -me dijo otro fisio de rostro melancólico-.

Un hiperfrecuentador es una persona que pasa su vida en los médicos, con o sin razón. Que visita a urgencias (“ahi te atienden rapido” ) si le pica la nariz y consume dos o tres especialistas si le duele el dedo pulgar. “Es artrosis”,  “pero me duele”  “no hay nada que hacer, es la degeneración del cartilago”. Cuando el paciente ya ha llegado a comprender que lo suyo no es para morirse, es demasiado tarde, la factura es ya abrumadora,  lo suficiente para asustar a mi abuelo que en su tumba se revuelve cada vez que hacen una radiografía inútil o se consumen placebos de esos que la medicina de la evidencia científica aconseja aunque luego los farmacéuticos tarden en cobrar o ya no cobren.

Todos sabemos lo que significa “gratuita”, significa que pagamos esas radiografías de más entre todos a través de nuestros impuestos, pero es probable que usted no sepa qué significa”universal”.

Universal significa que tiene usted asegurada la asistencia y tratamiento de su enfermedad sea la que sea, aunque se la haya provocado usted, comiendo, fumando, drogándose, alcoholizándose o sexeando sin protección, da igual, usted no tiene nada que ver con su enfermedad, carece de responsabilidad, es cosa de los genes. No importa lo caro que resulte el abordaje de esta enfermedad, ni su responsabilidad en ella, sea usted rumano, marroquí o de Guadalajara. Lo que importa es que usted se encuentre en el censo, empadronado que dicen y disponga de un SIP. O sea que es universal en el sentido de una doble extensión: abarca cualquier patología y abarca todo el censo, sea usted contribuyente o no, abarca virtualmente a todo el universo posible.

De manera que como dice el dicho “hecha la ley hecha la trampa”, lo que era de esperar es que nuestro pais se convirtiera en una especie de atractor para el turismo sanitario, algo asi como Tailandia con el sexo o Cuba con la salsa. La gente viene aqui a operarse, a tener hijos y a recibir tratamientos oncológicos, hay incluso mafias disfrazadas de “industrias de la caridad” para tramitarles el asunto.

Y es que España es el paraiso terrenal de los inmigrantes por compasión, vienen aqui, se empadronan, no pagan los alquileres, nos roban el cobre, abortan todo lo que quieren, consumen nuestros recursos e incluso abandonan a sus hijos para que reciban en España educación tal y como dice esta noticia. España es como un seminario de curas de aquellos de entonces, cuando las clases subalternas apuntaban al chico espabilado al seminario para que estudiara y se saliera cuando debia coger los hábitos. La caridad aquella ahora es una especie de ONG que administra la compasión socialdemócrata hacia los desfavorecidos del mundo.¡ Oh parias!.

Pero la caridad, tal y como nos contó Jesucristo es otra cosa bien distinta: se trata de hacer el bien y que “tu mano izquierda ignore lo que da tu mano derecha”, aunque Jesucristo se olvidó de lo fundamental: se debe hacer caridad con el dinero propio pero no con el ajeno. No es este el caso, porque la compasión socialdemócrata no es caridad sino política clientelar. Y sobre todo hipocresía, yo hago el bien pero con el dinero de todos, asi todos podriamos ser santos.

Y mientras tanto se dilapida con los foráneos, con los enchufados y con cierto sectores de la población con los que se quiere quedar bien (las mujeres), se hacen recortes a los de aqui y a los que más lo necesitan que son aquellos que no se quejan como los enfermos mentales, siempre abandonados pro la administración. Lo pensaba yo recientemente mientras paseaba cabizbajo por el claustro de mi Hospital, ¿cuantos recursos nos sobran?. Pues  siendo sincero, sobran muchas cosas. ¿Alguién de ustedes sabe para que sirven los dispositivos de suelo pélvico? Pensaba yo que usando bolas chinas se puede alcanzar el mismo objetivo que disponiendo de costosas instalaciones para enseñar a las mujeres a usar su vagina como un esfinter a voluntad.

Es todo un problema de educación, efectivamente. Si hubieran aprendido a follar de jóvenes ahora no sería necesaria gimnasia de suelo pélvico para no mearse encima. Es todo un despropósito, lo que se derrocha por aqui se constriñe alli y los politicos no dicen la verdad sobre el verdadero potencial de constricción de las vaginas.

O sea que sobrar si que sobran cosas, no las mismas que pensó mi abuelo, sino un termino medio entre el derroche-trasiego de ambulancias, especialistas, pruebas complementarias e hiperconsumo de medicamentos ” con evidencia”, de esos que no hacen nada.

Que mi abuelo descanse en paz porque los politicos nos pondrán en nuestro sitio, no a través de la pedagogía sino del “ahi te pudras”, no hay que esperar que recorten por donde deben, nos recortarán alli donde más nos duele y el criterio seguirá siendo el político.

Aqui un conseller catalán dice lo que ningún politico nos dijo en muchos años.

13 comentarios en “Recortes y derroches

  1. Me contaba mi suegro , gallego él; que cierta vez en medio de un maizal habían encotrado a un tío suyo ,cuyos años se contaban de a 100, recostado sobre la tierra,al verlo lo levantaron y lo llevaron hasta el hospital donde le diagnosticaron un infarto. Al verse en la sala de cuidados intensivos le preguntó al médico la razón por la que lo tenían allí, el médico le explicó que había estado al borde de la muerte.; el tío echó una carcajada y le respondíó:
    “Esto me ha pasado muchas veces, solo me tiro un rato en el suelo y al rato se me pasa”

  2. El tema sólo se solucionará cuando al tramo que va de lo realmente urgente a lo no-urgente se le imponga un peaje (la otra solución es la toma de conciencia, pero creo que aún andamos a años luz de ello).
    Muy buena imagen de nuevo, maestro. Ese artilugio cura muchas más cosas que muchos genéricos, eso sí debería ser prescripción facultativa 😉

  3. ” industrias de la caridad ” Este parece ser uno de los negocios más solventes que han inventaddo en los últimos tiempos.

    Se crean infraestructuras públicas con el erario común, ganan todo lo que tienen que ganar con la adjudicación de las obras y luego ya está el segundo, paso el más perverso, se deja que vaya decayendo por una falta de mantenimiento correcto y como cabría esperar para que el servicio funcione correctamente ¿ qué hacer ? Pues, claro, lo más lógico, hay que venderlo y a precio de coste porque no sale rentable ¿rentable para quién? El negocio es la construcción, el mantenimiento y funcionamiento sólo produce gastos. ¿No sería más lógico hacer un estudio de cuáles son las necesidades reales de la población y mantener con un funcionamiento pleno y correcto lo que ya teníamos sin necesidad de abrir nuevas vías? Desde luego, esto sería lo más lógico, pero es que entonces se les acabaría el negocio y no producirían más manzanas envenenadas devoradas por la población para luego decir: ” ahí te pudras”.

    Aquí en Madrid de obras sabemos bastante, en los últimos 15 años, más o menos, llevamos haciendo un Master permanente en cómo se deben hacer las obras públicas.

  4. Puede que no seamos responsables de lo que somos, pero en todo caso, si lo somos de lo que queremos ser.

    Mientras sigamos jugando a esta “democracia representativa” (¿pero de quién?), como se supone que debemos hacerelo, los políticos seguirán prometiendo el oro y el moro para después, “los elegidos”, olvidarse del programa propuesto y cumplir las órdenes del consejo de administración de la constructora o banco que ha financiado su campaña de propaganda.

    Nuestra “democracia” reprime sus indignados, y coarta la libertad de representación de sus ciudadanos poniendo trabas, entre otros, al partido que propone escaños en blanco.

    Posiblemente nuestro sistema de salud sea mejorable, represente un imán para foráneos (que cobramos con su explotación y la de sus países), y esté mal utilizado por los nativos. Pero ciertamente todo esto es “el chocolate del loro” respecto al atractor de la absurda obra pública, casi sin retorno social, que el sistema fomenta en beneficio de la permanencia de la casta política gracias al dinero/deuda de todos.

    Mucho de esto ya pasaba con nuestros abuelos, pero entonces la palabra tenía más valor y el engaño no estaba tan globalizado.

  5. Estoy de acuerdo con lo que dices, sobre todo en lo referente a la “obra publica”, ahi está precisamente la ganancia de los politicos. Pero todo eso no debe ser un obstáculo para que nosotros los ciudadanos de a pie hagamos tambien “Examen de conciencia”. La corrupción a la que hemos llegado no se explica solo con la maldad de politicos y banqueros sino con la complicidad de amplias capas de la población y eso es precisamente lo que podemos cambiar: a nosotros mismos. Echarle la culpa a los demás no creo que nos lleve a parte alguna, salvo a la paranoidización de la población.

  6. Evidentemente, como dijo Víctor Hugo:
    “Entre el gobierno que lo hace mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa”

    También:

    “Una democracia será auténtica cuando los votantes puedan mentir con las mismas garantías que lo hacen los candidatos y los gobernantes”
    Revista Fusión

    “Democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística”
    Jorge Luis Borges.

    “Si votar cambiara algo, lo harían ilegal”
    Emma Goldman.

    “Es inútil para las ovejas pasar una resolución a favor del vegetarianismo mientras que los lobos mantienen una opinión diferente”
    William Inge.

    “Dadme el control del dinero y ya no me importará quien haga las leyes”
    Patriarca de la Banca Rothschild

    “Quien controla los alimentos, controla a la gente; quien controla la energía, controla los continentes; quien controla el dinero, controla el mundo”.
    Henry Kissinger ¡Premio Nobel de la Paz!

    De todos modos:

    “No deben perder la fe en la humanidad. La humanidad es un océano; si unas pocas gotas del océano son sucias, el océano no se ensucia”.
    Mahatma Gandhi

    “Si piensas que eres muy pequeño para generar un impacto, prueba irte a dormir con un mosquito en el cuarto.”
    Anita Roddick

    Todos tenemos nuestra parte de culpa, sobre todo por picarnos entre nosotros. Estamos bien adiestrados, preferimos la competencia a la colaboración.

  7. Hay dos formas de verlo:
    Una es la que propones: “estamos bien adiestrados, preferimos la competencia a la colaboración” donde se ve, que nosotros somos inocentes, unas victimas pasivas de la “sociedad” que es mala y nos hace malos. Otra forma de verlo es pensar que somos nosotros los elementos competitivos y por eso la sociedad que hemos construido es competitiva y no solidaria.
    Yo no se quien tiene razón en esa diatriba pero creo que la mayor capacidad de cambio se encuentra en la segunda hipótesis que al menos mete “dentro” la capacidad para el cambio, mientras que la otra (la primera) la pone afuera y es por tanto inmodificable.

  8. Como bien sabemos nada es blanco ni negro pues existen muchos colores y matices, aunque siempre acabe todo del color con que se mira.

    Me repito en que puede que no seamos responsables de lo que somos, pero en todo caso, si lo somos de lo que queremos ser.

    En el fondo estamos de acuerdo: Indistintamente de la diatriba de que estemos “bien educados” o seamos como seamos por naturaleza. Desde el momento en que tomamos conciencia de estar incómodos, somos los únicos responsables de pensar en cómo queremos estar, y actuar para dirigirnos y llegar a ello. Es una cuestión de actitud personal como bien experimentó el Dr. Viktor Emil Frankl en su vida.

    Creo que es evidente el papel del condicionamiento social en la construcción de las anteojeras de nuestros sistemas de creencias. Pero nada es inmodificable, siempre nos queda una porción de libre albedrio que podemos utilizar para cambiar lo que sea.

    Aunque concretamente en el caso de los políticos para los recortes y derroches no esté muy claro que pueda servir para algo.

  9. Se me olvidó decir que existe una tercera posibilidad: que la rivalidad de los individuos y de las sociedades hubieran evolucionado conjuntamente, dando lugar a personas de distintos perfiles de competitividad y de altruismo. Es lo mas probable y seguramente lo más cercano a la verdad, lo que no es óbice para intentar mejorar nuestra sociedad sabiendo -eso si- que no hay inocentes.

  10. Lo que sucede en México.
    Leo el post y los comentarios y aun así pienso que me sentiría más segura y protegida en España que en mi país. Por lo mismo me atrevo a utilizar este foro para compartir mi preocupación.

    Aquí, la seguridad social, muy cacareada en el último sexenio es prácticamente invisible, y lo poco que de ella se ve está matizado por la corrupción del sistema y la sociedad en general, que se traduce en falta de profesionales, medicamentos, enfermedades curables que se vuelven crónicas y finalmente, muertes evitables.

    La medicina privada es carísima y en los últimos años se ha convertido en una industria muy fructífera que abusa del sufrimiento y la enfermedad de quien puede pagar. Los seguros privados son necesarios, pero también tienen un costo muy alto y su cobertura es discutible.

    Una anécdota: Conozco a una mujer, casi octogenaria, pero en muy buenas condiciones de salud que también goza de un bienestar económico que podría permitirle vivir de manera muy cómoda a partir de sus propios recursos, heredados de padres prósperos. Pero esta señora es tacaña y abusiva. Desde muy joven su padre, dueño de una empresa, la inscribió como empleada suya con el fin de deducir impuestos, aclarando que la señora jamás trabajó en la fábrica, sólo su nombre figuraba en la nómina. A cambio fue necesario pagar por ella su adhesión al seguro social, el pago por esto era mínimo comparado con las ganancias del empresario. y le permitía a la mujer eso sí, utilizar desde muy joven, los servicios públicos, pudiendo pagar los privados y a sabiendas de que existe gente mucho más necesitada.

    La empresa finiquitó, el dueño murió, pero en la actualidddad, la señora sigue cobrando su pensión por jubilación. Y además continúa usando los servicios. Obviamente, con la edad, las visitas a los doctores y el uso de medicinas ha aumentado considerablemente. Sólo cuando no encuentra en la clínica popular lo que necesita, recurre a su médico particular. Mientras tanto, tiene la ventaja de poder llegar temprano al hospital en su coche particular (ella aun conduce un buen auto). De esta manera, consigue las medicinas antes de que éstas se acaben, o acapara las citas que podrían obtener personas que no tienen otras posibilidades y que tienen que esperar meses para una simple radiografía.

    Para los burócratas del seguro social, todos los pacientes son números, las personas que llegan primero alcanzan una ficha y son atendidas, los otros regresan a casa. Dicen también, que los medicamentos se reparten primeramente entre los funcionarios de las clínicas, lo que sobra se destina a los enfermos…

    Puedo alargar la historia, pero creo que no es necesario. A mi me duelen las enfermedades y muertes evitables, mientras otros alientan la corrupción y la ausencia absoluta de solidaridad.

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