La violencia líquida

Tomo prestado el concepto de liquidez de Zigmunt Bauman (aqui  hay un post sobre la modernidad liquida) para referirme a esas explosiones de violencia que recientemente han padecido los vecinos de Lloret de Mar y en mayor medida los británicos. Una explosión de violencia anómica, impredecible y brutal que se ha resuelto con la perplejidad de la opinión publica que se ha hecho estas preguntas a veces hasta llegar al esperpento de entrevistar a los encapuchados imberbes ¿Por qué lo han hecho? ¿Qué quieren?

Sin saber que los pretextos para justificar una conducta nada tienen que ver con las razones que impulsan a realizar esa misma conducta. Una vez hecho algo todos seriamos capaces de encontrar alguna justificación para eludir la responsabilidad de la misma. Y son precisamente estas pseudorazones las que nos impiden encontrar las verdaderas razones que nos impulsan a cometer actos que sabemos sancionables.

En Inglaterra las cosas comenzaron cuando la policia asesinó al parecer a un ciudadano negro por razones poco claras, se siguió una algarada, un motin que al principio fue considerado como una revuelta antiracista, la mecha se extendió poco a poco y merced a la conectividad de la redes sociales prendió con citas hacia otros ámbitos y otras ciudades. Pero el obejtivo nunca fue explicitado -pues carecia de liderazgos y era ciertamente espontáneo- del todo y todo terminó en citas para saquear tiendas y grandes almacenes. La turba anónima se les unió y puso contra las cuerdas al gobierno que  sacó a la policia a la calle y amenazó con hacer lo mismo con el ejército, implantar el toque de queda y otras medidas policiales y juridicas.

Poco a poco fuimos sabiendo la verdad: en realidad no se trataba de una asonada antiracista (aunque esa fuera la mecha que prendió el prinicipio) sino un levantamiento anómico de la masa, donde cada cual ejercia el vandalismo según sus intereses. Supimos del perfil del saqueador, no eran pobres en su mayoria sino en gran parte jóvenes universitarios, algunos de ellos  burgueses en cuyo hogar nada faltaba. Una persona detenida confesó haber robado un microondas (que no necesitaba para nada) aunque según su propia declaración “fue el dia mas feliz de mi vida”. Yo la creo.

Una buena forma de saber qué referencias tiene cada cual para explicar estos fenómenos sociales es atender a sus interpretaciones. La mayor parte de los marxistas creen que estas cosas pasan por culpa de las desigualdades y es verdad que a veces sucede así sobre todo en el pasado cuando la gente luchaba por conseguir más libertad  mejores condiciones de vida. Es el argumento favorito de aquellos que no han aprendido nada nuevo desde que mal leyeron a Marx. Pero lo cierto es que las sociedades avanzadas han cambiado mucho desde que Marx escribiera “El Capital” y apelar al libro gordo de Petete ya no sirve de explicación para los fenómenos complejos que los ciudadanos del siglo XXI tenemos que afrontar críticamente.

No se trató de una rebelión politica, ni económica, ni racial, ni de unos sujetos sometidos o  dominados pos tiranos medievales, no se trató de conseguir más libertades, sino de una pelea por conseguir bienes de consumo (televisores de plasma o móviles) y de hacer daño por el gusto de meterse en una gran tienda y hacerla añicos comenzando por los cristales. ¿Qué explicacioó tiene este fenómeno?

Lo primero que tenemos que entender es que la violencia proporciona un enorme placer a quien la ejerce. Si nos empeñamos en pretender blanquearla continuamente sometiéndola a un escrutinio psiquiátrico o psicológico convencionales fracasaremos. La violencia es divertida, y asegura una especie de éxtasis (un orgasmo mental) inividual mientras se ejerce. En mi opinión es precisamente este argumento el que la sociedad, los bienpesantes no queremos ver, lo que negamos. Es por eso que los ingenuos periodistas preguntan a a los encapuchados ¿por qué lo hicisteis?. Pues ¿por qué va a ser? por que habia la oportunidad y la aprovecharon.

La verdad es que la desigualdad no tiene nada que ver en estas asonadas de Agosto sino el vacío.

La gente es violenta cuando puede porque el placer que extraen de la violencia es probablemente uno de los pocos placeres a los que pueden acceder gratis. Y sucede por una cuestión:

La violencia, la codicia o el rencor no llevan sistemas de frenado incoporados de serie, son en este sentido asintóticos, es decir tienden al infinito, por la izquierda (acceso al placer) o por la derecha (final del placer), solo se detienen mediante controles externos o internos. Al control externo le llamamos policia o castigo y al control interno le llamaos ética. moral o civismo, la mayor parte de nosotros no somos vándalos porque tenemos incoporados estos sistemas de frenada de serie, a través de la educación, la instrucción y la mimetización de modelos, es por eso que la mayoria de las personas no somos vándalos aunque también disfrutaríamos de romper mobiliario urbano o de quemar contenedores. Lo que demuestran estos fenómenos es que los sujetos individuales no son mas violentos que usted o yo sino que tienen averiados sus sistemas de frenada, o dicho de otra forma: carecen de controles de inhibición internos frente a su propia codicia, violencia o rencor. Y es por eso que dependen de la policia o del castigo para autoregularse y es por eso que en estos casos resulta ejemplarizante el castigo. Es curioso lo pronto que la policia terminó con esta asonada juvenil a diferencia de lo que sucede cuando existen reivindicaciones politicas o económicas inscritas en liderazgos mas o menos claros. Ahi las soluciones policiales ya no suelen ser tan eficaces como sucede con el movimiento 15-M en nuestro pais.

El movimiento 15-M tiene más probabilidades de ser infiltrado por violentos que de ser disuelto por la policia “per se” pues persigue un fin, existe un plan, existe una teoria -aun embrionaria- que lo sostiene, asi como un malestar indefinido que lo prolonga.

Cameron no anduvo muy errado cuando apeló a la inexistencia de valores educacionales y a la escasa responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos. Pero lo que Cameron no dijo es que él mismo forma parte de esa sociedad y que alguna responsabilidad como gobernante tendrá en ese estado de valores líquidos en que la sociedad parece naufragar.

Los politicos no deberian sorprenderse de estas cosas, al fin y al cabo vienen siendo denunciadas por muchos intelectuales, como Baudrillard, Bauman o Lipovetsky y otros cientos a lo largo de los ultimos 25 años. Todos han hablado de ese fenómeno de intenso vacio en que parecen corromperse no solo los jóvenes sino tambien las clases mas adineradas, pues hay que recordar que la codicia carece de frenada, tanto para unos como para otros.

El problema es que nos hemos quedado solos frente al mercado que estimula los más bajos de nuestros instintos depredadores, solo aquellos que hemos logrado construir una fuerte identidad personal somos capaces de discriminar los engaños, las falsedades y y desmontar el mantra del consumo por el consumo. No es que no tengan futuro, es que viven en el presente y lo rellenan como hacemos todos: a través de estimulos placenteros escasamente elaborados. Son como niños, como esos que en mi escalera defecan en el ascensor.

Más que una responsabilidad directa de los padres sobre la educación de los hijos -que tambien debemos contemplar en la explicación de estos hechos-, creo que es mas conveniente hacerlo desde la psicologia de las masas en tanto en cuanto determinan el anonimato y la irresponsabilidad de los actos que se perpetran durante estas explosiones de violencia. Pero junto a ellos hay que llamar la atención sobre como el Poder modela la mente, el deseo de nuestros ciudadanos empezando por los jóvenes, los más vulnerables a cualquier influencia.

Este modelado que induce el poder ya no se sustenta en las viejas reclamaciones de Libertad, o Igualdad que fueron las ideas fuerza que movieron a los revolucionarios del XIX y el XX sino que van dirigidas a rellenar ese hueco, ese vacío mental y experiencial a través de las drogas del consumo, el lujo y el lucro individual. Todo parece sugerir que los vándalos han terminado por interiorizar la idea del “sálvese quien pueda” pero hágalo a través de la consecución de objetos venerados, no importa si ya se poseen, lo importante es su destrucción o acaparamiento en señal de la ambivalencia que tal interiorización despierta en la mente individual. Una relación de amor y odio que procede del hecho de que en el fondo todos sabemos que estos objetos no pueden rellenar ese vacío más que unos pocos minutos hasta que comenzamos a desear otra cosa, pues el deseo es tambien asintótico y debe estar provisto de frenos propios para no estrellarse.

¿La solución? No tenemos más remedio que cambiar la sociedad lo que es lo mismo que decir el contrato social, sabiendo que la sociedad perfecta no existe, pero es necesario realizar un esfuerzo para cambiar algunas cosas, muchas según se mire. Devolver a los individuos su responsabilidad seria una forma de desalienar a algunas personas “que no saben por qué lo hacen o no lo recuerdan”, manteniendo alerta los sistemas de detección de amenazas reales y sobre todo evitando el catastrofismo. El mundo que tenemos hoy es mejor que el que tuvimos en la Edad Media, de eso no cabe ninguna duda y es seguro que sabremos cambiar lo que debamos cambiar para mejorar nuestra convivencia.

Pero tambien se equivocan los que en esta noticia -tratando de arrimar el ascua a su sardina-vuelven a esgrimir la idea-mantra de la modernidad de que “necesitamos más educación, más trabajo y menos recortes”. El problema es redefinir qué educación, qué trabajo, qué policia, qué sistema de asistencia social, qué leyes, qué limites le ponemos a la libertad individual, recordemos que la violencia inglesa no es una violencia por la libertad sino por exceso de la misma, son muchos los que han muerto por la libertad pero ahora que la tenemos ¿por qué morir?

Esta es la pregunta que hay que responder y la que da cohesión a una sociedad, es asi como deja de ser liquida y se solidifica.

Pues es inutil tratar de liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

3 comentarios en “La violencia líquida

  1. Las prisas son un tema que aparece en estos casos como si de una solución se tratáse. Se requierió en mi cso de mucho esfuerzo y tiempo que en mi mente aparecieran señas de buen gusto en como relacionarse con uno mismo y con las demas personas para darme cuenta de que soy yo el que pone sus marcas en mi relacion con los demás, es decir respeto por la otra persona, aún a sabiendas de que me puedo aprovechar o de poder abusar. Tambien no sentirse agredido por darse uno cuenta de que hay personas mas fuertes que yo aunque uno pueda utilizar estratégias de ataque de las que uno acaba arrepintiendose. En mi caso el descubrir aspectos mayores de belleza en el comportamiento me ham aydado mucho a encontrar afecto por las personas. Pero siempre me encuentro con que sólo me vale a mi, cada uno debe caminar, incluso con los hijos te das cuenta del dificil trabajo de educar. Un maestro zen puede educar porque los discipulos se ponen dispuestos a aprender, igual que en la universidad el que va es porque quiere ponerse a disposicion, pero si nó la persona debe pasar por un proceso en el que va cediendo a la posible bondad o sentido común que supuestamente habita en cada persona. Paciencia, determinación y mucho trabajo en mantenerse en la via. Es solo una posible opinión.

  2. “Pues es inutil tratar de liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos”

    Es cierto que el hombre necesita leyes, normas que le orienten y marquen cuáles son los límites morales necesarios para que se produzca la convivencia en sociedad. Igual que el cuerpo necesita de marcadores que indiquen cuáles son los niveles óptimos para que el cerebro pueda regularlos y así encontrar el bienestar, la mente necesita de reguladores externos que orienten la convivencia entre individuos. Considero que la cultura forma parte esencial de la constitución de la mente y que está intimamente relacionacionado con la consciencia- lo que tú llamas en el post ” el poder modela la mente”

    La contradicción se encuentra en que viviendo en sociedades cada vez más reguladas por la normas donde el estado de una manera abusiva interviene regulando cada vez más- llegando a meterse de lleno en la vida íntima y personal-
    y traspasando así el límite de lo social se produzcan situaciones de anomia, como explosiones del individuo que tras ser encauzado como si de un río se tratara de vez en cuando provoca inundaciones. Por un lado se incita al consumo masivo no controlando en este aspecto la conducta y por otra las cámaras de vigilancia proliferan cada vez más en la calle como las margaritas en el campo, en ramilletes.

    Me parece que es fundamental y urgente algo que mencionas en el post ” devolver al individuo su responsabilidad sería una forma de desalienar a algunas personas ”
    Dentro de poco los padres podrán poner un chip a sus hijos, como si fuera un GPS para poder saber dónde se encuentran, qué hacen y qué no hacen y a su vez el estado lo implantará al resto de los individuos para saber si hemos ido a la hora conveniente al servicio, si usted fuma en casa, cuál es la tasa de proteínas, vitaminas, minerales que consume cada día y si dice palabras soeces cuando ve los partidos de fútbol, pero, eso sí, consumiendo la cantidad adecuada y estipulada para que no decaiga el mercado de helados y crema de cacahuete… La sociedad líquida ideal, líquida como una gran diarrea.

  3. Es cierto que el Estado cada vez más interviene en nuestras vidas privadas, me lo vas a decir a mi que no puedo fumar mas que en mi casa o en la calle. Es cierto pero solo en parte: hay a cambio de eso la sensación que ha intervenido demasiado en ciertos ámbitos y ha sido excesivamente complaciente en otros. Tomo prestadas las palabras de Cameron:
    “niños sin padres, escuelas sin disciplina, crimen sin castigo, recompensa sin esfuerzo” Es obvio que los estados modernos se han caido por el otro costado del dificil equilibrio de un contrato social que seguramente habrá que revisar.

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