Las cuatro formas de decir “no”


Todos aprendemos a decir “no” muy pronto ( a los dos años) y dicen los psicólogos que han investigado el asunto (Spitz 1959) en los infantes que cuando aprendemos a decir “no” suceden cosas muy importantes en nuestro psiquismo: comenzamos a separarnos de nuestra madre y a construir una identidad propia a través de un despliegue progresivo de habilidades que según Spitz son tres: la sonrisa, el “no” y “el reconocimiento en el espejo; se trata de hitos del psiquismo que cuando se presentan empujan al niño hacia adelante y organizan (por eso Spitz habla de organizadores) la vida psíquica futura, son como los ejes donde se enredan las habilidades emocionales, sociales y cognitivas de los niños.

Es curioso que sea a través de una negación -el no- que consigamos una autoafirmación.

Pero en realidad hay muchas formas de decir “no”. Y no solamente las que suelen decirse en Cadiz como asegura este bloguero.

1.- El primer no.- La negación rotunda, el plantarse en una posición contra algo, una negativa es un acto  de autoafirmación destinado a decir “no quiero esto”o “me opongo a esto”. Esta opción tiene muchas ventajas evolutivas sobre el “si” aquiescente y dócil, pues abre el panorama a nuevas las alternativas propuestas por los otros para intentar convencer y negociar una posible solución. Es por eso que el “no” de verdad tiene tantas ventajas sobre el “si”, protege, individualiza, condiciona y autoafirma y además de eso produce beneficios secundarios a quien lo proclama. Un “no” siempre da ventajas a quien lo declara, mientras que un “si” le ofrece la yugular al verdugo. Los niños aprenden muy pronto eso como forma de “salirse con la suya”. El “no” es yang y expansivo, seguro.

2.-El segundo no.- Hay otra negación, más femenina que no es un no rotundo sino abierto, es un “acaso”, un “quizás” o un “ya veremos”, un “no” yin acurrucado y vergonzante. Se trata de una estrategia de seducción que está relacionada con el mecanismo psicológico de la supresión. “Se que esto no me conviene a menos de que alguien me convenza de lo contrario”. Los hombres conocemos bien esa estrategia y algunos acosadores la utilizan como pretexto de su insistencia. Las mujeres que no han aprendido a decir “noes” rotundos suelen ser victimas de su propia inconsistencia.

3.- El tercer no.-Hay una negación que tiene que ver con el “no querer saber” aunque realmente se sabe. Es el padre que sabe que tiene hijos pero vive de espaldas a ellos, los hijos que saben que tienen padre pero les abandonan, etc. De ello hablé en este post sobre saber y no saber. Psicológicamente se le llama repudio, denegación o forclusión, hay algo que está ahi pero vivimos de espaldas a ello. se trata de un mecanismo que va más allá del rechazo y que por eso decimos que es inconsciente. En el repudio no solamente se evita o rechaza algo sino que se lo clausura o borra en su nivel simbólico: “yo se que tengo un hijo/a pero no me siento su padre”, algo asi sucede cuando el repudio se establece, lo que se borra es una significación simbólica. Usualmente porque rechazamos su significación, cuando una persona se enfada deja de hablarle al supuesto ofensor y practica con ella una especie de vudú, “es como si hubiera muerto para mi” suelen decir los rencorosos-repudiadores.

El repudio en realidad es un mecanismo mágico, pues en el fondo utiliza una estrategia animista: “si no te hablo estás muerto”. Es asi como algunas personas se relacionan con sus rencores.

4.- El cuarto no.– Es seguramente el “no” más moderno desde el punto de vista psicológico y se refiere a lo que Freud describió como negación que es seguramente un repudio evolucionado. La negación es una especie de represión de baja intensidad, lo negado no está oculto en el inconsciente sino semienterrado. Usualmente lo que negamos es aquello que entra en contradicción con nuestras expectativas o nuestra autoestima. Se trata de datos precintados que no queremos computar pues entran en conflicto con algo de nuestra personalidad que queremos preservar. Al contrario del repudio -con el que sin embargo se relaciona por continuidad-, la negación no afecta a la simbolización sino a la resonancia afectiva de lo negado. Lo que se niega no es algo que rechacemos en sí sino porque entra en confilcto con nuestro autoconcepto o con el principio del placer.

Nos interesa mucho abordar este mecanismo de defensa porque es muy común y probablemente se encuentra en el origen de muchos trastornos mentales cuando es el patrón habitual de intereracción. Imagínese que usted es un niño pequeño y descubre que algo es blanco, suponga que su progenitor le dice que es verde y que cada vez que usted dice que es blanco le administrara un Valium. Es un ejemplo extremo y seguramente esperpéntico pero sirve para entender como el adulto que practica la negación constantemente acaba perpretando un percepticidio, es decir socava la percepción normal del niño.

He observado en mi vida profesional muchas formas de negación en los parientes que tienen hijos afectos de alguna patologia mental y he llegado a ciertas conclusiones que quisiera compartir con ustedes. Pero antes de hablarles de un caso concreto (un caso de anorexia mental grave) antes me gustaria nombrar la forma más común de negación. Se trata de la abnegación, una forma de negación de las propias necesidades que se encuentra en la base de nuestra cultura al haber sido reforzada por multiples pulsiones desiderativas procedentes de la religión e incluso sociales. Las personas abnegadas -que no hay que confundir con las altruistas (aunque tienen un segmento de unión)- son aquellas personas que niegan sus necesidades y ponen en el centro de su atención las necesidades ajenas. De algun otro al que idealizan, sean los pobres, los cautivos, los enfermos, los necesitados, un amor cualquiera, los hijos, o una misión en la vida.

Ni que decir tiene que el abnegado está destinado a encontrarse con un egoísta, un desalmado, un Narciso o un necesitado en el mejor de los casos puesto que la abnegación representa el nivel más común, corriente y elemental de la negación, uno se niega a sí mismo lo que está dispuesto a concederles a otros en grado ampliado.Una pregunta interesante sería esta ¿Por qué negar-se las propias necesidades? No contestaré a esta pregunta ahora y aqui y dejaré al lector que lo piense por sí mismo.

Pero existen otras negaciones que tienen consecuencias para los demás y que funcionan de forma enloquecedora para quien tiene la mala suerte de estar bajo su influjo. Algunas negaciones de los padres tienen consecuencias patógenas para sus hijos, todo el mundo ha oido hablar de la negligencia parental, se trata casi siempre de negaciones de necesidades básicas de los hijos que se pasan por alto por parte de los padres poco dispuestos para la empatia o seriamente trastornados por enfermedades mentales.

Caso clinico.-

Muchacha de 22 años ingresada de forma voluntaria en una unidad hospitalaria de trastornos alimentarios con el diagnóstico de anorexia nerviosa y que más tarde se le permuta por un ingreso involuntario tutelado por el juez. En el momento de su ingreso presenta una inanición grave con un IMC de 13.2 y 32 kilos de peso, amenorrea de varios años de evolución. Cumple los criterios DSM para el diagnóstico de anorexia nerviosa, presenta asi mismo hiperactividad, rasgos de un intenso perfeccionismo, lanugo y osteoporosis, negación de enfermedad y miedo a alcanzar su peso normal por talla y edad. Presenta un nivel de competencia académica y excelencia muy alto, inteligencia superior. No presenta ningun signo de enfermedad mental añadida aunque el trastorno por el que se la ingresa puede considerarse crónico y tratado de forma discontinua por psicólogos en forma ambulatoria.

Padres divorciados, la hija vive sola en la ciudad donde realiza sus estudios. Padre e hija mantienen contactos ocasionales y convencionales. La madre presenta signos de personalidad obsesiva del mismo modo que la hija, el rasgo sobresaliente es el perfeccionismo.

Lo interesante de este caso es que -al igual como en otros muchos casos similares- la tardanza en recibir asistencia se relaciona con la negación de la madre de la enfermedad de la hija o en el enredo de su relación, una negación que se objetiva durante el ingreso de la hija y que hace necesaria la intervención judicial (ingreso involuntario) para que  pueda ser “persuadida” y otras veces “obligada” de que no existe mas remedio para su enfermedad sino la recuperación ponderal. Las maniobras de la hija y de la madre para sabotear el tratamiento han sido innumerables hasta que al fin y tras la intervención judicial, la madre es derrotada y desenmascarada en la negación de la enfermedad de su hija y la hija comienza a mejorar no sin un colapso (depresión) de la madre.

Algunos progenitores (madres o padres) no aceptan ciertos diagnósticos psiquiátricos por un prejuicio cognitivo cercano a la negación. Se trata de hiperpadres, de familias perfeccionistas que no toleran en sus miembros la mínima desviación. Viven el diagnóstico psiquiátrico como un estigma, como una lacra moral, algo asi como un borrón en el linaje familiar que les obliga a replantearse gran parte de sus valores y de sus actitudes en la educación y crianza de sus hijos.

Como puede observarse en este ejemplo la cuarta forma de decir no, (la negación) es en el fondo una forma de decir si a sí mismo, de aferrarse a los valores que se siguen sosteniendo a pesar de la caquexia de la hija, es una forma de preservar la autoestima que queda seriamente herida cuando la negación al fin es perforada.

Nota liminar.-

Todos los mándalas que aparecen en esta entrada son dibujos que la citada paciente realizó durante su ingreso. Vale la pena recordar que un mándala es un símbolo universal cuyo interés psicológico está relacionado con el circulo. Un círculo es una figura cerrada que representa la Unidad. La unidad que anhela la paciente señalada y que busca en forma de reunión edénica con la madre. Sus sintomas fisicos son una forma de regresión a este entorno edénico de fusión con la madre, la unica forma que ha encontrado de controlar sus experiencias mentales y al mismo tiempo de aliviarle su dolor siempre negado.

Es interesante señalar que desde el punto de vista psicoanalitico el circulo representa al Si-mismo y su tarea de individuación. Una emancipación que -en nuestra especie- siempre ha de realizarse contra la madre. Como puede observarse en los dibujos y aunque existe un círculo que contiene a su vez distintos segmentos circulares, un mándala se compone de un centro que puede considerarse como el semillero (formas y colores) que se van desplegando en sucesivos niveles obteniendo formas más definidas y colores alternativos que pasan a formar parte de la forma global. Un mándala es una metáfora del crecimiento y la maduración de dentro-afuera y es probablemente el anhelo de esta muchacha sometida a un percepticidio constante por parte de su madre y al repudio por parte de su padre.

Bibliografia.-

S. Freud: “La negación”, 1925 (aqui)

5 comentarios en “Las cuatro formas de decir “no”

  1. Felicidades por este post tan bonito que toca varios puntos cruciales del manejo de todo aquello que negamos de un modo u otro. El modo 4 es -a mi parecer- el más interesante, pero gracias enormes porque nos hace plantear que, además de ser el arma más o menos voluntaria (más o menos surgida del Yo consciente) para catapultar al Hades lo que no encaja con nuestras creencias o expectativas, puede ser, también, un arma que nos pusieron en nuestra mano de pequeños. Niños jugando con fuego y padres que defienden a ultranza el duelo en el que el hijo, frecuentemente, sale perdiendo.
    Salvo afortunadas excepciones, claro.
    Extraordinario.

  2. Ya en su momento, cuando lo publicó, me gustó mucho este post. Sobre todo me pareció muy interesante, la utilización del Mandala en la terapia con esta paciente diagnosticada de anorexia. No recuerdo si lo pregunté, pero me vuelve a surgir la cuestión de si es habitual introducir en estas terapias la realización de mandalas o respondía a una decisión. o gusto, de la propia paciente.
    Me queda la idea de que los símbolos pueden encerrar un gran potencial sanador del que ya quizá no somos conscientes.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s