Poder, dominio y empoderamiento

En realidad la palabra poder es una de esas palabras que gozan de mala prensa, tan mala como le sucedió a la palabra “sexo”, antaño. Todo pareciera señalar que todas las acepciones negativas del sexo se le hubieran endosado a la palabra “poder” que ha pasado asi a ser maldita.

Veamos su significado segun la RAE:

Del lat. *potēre, formado según potes, etc.).

1. tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.

2. tr. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer algo. U. m. con neg.

3. tr. coloq. Tener más fuerza que alguien, vencerle luchando cuerpo a cuerpo. Puedo A Roberto.

4. intr. Ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerle. En la discusión me puede. U. t. en sent. fig. Me pueden sus impertinencias.

5. intr. Ser contingente o posible que suceda algo.

Como puede observarse en la definición oficial en realidad no hay porque temer esa palabra, solo parece señalar hacia la potencialidad de hacer algo, algo asi como la autodirección o la facilidad de dirigir la ropia vida. En este sentido la palabra poder seria lo opuesto a alienación, dependencia, sometimiento o desamparo y efectivamente esto es lo que les pasa a las personas que carecen de poder.

Lo cierto es que más allá de la definición de la RAE, la palabra “poder” ocupa entre nuestras redes semióticas otros muchos significados, asi hablamos de un poder económico, politico, legislativo, ejecutivo, mediático, judicial, médico, etc, pero también existe un poder en las minorías y un poder en el sexo femenino, un poder que parece que recorre todos los peldaños de las escalas sociales a pesar de que para nosotros poder, dinero y capacidad de influencia vayan todos de la mano.

Pero no es cierto porque se puede tener mucho poder desde posiciones de debilidad e incluso de dependencia, subordinación o de enfermedad.

Este recorrido del poder a través de lugares que no le correspondería ocupar sucede porque hemos renegado de él, lo hemos disociado y lo hemos separado de nuestra vida consciente. Adquirir, tener o acumular poder es algo mal visto, del mismo modo que gestionarlo pues para nosotros la única forma de ejercer el poder es a través del dominio. No hay poder sino existe un dominado.

Naturalmente esta idea es falsa puesto que el poder no se utiliza solo para dominar sino tambien para empoderar.

Al poder le pasa lo mismo que al saber, no puede transmitirse si no hay alumno para enseñar. Pero la existencia del alumno empodera al profesor de manera que en esa continua oscilación o retroalimentación cada uno de los actores en el aprendizaje es capaz de obtener ventajas. El que da no pierde y el que recibe gana. Se trata de un juego de suma no-cero, no hay perdedores y ganadores sino sólo ventajas para ambos actores. ¿Sucede lo mismo en el ejercicio del poder?

Lo cierto es que la mayor parte de las personas que aspiran a un mayor poder que el que ostentan en su vida lo hacen por razones muy claras: tener poder:

  • Garantiza una mejor salud.
  • Una vida más larga y más cómoda.
  • Una mejor calidad de vida.
  • Mas parejas sexuales y afecto por parte de aquellos desposeidos de poder.
  • Más capacidad de influencia en los entornos sociales.
  • Una menor exposición a calamidades y estrés.

De manera que es comprensible que los humanos seamos buscadores empedernidos de poder, o lo que es lo mismo de rango, de prestigio social o reputación. Lo que nuestro cerebro aun no ha aprendido a hacer es encontrar una respuesta al para qué de toda esta búsqueda. Y si no encontramos ese “para qué” individual entonces no tenemos más remedio que reproducir la lacra de la dominación.

Efectivamente, hay jerarquías de dominio pero tambien existen jerarquías de crecimiento. No todo los poderes son iguales.

El poder se utiliza en términos de crecimiento individual para encontrar un camino propio compatible con el desarrollo de todas y cada una de nuestras potencialidades bien sea conseguir seres autónomos, pensantes y autodirigidos en nuestra mentalidad occidental o bien encontrar el camino hacia la iluminación tal y como propone el Wang búdico, el empoderamiento según el pensamiento oriental.

La familia tradicional es un ejemplo de entorno con distribución desigual de poder. Los padres tienen más poder que los hijos (en las familias funcionales). Es precisamente este entorno ordenado el que hace que los niños maduren (en el mejor de los casos) y se conviertan en personas independientes y autodirectivas a través de un baño de poder donde el niño tiene que aceptar que los padres tienen más poder que él mismo: pueden acostarse cuando quieren, comer lo que quieren, tener relaciones sexuales, salir y volver a casa cuando quieren, etc. Naturalmente esta distribución asimétrica del poder genera en los niños grandes sentimientos de injusticia y de comparación codiciosa. ¿Qué es lo que hacen algunos niños cuando son expuestos a estas reglas  o limites impuestos por sus padres?

Aprenden a manipular, pues en la manipulación existe la ventaja de una adquisición de poder que puede a la vez negarse. El niño que no come puede acumular mucho poder manipulando a su madre para que le preste mayor atención, tener a los padres pendientes de él y generar además broncas continuas entre ellos propiciando nuevas alianzas y coaliciones, manteniendo a la vez el mito de que es un “mal comedor” o que tiene anorexia quedando por tanto exento de responsabilidad: no es un manipulador sino un desganado. El que carece de poder, bien temprano en la vida, descubre que quiere ese poder y utiliza medios espúreos para alcanzar al menos un premio de consolación.

No voy a sugerir qué es lo que hay que hacer con este tipo de niños aparte de llamar a Supernany , lo que quiero decir es que las guerras de poder presiden nuestras relaciones de forma bien temprana, doméstica y que son previsibles en todos los grupos humanos. Es por eso que la mejor actitud que existe con respecto al poder es la misma que aprendimos con el sexo: se trata de consecuencias naturales de nuestra neurobiología y haremos bien en no reprimir o subyugar pero tampoco facilitar o favorecer. El poder debe ejercerse a su tiempo como el sexo y precisa además cierta maduración para que el adolescente sepa qué hacer con la cantidad de poder que acumula.

Haremos además bien en saber algunas de las leyes que regulan los repartos de poder, la principal de entre ellas es esta:

El poder tiene un enorme temor al vacio.

Lo que significa que el poder que usted cede inmediatamente será ocupado por otra persona y si no hay personas será ocupado por su mascota.

Lo cierto es que la mejor manera de obtener poder es aprender a obedecer tal y como aprendimos en la mili, si bien mandar tiene una connotación negativa en tanto que la obediencia es solo un aprendizaje destinado a saber dominar a otros, como si se tratara de un karma repetitivo donde dominados y dominantes fueran cambiando de rol de vez en cuando cuando se adquieren las habilidades necesarias. ¿Pero qué sucederia si el poder sirviera para algo distinto a la dominación?

El objetivo del poder no es otro sino lograr la autodirección de la propia vida y conseguir empoderar a otros que por las razones que fueren no lograron establecer un animus suficientemente fuerte para llevar a cabo su proyecto vital que quedó detenido instalando al sujeto en una privación de poder o de indefensión.

La función del poder es devolverle poder a aquellos que lo perdieron o nunca pudieron obtenerlo, asi como sustraerselo a aquellos que aprendieron contingencias para manejar a los demás a través de maniobras de contrapoder, como la enfermedad, el victimismo o la hostilidad derivada de los celos, la envidia o la codicia.

Es necesario obtener, mantener y administrar determinadas cuotas de poder para defendernos de esos que intentan erosionar nuestra reputación incluso aqui, la digital. Es por eso que ponemos normas y reglas para admitir comentarios en un blog. Lo hacemos porque este es nuestro territorio y nuestro poder de censura, podemos hacerlo y lo aplicamos implacablemente, pues hay que ser implacables con los que pretenden abusar de los demás.

Con todo, el poder y su administración incluyen una cesión paulatina en el viaje que cada cual irrumpe en su conciencia. No tener poder alguno en la primera parte de la vida puede ser letal pero seguir empeñado en mantenerlo durante el viaje de vuelta es grotesco. El poder ha de cederse, abandonarse a medida que se culminan los procesos de desindentificación o de desapego esenciales, no para ceder de forma entreguista la soberania a alguien sino para compartirla con otros que a su vez hayan demostrado ser merecedores de ese don.

Los psiquiatras necesitamos un entorno de mucho poder para tratar pacientes o incluso para protegerlos de sus familias, de ellos mismo o de la sociedad. Sin estos entornos de poder -que muchas veces entendemos como represivos- no podríamos llevar a cabo ningún tratamiento en los pacientes más graves, es por eso que existen leyes de internamiento involuntario y tutelas judiciales para los pacientes.

Y no debemos olvidar que no existe ninguna enfermedad mental donde el paciente no juegue, a su vez, ciertos juegos de poder. Los que describi en este post.

9 comentarios en “Poder, dominio y empoderamiento

  1. En esta ocasión toca usted un tema muy pero muy serio, maestro Carmesí. Yo diría que uno de los temas más serios del Sapiens sapiens.
    Personalmente, abstraería, como definición y sentido, esa función del poder de asegurarnos una “menor exposicion a calamidades y estrés” pues de eso se trata: de eludir al máximo la incertidumbre, el sufrimiento y la dependencia (estar “en manos de otro” produce un enorme estrés). Y, a la vez y paradójicamente, nada más motivador precisamente, en ocasiones, que esa incertidumbre.
    No hay duda de que incluso la sumisión puede ser -también paradójicamente- un antídoto de la incertidumbre, así como la enfermedad y la indefensión. Buena observación.
    Ovación y vuelta al ruedo, en fin, para esa generosa re-transmisión de poder, su cesión y devolución por parte del héroe.
    Por los animus, las animas… y el don 🙂

  2. ¿Es lo mismo regentar el poder que ejercer dominio ? Sí
    ¿Es lo mismo dominar que manipular o someter? No

    Efectivamente para poder ejercer un poder se necesita dominar,mostrar capacidad de gestión, conocimientos, cierto nivel superior en la materia que se precisa controlar. El problema surge cuando ese poder cae en manos de personas que no tienen las capacidades necesarias para ejercerlo y en este caso para poder mantener su posición de superioridad necesitan imponerlo por la fuerza y aquí es donde aparecen los dominados. Para ejercer el poder no es condición someter,pero sí dominar. Hay que tener cuidado con los sinónimos porque lo más general son los sinónimos contextuales. Hay muy pocos sinónimos absolutos incluso en estos caso siempre hay un matiz de estilo o nivel de lengua.

    El empoderamiento creo que está relacionado con la autoconfianza, se empodera a una persona cuando se la dota de confianza para poder ejecutar cierta acción para la que puede estar capacitada. La lucha en origen del empoderamiento de las mujeres consistía justamente en esto es hacer ver a las mujeres que eran capaces de realizar acciones y ser reconocidas en su valía por ello. Ahora este empoderamiento se ha mezclado con el ejercicio del poder tomado en el mal sentido que es crear dominados. Creo que esto es un grave error.

  3. Creo que muchos de los que perdieron el poder o nunca pudieron obtenerlo también conocen las contingencias para manejar a los demás, simplemente eligen no usarlas. Y los que basan su poder en la dominación utilizando la hostilidad derivada de los celos, la envidia o la codicia quizás sea en muchos casos por miedo a perder lo poco que tienen

  4. Acabo de ver un documental sobre la pena de muerte en EEUU. De los 50 estados que lo forman más de treinta tienen en sus sistema judicial la pena de muerte. Está comprobado que tal medida no disminuye la tasa de criminalidad y también está comprobado que siempre hay inocentes que son ejecutados. ¿ Qué lleva a un pueblo a defender tal medida ? ¿ Justicia o vengaza ? El poder en este caso ejerce la fuerza en su máximo grado, se autoproclama vengandor cometiendo los mismos crímenes por los que ejecuta y el verdugo es una persona absolutamente respetable que sólo cumple con su deber, nunca ha cometido ningún “crimen”.¿ Exime el cumplimiento del deber estatal de cualquier responsabilidad ?

    No creo que lo que tú dices ” Adquirir, tener o acumular poder es algo mal visto ” sea cierto, sino que el que acumula poder sea como sea será respetado y temido, obedecido por lo demás y esto es lo que sucede normalmente en las sociedades capitalistas donde el que más sube no tiene que ser el que más vale sino el que menos escrúpulos tiene.

  5. Para tener conciencia de un crimen ¿ es necesario que se estipule como tal ?

  6. Los crimenes como por ejemplo los homicidios y todos los tabues relacionados con lo ilegal no son leyes sino adaptaciones que después entraron a formar parte de los codigos juridicos. Lo curioso de esto es que la mayor partede nosotros no seriamos homicidas en ningun caso hubiera o no leyes (no respetamos la ley por ser algo prohibido sino por adaptación), pero desgraciadamente otros necesitan la disuasión de la ley para no delinquir. Y aun asi hay quien delinquirá de todos modo

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