Los malos empastes

Ejemplo de un buen empaste de voces es este dueto entre la contraalto y la soprano cantando «La barcarole» de Offenbach, tal y como el oyente podrá apreciar un duetto es una pieza cantada a dos voces. La gracia es que el oyente no va a distinguir esa dos voces sino que oirá -en los pasajes donde cantan al alimón- un fundido perfecto de voces que tal y como sucede en el efecto moiré permite la emergencia de algo nuevo que no es una tercera voz pero que da al sonido resultante una sensación de tridimensionalidad, una especie de binauralidad.

Pero no es de los buenos empastes de lo que voy a hablar sino de los malos o imposibles y voy a referirme básicamente a valores para observar como se empastan y se refunden valores antiguos con otros valores más nuevos, tal y como propone la teoria integral, conocida como dinámica espiral y propiciada por Graves y Beck, hablaremos pues de memes de valores o de v-memes y veremos como se comportan.

Baste como ejemplo el conocido conflicto  que parece eterno pero e smuy reciente y que se llevan los v-memes de la libertad y la igualdad. ¿Son compatibles estos memes entre sí?

De que no son compatibles tenemos mas que evidencias, todavia hoy nuestras democracias se asientan en una fragmentación ideológica que a grandes rasgos podriamos describir asi: hay quien privilegia la libertad sobre la igualdad (los conservadores o las derechas) y hay quien privilegia la igualdad sobre la libertad (los progresistas o la izquierda). Algo en estos valores hace que el Estado tenga que dirimir entre sus diferencias dictando leyes y normas que las compatibilicen por defecto, restringiendo a su vez a la una o a la otra. Por ejemplo el Estado nos limita la libertad cuando dice que no podemos vender ni comprar órganos, no podemos plantar cannabis en nuestros huertos, no podemos fumar en los bares, nos prohiben circular a mas de 110 por autopista u obligándonos a pagarle al Estado parte de nuestros beneficios empresariales o salariales. Hay algo diabólico en este conflicto que hace que con independencia de quien gobierne, los ciudadanos son los últimos afectados y los que han de contentarse con admitir leyes, normas o impuestos que de alguna forma oscurecen la libertad de trato entre unos individuos y otros, por no hablar de lo mal que llevan los regímenes comunistas o totalitarios la libertad de prensa u opinión. Todo parece indicar que libertad y igualdad son dos valores en perpetua desavenencia.

El origen de este mal llevar entre libertades e igualdades es que cada uno de ellos, v-memes o memes de valor, pertenece a un nivel de desarrollo de conciencia distinto, uno, la libertad al meme naranja el de la modernidad, el otro, la igualdad al meme verde el de la época actual. Y los valores que pertenecen  a distintos memes evolutivos tienen tendencia a encajar mal entre ellos, es por eso que ciertos conflictos sólo pueden resolverse desde fuera del campo donde se definió el problema, es inútil y estéril la confrontación entre memes, la unica solución es la integración de lo antiguo entre los valores modernos en la dirección de trascender a ambos, sabiendo de antemano que mas de la mitad de la población mundial permanece anclada en el meme azul, el meme de la jerarquia y de la verticalidad.

Y lo que solemos hacer por desgracia con estos conflictos es disociar o escindir lo antiguo como algo que carece de valor, como algo obsoleto. Cuando obramos asi estamos de alguna manera diseñando un escenario de conflicto bien social o bien intrapsíquico. La integración abarcativa en un nivel superior de conciencia es la que disuelve (no resuelve) el problema, pues los confictos derivados de peleas entre v-memes son wicked problems, es decir problemas endemoniados y sin solución que no sólo no se resuelven sino que empeoran las cosas cada vez que hacemos algo para resolverlos.

Por ejemplo, en la batalla campal que durante el siglo XX dirimieron los v-memes de la libertad frente a la igualdad y que de alguna forma aun no ha sido resuelto, hemos encontrado, sin embargo, alguna medida de consolación: los estados democráticos han dispuesto ciertas soluciones para compaginar el derecho a recibir o donar un órgano realizando ciertas operaciones sobre el egoísmo individual que necesariamente privilegiaría a los más pudientes sobre los pobres si se regulara a través del mercado, son estos:

  • El trasplante no es un derecho sino una indicación médica.
  • El que recibe un órgano no sabe de quién lo recibe.
  • El trasplante es gratuito y sólo el Estado puede trasplantar órganos sustrayéndole ese derecho a la iniciativa individual.

Como el lector puede observar en las nubes del gráfico de arriba, cada uno de estos desarrollos de conciencia tiene un v-meme central, asi:

  • El meme azul privilegia el etnocentrismo, el enchufismo, la tradición, la verticalidad, la jerarquia, el favor politico y el caciquismo, los nacionalismos, la religión pero tambien el orden, la humildad y el afán de servicio y la compasión. Pertenecer a un club (Madrid o Barça, con su eterna cantinela paranoica de árbitros y desigualdades), a un partido politico (PP o PSOE) o a una religión cualquiera se erige inmediatamente como una afirmación en contra de la opuesta: se adquiere una identidad pero a costa de obtener una contraidentidad en un adversario vecino. En este contexto de cosas se puede ganar o perder, partidos o elecciones, pero no se supera jamás por esta via la confrontación entre opuestos, no se puede resolver un problema tratándolo en el mismo lugar en que emergió.
  • El meme naranja, el meme de la modernidad, es el meme del ateísmo, de la emergencia de la ciencia y las tecnologías, de las carreteras y las comunicaciones, del estado del bienestar y sobre todo de la idea funcionarial del «mérito y la capacidad», pero tambien de los abusos asistenciales y sobre todo de la deshumanización de las relaciones humanas que presidieron el meme azul durante su emergencia. Para un moderno, la caridad y la compasión son cuestiones de Estado (de redistribución fiscal) y no un valor psicológico. Esta tendencia a situar afuera responsabilidades que otrora estuvieron dentro ha traido grandes problemas educativos, politicos y sociales. Como ejemplo baste con señalar la idea que tienen casi todos los padres de que la educación de sus hijos es cosa del Estado, la consecuencia es que asistimos hoy en amplias capas de la población a una educación sin valores.
  • El meme verde es el meme de la postmodernidad y seguramente es el meme que preside nuestro tiempo aunque la mayor parte de la población no ha llegado siquiera a este nivel en su conciencia individual, pero ello no es obstáculo para que tiendan a acaparar las prebendas derivadas de la falta de responsabilidad individual que propugna el meme, a rechazar el esfuerzo personal y a negar la causalidad situándolo todo en una atmósfera de relativismo social. El meme verde tiene además ciertos dilemas que le son propios tal y como conté en este post, pero el igualitarismo que predican los alli instalados frecuentemente es asimilado como una contradicción in terminis cuando se ven obligados a admitir que no todas las opiniones tienen el mismo valor. Internet hoy se encuentra enredado en la falacia pre-trans que propuso Wilber, la infoxicación ha dado como resultado que casi cualquier voz pueda oirse en la red sin que a la vez existan mecanismos para saber qué información es verdadera y cual falsa. Lo cierto es que los que nos gobiernan hoy (para mas señas en España) pertenecen a este meme verde y paradójicamente no han hecho otra cosa sino imponernos sus ideales, sus ideales igualitarios a costa de -como decia más arriba- sacrificar nuestra libertad.

De manera que etnocentrismo, meritocracia e igualitarismo son tres voces desacopladas de distintos sistemas de valores enfrentados por causa de pertenecer a épocas y formas de entender el mundo bien distintas. ¿Entonces qué hacer?

Echemos un vistazo a los memes que emergen del nivel amarillo de la conciencia:

AMARILLO : atractor: integración – procesos. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un organismo caótico donde el cambio es la pauta y la incertidumbre es un estado aceptable de existir. Modalidad predominante de pensamiento: Sistémica. Características: mentalidad funcional, integradora, interdependiente, existencial, flexible, interrogativa y aceptadora.

Y entenderemos ahora porque la nube amarilla representa -por ser abarcativa de los tres niveles inferiores- la solución a los dilemas que plantean aquellos desarrollos anteriores.

El valor más importante del meme amarillo es la tolerancia y la desactivación de toda militancia destinada a arreglar el mundo por la via de la confrontación, el sujeto amarillo sabe que solo a través de la integración de los distintos niveles de subjetividad es posible disolver los problemas endemoniados que se nos presentan a diario con el mandato a veces imposible de que sean resueltos manu militari. Pero el amarillo tampoco es un pusilánime pues ya conoce los enredos caóticos de nuestro mundo y sabe que los nudos gordianos no pueden deshacerse sino acaso sortearse pero sabe también que a veces hay que descender de nivel para arreglar cuestiones irresolubles desde otra óptica que la fuerza del meme rojo.

El amarillo es tolerante hasta con la desigualdad y la intolerancia porque ve desde arriba que los enredos etnocéntricos siguen dominando el mundo en el que vive, cuando no los abusos del mérito, de los ideales del meme verde que no han logrado detener la corrupción, de la ciencia y sus catedráticos, de la politica y sus compinches mediáticos financiados a cargo del Estado, de la economía y los abusos del Capital y del lucro y de los que creen en el poder como una herramienta de dominio en lugar de verlo como un don para empoderar a los que carecen de él.

Da al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios y recuerda que vivimos en un océano de incertidumbre, es mejor acostumbrarse a pensar la vida como un proceso o un enfoque y no tanto como un lugar donde alcanzar el bienestar material que propugnan nuestros Estados naranjas o verdes y que ya sabemos que resultan insostenibles.

El lugar de Dios y la alucinación

Por otro lado, el problema de la alucinación tiene que ver en gran manera con el hecho de que concibamos culturalmente, o no, una “instancia externa” supranatural con la que pueda existir un intercambio bi o unidireccional, según cómo y cuando. Si es desde uno a la instancia se ora, si es desde la instancia a uno hay revelación. Si no hay nada y hay deprivación sensorial por exceso o por defecto, entonces se alucina en un bucle interno intracerebral reverberante sin instancia interna o externa a la que proyectar. Si hay las dos cosas, oración y revelación, entonces entramos en lo místico. (Francisco Orengo)

Escribo este post el día de Pascua de Resurrección del 2011, animado por varias circunstancias que se han unido estos dias en mi inconsciente narrativo. Una de ellas es este post que escribí en mi otro blog y del que éste es una apoyatura o tratará de serlo. La otra es la noticia leída hoy en un periódico de tirada nacional acerca de la publicación por parte de Francisco Mora (pinchar sobre el nombre para ver una entrevista en TV3) de un nuevo libro sobre neuroteología que se titula «El Dios de cada uno».

En él, Mora pasa revista a la idea en clave evolutiva de que la «religiosidad» es adaptativa y ha servido a los fines de la supervivencia -muy popular en ciertos ambientes neurocientíficos- y vinculada a la idea de que la pulsión religiosa es algo así como un hecho biológico, una especie de rasgo de personalidad innato que en términos vulgares puede ser traducido (esto es lo que la gente entiende) que el sentimiento religioso anida en algun gen de nuestro patrimonio genético, que Dios vive entre nuestras neuronas o algo así.

Ni que decir tiene que estoy en contra de esta teoría, tal y como ya comenté en varios posts anteriores. Lo cierto es que el sentimiento religioso es un subproducto social, es decir un rastro de nuestras habilidades sociales (sociabilidad) que están determinadas genéticamente como corresponde a toda especie gregaria, si hemos sobrevidido ha sido efectivamente gracias a nuestra capacidad de establecer vínculos significativos con los otros. La religiosidad es inseparable de ciertos rasgos biológicos como son el apego, la necesidad de pertenencia o la afiliación. Dicho de otra manera estamos diseñados para el etnocentrismo, para la adherencia a un clan, a una ciudad, una patria, una bandera, a un himno, a un campanario y a una religión. Ese es precisamente nuestro drama como especie y el cuello de botella que aplasta nuestra evolución hacia otros niveles de conciencia más abarcativos o universales.

Ignoro la razón por la que el que inventó a Dios lo puso en el cielo en lugar de meterlo en nuestro interior, en el centro de la mente. Lo cierto es que lo puso en un lugar inalcanzable y aun más: la comunicación entre El y el hombre pasó a ser imposible directamente y sometida al escrutinio de una casta iniciática especializada en su traducción: curas, sacerdotes, iniciados, santos, misticos, pastorcillos, mártires y herejes. Meter a Dios fuera del horizonte de la mente humana individual y meterlo además en un lugar inhóspito ha traido ciertas consecuencias sobre el desarrollo del psíquismo humano.

La primera consecuencia es que el hombre, al fiarlo todo en el afuera, es un completo analfabeto sobre lo que tiene dentro y a pesar de los grandes maestros que han insistido en no buscar afuera lo que podemos encontrar en nosotros mismos es posible afirmar que la mayor parte de la población -aun sin creer en Dios- situa en el afuera, es decir en el no-Yo las cosas que le suceden sin sentido o no puede comprender tal y como hicieron nuestros ancestros en el paleolítico, bien sea para adorar una fuerza natural, un tótem, un ídolo, un Dios o el culto a las personas concretas.

Lo de afuera es lo ajeno, lo inconmensurable: le llamamos lo sobrenatural y ahí depositamos la causalidad de lo que nos sucede aquí cuando esa causalidad carece de explicación razonable: «Dios lo quiso así» ha sido el argumento tranquilizador para gran parte de la población sometida a las adversidades de la vida, es una explicación poderosa puesto que los designios de Dios son imposibles de adivinar y desde luego son tranquilizadores porque al menos apelan a un cierto sentido, a un orden (aunque inescrutable) de las cosas. Siempre es mejor atribuir al designio divino una calamidad que pensarlo desde el lado del sin sentido. A fin de cuentas a nosotros los sapiens lo que nos interesa no es la verdad sino el sentido de las cosas.

Pero la idea de un Dios alejado viviendo en algun lugar inaccesible del Cosmos ha tenido más consecuencias a largo plazo: ha dotado de explicaciones esotéricas a fenómenos bien conocidos aunque mal explicados por la ciencia. Pongo el ejemplo de la alucinación de la que hablé en este post y donde apuntaba hacia la posibilidad de que el fenomeno alucinatorio andaba de la mano junto a la predisposición de los humanos a obtener explicaciones sobrenaturales sobre fenómenos que en realidadcomo los sueños- nos están representando a nosotros mismos y nos aluden o apelan en lo más íntimo. No quiero decir con eso que la alucinación como fenómeno neurobiológico proceda del hecho de creer en un Dios inalcanzable que está en el cielo, lo que quiero decir es que usualmente las explicaciones que los alucinadores dan a su alucinación son sobrenaturales, tanto los alucinadores patológicos (psicóticos) como aquellos heautoscópicos que han tenido experiencias cercanas a la muerte.

Se encuentra ciertamente difundida -por parte de ese fenómeno religioso que llamamos new age- la idea de que en realidad los alucinados ven cosas que nosotros somos incapaces de ver, volvemos asi al concepto griego de «enfermedad sagrada». No se trata en esta concepción del fenómeno que el cerebro del alucinado se halle distorsionado de una u otra forma sino que somos nosotros -los que no alucinamos espontáneamente- los que padecemos de algun extraño déficit corregible con ciertas experiencias con drogas o a través de ciertas practicas espirituales. Es verdad que intoxicados por ciertas drogas somos capaces de tener experiencias visionarias de lo más interesantes pero esta experiencia no representa de ningún modo una conexión con lo sobrenatural ni con Dios sino con las posibilidades de nuestra conciencia expandida inexploradas.

«No hay que buscar afuera lo que tienes dentro», le dijo fray Pedro de Alcántara a Santa Teresa de Jesus cuando está le consultó a propósito de sus desgarros interiores motivados por sus alucinaciones continuas que ella interpretaba como favores de Dios. Esta sencilla prescripción del franciscano fue suficiente para invertir el rumbo de la vida espiritual de Teresa desde la contemplación pasiva y torturante de fenómenos alucinatorios constantes hacia una vida social de reforma y viajes. Pedro de Alcántara la curó de sus alucinaciones invirtiendo el sentido de su experiencia y haciéndole ver otra misión para sí misma, encontrándole un lugar en lo simbólico. A partir de entonces Teresa ya no fue una alucinada sino una fundadora.

Efectivamente el viaje interior es el más eficaz de todos los viajes, volver el rumbo hacia nosotros mismos en lugar de prestarle atención a los designios divinos tiene consecuencias psicológicas importantes sobre la salud de las personas. En realidad, la alucinación sólo es patológica cuando uno trata de explicársela a partir de narraciones extraordinarias y fuera de la realidad que incluyen distorsiones importantes por sí mismas. Para una persona del siglo XVI que aspiraba a la santidad la alucinación no tiene la misma trascendencia que para un sujeto laíco y contemporáneo nuestro que carece de intereses religiosos y que no ha alcanzado el suficiente nivel de conciencia para integrar su experiencia -sea la que fuere- en su narración vital. Es así como se comienza a delirar y todo delirio construye por sí mismo irrealidades que alejan cada vez más al alucinado de su posición de salida, es por eso que decimos que la experiencia alucinatoria es enloquecedora por sí misma.

La psicosis, por cierto no es sólo una enfermedad alucinatoria o una ocurrencia extravagante sino una alucinación a la que no se encontró sentido y que se transvistió en delirio y que una vez establecido se hizo fuerte en las creencias individuales modificando para siempre la experiencia consesuada, hay algo en la psicosis que el sujeto se niega a abandonar. ¿Qué? Pues su concepción del mundo tal y como por cierto hacemos nosotros, adheridos siempre a nuestras viejas y a veces insostenibles ideas.

De manera que lo que caracteriza a la psicosis no es la alucinación (incluso hay psicosis sin alucinaciones) sino la convicción en defender el delirio que interpretará a las alucinaciones y su adherencia ulterior al pensamiento no consensual que caracteriza la psicosis.

Lo cierto es que todo el sistema atributivo de una alucinación se modificaría si Dios en lugar de haberse ubicado en el cielo hubiera sido puesto enmedio de nuestra mente como un contenido mental más. Si tuvieramos la convicción de que en nosotros hay una chispa divina en lugar de poner todo el fuego en lo celestial, la alucinación hubiera cambiado su color y no sería posible aludir a lo sobrenatural como explicación de experiencias no consensuadas de conciencia.

Pero el asunto se complicó más porque el que inventó a Dios y lo situó en lo alto enseguida encontró a otro que inventó al demonio y lo situó en el abajo.

Y de ahi se nutren la mayor parte de las alucinaciones y de los delirios y tiene su explicación en ese orden inventado en el que alguien decidiera que la comunicación con Dios era imposible pero no así con el demonio que andaba con nosotros, tan cerca que incluso a veces podia poseernos (como sostenian los teólogos de la Edad media) y hacernos sentir cosas que no estaban en nuestra naturaleza, una explicación de la causalidad que una vez más ponia la causa en el afuera, esta vez en el abajo. El demonio y el Mal fueron así dispuestos como más cercanos y accesibles a lo humano que el propio Dios que se mantenía mudo y a distancia.

No es de extrañar pues que la mayor parte de las alucinaciones contengan imagineria torturante, órdenes, influjos malévolos, espionajes, persecuciones, delaciones, traiciones, imprecaciones, insultos, comentarios humillantes, infidelidades, envenenamientos, transmisión mágica de enfermedades, localizaciones de vacíos inconcretos, ondas controladoras, robos del pensamiento, difusión de la identidad, enamorados perseguidores, fragmentación del mundo, hilo directo con extraterrestres, Dioses y diablos de cualquier naturaleza y todas las versiones de lo apocalíptico segun el nivel narrativo de cada cual.

Una minoría, sin embargo es capaz de alucinar con cosas agradables, otros viven en una especie de megalomanía subproducto de un narcisismo mal resuelto, los maníacos que creen ser millonarios, omnipotentes o genios, inventores, profetas, adivinos, hijos o hijas de Dios o ser señalados por el dedo de la divinidad en una especie de implosión de hybris que de cualquier forma situa al alucinado fuera de la realidad.

Efectivamente, Dios de ser alguna cosa es un lugar, pero yo creo que habita entre nosotros y está en mí. Hay una chispa divina en cada uno de nosotros lo que sucede es que nos hemos conformado con acceder a ese Dios inalcanzable que está en los cielos y con el que no podemos relacionarnos más que a través del delirio o la alucinación sucedáneos de otras posibilidades de nuestra conciencia expandida.

Dios no es una alucinación como propone Dawkins es simplemente una idea indemostrable, más que una idea es un lugar, un dedo que debió señalar en el centro de la frente de los humanos y nunca al azul del cielo.

La presencia y el ahora

Todos somos capaces de experimentar -aunque sea por un momento muy pequeño- lo que significa estar sin pensamiento y ser plenamente consciente. Significa que es posible estar consciente del todo (en el sentido más neurológico de la palabra) y sin embargo no tener la mente ocupada en ese constante trasiego de imágenes y pensamientos, ese murmullo casi omnipresente que llamamos «parloteo».

Esa experiencia es la que se conoce con el nombre de mindfullness o conciencia plena. Me gustaria en este post añadir algunas cuestiones más a este concepto, me refiero a ciertos atributos que vienen colgados de él. Presencia y ahora.

La mayor parte de nuestros contenidos mentales en estado de vigilia son pensamientos, en cierto modo el hombre moderno es un hombre intoxicado con sus propios pensamientos que de forma constante e interminable aparecen en el horizonte de nuestra mente como si hubiera un motor que los pusiera ahi de forma imperceptible e involuntaria. Es muy dificil mantener la mente limipia de pensamientos, recuerdos, ideas, cancioncillas, creencias, fantasias, anticipaciones o diálogos interiores. Tenemos pues muy poco tiempo para mirar, para contemplar.

Pensamiento y presencia se oponen, no es posible adquirir presencia mientras la mente se halla ocupada por los pensamientos. Para que haya presencia es necesario sólo «estar ahi». La condición para la presencia es la no-mente. Ni el pasado (recuerdo) ni el futuro (anticipación) ni el presente (pensamientos) toleran la presencia, que se desvanece apenas colisiona con cualquier elemento mental.

Presencia puede definirse como estar ahi «aqui y ahora», es decir se trata de una forma de estar en plena conciencia en un intervalo temporal que no es pasado ni futuro, sino ahora y aqui. Lo curioso de este «ahora y aqui» es que aun siendo muy intuitivo es muy poco accesible a la experiencia mental directa. Si adquirir presencia es tan complicado es por dos causas:

Una es que estamos condicionados a pensar incluso cuado estamos operando automáticamente como cuando cosemos, andamos, conducimos, oimos musica o contemplamos un cuadro. Todo pareciera indicar que tenemos horror al vacío de la mente y tendemos a llenarla de contenidos de forma compulsiva, como si nuestra identidad fuera a fragmentarse si dejamos de pensar y es muy posible que este horror vacui se encuentre en la base de ciertas experiencias de fragmentación de tipo psicótico.

La segunda causa es que el tiempo transcurre -en nuestra percepción sensible- desde el pasado hacia el futuro siendo el presente una traza intangible que apenas la percibimos ya ha desaparecido y siempre se nos muestra de espaldas. Sucede porque nuestra conciencia adquiere conciencia de sí misma preciamente  a través de una discontinuidad que se transforma en una secuencia ilusoria como conté en este post.

Asi, decia alli:

Cada unidad de conciencia dura alrededor de una décima de segundo o lo que dura una onda cerebral (una décima de segundo equivaldria a un ritmo alfa de 10 ciclos por segundo), la onda se inicia en el tálamo que hace el papel de reloj y desde alli se esparce en forma ascendente hacia las estructuras más jóvenes, alcanzando la corteza donde se juntan las percepciones y el movimiento dando lugar al momento consciente. La onda se expande tambien hacia el exterior por el sistema perineuronal (glia) alcanzando todos los tejidos inervados del cuerpo.

Lo importante es entender que desde el punto de vista neurofisiológico sólo podemos hablar de un momento consciente y no de conciencia que en cualquier caso seria la forma en que nuestro cerebro rellena los tiempos muertos entre momento y momento.

Sólo podemos hablar pues de instantes. De una sucesión de instantes discontinuos.

En un post anterior donde hablé precisamente de la naturaleza del tiempo me ocupé de la paradoja de que mientras el tiempo parece que fluya desde el pasado hacia el futuro el espacio no le acompaña. Este fenómeno señala que existe una ilusión, un truco biológico diseñado seguramente por la evolución para dar a nuestra experiencia una continuidad fílmica que no tendríamos si solo percibieramos fotografias o flashes de la realidad. Sabemos, sin embargo, que tiempo y espacio son la misma cosa y que el tiempo no puede fluir sin arrastrar tras de sí al espacio.

Es curiosa, en este sentido que la semántica de la palabra «reloj», en francés, «horlogue» remita a dos raices, Logos y Horas. Significa que lo que entendemos como tiempo no es sino una combinación de la palabra (logos), razón e instantes de conciencia (duración). Sin duda es nuestra corteza cerebral la que cose esa discontinuidad entre instantes y les pone el nombre que percibimos como tiempo en el sentido de duración de las cosas.

Y es por eso que tenemos la experiencia de continuidad en un cerebro que en realidad sólo puede percibir trazos discontinuos.

Una de las curiosidades de nuestra mente es que sólo podemos prestar atención a una tarea determinada por vez, no podemos pensar, preocuparnos, hablar, planear, fantasear, anticipar o disertar al mismo tiempo que contemplamos algo, de ese modo es posible afirmar que siempre andamos distraídos como sonámbulos. Nuestro pensamiento nos lleva hacia el pasado a fin de exorcizar las nostalgias -si es que sentimos que hemos perdido algo- o hacia el futuro en forma de preocupaciones o de planes para que el porvenir se acople a nuestros fines. De este modo es posible afirmar que la ansiedad es un timbre que suena cuando nos perdemos en el futuro. No hay ansiedad sin futuro y no hay depresión sin pasado, sin sentimiento de pérdida y sin una tarea de recuperación ilusoria.

De manera que tanto la depresión como la ansiedad son jugarretas que nos impone nuestra secuenciación del tiempo: la misma ilusión cognitiva que nos lleva a pensarnos como un ente que discurre en el tiempo es responsable de que nos perdamos en las ideas de que «cualquier tiempo fue mejor» y en su recuperación -de ahi la repetición que es una reedición- de aquel tiempo que se nos escurrió entre los dedos o en la anticipación de las consecuencias de nuestros actos y decisiones en el futuro.

Hay dos maneras de experimentar con el ahora: una de ellas es el entrenamiento, dado que se trata de una experiencia nada rara y que todos hemos tenido alguna vez de forma espontánea o durante una relajación, de modo que podemos ejercitarla a voluntad si le perdemos el miedo a la contemplación sin juicio y sin interpretación, algo asi como la epoché -suspensión del juicio-de la que hablan los meditadores. Otra forma probablemente relacionada con esta experiencia son las que suceden durante la intoxicación con algunas drogas, estoy pensando en el cannabis y planteo a modo de hipótesis que quizá la vivencia distorsionada del tiempo que tiene lugar durante esas experiencias pueda estar relacionada con aquella experiencia que llamé «Eso» y que describí de la siguiente forma:

Se trata de una experiencia que sólo puede vivirse en primera persona (como todas las experiencias) pero que a diferencia de las experiencias comunes no puede comunicarse pues no existen consensos sobre ella. No es tener la mente en blanco, no es un bloqueo, ni un ataque epiléptico, no es una convulsión ni un dejà vu ni una de esas sincronicidades- coincidencias significativas- que a veces nos parecen bien siniestras o bien maravillosas; quizá la palabra “rapto” o “paroxismo noético” pudiera describirla mejor que cualquier otra palabra, es una degustación de algo desconocido como un sabor, un olor o una textura exótica o inusual – a pesar de no ser algo perceptual- como si ese algo hubiera penetrado en mi por unos instantes y que se desvanece raudo, tan veloz que no hay tiempo suficiente para atraparlo.

Y lo peor que podemos hacer cuando “eso” nos penetra es pretender atraparlo pues apenas lo intentamos se desvanece.

Es muy posible que «eso» sea el tiempo estirado como un chicle, una experiencia de atemporalidad que sucede cuando nuestro cerebro es golpeado en su sistema cannabinérgico con un resoplido de anandamida y que nos devuelve la percepción del tiempo en su verdadera dimensión: como un instante eterno, al disolver la droga la ilusión de secuencialidad del transcurso.

¿Es la experiencia relatada en este post la misma que sucede en las vivencias del aqui y ahora?

Es seguro que volveré sobre ello.

El poder del ahora por Eckhart Tolle:


Puedes leer el libro de Eckhart Tolle en pdf aqui.

Copias eferentes y descargas corolarias

Hace unos dias un coche que iba marcha atrás me atropelló aunque por suerte solo pasó su rueda por encima de mi pie, gracias a la intervención de un amigo que iba conmigo y logró empujarme «in extremis» salvé la rodilla de lo que amenazaba con ser un impacto seguro.

Al cabo de 24 horas el pie se me puso morado por el pisotón y comenzó a dolerme (aunque no tenia nada roto): se había puesto en marcha la cascada de la inflamación a través de la via aferente: del pie al cerebro. Diriamos que el pie andaba informando al cerebro de ciertos destrozos y fue asi como el cerebro acabó tomando parte en el proceso a fin de minimizar los daños tisulares.

Pero las cosas del dolor no suceden siempre asi, a veces algo nos duele en ausencia de daño, ¿a qué se debe este fenómeno?.

El cerebro se comunica con el órgano periférico de arriba a abajo a través de la via eferente que es la que se usa para mandar mensajes fundamentalmente motóricos: aquellos que están relacionados por ejemplo con el movimiento muscular.

Piense usted ahora en un movimiento cualquiera, por ejemplo en teclear este post. Esta tarea se realiza de arriba a abajo, desde las órdenes que dicta el cerebro a nuestra mano y donde las destrezas acumuladas en el uso del teclado son muy importantes, es como si tuvieramos memoria de los movimientos necesarios para teclear, saber donde estan las letras, etc.

Lo cierto es que esa memoria existe, pues los algoritmos de este movimiento que hemos aprendido por repetición se encuentran archivadas en la via eferente. Pero no en la via eferente principal que es por donde viaja la orden de teclear aqui y ahora, sino en una via paralela que conocemos con el nombre de copia eferente. Alli se encuentran los PAFs (patrones de acción fijos) que hemos ido archivando con el paso del tiempo y que nos permiten teclear sin apenas pensar donde están las letras, de este modo solo debemos concentrarnos en lo que queremos decir y olvidarnos casi del lugar que ocupan los simbolos del teclado, los conocemos de memoria, casi instantáneamente.

De manera que la via eferente contiene como un resguardo de las acciones que ya hemos realizado, que hemos llevado a cabo millones de veces y que nos permite refinar y maximizar los resultados de cualquier acción al mismo tiempo que minimiza el «gasto» de esas mismas acciones. La función de la copia eferente es atenuar e inhibir a la propia via eferente refinando su perfomance.

Es muy importante entender esta cuestión pues en realidad el movimiento no es sino un temblor generalizado. Es gracias a la copia eferente que cualquier movimiento nos resulta preciso y al mismo tiempo eficiente.

Pero seguro que usted sabe los problemas que tienen las copias con respecto a un original. Una copia puede:

  • Perderse
  • Perder definición o contener borrones.
  • No haberse nunca realizado.
  • Contener errores o discrepancias con el original.

Es por esa razón que cuando usted quiere validar un documento le piden siempre el original. La administración pública por ejemplo no admite copias sino que exige el original a efectos de compulsar su veracidad. Las copias son poco de fiar, precisamente porque pueden estar falsificadas o no contener la misma información que sucede con los originales.

En el sistema nervioso sucede con bastante frecuencia que la copia eferente de un movimiento no sea fiel al propio original. En este post hablé precisamente de ciertos fenómenos muy conocidos como las cosquillas -que no pueden nunca ser autoinducidas- o el mareo del acompañante del conductor como ejemplos de distintas funciones de la copia eferente: si no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos es porque nuestro cerebro predice el movimiento que vamos a hacer y lo atribuye al Yo y a la intención voluntaria, para que pueda haber cosquillas tiene que haber un no-Yo, el efecto sorpresa, etc. Del mismo modo el conductor de un coche no se marea nunca a diferencia del copiloto porque aquel mantiene (o cree que tiene) el control sobre el movimiento del coche (al que siente como una prolongación de su propio Yo) mientras que el copiloto – sobre todo los niños o aquellos que aun no han tenido tiempo de congifurar una copia eferente del movimiento- creen que es el mundo quien se mueve y no ellos mismos con el vehículo.

Se trata de conflictos organismo-individuo. El organismo siente una cosa (el mundo se mueve) y engaña al individuo haciéndole creer que es lo externo lo que está en movimiento. El organismo y su cerebro responden como si estuvieran en un entorno de movimiento circular y a través de laberinto informa al cuerpo de que lo mejor es vomitar a fin de deshacerse de las complicaciones del veneno. Para el organismo la principal amenaza del exterior procede de los venenos de la comida y es asi como computa este cerebro la alarma y reacciona ad hoc. Cuando el copiloto ha aprendido lo suficiente acerca del asunto, es decir ha logrado formalizar sus copias eferentes con respecto al movimiento, el mareo no tiene lugar.

Un corolario es una inferencia que se hace a partir de una verdad demostrada. Si es verdad que:

«La suma de los ángulos de un triángulo rectángulo son 180 º», entonces se desprende un corolario:

«En un triángulo rectángulo la suma de los dos ángulos contiguos a la hipotenusa es igual a 90°».

Un corolario es una verdad que no se encuentra manifiesta pero que se desprende de otra verdad de la que se puede inferir.

Como puede observarse en el esquema de arriba, la descarga corolario (Sperry, 1950) que describió Sperry como explicación de los movimientos oculares que se producen con la inmovilidad de la cabeza se produce cuando existen discrepancias entre la copia eferente y el movimiento eferente propiamente dicho (la orden cerebral) y donde puede observarse la función de realimentación de la copia eferente.

Movimientos oculares espontáneos o nistagmus

Aqui hay una página muy interesante donde podemos visualizar los movimientos de los ojos y seguirle el rastro a su copia eferente.

Una forma muy pedagógica de entender las consecuencias de estas discrepancias es acudir a la patologia humana: el Parkinson con su mezcla de movimientos desinhibidos y lentificados, la histeria de conversión con sus parálisis o paresias en ausencia de lesión, las alucinaciones o los sueños en ausencia de estímulos sensoriales concretos pueden ser explicados a través de este paradigma de copias eferentes discrepantes que se descargan a través de vias motoras o sensoriales pero que resultan en sintomas inadaptativos en ausencia de otra señal neurobiológica sino la del borramiento, ausencia o cambios en las copias eferentes que deberian ser de apoyo y de realimentación, inhibiendo a la propia via nerviosa eferente de la que es complementaria.

En este post el lector puede rastrear el caso -probablemente de ficción- de una paciente que temblaba en ausencia de patologia que lo justifique. Los comentarios son tan sustanciosos como el post mismo.

La copia eferente y la descarga corolaria me parece un paradigma neurobiológico de lo más interesante para explicarnos múltiples patologias pero tambien para ir más lejos del movimiento mismo, pues no hay que olvidar que las emociones son tal y como sostiene Rodolfo Llinás movimientos interiorizados, es decir evolucionaron desde conductas demostrativas dispuestas para mostrarse y consiguieron de esta manera ocultarse detrás de fachadas psicológicas sometidas en parte a control consciente. Si las emociones fueron movimiento -que se perdió en parte a través de la evolución- es obvio que tienen que poseer tambien una copia eferente que la inhiba o module.

En este sentido me gustaria repescar un párrafo de un reciente post que escribi acerca de la depresión como tristeza alucinada:

«Alucina su tristeza como los pacientes de dolor neuropático alucinan su dolor, los amputados alucinan su miembro fantasma, o los ciegos del sindrome de Charles Bonnet alucinan sus visiones.

La alucinación -que recorre el camino inverso a la propia percepción- se produciría como «descarga corolaria» cuando existiera una discrepancia cognitiva, perceptiva o emocional entre la copia eferente y la descarga motora real.

Lo cual nos permite especular que quizá una emoción que consideramos tan genuina como el amor no siempre es un original y quizá si una copia o lo que es lo mismo que esas personas que dicen «que no saben que es el amor» igual dicen la verdad pues obviamente para amar se necesita antes haber sido amado.

Pues somos copias de nosotros mismos después de haber robado o plagiado los originales de otros.


 

Bibliografia.-

Sperry, R.W. (1950) Neural basis of the spontaneous optokinetic response produced by visual inversion. J Comp Physiol Psych. 43: 482- 489.

La borrosa estructura de la realidad

¿Qué es la realidad?

¿Podemos dividir los sucesos del mundo entre falsos o verdaderos? ¿Entre blanco o negro? ¿No existen gamas de grises? ¿Es posible hablar de que algo es parcialmente real o parcialmente falso?

¿Como estructura la mente humana la realidad?

Pensaba en estas cuestiones ayer mientras veia la ofrenda de flores de la ciudad de Castellón a su patrona la virgen del Lidón o Lledó que habita en una basilica cercana a la ciudad y que ostenta el patronazgo de Castellón al mismo tiempo que es -en boca del sacerdote que oficiaba la ceremonia-: «La madre de todos los castellonenses».

La historia-leyenda es muy parecida a otros descubrimientos o apariciones de vírgenes. En este caso fue un labrador llamado Perot de Granyana quien se hallaba arando su campo cuando el caballo se arrodilló , al parecer por haber encontrado una roca o un obstáculo que impedia su avance, fue asi como Perot en el siglo XIV encontró la figurita que pongo aqui por si algún experto pudiera aportar alguna luz sobre su procedencia dado que su origen es de los más misterioso, ni es neolitica, ni es fenicia, ni es Astarté, ni es púnica, ni representa la maternidad sino que parece tratarse de una figura femenina con los brazos cruzados en el pecho como en actitud de orar.

Mientras veia desfilar a casi toda la Plana por aquel lugar pensaba en cuanto de fervor religioso había en aquella práctica y cuando de etnografia o de conformidad social, tradición e identidad colectiva.

Entonces recordé una frase pronunciada por un conocido mio ateo militante que solía decir: «Yo no creo en Dios sino en la Virgen de Lledó».

Pero en este post no voy a hablar de etnografía, puesto que aqui cuentan mejor la historia desde el punto de vista arqueológico.Tampoco de creencias religiosas, ni siquiera de las razones por las que las deidades femeninas han tenido tanto éxito en la religión católica, sino de cómo perciben las personas aquella afirmación del cura de que «Es la madre de todos los castellonenses». ¿Esa frase es verdadera o falsa?.

De eso voy a hablar.

Estoy seguro que el 95 % de las personas que asistieron a la «Ofrenda» saben perfectamente que la afirmación es falsa. Es decir, saben que aquella virgen sincrética enredada en mantones y relicarios no es su madre en absoluto, ellos saben perfectamente identificar a su madre verdadera, la única y por supuesto suficiente.

Pero se trata de una falsedad borrosa que contiene algun tipo de verdad adherida.

¿Pues si es falsa por qué adoran aquella imagen como si se tratara realmente de una madre compartida? ¿Por qué acuden alli de año en año ofreciéndole dones, presentes y flores? ¿A qué viene toda a aquella parafernalia de fervor simulado?

Los ateos suelen decir que la razón por las cuales adoramos esas figuritas de dudoso origen es a causa de la estupidez humana y las mudas del sincretismo religioso. Pero yo no estoy de acuerdo y creo más bien que se debe a la prestación más humana de nuestra conciencia: la capacidad infinita para la abstracción, nuestra capacidad para construir símbolos de símbolos.

Todo procede de la capacidad recursiva infinita de nuestra mente.

Seguramente todo comenzó con la invención de una palabra: «madre». No me refiero solo al invento de la palabra sino del concepto. Probablemente este concepto es anterior en eones de tiempo al concepto más cultural de «padre». Pero una vez conceptualizada la función de madre, las demás van colgando de ella. «Hijo», «padre», «abuelo», «hermano», «primo», «tio», «sobrino», etc son etiquetas conceptuales que derivan de aquella semilla matriz, «madre» que seguramente vino a sustituir a las primitivas «macho» o «hembra» y que se universalizó en «fratria», «familia» o «progenie».

«Madre» pertenece a un tipo lógico superior al de «hembra» y abarca a todas las hembras puesto que para ser «madre» es condición la de pertenecer al género femenino, aunque no todas las mujeres son «madres».

La teoría de los Tipos Lógicos de Russell dice que existe una discontinuidad entre una clase y sus miembros. La clase no puede ser miembro de sí misma y tampoco puede uno de sus miembros ser la clase, ya que el término utilizado para la clase está en un nivel de abstracción distinto -un Tipo Lógico distinto- del de los términos usados para los miembros.

La palabra «madre» pertenece a un nivel de definición superior al de la palabra-concepto «hembra» o «mujer». Ninguna «mujer» puede representar a la clase «madre» y ninguna «madre» puede ser miembro de su misma clase aunque en la práctica -en el lenguaje comun- tengamos tendencia a identificar clases con miembros.

Pero sucede que nuestra capacidad de construir símbolos -que son a su vez nuevos símbolos abstractos- es una de las prestaciones más elegantes de nuestra conciencia. Así, a otro nivel de abstracción podemos imaginarnos una madre común para toda la humanidad, una especie de útero primigenio, un arquetipo maternal como diria Jung. La «maternidad» supondría entonces una nueva vuelta de tuerca en ese bucle sin fin de nuestra capacidad simbólica que tiende a la regresión infinita como muestra esta fotografía.


Naturalmente cuanto más alejada se halle esta conceptualización de nuestra vida sensible más abarcativo resultará el símbolo aunque tambien menor verosimilitud ofrecerá como entidad fáctica, real o macroscópica. El punto de fuga de esta recursión es seguramente mas abstracto que los rectángulos exteriores que muestran el contorno real de las cosas tal y como suceden en la realidad fenoménica que nos ha tocado vivir.

De manera que la pregunta qué es real es muy dificil de contestar y lo es por dos razones:

1.- Porque vivimos en un mundo donde certidumbres e incertidumbres se dan de la mano constantemente en nuestra vida diaria: hay cosas que son predecibles como por ejemplo que el agua sometida a cocción terminará por hervir y otras impredecibles como si Villa acertará marcar un gol al ejecutar un penalty.

2.- La segunda razón es que nuestra capacidad para construir símbolos de símbolos nos aleja del determinismo puro en el que se desenvuelve nuestra vida perceptual e introduce un nuevo factor de distorsión en nuestra comprensión del mundo. Un factor de distorsión que nos aleja de lo instintivo e incluso de lo real y nos sumerje de hecho en lo simbólico: nuestra capacidad para imaginar escenarios, pasados, presentes o futuros forma parte de ese bucle recursivo que llamamos Yo.

La Virgen de Lidón de esta manera puede ser la madre de todos los castellonenses, basta con que usted lo crea asi para que funcione de ese modo, una hipermadre que nos conecta a todos con todos, al menos a aquellos que hemos nacido en Castellón.

La pregunta que tendriamos que hacernos en este momento seria la siguiente: ¿Existe un techo a la capacidad de abstracción de los seres humanos?

O esta otra ¿Por qué algunas personas parecen adherirse a este tipo de creencias mientras otras las desprecian?

Pero esto es motivo de otro post.