Dudas y deudas

En el mundo de los intercambios personales lo peor que le puede pasar a uno es que le deban algo  tanto como al contrario, estar en deuda. Es posible afirmar que en la actualidad casi todos los españoles somos deudores de algo, quien no tiene una hipoteca por pagar tiene una deuda por cobrar. La mayor parte de los proveedores no cobran y ya ni la administración publica -siempre tardona en pagar pero segura- declara que no puede satisfacer sus deudas..Los inquilinos no pagan sus alquileres y es seguro de que usted tiene algun ejemplo de deudas que ni han sido satisfechas y lo peor: que usted ya ha perdido la esperanza de que le paguen.

Pues eso mismo le sucede al Estado, a casi todos.

¿Pero si los Estados deben dinero a quién se lo deben? Pues a aquellos que no son Estado y se dedican a prestar dinero, le llamaremos Capital o Mercados para entendernos.

Lo peor que le puede pasar a un Estado es deberle dinero a esos señores y es lo peor que puede suceder por una razón:

Porque esos señores pueden imponernos sus politicas.

Nosotros los particulares a quienes nos deben dinero podemos hacer bien poco para conseguir que nos paguen, en el peor de los casos podemos acudir a los tribunales pero aun asi, es poco probable que el acreedor salde su deuda. Pero el Capital tiene otros resortes para conseguir que los Estados le paguen. Una cosa que puede hacer es tutelar la forma en que los Estados pueden devolverle la deuda, imponer sus condiciones y sus plazos y otra alternativa que tienen es directamente comprar el Estado.

Y es eso lo que están haciendo.

Naturalmente al Capital no le interesan los funcionarios, ni los ejércitos, ni las clases pasivas, o los niños o los dependientes, ni las cámaras de diputados, ni los edificios lo que le interesa es el beneficio. Todo lo que pueda procurar beneficio, como las carreteras, loa aeropuertos, los sistemas de comunicación, los ferrocarriles, los Hospitales (algunos de ellos), la I+D, las playas, etc. Hay muchas cosas que los Estados pueden vender para congraciarse con el Capital antes de deshacerse del oro del banco de España.

El problema que tienen los gobiernos es que no pueden decirle la verdad a los ciudadanos después de haberselo consentido casi todo durante décadas en que creíamos que el café iba a durar eternamente (lease crédito barato y baja fiscalidad). El problema es que el crédito se terminó precisamente porque ya no hay nada que prestar, nos hemos quedado sin dinero. Y como no pueden decirles la verdad pues se dedican a racanear la calderilla suficiente para ir ganando tiempo. El problema de los politicos es que se presentan a las elecciones y la ventaja del Capital es que carece de rostro y nunca se somete al escrutinio del pueblo pues en realidad el Capital no tiene pueblo. Los Estados -a través de sus gobiernos- no nos dijeron nunca que ellos en realidad nunca mandaron y que ese poder en realidad lo tienen 10 empresas en España. Esos son los que mandan, ya saben, todas cotizan en el IBEX.

Y mandan porque en realidad el Estado les debe dinero, ya saben ese extraño bucle y es por eso que ellas hacen lo que quieren y lo que quieren es exprimir al ciudadano todo lo que puedan. Son asi ellas.

La cosa funcionó bien hasta hace poco tiempo: la connivencia entre Estado (a través de los politicos) y el Capital fue un matrimonio de conveniencia que se saldaba con retiros y prebendas astronómicas para aquellos que otrora fueron miembros del Estado y terminaron sus dias en poltronas cómodas. Asi se podian simultanear los intereses de los mercados con los intereses del Estado. Lo nuevo a estas horas es que ese estado de “luna de miel” parece haberse roto con la deuda.

Y aparece en toda su acritud la vieja guerra entre Estados y Capitales que tienen como es lógico intereses contrapuestos: el dinero beneficio y el Estado el bienestar de sus ciudadanos.

El problema es que en el momento actual las relaciones entre los ciudadanos y sus gobernantes aparecen en su peor estado de forma, pues aquellos perciben que sus gobernantes son cómplices del Capital a través de las noticias de corrupción y diversas molicies. Los ciudadanos ya no creen en sus gobernantes precisamente ahora que el Estado mayormente precisaría un fortalecimiento de cara a resistir las presiones del Capital. Seguramente el gobierno actual ha cometido muchos errores pero hay que señalar como uno de sus mayores aciertos el resistir a las presiones del mercado para que aumente su presión sobre los ciudadanos.

Recientemente el BCE ha comprado deuda española, lo que significa que los Estados están presentando batalla al Capital. Este es el camino, centralizar la compra de bonos a nivel europeo y proponer una autoridad monetaria única. Es hora de que Europa deje de ser un mercado y se convierta de una vez en una institución politica.

Soy de los que piensan que los Estados democraticos harán lo que tengan que hacer para mantener las prestaciones sociales que comprometieron con sus ciudadanos, se harán necesarios nuevos contratos sociales para sustituir a las viejas relaciones paternalistas del siglo pasado.

La consigna para los próximos meses es fortalecer al Estado. El contrato social tendrá que esperar.

4 comentarios en “Dudas y deudas

  1. Mi admirado Francisco Traver, estoy de acuerdo con todo lo que dice hasta el penúltimo párrafo. Yo no creo en que el Estado hará todo lo que tenga que hacer para recuperar lo que un día fue. Creo que, definitivamente, los Estados se han vendido al Capital y ya no hay vuelta atrás posible, porque el Capital no quiere, ni le interesa, seguramente porque ya piensa en un nuevo tipo de Estado, quizás Supraestado, eso ya se verá, para su interés. Por lo tanto, disiento de su consigna final, necesitamos ya un nuevo contrato social tanto como necesitamos ya un Estado de nuevo cuño donde las reglas del juego, llámense Constitución y Democracia, estén claras para todos -no como ahora- y, sobre todo,hallan sido consensuadas por todos nosotros.
    Y como quiera que no deseo tener una deuda con usted por el beneficio que obtengo leyendo su blog le doy mis más sinceras gracias por ello y le renuevo mi admiración. También leo su otro blog. De nuevo muchas gracias por todo.
    José Luis Jiménez

  2. Jose Luis, hace unos dias estaba yo pensando en esto de las opiniones y planteaba que en realidad las opiniones son solo eso y debe ser por ello que cada uno de nosotros tiene una bien distinta con respecto a todo, incluso de aquello que desconce como yo que opino sin saber nada de economia. Resulta que las opiniones no son refutables y cuando lo son ya hemos cambiado de panorama y la opinión antigua ya no vale y hay que promulgar otra. Sucede porque la opinión (doxa) es inseparable de la persecución (doxios) lo cual nos lleva a una dualidad, por una parte interpretamos la realidad para poder conocer la verdad y por otra parte esa verdad puede convertirse en persecutoria para nosotros.
    Lo cierto es que opinemos lo que opinemos sucederá lo que tenga que suceder -esa es la buena actitud desde el punto de vista mental- dejar fluir el sentido y no congelarlo en una interpretación coagulada que no es más que la detención del sentido de las cosas cuando no una ideologia paranoica (persecutoria) y lo que yo creo que sucederá es que los Estados democraticos aunque envejecidos y corrruptos harán algo pues les va la vida en ello. Yo creo que lo harán y creo además que ya lo están haciendo.
    Con respecto al nuevo contrato social estoy de acuerdo en que debe ser elaborado de nuevo mirando mejor a lo que la sociedad moderna demanda pero tambien creo (pienso u opino) que abrir demasiados frentes en este momento puede ser peligroso para todos. ¿Pues de qué serviria un nuevo contrato social sin nada que repartir?

  3. Pienso, igual que tú, que el Estado debe de ser fuerte para poder hacer frente a todos los vaivenes del mercado y que es absolutamente impresentable que la estabilidad de todo un pueblo representado en su concepto de Estado se vea en peligro saliendo a la venta en la Bolsa a merced de cualquier postor, eso es simplemente bochornoso, y parece haberse dado cuenta de ello la Comunidad Europea poniendo ciertas trabas en la compra – venta de determinadas valores propicios de caer en manos de especuladores.

    Pero también creo, Paco, que el Estado debe saber que hay determinados derechos sociales que tampoco se venden y que si durante años han hecho de “su capa un sayo” no sabiendo prever correctamente que las burbujas económicas podían explotar, y tirando cada uno para lo suyo, es justo que el pueblo pida también explicaciones de tal proceder.

    Nota: Cuando digo Estado me refiero a todos los partidos políticos que nos representan en el parlamento.

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