El caso de Andrés Rabadán

Cuando el delirio aparece la psicosis es ya antigua.

G. Clérambault

Parece fuera de toda duda que Andrés Rabadán tuvo un episodio psicótico que a pesar de la confusión de etiquetas que siempre hay que esperar cuando un paciente es explorado por diversos especialistas, parece confirmado y asi fue contemplado en la sentencia que le condenó a 20 años de cárcel por el asesinato de su padre y de los cuales cumplió 15 años.

Vale la pena preguntarse cuantos años hubiera cumplido de no haber por medio un diagnóstico de esquizofrenia. Es más que obvio que Andrés ya estaria en la calle, lo que viene a demostrar que los diagnósticos psiquiátrico más que eximentes operan en la mentalidad jurídica como un agravante y que se traducirá de por vida en un estigma: en un estado de sospecha frente a la posibilidad de que el paciente vuelva a empeorar.

Lo menos importante es saber si se trata de una esquizofrenia, una psicosis aguda o cualquier otra variación semántica sobre el mismo tema. Lo importante es saber si estaba loco o no cuando cometió los delitos de los que se le acusa, sobre todo si estaba loco cuando asesinó a su padre.

El caso de Rabadán es desde luego atípico y complejo porque en el se dan cita varios elementos que propician una cierta confusión. A mi juicio estos elementos son los siguientes:

  • El buen contacto y la evidencia de normalidad en su rapport y en su discurso, evidenciable en todo momento en el documental. Desde luego confunde que un loco sea tan lúcido, aunque el Rabadán que aparece en el video no sea ya el mismo que aparece haciendo burla a las cámaras cuando fue detenido.
  • La cualidad aparentemente reactiva -y en cierta forma comprensible- de su desencadenamiento que aparentemente está relacionada con el suicidio de su madre.
  • La misma cualidad reactiva que aparece después de que la hermana le confesara precisamente el dia del homicidio que habia sido victima de abusos por parte de su padre.
  • La minuciosidad del destornillado de las vias de los trenes no parece casar bien con la idea de una desorganización psicótica durante el tiempo que medió entre el suicidio de la madre y del asesinato del padre. Parece en todo momento seguir un plan minuciosamente detallado más propio de un psicópata que de un psicótico.
  • Una alta inteligencia, el proceso mediático y la notoriedad de sus dibujos operan en contra de la presunción de no imputabilidad en el sentido de que muchos pueden pensar de que es todo un montaje y alimentar las dudas sobre su diagnóstico.

Pero para mi está claro que Rabadán tuvo un episodio psicótico (esquizofreniforme) y que en la actualidad se encuentra totalmente curado.

Y lo creo por lo siguiente:

1.- El desencadenamiento de su psicosis está relacionado con el hallazgo de su madre ahorcada en la lámpara del comedor de su domicilio. Pero no es sólo el impacto de este lúgubre hallazgo sino el mensaje que se encuentra en esa imagen. ¿Por qué se suicida la madre? ¿Contra quien se suicidó?. Está claro que tanto Andrés como el resto de su familia sabían contra quién se habia suicidado la madre y por qué. De hecho nunca volvieron a hablar del tema. Pero Andrés sabía por qué lo habia hecho y seguramente supuso que se debia a los malos tratos del padre.

2.- Dicho desencadenamiento fue como siempre sucede en la esquizofrenia insidioso. La desorganización psicótica no suele acontecer de un dia para otro sino que se va fraguando con el tiempo a medida que van apareciendo los llamados fenómenos elementales descritos por Clérambault. Estos fenómenos elementales (o sindrome de pasividad o tambien conocido como automatismo mental) son fenómenos que son en realidad experiencias inefables, presididas por el sin sentido, que nos aluden especialmente y que señalan hacia algun tipo de enigma que  nos es imposible desvelar. Es usual que los pacientes digan que se trata de “ruido”, tal y como Rabadán asegura, “como una radio que dentro de mi cabeza adquiriera todo el volumen y de pronto de apagara”. Nótese que los fenómenos elementales no son aun alucinaciones auditivas pues las preceden en años, en el sentido de que las alucinaciones son las formas en que el paciente trata de dar sentido a sus experiencias elementales. El ruido ha de llenarse y se llena con voces (que Rabadán asegura no haber oido).

3.- Además existe una atmósfera de persecución y de perjuicio (un delirio persecutorio sin elaborar) durante el tiempo en que anduvo incubando su psicosis y que descrbe en clave de un humor delirante, algo que explica el apragmatismo de su conducta con respecto a los trenes, algo absolutamente apragmático y bizarro, una conducta inexplicable e incomprensible en el sentido de Jaspers. ¿Qué pretendía conseguir Rabadán al hacer descarrilar esos trenes?¿Qué ganaba con ello? ¿Quizá demostrar sus habilidades y su minuciosidad?. No parece tratarse de una conducta psicopática que siempre busca el beneficio. Es en este contexto de desorganización cuando ataca a su padre y le asesina, aunque precisamente muy poco después de que su hermana le hiciera la confesión del secreto familiar que parece estuvo en relación directa con el crimen. Sin embargo el ataque contra el padre es el sintoma nuclear de su psicosis pues es frecuente que en fase de trema existan “pasos al acto” inexplicables como un suicidio impulsivo.

4.- Cuando es detenido presenta una condcucta pueril y hace burlas a las cámaras (conducta bizarra), es entonces examinado por los especialistas que le diagnostican un brote psicótico. Parece pues probado que Rabadán tuvo un brote psicótico auqnue nunca traspasó la fase de trema, de hecho no existen en este caso -por lo que sabemos-fenomenos apofánicos claros en el sentido de Konrad.

5.- Lo que vuelve a ser atípica es la evolución de su “esquizofrenia”. Aunque parece pasarse por alto que estuvo 2 años en tratamiento con antipsicoticos hasta que su psiquiatra en virtud de la mejoria observada decidió retirarselos. Pero la atipicidad de esta evolución pasa por alto tres cuestiones trascendentales:

a.- La tercera parte de las esquizofrenias (primer brote) remiten completamente y no vuelven a recidivar. Por otra parte está por explorar e investigar cuantas esquizofrenias no llegan a traspasar la fase de trema y no alcanzan de lleno la fase apofánica.

b.-El castigo y la reclusión pueden tener un efecto terapéutico en la elaboración de la responsabilidad psicológica, tal y como conté en el caso Aimée. (la tesis doctoral de Jacques Lacan).

c.- El papel rehabilitador, catártico o terapéutico de su inteligencia plástica ha sido sin duda un garante de su buena evolución. El arte es una buena forma de expresar aquello que no puede decirse con palabras y que por tanto puede compartir con la psicosis un efecto apofánico. En la evolución de sus dibujos puede certificarse su curación.

En la actualidad Rabadán vive con su hermana y está siendo observado por demasiados ojos para pensar que un nuevo brote pudiera pasar desapercibido, pero no veo probable siquiera que recaiga. Y esta hermana es precisamente la cuarta variable que asegura en Rabadán una buena evolución, una persona valiente, insustituible y  competente a pesar de sus antecedentes de niña abusada.

2 comentarios en “El caso de Andrés Rabadán

  1. Me gusta y es muy coincidente con mi pensamiento.. Queda abierto el enigma de los trenes. ¿Puede ser que en su desorden el sujeto fuera buscando un castigo por el “pecado” que iba a cometer contra el padre?
    o visto de otra manera, ¿una manera de advertir al mundo exterior que algo terrible estaba a punto de suceder y que debía ser detenido?
    Persiste hasta tres veces en lo mismo, como si tratara de “advertir algo”. En el juicio transmite la idea de que no tiene intención de matar, que ha fallado en los cálculos de la trayectoria de la tangente, etc… es posible que no mienta, y que realmente de haber tenido aun más habilidad se hubiera contentado con un simple descarrilamiento de los trenes, sin victimas. Es como si tratara de señalar la zona donde se iba a provocar el luctuoso acontecimiento de su padre.

  2. Ya que pides la opinión en tu anterior post sobre el caso de Andrés Rabadán yo creo que nunca estuvo loco, sí intoxicado de odio y de rencor que le lleva a buscar una venganza para poder canalizar su odio y poder restaurar una injusticia, y él debe saber cuál, por eso el ataque a los trenes, tal y como dice en el documental cuando ve el tren pasar el piensa: ” os vais a enterar ” y el asesinato de su padre se entiende creo dentro de la misma vorágine de venganza en la que encuentra sumido y fue el único momento donde no controló.

    Porque Rabadán es una persona inteligente y con un ego muy fuerte, controla siempre la situación. En el documental hay algo muy sorprendente que no comenté en el anterior post y es el cambio que realiza de registro idiomático: Pasa del español al catalán en un momento preciso y sólo en ese y no creo que sea casual, lo tenía meditado… Con ese cambio de registro dibuja una línea separatoria clara entre su pasado como charnego- adjetivo encantador que la sociedad catalana asignó a los inmigrantes de otras zonas de España, propio de sociedades tribales apegadas al terruño, igual que el término “payo” con el significado de ” tonto ” en el habla romaní- y su presente rehabilitado dentro de la sociedad catalana..Al hablar de la relación con su mujer utiliza el catalán,sólo a partir de que ella aparezca en el discurso, con ella deja de ser charnego para convertirse en catalán al emparentarse con Carmen Mont, pero hasta en el mismo momento de ponese los anillos sigue dominando y controlando la situación…

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