Roma en el diván

Después de leer los tres volúmenes de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre la vida de Escipión me han venido a la mente tantas cosas que creo que vale la pena escribir algún que otro post adicional para señalar las ideas que se me han ocurrido durante su lectura, algunas de las cuales ya expuse en un post anterior.

En realidad la historia de Escipión contiene numerosas claves para la comprensión de ciertos fenómenos que ando ahora escarbando desde que inicié la serie que titulé «Bipartidismo cerebral» donde abordé el hecho de que nosotros los humanos estamos escindidos de origen y le encontramos mucho gusto a los oposicionismos que emergen de nuestra condición dual. Leyendo el valioso libro de Posteguillo no he podido sino reubicar las numerosas dialécticas en que se encuentra apresado lo humano y que se extienden también a las organizaciones sociales -en este caso politicas- inventadas por los hombres.

Entiendo que desde el punto de vista político es posible enumerar tres grandes épocas relacionadas con la dialéctica:

  • La dialéctica Monarquia-Pueblo.
  • la dialéctica Estado- Ejército.
  • La dialéctica entre partidos (izquierda-derecha) en la que estamos aun enmarañadas las democracias actuales.

El libro de Posteguillo es un magnífico pretexto para saber más de la segunda de estas dialécticas, las contradicciones y paradojas que se presentan entre estas dos formas de entender el poder y que de alguna manera explican las razones por las que los Imperios, -todos- han sucumbido a sus propias contradicciones.

Roma fue una República, una democracia muy avanzada para su tiempo -pero imperfecta como toda forma organizacional de lo humano- que emergió de la tiranía de los reyes que asumieron el gobierno de la primera parte de su historia hasta que fueron sustituidos por regímenes politicos e instituciones pluripersonales -el Senado- y jurídicas -el derecho romano- que ha llegado hasta nuestros dias lo que da fe de la fortaleza de aquel régimen.

Sin embargo y paralelamente Roma desarrolló un poderoso ejército que poco a poco fue invadiendo territorios vecinos e inmiscuyéndose progresivamente en un proceso que vino a llamarse «romanización» y que no era sino el pretexto para conquistar otros pueblos y territorios, esclavizando a sus oponentes o enfrentándose a ellos sin cuartel. Y fue asi hasta el punto de que casi toda su población – la ciudadania libre- estaba destinada a la guerra.

Asi, las legiones romanas -una maquinaria de guerra perfecta- llegaron a ser tan poderosas que extendieron su dominio no solo por el mediterráneo sino llegando a lugares tan alejados como Hispania o Asia menor. Y a medida que el prestigio y el poder del ejército crecía el temor del Estado representado por el Senado crecía tambien alimentando el fantasma de la monarquía. Casi cualquier general con excesivo éxito podia ser sometido a la sospecha de que pretendia llegar a ser rey.

Y esta es la dialéctica que podemos observar en la trilogía de Posteguillo representada por el poder consular de Publio Cornelio Escipión y el poder politico senatorial representado primero por Fabio Máximo y posteriormente por su sucesor, Marco Poncio Catón.

La persecución política que sufre el héroe de la historia, Publio Cornelio Escipión por parte de sus adversarios lleva al lector de esta novela a tener que identificarse con alguno de ellos, sin caer en la cuenta de que ni Escipión probablemente albergaba deseos de llegar a ser Rey ni es tan probable que Máximo o Catón estuvieran defendiendo el régimen democrático tal y como lo entendían los romanos.

En realidad de la lectura de esta obra cabe sospechar que Catón andaba movido por motivaciones personales. La envidia a veces aparece disfrazada de generosidad democrática, pero tanta vehemencia y persistencia en la persecución de un adversario sólo puede estar dictada por un intenso sentimiento de revancha y no tanto por un ideal que suele ser el señuelo que esgrime el envidioso para ser seguido por otros como legítima aspiración.

Lo cierto es que la sospecha de que Escipión trataba de apropiarse del poder de Roma fue ganando adeptos poco a poco hasta que el propio Catón casi provoca una guerra civil al darle a Escipión la oportunidad de emprenderla al encarcelar a su hermano en uno de esos juicios que parecen diseñados para que los jueces terminen favoreciendo las tesis de quien los promueve.

La sospecha de Catón acabó siendo una profecia autocumplidora y efectivamente Escipión casi mete a Roma en una guerra civil al tratar de liberar a su hermano Lucio de las mazmorras donde fue encerrado tras la sentencia de aquel juicio amañado. El hecho de que Escipión no comenzara una guerra civil solo pudo deberse a dos circunstancias: la primera era que nunca había estado en su mente tal cosa (la de ser Rey) y la segunda es que aceptó la propuesta de Tiberio Sempronio Graco para exiliarse y evitar asi un enfrentamiento entre civiles a cambio de que su hermano fuera liberado.

¿Quien tenia razón en este conflicto? ¿Tenia razón Catón al sospechar de Escipión o por el contrario fue el propio Escipión victima de un mobbing eterno?

La pregunta anterior tiene mucha consistencia psicológica puesto que es seguro que todos y cada uno de nosotros -si hemos leido la novela- tengamos una opinión formada sobre ello.

Lo cierto es que esa pregunta no puede responderse más que en términos de opiniones poniéndonos en el lugar de los contendientes segun nuestras simpatías. La razón de que no podemos ser objetivos es porque se trata de un wicked problem, un problema enmarañado que no puede responderse sin tener en cuenta el contexto del que procede. Y el contexto no es otro sino  la inmutable y pertinaz dialéctica Estado-Ejército.

El Estado romano se basaba en su ejército para conquistar otro territorios, el ejercito era una herramienta del dominio del Estado al que proveia de recursos y de riquezas y sin embargo -y aqui está la contradicción del sistema- los éxitos del ejército ponían constantemenete al Estado contra las cuerdas. La lógica de la guerra implica la formación de héroes y de publicidad lo que no hacia sino engrandecer las figuras de aquellos generales victoriosos que a la postre eran vividos como posibles enemigos de la democracia.

Pero no hay que caer en la trampa de pensar que los senadores (los políticos) eran intrínsecamente buenos y defensores de la ley. Queda muy claro en el libro de Posteguillo que ayer como hoy, la Ley puede ser retorcida, forzada e interpretada de acuerdo con los planes que se persigan en cada momento. Ningun político acata la ley sin oponer resistencia a su dureza a pesar de que suele decirse de que no hay nadie que este por encima de la ley, basta recapacitar sobre lo que pasa en nuestro pais con la legalización de Bildu y el tribunal Constitucional.

Ustedes hagan las leyes que yo haré los reglamentos, solia decir el Conde de Romanones. Es lógico puesto que la Ley no es mas una abstracción escrita con letras impersonales que luego hay que adaptar a cada caso concreto. Y ahi está precisamente la grieta: en su interpretación que puede hacerse violando incluso el espiritu de la mano que la guió.

Ambos: Catón y Escipión era victimas de su propio entorno, sus reglas de juego. Un entorno que no pudo resolver la dialéctica emergente entre  Estado y su ejército, una dialéctica que se prolongó en Europa hasta hace muy poco tiempo. Hay que recordar que el ejército nacional emergente de la guerra civil tomó el poder en España durante mas de 40 años debido precisamente a una lógica bélica donde el ejército habia aplastado al Estado a través de una guerra civil.

Dicho de otra manera: la dialéctica entre ejército y Estado solo puede resolverse subiendo un escalón más en la pirámide democrática, no puede resolverse desde dentro de las reglas del sistema. Los regímenes parlamentarios democráticos fueron los que resolvieron el problema que todos los gobernantes no democráticos  solían tener con sus ejércitos victoriosos al desplazar la dialéctica hacia otro lugar: la dialéctica izquierda-derecha.

Y efectivamente, Roma no era un regimen democrático, solo habia subido un escalón al renunciar a la monarquía -seguramante el régimen más atávico que los humanos pudimos inventar como sustitución de Dios- y donde el Rey, el Estado y el Ejército eran la misma cosa, mientras que el pueblo no era sino una nube informe de súbditos sin derechos individuales.

Escipión murió en el exilio y apareció ante sus contemporáneos como un héroe sacrificial, pero en realidad el sacrificio de Escipión no sirvió para evitar la predicción de Catón referida a sus intenciones y sólo consiguió retrasarla:  llegarían otros generales que aprenderían la lección. Uno de ellos, el más importante quizá fue Julio Cesar, otro general victorioso amado y odiado por su pueblo pero que no sólo era un buen militar sino también un intelectual que habia leido a Escipión o al menos conocía su historia narrada por Polibio. Julio Cesar no se detuvo en el Rubicón y atravesó aquel limite sagrado para la ley romana. «Alea jacta est» fueron las palabras que dicen que pronunció mientras cruzaba esa frontera simbólica.

No solo terminó con la República sino que metió al Estado en dos guerras civiles, una de las cuales tuvo lugar cuando ya habia sido asesinado ¿dónde? En el Senado por supuesto.

Hay que recordar ahora que la República romana dejó de existir poco tiempo después a pesar de que unos y otros decian combatir por conservarla. Cesar Augusto fue el primer emperador y como todo el mundo sabe el Imperio no sobreviviría a sus contradicciones mas que unos 500 años más hasta que fue devastado por tribus bárbaras.

Catón no se equivocó en su presunción de que los generales terminarían por arruinar el Estado , se equivocó sólo de persona, pero no erró en su presagio de que la República estaba amenazada aunque no alcanzó a vislumbrar que la principal amenaza procedia de las propias condiciones del sistema.

Un Estado basado en la rapiña y la conquista no puede sino albergar en su seno a los carroñeros que llegarán a terminar con él.

Enfermedades con mala prensa

Hay enfermedades que tienen buena prensa y otras que están sometidas a la sospecha. Hay quien piensa que las multinacionales farmacéuticas se inventan las enfermedades con el objetivo espúreo de vender más fármacos. Lo cierto es que esta idea es una paranoia postmoderna colectiva y como toda paranoia posee una base de verdad, una especie de mito urbano con muchos seguidores en Internet aunque  es bien cierto -tal y como conté en este post- que la idea de «one pill for ill» se encuentra presente en el imaginario de nuestros conciudadanos tanto como en el deseo de los que venden fármacos. Otra cuestión que sí es cierta es que la Industria busca constantemente nichos nosográficos para investigar y vender fármacos destinados a algo concreto, por ejemplo si la disfunción eréctil no fuera considerada una disfunción no habria Viagra, puesto que los ensayos clinicos no pueden hacerse sin ese nicho nosográfico que representa la conceptualización de la enfermedad, disfunción o trastorno.

Los médicos sabemos que no es ni será jamás asi -me refiero ahora a la idea del one pill for ill–  y tenemos que desbrozar constantemente la paja del grano, a eso nos dedicamos algunos: aportar conocimientos traslacionales de qué cosas, qué sufrimientos humanos son susceptibles de ser tratados con fármacos o con cualquier otra cosa y que cosas son inevitables o incurables y que, aun siendo incurables estamos obligados a asistirlas y cuidar de sus sufridores y cómo hacerlo.

Seguramente dentro de las enfermedades con mala prensa está el TDAH  (trastorno por déficit de atencion con o sin hiperactividad) una patologia que se detecta en la infancia y que consecuentemente tiene muchos detractores y defensores paralelamente a la idea compartida por todos de que hemos de cuidar y proteger a nuestros menores, de modo que dedicaré este post a intentar contribuir a aclarar si es o no es una enfermedad, si debe o no tratarse y qué beneficios puede tener ese tratamiento a largo plazo.

Vivimos en un mundo que podria definirse como un mundo con una sobrecarga de estímulos ambientales, la mayor parte de los cuales son ruido para un niño de corta edad. Desde que nacen los niños se habituan a navegar entre enormes dosis de estímulos que proceden de los juguetes, de los familiares, de la televisión, ordenadores, peliculas de series animadas, etc. Los niños aprenden bien pronto quien es el ratón Mickey o Bob Esponja y conocen diálogos enteros de sus series preferidas, juegan con motocicletas, cochecitos, mascotas, y aprenden a manejarse entre las nubes de caras de sus parientes y sus nombres junto con las relaciones complejas que existen entre ellos, aprenden en dos o tres idiomas, canturrean cancioncillas pedagógicas, interactuan con sus iguales y juegan con profesores y cuidadores, van a la piscina, de vacaciones, hacen viajes, excursiones, incluso algunos tocan el piano o hacen actividades extraescolares, etc.

Dicho de una manera comprensible: los niños actuales están sobreestimulados, cognitiva, conductual, afectiva y motóricamente y por que no decirlo: sexualmente también.

¿Qué consecuencias tiene esta sobreestimulación en los cerebros humanos?


Pues depende del genotipo de cada cual: hay niños que crean filtros atencionales bien pronto sin menoscabar sus funciones ejecutivas, otros que nacen con riesgos obstétricos o retrasos importantes y donde están indicadas maniobras de estimulación precoz a fin de que puedan expresar cualidades que dejadas evolucionar espontáneamente se saldarían con déficits importantes de por vida, mientras que otros, a los que llamaremos «genotipos TDAH» reaccionan restringiendo sus outputs a ese mar de sobreestimulación y se situan en una condición de hiporeactividad y aparecen como hiporeactivos o hipoestimulados, algo que en realidad no se corresponde con la realidad como veremos a continuación.

La baja activación (arousal) defensiva correlaciona en los niños con el déficit de atención, son niños que aparecen como distraídos y que no atienden instrucciones, despistados, olvidadizos, temerarios (por falta de aprendizajes sobre los riesgos) y desobedientes que plantean problemas educativos importantes tanto a padres como maestros y compañeros. En realidad el déficit de atención es un obstáculo o filtro que pone el niño ante esa invasión de estimulos ambientales.

Pero cerrar la ventana plástica para la estimulación ambiental tiene tambien consecuencias en la segunda parte de esta historia pues el individuo aprende bien pronto a autoestimularse de forma artificial, usualmente a través del movimiento muscular o la actividad fisica (que es una especie de mantra del cuerpo) y a veces cortocircuitando la reflexión critica (impulsividad) y más tarde a través de drogas, el riesgo, el sexo o la comida. Es interesante saber que fumar tabaco es seguramente una de las formas mas conocidas de autoestimularse y curiosamente una de las pocas causas conocidas de TDAH: las madres fumadoras tienen más probabilidades de tener hijos con TDAH.

En realidad el TDAH no es una enfermedad sino una condición neurobiológica matriz de numerosos trastornos mentales, una condición de riesgo más que una enfermedad en sí misma. Al llegar a adultos los niños con antecedentes de TADH pasan a formar parte de ese grupo de personas con diagnósticos de la personalidad, el más común es el «trastorno limite» de tal modo que los síntomas de «déficit de atención» y los del «trastorno limite» se solapan de tal forma que son indistinguibles. (Miller, 2008)

Y lo son porque el TDAH en realidad no es una enfermedad sino un endofenotipo, es decir algo a medio camino entre el fenotipo y el genotipo, un constructo intermedio en el sentido de Cloninger, o el soporte neurobiológico de la impulsividad y la distraibilidad. El constructo teórico del endofenotipo es muy útil pues se encuentra en mitad de lo ambiental, lo temperamental y lo neurobiológico ofreciendo muchas respuestas a nuestras dudas. Probablemente dentro de la clasificación de Cloninger el endofenotipo más relacionado con el TDAH sea el «sensation seeker» (el buscador de sensaciones), aunque el rasgo de «buscadores de novedad» y el constructo del TADH no sean homogéneos por pertenecer a niveles de definición diversos.

De manera que tratar el TDAH seria en realidad operar sobre ese constructo neurobiológico o endofenotipo y de alguna forma hacer prevención sobre futuros desarrollos anómalos de la personalidad, basta pensar en la enorme cantidad de aprendizajes vitales que un niño con TADH puede llegar a perderse si no se consigue frenar su tendencia a la hipo-hiperactividad. Concretamente se utiliza para eso el metilfenidato que es el psicofármaco más antiguo que existe en la farmacopea psiquiátrica actual y por lo tanto el más conocido y seguro. Sabemos de él que no provoca en absoluto dependencia fisica ni psíquica a pesar de tener un mecanismo de acción muy parecido a las anfetaminas, de modo que cuando lean que el metilfenidato es una droga de abuso no lo crean, no lo es. Su mecanismo de acción es a través del sistema de recaptación de la dopamina y no estimula directamente la producción de la misma, opera en este sentido de manera muy parecida a la fluoxetina (Prozac), solo que este psicofármaco lo hace en el sistema serotoninérgico.

La dopamina esta relacionada con la motivación, la atención y la generación de autodirección y de autotranquilización, de manera que bajos pulsos de este neurotransmisor están relacionados con cierto grado de apatía, distraibilidad, escasa capacidad y motivación para relacionarse con los demás o para recordar datos significativos de nuestros interlocutores necesarios todos ellos para la socialización. Es precisamente la producción de dopamina la que manipulamos al introducir el metilfenidato, la atomoxetina o cualquiera de esos derivados.

Y la verdad es que está demostrado que mejoran los rendimientos escolares de los niños con TDAH al tiempo que mejoran tambien la sociabilidad. Naturalmente no hay que tomarlo de por vida sino quizá solo durante el curso escolar hasta que el cerebro madure por si mismo y ya resulte innecesaria su administración.

Naturalmente existen otros tratamientos para el TDHA y muchos adultos con pequeños signos de haberlo padecido encuentran «caminos» paralelos para mitigar sus sintomas, no cabe duda de que ciertas profesiones y la practica del deporte suponen verdaderos autotratamientos para personas con TDAH y son tambien la causa de empeoramientos cuando por las razones que sea se deban abandonar estas actividades o suspenderlas temporalmente.

Mi opinión es que tanto los detractores como los defensores del término TADH tiene parte de razón. El genotipo TDAH está presente en amplias capas de la población y no emergería de no habitar en entornos audiovisuales cargados de ruido o ambientalmente  sobrecargados. En este sentido el TADH seria una mala-adaptación fenotipica a un entorno de sobreestimulación y seria un precursor de multiples patologias psiquiátricas aunque no necesariamente fatal desde el punto de vista predictivo puesto que el individuo puede utilizar los mismos resortes de la mala-adaptación para derivarlas hacia actividades placenteras y útiles.

Nuestra tarea como educadores es aislar a nuestros hijos de la codicia de los mercados y entender que en realidad ese horizonte de estímulos no es sólo una consecuencia de la complejidad social sino que es en cierta forma una estrategia de marketing de los mercaderes para engatusar a nuestros hijos. Los niños han dejado de ser una edad de transición y se han convertido en un mercado por sí mismos: proteger a nuestros hijos consiste en dotarles de instrumentos para discriminar lo necesario de lo prescindible y sobre todo aislarles de estimulos ambientales nocivos y la mejor forma de enseñar todas estas cuestiones es poner limites tanto a los estimulos que llegan desde fuera como a las respuestas que emergen desde dentro.

Educar es desde luego un verbo muy complejo pero en el aspecto que manejamos aqui es decir como preventivo de fenómenos que están relacionados con la saturación de estimulos es necesario recordar que educar implica reducir la paleta de elecciones y restringir las salidas conductuales.

Bibliografia.-

  • Cloninger, C. R., Svrakic, D. M., & Przybeck, T. R. (1993). A psychobiological model of temperament and character. Archives of General Psychiatry, 50, 975-990.
  • Cloninger, C. R., Przybeck, T. R., & Svrakic, D. M. (1991). The tridimensional personality questionnaire: U. S. normative data. Psychological Reports, 69, 1047-1057.
  • Miller CJ, Miller SR, Newcorn JH, Halperin JM. «Personality characteristics associated with persistent ADHD in later adolescence». J. Abnor Child Psichology 2008, feb 36 (2): 165-173.

 

Indignados

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

Gabriel Celaya

Ahora resulta que todos estábamos indignados pero no lo sabíamos. Esta mañana oyendo la radio, me he enterado que la patronal está tambien indignada y debe ser con los políticos que no acaban de hacer lo que deberían, es decir bajar los sueldos, despedir funcionarios y dejar las pensiones en nada, los periodistas profesionales declaran que tambien ellos lo están incluso Esperanza Aguirre declara estar indignada pero digo yo que será por razones distintas cada uno de ellos.

Un amigo mio que vende muebles de oficina esta mañana tomando café me decía que está indignado por la crisis porque no vende ni una silla, otro amigo constructor y especulador en esquinas tambien andaba indignado y hasta se ha puesto enfermo del higado por -según él- las preocupaciones y es natural antes ganaban mucho dienro y ahora ganan menos incluso nada por aquello del ladrillo, aqui los únicos que ganan igual son los que venden al extranjero, concretamente un amigo mio que trafica con azulejos con China no está nada indignado aunque eso si, un poco por solidaridad y porque no le dejan, ha dejado de fumar puros.

El caso es que todos parecen haberse apuntado a la «Conjetura Aguirre» que es más o menos esta brillante idea: «estas cosas se sabe como empiezan pero nunca como acaban y dan lugar a fenómenos totalitarios como a Hitler o a Stalin» refiriéndose al movimiento 15-M claro. Pues parece que esta idea ha tenido mucho éxito entre los copiones mediáticos porque ultimamente se la he oido decir a muchos intelectuales de tertulia radiofónica y a muchos escribidores de columna fija: todos parecen haberse apuntado a semejante falacia que demuestra que no saben nada de historia o bien no fueron a clase el dia que les explicaron las causas del III Reich o la revolución de Octubre.

Han caido en el error de interpretar el fenómeno con instrumentos cognitivos del siglo pasado sin caer en la cuenta de que el 15-M , dejando aparte anécdotas anarquistoides que para nada recuerdan la Semana Trágica, es algo nuevo, la emergencia de algo nuevo, su anunciación como diria Celaya.

Nuestro cerebro cuando se encuentra con un fenómeno nuevo, tiene tres opciones: o bien se le niega el pan y la sal, es decir se niega que el fenómeno exista, se le repudia por incomprensible o peligroso o bien se compara con los datos de los que dispone en la memoria para encontrar similitudes y tratar de darle una explicación. Se trata de un batalla neural que tiene lugar en el hipocampo, el lugar donde se fabrican las nuevas memorias y seguramente el lugar que se afecta más tempranamente en la enfermedad de Alzheimer que como todo el mundo sabe consiste en la incapacidad de asimilar lo nuevo y  un poco más tarde en olvidar lo antiguo, que es lo que más tarda en desaparecer y es lógico que asi sea puesto que la memoria a largo plazo ya no está en el hipocampo sino distribuida en toda la red neural. De modo que es previsible que las personas humanas cuando se enfrentan a algo nuevo primero traten de negar el fenómeno en sí mismo, luego lo rechacen y cuando eso ya no puede hacerse entonces se echa mano de las memorias antiguas para tratar de entenderlo y de paso atemorizar a la población con aquello de «que viene el coco».

Y como yo soy psiquiatra pues me dedico a escarbar el doble-lenguaje de las personas y me ha parecido entender donde está la clave de la cuestión hoy en una entrevista que le hacian a un personaje importante de la patronal cuyo nombre omitiré. La clave es ésta:

«El sistema no puede tocarse». Decia el susodicho empresario y entonces lo he comprendido todo, es como si estuviera apelando a algo sagrado, a una ley no escrita donde se esconde esa verdad inmutable que asi reza en algun frontispicio de su cartera. He dado un frenazo al coche mientras gritaba ¿Por qué no puede tocarse el sistema? ¿Por qué? Afortunadamente nadie me ha oido pues llevaba la radio enchufada y los radares de tráfico no intervienen en las ondas radiofónicas de momento y nadie nos ha prohibido hablar solos mientras conducimos.

Que se lo digan a ese 20% de parados que tenemos en España, que les digan que el sistema no puede tocarse o de que no hay plan B para el caso de que la Europa del pacto del euro se ponga  a hacer aguas por la proa, o sea por Alemania.

Esta tarde mientras veia el telediario y a pesar de que no entiendo nada de economia y que hasta hace poco no tenia ni idea de en qué consiste ese Pacto del euro del que tanto hablan unos indignados y otros más indignados aún, me he parado a pensar y a lanzar un tuit en twitter que decia asi?

¿Qué sucederia si nos saliéramos del euro?

He tenido algunas contestaciones que no me han servido de mucho pues nada me han aclarado de modo que dejaré aqui algunas preguntas igual de ingenuas.

¿Alguien sabe que pito toca Grecia, Irlanda o Portugal en la zona Euro?

Notese (en rojo) la Europa de los pringados y preguntense cómo se lo montan los paises en azul.

¿Alguien sabe como sobreviven los paises que no están en la zona euro como el Reino Unido, si el sistema no se puede tocar?

Uno de mis conterturlios tuiteros me ha hecho mucha gracia cuando me ha contestado que si nos saliéramos del euro seria con una moneda devaluada. ¿Devaluada con respecto a qué?¿es que la libra esterlina o la corona danesa están devaluadas?

Otro ciudadano tambien ha logrado levantarme una sonrisa cuando ha dicho que no podemos salirnos del euro porque el sistema financiero se iria al traste. Yo me pregunto qué nos importa a los ciudadanos comunes las finanzas de los financieros y sus agujeros negros de deudas.

De modo que le he preguntado a mi vecina de arriba y ella me lo ha aclarado. España necesita una ama de casa que aplique la siguiente ley: gastar menos de lo que se gana. O sea lo que hacemos la mayor parte de los ciudadanos normales hacemos de puertas para adentro o nos caemos con todo el equipo y lo peor segun mi vecina: ¿Significa eso que estamos en manos de despilfarradores?

¿Entonces qué sistema es el que hay que conservar?

Estamos indignados, si pero unos más que otros, porque indignarse es la señal de que hemos perdido la dignidad, de modo que visitemos el diccionario ,quiero decir la wiki: La dignidad es como la conciencia, es dificil de definir pero muy fácil de reconocer cuando se pierde y hace referencia al valor inherente al ser humano en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libertad. Valóricamente se tiende a afirmar que el ser humano posee dignidad por sí mismo, no viene dada por factores o individuos externos, se tiene desde el mismo instante de su fecundacion o concepcion y es inalienable .

Asi que la dignidad de los seres humanos no procede del sistema sino de los individuos que conforman ese sistema, no procede de la finanzas, ni del euro, sino del ciudadano por sí mismo. Todo es pues revisable, mejorable y refundable y debe pivotar sobre valores humanos y no sobre el vil metal.

No cabe duda de que hemos de refundar la democracia para orientarla hacia la ciudadania y ya no vale la idea de los politicos de turno que suelen decir: «con lo que nos costó traerla (la democracia) ¿que quieren estos ni-nis y perroflautas?» (aqui aun estaban en fase de repudio)

Pero mientras escribia este post la noticia ya corre por twitter: el Congreso por unanimidad ha decidido considerar algunas de las propuestas del 15-M.

Y entonces he pensado: que listo es Rubalcaba.

Metajuegos

Los metajuegos tal y como su palabra indica son las cuestiones que no son propiamente el juego en que están enfrascados los jugadores pero que determinan en gran parte el resultado del juego. Las trampas en los naipes, el «farol» del poker, la busqueda de tablas en el ajedrez o el catenaccio italiano en el fútbol son ejemplos de metajuegos.

Todo juego está compuesto por reglas. Tomemos el fútbol como ejemplo. De lo que se trata es que un equipo meta mas goles que su oponente (pero nadie dice cuantos), para ello hay unas reglas que cumplir: el corner, el penalty o las faltas que son sanciones, después estan determinadas reglas que identifican el futbol como juego, el jugar el balón con el pie excepto el portero que puede tocar el balón con la mano, etc. Lo importante es saber que el juego, al menos en una final no puede terminar en empate, hay uno que tiene que ganar, es un juego de suma cero, lo que uno pierde lo gana el otro. Sin embargo una liga de fútbol no es una final y es por eso que ya no es un juego de suma cero, y  un equipo puede seguir en la misma categoria solo ganando algún partido y empatando muchos, puesto que el empate asegura 1 punto, mientras la victoria son 3 puntos. Vale la pena recordar que antes de jugar un partido cada equipo tiene 1 punto. Lo que significa que sin hacer nada cada equipo podria llevarse 1 punto, lo que justifica las tácticas defensivas -metajuegos- que algunos entrenadores se empeñan en llevar adelante.

Para aquellos de vosotros que querias informaros mejor sobre esa rama tan interesante de la matemática que lleva por nombre teoria de los juegos os dejo aqui el enlace de la wikipedia. En realidad si llegué hasta estas teorias fue a raiz de mis lecturas compulsivas respecto a psicologia evolucionista. Fue Maynard Smith el que me guió hacia este tipo de conceptualizaciones tan útiles para entender algunas decisiones de nosotros los sapiens, decisiones que se pueden categorizar a través de ciertos engendros matemáticos de los que yo no entiendo nada salvo sus consecuencias evolutivas: es el caso del concepto de «conducta evolutivamente estable» de Maynard Smith.

Una conducta evolutivamente estable es aquella que da premio en el puntaje estratégico evolutivo que naturalmente está relacionado con la capacidad de un gen de trasmitirse a la siguiente generación. Asi las estrategias de emparejamiento entre nosotros los humanos se consideran un juego de interelaciones destinadas a la reproducción. Cuantas más copias de mis genes existan en la siguiente generación más puntos me llevo. Es por eso que la monogamia, la poligamia y la promiscuidad son estrategias evolutivamente estables y es por eso que se encuentran representadas en nuestra especie y por la misma razón la poliandria no ha sobrevivido como estrategia reproductiva. Del mismo modo el canibalismo o el alimentarse de carroña era una estrategia prehumana que podia mejorarse y por eso no ha sobrevivido a la deriva evolutiva: se trata de conductas extinguidas, pues no dan premio evolutivo, en este caso en términos de alimentación suficientemente nutritiva.

De manera que la teoria de los juegos nos permite explicar qué estrategias han sobrevivido a la deriva evolutiva y por qué. Otra de las conductas más estudiadas y relacionadas con el altruismo reciproco es el grooming: aqui hay un post donde expliqué cuales eran las posibles estrategias interpersonales respecto a la desparasitación y el por qué determinadas conductas tienen premio evolutivo.

Se me ocurrió escribir este post a partir de la lectura de este otro  que me pareció muy acertado en cuanto a la interpretación que hace Jose Monzó de la situación actual a partir de la eclosión del movimiento de 15-M.

Una de las caracteristicas de los metajuegos es el empate infinito,  lo que caracteriza este tipo de estrategias es precisamente el llevar a los contendientes a una situación de impasse: aquel lugar donde no pasa nada y todo parece haberse detenido o congelado. Nuestra vida profesional, familiar y conyugal está llena de metajuegos donde parece que nada puede deshacer esas tablas infinitas en que parece haberse convertido nuestra vida. Las discusiones con nuestros parientes parecen no conducir a ninguna solución, casi siempre nos quedamos con la sensación de que la discusión nos ofrece una tregua pero el problema y su comprensión -sea el que sea- no parece haber avanzado ni un ápice a pesar de las discusiones que en algunas parejas pueden llegar a ser constantes. ¿La razón? Pues porque la discusión, la confrontación de pareceres o de opiniones no sirve para nada, es sólo un metajuego más. Es por eso que las personas inteligentes no discuten jamás, excepto cuando pierden el control de sus emociones, porque las personas inteligentes lo que suelen hacer es introducir metajuegos de mayor nivel.

Y los empates en los metajuegos solo pueden resolverse a traves de un metajuego de superior nivel que lleve el sistema hacia el cambio.

Una persona inteligente es por ejemplo Alfredo Rubalcaba, tan inteligente resultó que siendo ministro del Interior se negó a cumplir una orden del tribunal correspondiente para disolver las manifestaciones del 15-M, más conocida como acampada de Sol. Rubalcaba sabía perfectamente que el cumplimiento de esa orden suponía su tumba politica y aun más: el reforzamiento de la acampada misma, es por eso que se saltó a la torera la Ley y permitió la acampada.

Hizo bien por dos razones: una de caracter estratégico, no empeorar las cosas y sobre todo por una cuestión esencial: la acampada de Sol no era un problema de orden público.

Paradójicamente si se hubiera propuesto cumplir con la recomendación del tribunal hubiera convertido la manifestación en un problema de orden publico pero Rubalcaba decidió no jugar y inventó un metajuego: una estrategia de mayor nivel de definición que dejó en tablas el pulso de los acampados y el gobierno, un empate que sigue vigente. Curiosamente la oposición le echa en cara no haber cumplido la ley pero todo el mundo sabe que las leyes tienen un aspecto fáctico dificil de pasar por alto: tambien está prohibido beber en la calle y no se disuelven a la fuerza los botellones, es un ejemplo.

Los metajuegos se establecen no tanto para ganar en una confrontación sino para redefinir las reglas del juego, es por eso que determinados conflictos parecen como enquistados, cuando son tratados como juegos de suma cero, por ejemplo el conflicto palestino-israelí, el conflicto de Irak o Afganistán y casi todos los problemas del mundo en que vivimos, terrorismo inclusive. Han terminado los tiempos en que un ejército se imponía a otro o lo aniquilaba y el conflicto terminaba (hasta que aparecia otro en otro lugar). Los conflictos que tiene planteado nuestro mundo ya no pueden resolverse manu militari , no tienen una solución técnica sino ética, por una razón fundamental: porque tal y como parece demostrar Gadafi en Libia quitar a alguien del poder por la fuerza y a través de una intervención armada extranjera es una tarea ingente que consume enormes recursos y que se toma demasiadas victimas inocentes.

Los problemas se enquistan porque la lectura que se hace de ellos es en términos de confrontación: hoy he oido por la radio que el movimiento del 15-M augura la emergencia del totalitarismo , al parecer una idea peregrina de Esperanza Aguirre. No han entendido que cuando un juego se agota hay que recurrir a un metajuego para modificar las reglas del juego anterior. Y quieran o no el juego de la democracia representativa tal y como la tenemos diseñada en España, está agotado.

No hay nada dramático en ello, hasta el fútbol ha modificado sus reglas en mas de una ocasión para beneficiar al espectáculo en sí y es por eso que el futbol es un deporte de masas que conserva su atractivo. ¿Por qué la politica -que tambien es un juego- no puede cambiarse?

Nosotros los españoles ya cambiamos las reglas del juego una vez pasando de una dictadura a una democracia formal tal y como conté en este post sobre el bipartidismo. ¿Por qué los politicos democráticos son tan testarudos que siguen empeñados en jugar con sus reglas y no admitir un minimo cambio?

Pues porque es su negocio, claro.

Porque no saben metajugar como Rubalcaba que lo hace al menos cuando le conviene.

El señor de las hormigas

Edward O. Wilson es un biólogo -más concretamente entomólogo- de 82 años que aun trabaja en Harvard y que está de plena actualidad porque esta semana va a recibir un premio patrocinado por el BBVA aqui en España. Wilson es un tipo muy importante por muchas razones que iré desgranando en este post, pero que a mi, asi a bote pronto me sugiere una reflexión sobre la jubilación. ¿Deberían jubilarse forzosamente estas personas? Parece que en Harvard sostienen sobre este asunto opiniones bien distintas a las que sostiene nuestro gobierno y a los Eres de Telefonica.

Ciertamente a algunas personas no habría que jubilarlas nunca. Son un bien social a preservar.

Aunque Wilson dedicó su carrera al estudio y comportamiento social de las hormigas (aqui hay un buen documental sobre este asunto) sus teorizaciones y sus aportes más conocidos proceden del ámbito de la defensa de la biodiversidad, un término aportado por él mismo a la literatura cientifica y que se refiere a a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano. La biodiversidad comprende igualmente la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas interacciones y con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el planeta (segun definición de la wikipedia).

Sin ninguna duda la obra maestra de Wilson fue «Sociobiología», un intento de sintesis entre la etologia y las construcciones sociales humanas escrita en 1975. No deja de ser curioso que la disciplina que mas ha influido en eso que hemos venido en llamar Neurociencias haya sido la etología. Hay que recordar que en 1967 se estrenaron como nobeles de medicina tres etólogos (esa palabra aun no existía entonces) llamados Lorenz, Tinbergen y Von Frish (aqui hay un post sobre la contribución de Lorenz a la ciencia), que a través de sus gansos, peces y abejas lograron enseñarnos muchas cosas sobre nosotros mismos, pero no fue hasta la fecha de este libro donde se consolidaron- a través de un nuevo campo del saber- los hallazgos geniales de aquellos etólogos pioneros que nos señalaron con el dedo hacia dónde deberíamos mirar para entender lo humano.

Fue asi como apareció la psicologia evolucionista, una especie de fusión entre la psicología clásica y el estudio del comportamiento a la luz de la evolución y selección naturales, que -vale la pena recordar- es la única teoria científica valida en biología. No deja de ser sorprendente que todas las psicologías anteriores desde el conductismo hasta el psicoanálisis dejaran de lado a Darwin a la hora de establecer hipótesis sobre el comportamiento humano, como si dieran por bueno nuestro origen celestial. En un post anterior expliqué qué podemos y no podemos esperar de la psicología evolucionista que más bien explica el por qué somos como somos y no tanto  el por qué usted individualmente, es como es. La psicologia evolucionista acota un territorio de saber común a toda la humanidad y nos permite explicar siempre bajo la mirada de la supervivencia de los genes más adaptados la aparición de enfermedades, el por qué ciertas enfermedades representaron alguna ventaja en tiempos remotos, el por qué somos violentos, aguerridos o altruistas. Explica nuestra naturaleza gregaria y las razones de nuestras interacciones sociales y qué es posible esperar de nosotros los sapiens.

Naturalmente «Sociobiología» fue un libro muy contestado por la izquierda americana que le tachó de fascista y de sostener ideas racistas y que preconizaban la discriminación. Steven Pinker dedicó un capitulo entero de su libro «La tabla rasa» y tambien en «Cómo funciona la mente» a arremeter contra aquella campaña que en su momento condenó a Wilson a una especie de exclusión civil. No voy a insistir en los argumentos de Pinker sino para afirmar que la explicación de algo en términos evolutivos no lleva aparejada la legitimación de ese algo. Lo cierto es que las teorías evolucionistas no sólo han sido contestadas por la derecha tradicional y por las religiones integristas, hay que recordar que la izquierda fue un poderoso aliado en retrasar durante décadas la irrupción de ciertas verdades que se imponian científicamente mientras ellos seguían empeñados en defender la tesis del buen salvaje y de la relativización de todo lo biológico en beneficio de lo social, algo que se llevó al paroxismo durante la postmodernidad y que nos ha dejado a todos con cara de tontos al caer en la cuenta de que acabamos abrazando todas las falsedades que se empeñaron en contarnos, mientras los gurúes de la igualdad nos ocultaban nuestro origen de simios.

Asi, hubo un tiempo en que creímos estar más cerca de los arcángeles que de nuestros parientes más cercanos al tiempo que se renegaba de Dios y por supuesto de los arcángeles. La laicidad rampante del siglo XX fue paradójicamente la mayor enemiga de la verdad.

Pero la verdad acaba siempre abriéndose paso, no a empujones sino gradualmente y es por eso que Wilson a sus 84 años aun vive para recoger el merecido homenaje que le debe la sociedad por haber decidido integrar conocimientos de distinta naturaleza: los que proceden de la observación de las organizaciones sociales espontáneas que se forman entre los animales y la cultura que emerge de la conciencia humana. Es la hora de la integración, es por eso que años más tarde Wilson escribió una obra fundamental «Consilience».

Una actitud que trata de conciliar conocimientos procedentes de varias disciplinas para crear un marco unificado de conocimiento y entendimiento. Y que entre nosotros hemos llamado «Tercera cultura». Aqui mismo hay un post donde me propuse ir un poco más allá y hablar de la «Cuarta cultura», un intento de sintesis que nos permitiria saltar por encima de la multidisciplinariedad y alcanzar la transdisciplinariedad.

Otro de los campos donde Wilson ha miltado d euna manera intensa ha sido en la defensa del ecosistema y de la idea del calentamiento global que segun sus propias palabras es algo que está ya lo suficientemente demostrado para que los gobiernos del mundo tomen cartas en el asunto.

Lo cierto es que si seguimos pensando lo humano en términos neurobiológicos y evolutivos tenemos razones para ser pesimistas con respecto al resultado de esas conversaciones que periódicamente mantienen los paises industrializados para disminuir nuestra produccion de CO2 y dejar de intoxicar nuestra atmósfera prociando un aumento de temperatura progresiva asi como la destrucción de la capa de ozono.

Poner coto a los desmanes de emisión de gases es posible pero hemos de contar con que lo previsible es que el egoísmo industrializador y deforestador de los distintos paises  obstaculice tales reformas. Es lógico, al fin y al cabo somos simios competitivos, egoistas y malhumorados que defendemos nuestro territorio como hormigas y tratamos al vecino como un intruso. Eso es lo que hay que esperar: que los gobiernos hablen y no llegen a ninguna conclusión razonable. ¿Pero hemos de ser necesariamente pesimistas?

Wilson propone que a la vista de que para el año 2085 ya seremos demasiada gente en la tierra para armonizar los recursos naturales con las necesidades crecientes de un pueblo demandante, sediento y hambriento, lo mejor es llegar a un pacto salomónico: la mitad de la naturaleza para el hombre y la otra mitad para la naturaleza. Hemos de preservar la biodiversidad y la mejor forma es alejar al sapiens de alli a toda prisa para que no aterrice con sus ladrillos y sus autopistas.

Y la buena noticia es ésta: ya tenemos el reloj encima de la mesa y con todas sus piezas bien conocidas, ahora lo que hemos de hacer es volver a montarlo, no para dejarlo como estaba sino para darle una nueva función.

Esta es la buena noticia, el sapiens conseguirá encontrar una nueva función y un nuevo sentido a todas las piezas que ahora están encima de la mesa de disección.

Un pequeño reportaje sobre la sociobiologia: