Hiperaprendizajes

Ayer cayó en mis manos este articulo que lleva el oneroso titulo de “Científicos inducen esquizofrenia a una computadora”, naturalmente el titulo me pareció exagerado de manera que decidí investigar sobre lo que habia detrás de este señuelo y lo que me encontré fue una investigación de un tal Risto Miikkulainen,  de la universidad de Texas que habian creado una red neural  llamada Discern para simular un modelo de engendro esquizofrénico que deberia serlo a partir de la hipótesis de los investigadores.

Recordé ayer la antigua profecía que uno de mis maestros me hizo hace un montón de años: “será un ingeniero o un informático el que encontrará el remedio de las enfermedades mentales” y me dirigí raudo a buscar más información que desgraciadamente no encontré. Pero recordé tambien “2001 una odisea del espacio” y el primer ordenador con alma (Hal) del que tuve noticia al menos desde la ficción. Era entrañable aquel antropoceloso Hal que al final es vencido por un destornillador.

La idea sobre la que se funda esta esquizofrenia cibernética es una hipótesis que es desde luego a tener en cuenta: la esquizofrenia sería -según los investigadores cibernéticos-  una enfermedad causada por la incapacidad del cerebro de borrar o ignorar la información irrelevante. Un proceso al que llamaron “hiperaprendizaje” y que se saldaría con la imposibilidad de seleccionar cuales de los miles de estimulos que procesa nuestro cerebro es relevante o irrelevante. En definitiva se trataria de una especie de indiscrimación a la hora de procesar el ruido de las señales.

Estas personas tenderian a recurrir a la elaboración de conexiones artificiales o descontextualizadas para dar coherencia y continuidad a su experiencia mental y en teoria semejante red neural sería esquizofrénica.

De modo que le dieron a Discern la programación consiguiente para que tuviera estas prestaciones: aprenderlo todo sin filtrar, sin ignorar, sin borrar y sin contextualizar. Un exceso de información que los investigadores asimilaron con los excesos de dopamina en las sinapsis de los cerebros biológicos y que por tanto permitía suponer que Discern habia sido expuesta a una excesiva dosis, simulada, de dopamina “virtual” al incrementar el rango de aprendizaje de la computadora, de algún modo orillándola a no poder desechar nada de la información procesada.

La predicción que hicieron los investigadores es que un cerebro artificial diseñado de ese modo se romperia y dicen que asi fué.

Pero los cerebros no se rompen sino que enloquecen, esa es mi primera conclusión diferencial entre esquizofrenia biológica y esquizofrenia cibernética.

Mi opinión personal es que este tipo de experiencias son muy sugestivas y deben seguir haciéndose aunque son necesarias ciertas sofisticaciones para hacerlas más parecidas a lo que sucede en la realidad biológica del cerebro. Por ejemplo el experimento de Miikkulainen, solo aporta un modelo simulado de algo que ya sabemos: que la sobreestimulación dopaminérgica en los cerebros es responable d elas psicosis pero no exclusiva de la esquizofrenia y que en cualquier caso dicha sobreestimulación es una compensación de déficits que no son dopaminérgicos sino que seguramente están en otro lugar de la red. Discern podria ser tambien una adicta a la cocaina o a las anfetaminas, drogas que también estimulan la producción de dopamina pero que no provocan esquizofrenias.

Hacer equivaler un exceso de información a la hiperproducción de dopamina me parece en todo caso algo arbitrario. La dopamina y el sistema dopaminérgico están relacionados con la busqueda de placer, la exploración del medio ambiente, el refuerzo, el movimiento, la cognición y la socialización: sus funciones son pues muy diversas y parece intervenir de forma importante en la motivación, la creatividad y la saliencia.

La saliencia es un constructo muy interesante porque supone esclarecer la toma de decisiones respecto a aquello que para cualquiera de nosotros es subjetivamente placentero. Asi la saliencia es la perceptibilidad subjetiva de los estímulos potencialmente importantes, tales como las fuentes de recompensa o de peligro. Esta hipótesis sostiene que la dopamina ayuda a la toma de decisiones al influir en la prioridad, o el nivel de deseo de estos estímulos a la persona en cuestión.

Es por ello que cada uno de nosotros entiende de una forma bien distinta el placer y la forma de conseguirlo, unos  a través de drogas, otros del deporte, otros del sexo o de la comida etc. Cada persona tiene su saliencia que es una forma de llamar “al gusto” de cada cual sobre el que no hay nada escrito.

Sin embargo la hipótesis de no es nada nueva pues desde la psiquiatria clinica un tal Stangellini ya propuso que la esquizofrenia podria ser tal y como conté en este post un fallo en la mismidad.

De modo que os contaré en qué consiste esto de la mismidad con un ejemplo bien cartesiano.

Recordad esta frase de René Descartes “Pienso luego existo”,¿En qué medida te identificas con ella? ¿Sabes que existes precisamente porque piensas?

Lo cierto es que la existencia es una experiencia primaria, directa y que no precisa grandes desembolsos en pensamientos, todos sabemos que somos un cuerpo, que tenemos un cuerpo y que existimos con independencia de si estamos pensando o tenemos la mente en blanco. La vivencia de estar vivo es algo presciente, algo que nos viene de serie y que antecede a la conciencia pero que es condición de ella.

Ahora imagínate que por algun defecto en la conectividad de tu cerebro los enlaces entre tu cuerpo y tu cerebro no existen o se han debilitado o se han fundido parcialmente los cables que los unian, ¿qué sentirias? Seguramente algo muy parecido a lo que sentia Descartes. No quiero decir que Descartes fuera un esquizofrénico pero es seguro que era un obsesivo pues semejante afirmación dándole el mando de la existencia al pensamiento por encima de los otros cinco canales sensoriales es muy obsesivo por razones que ahora no vienen al caso.

Lo importante es saber que esos enlaces no funcionan como todo o nada sino que siguen escalas graduales de conexión. estamos conectados a nuestro cuerpo con una escala, una gama de grises, filtros y amplificadores que gobiernan nuestra relación con el cuerpo, con nuestra corporeidad.

Es por eso que cuando esos enlaces se debilitan lo usual es que nuestro cerebro trate de compensar ese déficit a través de un reconocimiento hiperreflexivo, es decir a través de sobreinterpretaciones cartesianas. En mi opinión el concepto cibernético de hiperaprendizaje y reconocimeinto hiperreflexivo son el mismo concepto.

La consecuencia de este debilitamiento de enlaces cerebro-corporales tiene otras consecuencias, la más conocida de las cuales es la incorporeidad, una dualidad radical es decir  la de una total separación entre mente y cuerpo, una conciencia sólo teórica que vive como espectadora de sus propias percepciones, acciones y pensamientos, el esquizofrénico ve el mundo a través de su cerebro sin saber que es suyo lo que le lleva en ocasiones a proyectar afuera lo que en realidad le ocurre dentro.

Se trata de un dualismo radical: pura conciencia o pura materialidad, este es el fenómeno fundamental de las anomalías del autoreconocimiento como un ente corpóreo según Stanguellini.

¿Y qué sucede con las relaciones con los otros?

La crisis de lo corpóreo no termina aqui porque el paciente tiene además otro problema sobreañadido: dotar de sentido a las experiencias con los otros sin tener las bases para reconocerse a sí mismo.

De manera que si yo pudiera asesorar a ese ingeniero de Texas le diria que una simulación de un cerebro esquizofrénico precisaría de una ordenador que llevara acoplado una prótesis corporal pues sin cuerpo es imposible simular una experiencia esquizofrénica que es una experiencia primaria de fragmentación o de desconexión y no tanto de sobrecarga de información que más bien parece remedar a esos “sabios idiotas” o bien a lo que ahora  llaman superdotados y que nada tienen que ver con la esquizofrenia aunque también son vulnerables a cualquier episodio psiquiátrico tal y como parece deducirse de esa interesante experiencia de Discern.

Y si es asi, requeriria tambien a Kubrick para que inventara otro Hal esta vez con cuerpo y patas, es seguro que no habria sido tan facilmente vencido por aquel héroe estelar que le desactivó.

11 comentarios en “Hiperaprendizajes

  1. He podido ver un esquema de coómo está hecho el DISCERN. Se trata básicamente de una únidad que recibe como input una serie de textos en lenguaje natural (inglés). Estos textos son interpretados (por una unidad que solemos llamar “parser”). Luego ,esta interpretación es guardada en una memoria (Episodic Memory). La memoria interactúa con otras unidades para generar distintas preguntas y respuestas en relación con el texto que le fue dado (es algo así como el pensar, la rumiación interior) y estas preguintas y respuestas son enviadas a otros módulos (Story generator y sentence generator) para producir un texto de salida también en lenguaje natural

    Desde luego no solo en este sistema sino en otros, cualquier falta de coordinación entre los módulos o errores de programación puede dar lugar a numerosas “patologias cibernéticas”. Una sobreinformación, puede provocar un calientamiento del sistema y una salida errónea. Es cuando decimos aquello de “el ordenador se ha vuelto loco”. Otras veces podemos ver un ordenador atrapado en un bucle posiblemente por una mala gestión de la multitarea y decimos que el ordenador “está colgado” o “que va lento”. Tenemos también pej, un caso menos conocido que se produce por un error en la comunicación entre dos sistemas (handshaking) y que da lugar a un fenómeno llamado “abrazo mortal” (deadlock) en el que dos sistemas quedan bloqueados e inactivos cada uno “por culpa” del otro…

    La parte física a la que se hace referencia en el post, puede implementarse mediante robótica y da lugar efectivamente a nuevas “patologías cibernéticas” que derivan como bien se dice en el post del grado de identificación entre cuerpo y mente, es decir del grado de coordinación entre el sistema de proceso central (CPU) y los elementos articulados que se controlan mediante sensores y actuadores. Control que usualmente es retroalimentado y monitorizado por un sistema SCADA. Algo interesante es que un fallo en un sistema así repercute en todo el conjunto, independientemente de que haya surgido de la CPU (mente) o de los elementos movibles (cuerpo)

    Tendríamos que ponernos de acuerdo en qué se parecen cada una de estas patologías y qué paralelismos hay con nuestro cuerpo-mente, y como podemos modelar nuevos sistemas para la simulación y predicción del comportamiento humano. El futuro está en el trabajo interdisciplinar.

  2. PUes te agradezco mucho Agustin toda esa información que cuando ha penetrado en mi cerebro no hace mas que plantearme mas y mas preguntas. Pero para hacer boca ¿podrias explicar por qué mi ordenador se cuelga?. Dices que e sporque entra en unbucle sin fin pero que significa eso en terminos informaticos? y ¿por qué sucede? ¿que e suna mala gestion de la multitarea?
    Lo del abrazo mortal lo dejo para otra ocasión.
    Si, en la multidisiplinariedad está el futuro.

  3. Cuando un programa se ejecuta sigue un camino previamente programado. Un bucle es una parte de programa que se ejecuta repetidas veces. Todo bucle debe ir acompañado de una condición que le permita terminar, pero es realmente fácil cometer un error y elaborar un bucle que no termine nunca, bien omitiendo la condición de terminación o bien elaborando una condición que por error en su concepción no pueda acabar. A esta situación le llamamos “bucle sin fin” . Un bucle sin fin, ejecuta una tarea de forma indefinida, y por tanto acapara recursos dejando al ordenador bloqueado o ralentizado.

    Para un observador externo, el ordenador “no está haciendo nada”. Un técnico en cambio puede monitorear los procesos para ver que realmente el sistema no para de consumir recursos, en una alocada hiperreflexión que no le deja hacer otra cosa que mirarse a sí mismo.

    Evitarlo requiere buenas prácticas de programación. Si el programa es complicado se hace necesaria la programación modular, en la que cada programa se ocupa de una tarea y funciona como una “caja negra” con respecto al resto de los módulos. El cerebro, con sus matices, debe funcionar de manera similar, pues lo contario lleva a un aumento de la complejidad que hace casi inevitable o bien entrar en bucles sin fin o cometer errores que lleven a un comportamiento errático. La modularidad no implicaría necesariamente centralización. Simplemente habría módulos que consumirían más recursos que otros, sin que ninguno de ellos fuera realmente “el que dirije”.

    La multitarea supone que varios programas deben ejecutarse a la vez (su antivirus debe estar pendiente de si entra un virus, pero su teclado también debe, simultaneamente, de estar pendiente de si usted pulsa una tecla o no, pej) Estos programas luchan por los mismos recursos, y eso es una fuente potencial de conflictos. Hasta aproximadamente el año 2000, la multitarea se realizaba de la siguiente forma: cada programa decidía cuantos recursos tomaba prestados y los liberaba en el momento que ya no le hacían falta. Eran pequeñas dictaduras basadas en el altruismo. A veces, un programa (por malas prácticas de programación) decidía consumir demasiados recursos y otras veces, al finalizar no liberaba los recursos, por lo que este sistema fallaba con frecuencia. Al no liberar recursos o acapararlos en exceso, el sistema se quedaba colapsado, consumiendo recursos para programas que en realidad ya habían finalizado. Para perfeccionar la multitarea, se incorporó el concepto de hilo o thread. Básicamente se trata de que el procesador central arbitre de alguna manera los recursos. Un poco de intervencionismo estatal. Los hilos utilizan el concepto de “semáforo” que hace que por ejemplo un hilo no acceda a los datos de otro, mientras estos están siendo modificados.

    Para un ordenador, sin embargo no hay programas correctos o incorrectos, no hay nada malo en un bucle infinito ni en una mala gestión de los procesos. Nosotros (los humanos) lo decidimos porque somos la conciencia del ordenador. Por eso vemos a menudo que algunos usuarios aseveran que su ordenador va mal cuando comparativamente van bien , y también el caso contrario.

    La averías de los ordenadores, se ven afectadas por memes sociales y actitudes personales de identificación usuario-máquina. Tema que, para no resultar más pesado, dejamos para desarrollar en otra ocasión.

  4. Gran post. Continúas la idea de Antonio Damasio de que la interacción en bucle cerebro-cuerpo es nuclear para generar imágenes mentales y conciencia. Por desgracia, el neurocientífico se centra en patologías neurológicas. Como bien señalas, un déficit de conexión cerebral con el cuerpo generaría una patología de la conciencia, como ocurre en las psicosis.

  5. En ocasiones el ser humano transfiere sus patologías a la máquina, haciéndola enfermar. No es raro en tanto que podemos concebir a las máquinas como unas extensiones de nuestro cuerpo-mente. Hago aquí algunos breves apuntes a modo de ejemplo de lo que se puede encontrar.

    Usuarios excesivamente ordenados y perfeccionistas, dan lugar en ocasiones a la pérdida de datos en su computadora. Es decir aquello que precisamente más temen. Ellos no se explican cómo pierden datos con tanta frecuencia, pero la cuestión es que estadísticamente es inevitable, pues no paran de trasladar y borrar archivos para “mantenerlo todo en orden” y les ocurre como en el cuento de la lechera.

    Hay otro tipo de usuarios que piensan que su ordenador irá peor cuantos más datos tenga y borran compulsivamente todo aquello que les resulta extraño (archivos del sistema incluidos). Se les explica que no deben temer por ir llenando su disco duro, (salvo si se hace hasta su límite total) y que los actuales sistemas de archivos están optimizados para no ralentizar el sistema, pero estas “buenas noticias” son acogidas con un desagrado disimulado y el usuario muy a menudo persiste en su actitud de borrar. Ellos tienen una idea de “cómo la máquina debería funcionar”. Personalmente he observado con más frecuencia esta actitud en algunas personas que han sufrido en sus vidas algún tipo de carencia material.

    Por su parte, el usuario “temeroso” se encuentra con el problema de que a menudo su informático no puede determinar la causa de un determinado problema aunque si solucionarlo, pues la solución directa requiere en general menos recursos que una labor de ingeniería inversa. Si el informático manifiesta su ignorancia etiológica con franqueza a menudo este tipo de usuario queda intranquilo y exige con cierta insistencia saber cual fue el origen del problema, pues “teme que le vuelva a pasar”. En estos casos es muy común que el técnico acuda a una explicación imaginaria diseñada “ad hoc”. Lo más común es ofrecerle aquella solución que él mismo parece apuntar con sus comentarios y sospechas. Y en ausencia de estas sospechas es habitual que el técnico señale a una enfermedad socio-ciberneticamente aceptada como el socorrido “virus”. Aun así la solución no está exenta de efectos colaterales, pues el usuario quedará en un estado de alerta y es casi seguro que llamará en los próximos días refiriendo que un virus intentó colarse “de nuevo” en su ordenador. Habremos creado un “virus virtual” con efectos tan devastadores en cuanto a consumo de tiempo y recursos como un virus real.

    Un usuario temeroso llevado al límite puede desarrollar un miedo cerval a cualquier experiencia relacionada con el ordenador. Lo evitan si pueden y no suelen provocar errores en el sistema, pues no intentan nada. Ven en el ordenador un muro infranqueable, una experiencia que les supera y que intentan ocultar día a día a sus compañeros de trabajo (en sus casas naturalmente no lo utilizan). Llaman al informático para preguntar antes de cualquier pulsación de ratón o aceptación de mensaje. La interfaz hombre-máquina (ratón, teclado, pantalla…) cobra para ellos mayor importancia y no es infrecuente que se quejen de un mal funcionamiento de los mismos cuando en realidad funcionan perfectamente.

    En el polo opuesto está la persona inquieta, temeraria o ávida de experiencias nuevas, la cual encuentra terreno abonado para sus proyecciones en un mercado informático gobernado por la rapidez y voracidad de las propuestas. Son los que instalan todo tipo de sistemas y gadgets en su equipo provocando un crash del sistema cada poco tiempo. Gastan a menudo más de lo que sería conveniente para ellos en sistemas que quedaran igualmente obsoletos en poco tiempo. Si son capaces de asimilar el conocimiento que les llega, no es raro que se deriven su carrera hacia la informática. Sus ordenadores padecen de una inestabilidad constante, la cual no deja de ser también una enfermedad cibernética que parte del propio individuo.

    La lista quizás podría continuar hasta completar un interesante manual, pero me interesa señalar ahora que la idea colectiva, también puede producir enfermedades cibernéticas. Muchos recordaran a finales de los 80, como irrumpían los primeros virus de ordenador. Entre ellos es muy recordado el “Viernes 13” que fue blanco de noticias en todos los medios de comunicación. Aquel virus, como otros de la época era poco pernicioso y hasta inocente. Además enseguida se contó con un antídoto eficaz que fue distribuido gratuitamente por la casa Anywhere. Todo estaba por tanto bajo control. Todo excepto los medios de comunicación, los cuales trataron la noticia con alarmismo desmesurado. Cada viernes 13 aconsejaban sin ningún pudor, no encender la computadora. La realidad en muchas empresas y organismos fue precisamente la dictada por los medios. Y así en hogares y empresas de todo el mundo, decenas o cientos de miles de ordenadores permanecieron apagados, mientras los informáticos sostenían el antivirus en la otra mano. Un virus casi inocuo había conseguido apagar miles de ordenadores valiéndose no de su código de programación sino del nuestro.

  6. Agustín, creo que la máquina enferme o no a causa de la transferencia entre humano- máquina es importante cuando el mundo real, el de tres dimensiones, pretende ser volcado en bloque al mundo virtual, de dos dimensiones, donde, además, tiempo y espacio no existen. Esto es lo realmente grave y que como consecuencia de ello la transferencia se produzca a la inversa, es decir, entre máquina – humano y sea la persona la que enferme por un uso indiscriminado de la máquina.

    Dejar que todo sea regulado por la máquina lleva a situaciones absurdas como tener que ir a una farmacia y no poder comprar el medicamento de la seguridad social porque el sistema está colapsado, o están cambiado el sistema o miles de situcaciones absurdas que hacen que el propio farmaceútico admita que la situación es surrealista y que todos los meses les sucede dos o tres veces por lo menoas y tener que estar todos de charleta hasta que la máquina decida funcionar o no.

    La falsa idea de conectividad entre las personas que genera lleva en muchos casos a malos entendidos, ahora todo el mundo alaba la concectividad, pero concectividad con qué, con una pantalla…conectividad de mentes que a través del cristal intentan intuirse haciendo que nuestro cerebro realice hipótesis sobre lo que piensa o siente aquel con el que se supone se está conectado. Conozco varias personas que han sido asiduas de chat y al final han tenido que abandonar la red por completo porque no eran capaces de dejar de entrar en esos chat que funcionan como una auténtica droga reacreando el mundo del “como si” y por tanto tal y como dice Damasio creando un mundo de sentimientos asociados que les hacen confundir el mundo del “como si ” con el mundo del “sí”.

    Los creativos de los Simpsons son buenísimos, reflejan lo que está sucediendo en la realidad actual a través de una crítica durísima pero haciendo ver “como si” realmente no pasara nada. En uno de los últimos capítulos Homer and family se sumergen en el mundo de los Zombies: Cerebros que se alimentan de otros cerebros… El ser o No ser he ahí la Zombi-cuestión.

    Al final la madre de familia respira diciendo que por lo menos no les ha sucedido nada a sus cerebros y la escena acaba con Homer comentando lo que ve por la televisión:

    “Hombre……. Agua….Cae…………….. Gracioso.”

  7. María José. El problema estaría no tanto en la máquina en sí como en lo que tu dices: su uso indiscriminado, el cual como todo exceso, presenta problemas.
    Es cierto, que los chats muy en particular tienen un efecto muy curioso. Me refiero a aquellos en los que participan cientos de personas hablando por un mismo canal. Ha sobrevivido sin cambios desde los comienzos de Internet debido a ese efecto hipnótico que producen. La gente se aburre en ellos soberanamente, y así lo manifiestan; pero no son capaces de cerrarlo debido a que el ser humano es mucho más sensible a la pérdida que a la ganancia, y no quieren perderse aquello que el otro les tiene que decir por muy basura que sea, mucho más cuando la información es continua. Las redes sociales por su parte presentan también un riesgo de adicción por motivos similares y los videojuegos merecerían un capítulo aparte.
    Estoy de acuerdo en que hay transferencia en ambos sentidos, pero yo he querido incidir en la patología de la máquina como consecuencia de la actividad del hombre, porque no he escuchado hablar de ella en ningún sitio y me parece un buen modelo sobre cómo la mente proyecta su idea de las cosas produciendo cambios en base a sus expectativas o a las del conjunto de la sociedad.

  8. Jajaja, parece que en principio existen 4 tipos de ordenadores. Según el comentario nº8 de Agustín y en este orden: el obsesivo, el esquizoide, el depresivo y el histérico 😀 Si Hipócrates levantara la cabeza..

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