La borrosa estructura de la realidad

¿Qué es la realidad?

¿Podemos dividir los sucesos del mundo entre falsos o verdaderos? ¿Entre blanco o negro? ¿No existen gamas de grises? ¿Es posible hablar de que algo es parcialmente real o parcialmente falso?

¿Como estructura la mente humana la realidad?

Pensaba en estas cuestiones ayer mientras veia la ofrenda de flores de la ciudad de Castellón a su patrona la virgen del Lidón o Lledó que habita en una basilica cercana a la ciudad y que ostenta el patronazgo de Castellón al mismo tiempo que es -en boca del sacerdote que oficiaba la ceremonia-: «La madre de todos los castellonenses».

La historia-leyenda es muy parecida a otros descubrimientos o apariciones de vírgenes. En este caso fue un labrador llamado Perot de Granyana quien se hallaba arando su campo cuando el caballo se arrodilló , al parecer por haber encontrado una roca o un obstáculo que impedia su avance, fue asi como Perot en el siglo XIV encontró la figurita que pongo aqui por si algún experto pudiera aportar alguna luz sobre su procedencia dado que su origen es de los más misterioso, ni es neolitica, ni es fenicia, ni es Astarté, ni es púnica, ni representa la maternidad sino que parece tratarse de una figura femenina con los brazos cruzados en el pecho como en actitud de orar.

Mientras veia desfilar a casi toda la Plana por aquel lugar pensaba en cuanto de fervor religioso había en aquella práctica y cuando de etnografia o de conformidad social, tradición e identidad colectiva.

Entonces recordé una frase pronunciada por un conocido mio ateo militante que solía decir: «Yo no creo en Dios sino en la Virgen de Lledó».

Pero en este post no voy a hablar de etnografía, puesto que aqui cuentan mejor la historia desde el punto de vista arqueológico.Tampoco de creencias religiosas, ni siquiera de las razones por las que las deidades femeninas han tenido tanto éxito en la religión católica, sino de cómo perciben las personas aquella afirmación del cura de que «Es la madre de todos los castellonenses». ¿Esa frase es verdadera o falsa?.

De eso voy a hablar.

Estoy seguro que el 95 % de las personas que asistieron a la «Ofrenda» saben perfectamente que la afirmación es falsa. Es decir, saben que aquella virgen sincrética enredada en mantones y relicarios no es su madre en absoluto, ellos saben perfectamente identificar a su madre verdadera, la única y por supuesto suficiente.

Pero se trata de una falsedad borrosa que contiene algun tipo de verdad adherida.

¿Pues si es falsa por qué adoran aquella imagen como si se tratara realmente de una madre compartida? ¿Por qué acuden alli de año en año ofreciéndole dones, presentes y flores? ¿A qué viene toda a aquella parafernalia de fervor simulado?

Los ateos suelen decir que la razón por las cuales adoramos esas figuritas de dudoso origen es a causa de la estupidez humana y las mudas del sincretismo religioso. Pero yo no estoy de acuerdo y creo más bien que se debe a la prestación más humana de nuestra conciencia: la capacidad infinita para la abstracción, nuestra capacidad para construir símbolos de símbolos.

Todo procede de la capacidad recursiva infinita de nuestra mente.

Seguramente todo comenzó con la invención de una palabra: «madre». No me refiero solo al invento de la palabra sino del concepto. Probablemente este concepto es anterior en eones de tiempo al concepto más cultural de «padre». Pero una vez conceptualizada la función de madre, las demás van colgando de ella. «Hijo», «padre», «abuelo», «hermano», «primo», «tio», «sobrino», etc son etiquetas conceptuales que derivan de aquella semilla matriz, «madre» que seguramente vino a sustituir a las primitivas «macho» o «hembra» y que se universalizó en «fratria», «familia» o «progenie».

«Madre» pertenece a un tipo lógico superior al de «hembra» y abarca a todas las hembras puesto que para ser «madre» es condición la de pertenecer al género femenino, aunque no todas las mujeres son «madres».

La teoría de los Tipos Lógicos de Russell dice que existe una discontinuidad entre una clase y sus miembros. La clase no puede ser miembro de sí misma y tampoco puede uno de sus miembros ser la clase, ya que el término utilizado para la clase está en un nivel de abstracción distinto -un Tipo Lógico distinto- del de los términos usados para los miembros.

La palabra «madre» pertenece a un nivel de definición superior al de la palabra-concepto «hembra» o «mujer». Ninguna «mujer» puede representar a la clase «madre» y ninguna «madre» puede ser miembro de su misma clase aunque en la práctica -en el lenguaje comun- tengamos tendencia a identificar clases con miembros.

Pero sucede que nuestra capacidad de construir símbolos -que son a su vez nuevos símbolos abstractos- es una de las prestaciones más elegantes de nuestra conciencia. Así, a otro nivel de abstracción podemos imaginarnos una madre común para toda la humanidad, una especie de útero primigenio, un arquetipo maternal como diria Jung. La «maternidad» supondría entonces una nueva vuelta de tuerca en ese bucle sin fin de nuestra capacidad simbólica que tiende a la regresión infinita como muestra esta fotografía.


Naturalmente cuanto más alejada se halle esta conceptualización de nuestra vida sensible más abarcativo resultará el símbolo aunque tambien menor verosimilitud ofrecerá como entidad fáctica, real o macroscópica. El punto de fuga de esta recursión es seguramente mas abstracto que los rectángulos exteriores que muestran el contorno real de las cosas tal y como suceden en la realidad fenoménica que nos ha tocado vivir.

De manera que la pregunta qué es real es muy dificil de contestar y lo es por dos razones:

1.- Porque vivimos en un mundo donde certidumbres e incertidumbres se dan de la mano constantemente en nuestra vida diaria: hay cosas que son predecibles como por ejemplo que el agua sometida a cocción terminará por hervir y otras impredecibles como si Villa acertará marcar un gol al ejecutar un penalty.

2.- La segunda razón es que nuestra capacidad para construir símbolos de símbolos nos aleja del determinismo puro en el que se desenvuelve nuestra vida perceptual e introduce un nuevo factor de distorsión en nuestra comprensión del mundo. Un factor de distorsión que nos aleja de lo instintivo e incluso de lo real y nos sumerje de hecho en lo simbólico: nuestra capacidad para imaginar escenarios, pasados, presentes o futuros forma parte de ese bucle recursivo que llamamos Yo.

La Virgen de Lidón de esta manera puede ser la madre de todos los castellonenses, basta con que usted lo crea asi para que funcione de ese modo, una hipermadre que nos conecta a todos con todos, al menos a aquellos que hemos nacido en Castellón.

La pregunta que tendriamos que hacernos en este momento seria la siguiente: ¿Existe un techo a la capacidad de abstracción de los seres humanos?

O esta otra ¿Por qué algunas personas parecen adherirse a este tipo de creencias mientras otras las desprecian?

Pero esto es motivo de otro post.