Vulnerabilidad,omnipotencia,dignidad

Hace pocos dias alguien me recomendó este video acerca de la vulnerabilidad. Mientras lo veia pensaba en su raiz latina “vulneras” que significa herida y pensaba en la gran cantidad de heridas que arrastramos precisamente a causa de creernos invulnerables.

La paradoja de esta idea procede del hecho de que nosotros los humanos somos más vulnerables de lo que creemos y sólo caemos de este error cuando nos enfermamos, tenemos un accidente o quedamos de alguna manera malparados en una relación. Somos vulnerables por muchas razones, una de ellas fisica: nuestro cuerpo se parece más a la plastilina que al acero, nuestro cerebro es una chapuza (tal y como conté en este post), nuestros sentimientos facilmente ofendibles y nuestro destino sólo contiene una flecha, una dirección por la que es posible transitar y esa flecha se llama socialización.

Lo cierto es que es dificil compatibilizar el necesario coraje para asumirse vulnerable precisamente porque desde nuestro entorno se nos exigen pruebas más y más complicadas que requieren dar a entender o simular unas fortalezas que realmente no tenemos, es por eso por lo que existen ciertas posiciones más o menos fingidas que llamamos apariencia.

Aparentamos ser más fuertes de lo que somos pero este engaño social no seria posible si nosotros mismos no pudieramos autoengañarnos con esta sensación de fortaleza, es por eso que la evolución nos dotó con una extraña prestación que llamamos omnipotencia.

La omnipotencia es esa sensación que tienen los niños , algunos jóvenes y ciertos adultos que viven de espaldas a ciertas pruebas de la realidad de que son capaces de cualquier cosa, de que carecen de límites o que están dotados de un carismático atractivo o poder. Es un recuerdo remoto de cuando fuimos dioses y habitamos el Eden prepersonal, una sensación de antes de la caida por asi decir, antes de que alguien o algo nos pusiera en la realidad. Todos tenemos restos en nuestro psíquismo de este sentimiento arcaico: cuando decimos “todo se arreglará”, “las cosas irán bien” o “nadie puede hacerlo mejor que yo”; se trata de las sobras del festín, los flecos que no terminaron de trenzarse en la cesta de nuestra maduración, sentimientos positivos les llaman ahora, pero que en realidad no son más que creencias irracionales que nos hacen sentir bien y que a veces coinciden o evocan la buena suerte.

Lo cierto es que la vulnerabilidad real y la omnipotencia imaginaria son como la cara y la cruz de la misma moneda y se forjan a través de las sucesivas identificaciones que vamos tejiendo a través de nuestra senda vital, tal y como conté en este post, primero el cuerpo, luego el Tu, más tarde el Yo y más adelante el nosotros. Ahi llegan los que llegan porque la mayor parte de la gente no suele cruzar el rio egoico-racional que representa el Yo, una especie de Rubicón de la conciencia extendida.

Es por eso que la mayor parte de la gente teme atravesar ese rio que separa la Republica de las tribus galas insurrectas y es por eso que solemos decir que el paso de una conciencia lógico-racional a una conciencia extendida o transpersonal es un cuello de botella que pocos osan atravesar. Y no lo hacen por temor a perder su dignidad.

¿Pues que es la dignidad sino el sentimiento de concederse valor a uno mismo?

La dignidad y sus ofensas: la indignidad y la emoción “ad hoc”, la indignación son las tres patas que sostienen el taburete de nuestros trasiegos con el mundo en que vivimos y que nos es absolutamente necesario para sobrevivir -en tanto somos seres gregarios- y que solo en un mundo compuesto por iguales que parecen al fin tan diferentes podemos encajar. En ese camino no hay atajos y es precisamente el camino de la socialización lo que nos lleva de cabeza a sufrir en nuestras propias carnes las heridas de nuestra vulnerabilidad, la facilidad para recibir daños. Son los otros los que pueden hacerme daño, ofenderme, exigirme, reprocharme, castigarme, indignarme, el temor al otro siempre está en lo Otro . Son los otros, mis iguales los que pueden poner en peligro mi dignidad haciéndome consciente de mi vulnerabilidad.

No es de extrañar pues que existan ciertas personas que busquen atajos o eludan entrar en ese umbral que es la socialización: la mayor parte, sin embargo lo hacen aunque sea condicionalmente y osan penetrar cargados de alforjas llenas de autoestima exagerada, de un sentimiento de valor sobrevalorado o de ciertas dosis de omnipotencia. Otros renuncian al Tu y se refugian en un Yo enrocado, no quieren saber nada del Tu y le despojan frecuentemente de ciertos atributos, son los colgados de la socialización, los que están dentro pero mantienen un pie fuera, los outsiders, los marginales y los que se situan explicitamente por afuera de la sociedad, les conocemos como antisociales y son los que necesariamente sufrirán las consecuencias de una protosociedad que no perdona a los disidentes como sucede con los mafiosos, los drogadictos, los hampones o en los codigos carcelarios.

No hay atajos, no tenemos más remedio que penetrar en ese umbral donde los monstruos de la fachada ya nos advirtieron de los peligros que podiamos hallar. Tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad no es sólo una condición que la vida nos impondrá tarde o temprano sino que precisa antes de una iniciación: haberse quitado el mayor peso de lastre posible para no quedar tullido en los primeros empellones.

Y si no lo hacemos nosotros, la enfermedad nos pondrá en nuestro sitio.

Pues es la enfermedad la manera de hacerla consciente.

Y si enfermamos ahi tenemos una nueva oportunidad de hacernos dignos, pero al fin se trata de una dignidad sin florituras y sin simulacro.

Tengamos el coraje de adquirir una dignidad vulnerable.

30 comentarios en “Vulnerabilidad,omnipotencia,dignidad

  1. Otro post excelente,profesor.Yo ya me estaba preguntando si estaba usted demasiado distraído en el Facebook…pero no…Vamos a bajarnos de la “columnita del ego”,que los demás somos nosotros…Gracias otra vez,que lúcido es usted,la hostia,por eso siempre le llamo de usted,no por las canas…

  2. Excelente Paco y muchas gracias, más que un post, son enseñanzas de vida que en los tiempos actuales, en la modernidad de hoy, (pensando en Lipovetsky y la “Era del Vacío), todos debemos de leer.

    Tengo la impresión de que hay demasiada omnipotencia y muy poca dignidad.

  3. Muy bueno,Ety…y kissy,Janusz es mi trasunto para fardar…¡qué pasa!…(Que estoy cabreao contigo,no se te olvide…)

  4. Saludos… es la primera vez que comento, encantado de pasar por aquí… Janusz y yo ya nos conocemos… (tanto que juraría que soy su sobrino!! :p)

    Solamente quería decir: un post estupendo!

    En relación a los outsiders, decía el subtítulo de la ‘Conjura de los Necios’ cuando surge un genio, todos los necios se conjuran contra él. El personaje de la novela era uno de esos que, probablemente, también buscaba ‘atajos’… y, sin embargo, rozaba la genialidad -rozaba…-. Era un ser claramente en conflicto con la sociedad que le rodeaba. ¿Habría dignidad en su caso?…

    En cuanto a la enfermedad y la vulnerabilidad… no puedo estar más de acuerdo. Casi me atrevería a decir que un buen indicador de la vulnerabilidad, omnipotencia y dignidad de cada cual podría ser la capacidad de encajar los golpes en la vida, sobre todo, aquellos que hay que encajar en forma de uppercut ante tu médico, por ejemplo. Hay gente que no es capaz de levantar cabeza… ¿serán los remordimientos?… ¿el ego?… ¿la autoestima? Qué complejos somos…

    Saludo!!

  5. Si bien es cierto Sr Francisco que el umbral de la socialización es necesario transitarlo para adquirir esta llamada “Dignidad” de vulnerabilidad, este Rubicon no es tal, mas bien es practicar natación en un charco en el llamado paso previo del cuello de botella que separa a la “Conciencia Lógico_Racional” de la “Extendida” tambien titulada “Trasnpersonal”, y aunque necesaria ni mucho menos es un pasaporte, como mucho equivaldría a imaginar un viaje el día que me jubile cuando aun me faltan 30 años de laboro intenso.

    Me explico aunque me explique mal haciendo uso legitimo del Mito “Jesús, el Cristo de los faroles” (Risas). El verdadero cuello de botella consiste en pasar 40 días al raso en el desierto enfrentando al malvado y demoníaco “Satán”, sin “Sahara” ni “Satán”el malo de la película, no hay Rubicon del Guardiana que valga un pepino para administrarse dosis de “Conciencia Transpersonal” o versión extendida de conciencia 2.0.

    La verdadera dignidad una vez traspasada la socialización consiste en una actitud monacal libre de los ocios sociales, entretenimientos culturales como la lucha por un ideal, o la conservación de la dignidad tanto personal como familiar frente al “otro”. El peligro se cierne al enfrentarnos a nosotros mismos en la soledad del desierto para que nuestros demonios salgan a la luz y comprobar de primera mano que toda la categoría dentro de la socialización no era mas que una huida de nosotros mismos disfrazada….

    Píenselo Sr Paco, el enemigo esta dentro, le llaman “Sombra” los entendidos, y sin alumbrarla,…. mas que “Conciencia Transpersonal”, yo la llamaría “Conciencia Pre_oscuridad”….

    Esta es la falacia Pre_Trans de Juan Manuel Wilber…

    * Moraleja, hazte Monje una temporadita que oleras azufre, el cual alquimicamnete representa el cumplimiento de la gran obra

    Juan Manuel

  6. Precioso post, Rey Carmesí, y muy certero. Por curiosa casualidad, justamente ayer hablaba de esto con alguien y le decía que, con la edad, uno va dejando de ofenderse: cuando la ofensa es falsa resbala, y en caso de ser cierta sirve para replantearse creencias.
    El mejor modo de captar una madurez sensata en otro es ver si se vulnera al contradecirle o pensar distinto, desde luego.
    PS: yo tb recomiendo la Conjura de los Necios, es genial.

  7. El problema reside en que la vulnerabilidad es sistematicamente penalizada. Si te sientes realmente mal, es muy mala estrategia contarlo (salvo quizás a tu psi y a tu mascota). Solo está dispuesto a admitir tu vulnerabilidad sin penalización quien ya pasó un trance amargo y aprendió algo de él. Una vez tu situación mejora entonces te puedes permitir el lujo de “mostrarte” pues tienes otras patas en las que apoyarte. Esas patas te aseguran que no serás devorado por los otros y que incluso te ayudarán… ahora que ya no lo necesitas.

  8. Yo creo que es más digno ser outsider que omnipotente.(Entendiendo dignidad como el sentimiento de concederse valor uno mismo y viviendo en esta protosociedad)

  9. Estoy con Agustín;dignidad vulnerable, de acuerdo, pero como no tengas cuatro amigos que te apoyen es como cruzar el Pacífico a nado en ayunas

  10. De acuerdo con esto Juan, este es el camino de retorno:

    La verdadera dignidad una vez traspasada la socialización consiste en una actitud monacal libre de los ocios sociales, entretenimientos culturales como la lucha por un ideal, o la conservación de la dignidad tanto personal como familiar frente al “otro”.

  11. El vídeo de Brené Brown lo vi hace unos días, en ese momento con subtítulos es español, que ahora no sé por qué no funcionan, por eso pude enterarme de lo que decía. De la conferencia lo que más me sorprendió es algo ajeno al propio tema de la misma. Y no es que el tema, la vergüenza, como el gran impedimiento para que se produzcan las relaciones sociales. no me interesara.

    Ella planteaba, creo recordar que es la vergüenza lo que hace que un individuo se aísle del entorno social. La vergüenza sería el miedo ante la posibilidad de que los demás puedan ver nuestras debilidades y provoca que las personas se protejan autoaislándose, eliminando las relaciones sociales.

    El tema me parece de lo más interesante, lo que no logré comprender es a qué conclusiones llegó después de diez años de investigación. No me quedó claro cuáles eran las conclusiones ni los medios para poder conseguir superar esa vergüenza, ese miedo, que impide que el individuo salga de su propia concha o cáscara y se muestre a los demás, ¡vamos¡ que se quite el burka.

    Supongo que su propia conferencia era un ejemplo de esa pérdida de miedo a mostrar las debilidades. Un ejemplo digno de estudio, claro, porque desde una posición de superioridad y ante un auditorio totalmente afín que emite carcajadas sin parar ante cualquier ocurrencia es fácil mostrar una debilidad pasajera, o no tan pasajera, que le llevó a la consulta de un terapeuta en un momento de crisis. Sí, Brené Brown muestra claramente cómo -siguiendo el sabio refranero español- “con buen carajo bien se jode”.

    Cuando acabé de ver el vídeo lo que pensé es que a los americanos les ha dado una especie de fiebre telepredicadora. Casi todos los vídeos de conferencias que he visto últimamente siguen el mismo esquema. Adhesión de la confianza del auditorio a través de bromas que captan su empatía y partir de ahí explicación del tema que tratan generalmente de forma superflua y aportando pocos datos. Pero eso no importa porque alineados los asistentes dentro de su ámbito de adictos las palabras de los conferenciantes parecen tomarse ya por ciertas ” per se” anulando el juicio crítico, porque de otra forma no se explica la banalidad y la superficialidad de las mismas y que estos señores cobren y se presenten como expertos diciendo cuatro memeces. Esto es lo que me tiene realmente anona-da-da.

  12. Con respecto al comentario de Agustín, me surge la pregunta: ¿quién es más vulnerable, aquél que se encuentra en una situación crítica y no es capaz de enfrentarla, o el “amigo” que huye ante la posibilidad de involucrarse en un tema doloroso.

    Con frecuencia “el fuerte” es aquél que simplemente evade el conflicto, y utilizando un término que Paco nombra con frecuencia, diría que ese fuerte es quien vive en el autoengaño.

    Y esas a esas personas no podemos considerarlas amigos.

  13. Sr Sherlock Traver un camino transpersonal, un viaje a lo enteramente impersonal. Un vaciarse de uno mismo para transformarse en un copa, un Santo Grial que acoge todo.

  14. Solo por comparar. Acabo de ver los vídeos de Maximo Sandin que tienes en Neurobudismo y estoy algo más tranquila al ver que la epidemia telepredicadora no está tan extendida como cabía pensar. A lo mejor tiene que ver con el tipo de lenguaje que se utiliza. Es sólo una hipótesis, claro.

  15. Hola Paco, tu post me ha recordado a un libro que leí hace poco ‘viaje a Itxlan’.

    Respecto al tema de la vulnerabilidad lo que más cuesta darse cuenta es que el mundo es un sentimiento. El problema que tienen los outsiders es que ellos se creen que ‘estan por encima de la sociedad’ y esta no les puede afectar.
    En viaje a itxlan el chaman Don Juan enseña a Castaneda otra descripción del mundo, pero dejándole claro que tanto esa ‘mundo’, como la sociedad le podían afectar. (Do you mean, don Juan, that neither the world of ordinary men nor the world of sorceres is real? They are real worlds. They could act upon you.)

    Para ser un outsider lo primero que uno debe saber es que si no te vas a vivir a una isla desierta no habrá forma de escapar a la sociedad.
    Así que una en la práctica una solución sería estar fuera y dentro, ser un outsider en el sentido de no tomarte muy en serio nada del mundo de real, de lo social, sobre tu dignidad, ofensas etc. en resumen no llegar a creerte el mundo.. pero a su vez saber que también tiene poder y te puede afectar.
    (“There are no diseases” don juan replied calmly. There is only indulging. And you indulging yourself in trying to explain everything. Explanations are no longer necessary in your case.)

    “We all have been taught to agree about doing”, he said softly. You don’t have any idea of the power that that agreement brings with it. But fortunately, not-doing is equally miraculous, and powerful”
    “When one is not-doing, one is feeling the world, and one feels the world through its lines”
    (El doing sería una descripción del mundo que todos compartimos por la cultura)

    “I already know that you think you are rotten. That’s your doing. Now in order to affect that doing i’m going to recommend that you lean another doing. i want you to lie yourself. Instead of telling yourself the truth, that you’re uggly and rotten and inadequate, you’ll tell yourself that you’re the complete opposite, knowing that you’re lying and that you’re absolutely beyond hope. It may hook you to another doing and then you may realize that both doings are lies, unreal, and that to hinge yourself to either one is a waste of time, because the only thing that is real is the being in you that is going to die. To arrive at that being is the not-doing of the self.”

    Perdonad que haya puesto trozos del libro en inglés, pero es que lo tenía aquí a mano en un pdf y estoy en el trabajo y no me da tiempo a traducirlo.

    Saludos

  16. Aceptar la vulnerabilidad del otro nos obliga de alguna manera a aceptar la nuestra. Parece que hay un componente de asco y repugnancia inconsciente hacia aquel que está mal. Sonreimos y empatizamos ante situaciones de “debilidad controlada” como la que se muestra en el video pero no lo hacemos con casos que pasen de un cierto límite personal. La gente actúa como si la desgracia pudiera ser contagiosa.
    Otro fenómeno interesante es que el que sufre tendrá más posibilidad de ser ayudado en función de la naturaleza de dicho sufrimiento. Es por eso que una estrategia buena para ser ayudado es desplazar el motivo de tu sufrimiento, por ejemplo somatizando o directamente mintiendo.

  17. Y no sólo somatizando Agustin sino además hacerlo en la dirección de la expectativa social, es por eso que hoy nadie somatiza con una paralisis que e sincompatible con una idea activa y autonoma de sufrimiento y son tan frecuentes las somatizaciones de dolor.

  18. Aceptar la vulnerabilidad no sólo exige fuerza sino aceptarse como si fueras un outsider. La sociedad está llegando a unos niveles de deshumanización increibles. La enfermedad, la desgracia, el dolor, la muerte, se elimina de la visión de las personas, no es que haya dejado de existir sino que las personas que sufren se encuentran apartadas en otros mundos alejados del mundo laboral. El contacto con el otro se ha limitado a un contacto profesional, uno sale todas las mañanas a trabajar y ve gente activa, sana, que corre de un lado para otro, niños que van al colegio, etc. Los ancianos están en las residencias , los enfermos en los hospitales y los muertos en los tanatorios.

    Es tan aséptica y sana la sociedad que cuando te encuentras mal sales inmediatamente de ese mundo yupi de gente feliz para entrar en otras realidades diferentes, paralelas pero diferentes. Clasificar cada uno de los estados y meterlos en cajas diferentes es fragmentar la realidad y ver algo anormal lo que resulta que es perfectamente natural : la gente puede enfermar y no somos máquinas. Yo no-robot. Yo no super-woman. Una cosa es la vulnerabilidad y otra que el mundo laboral cada vez exige más no personas sino Aliens vs predators. A ver quién tiene narices de decir y admitir la vulnerabilidad si lo que se pide es depredadores, a ver quién es el guapo que no miente o somatiza.

  19. Mari José en eso consiste la gracia de trascender la contradicción entre vulnerabilidad frente a la omnipotencia, que otorga “Dignidad”, que no se percibe como “Guapura con narices”, si no…., la clara percepción de la Realeza.

  20. Mari Jose la cultura Científico_Conceptual de la mente lineal tiende a uniformar/etiquetar en forma de modas lingüísticas. El contrapunto solo puede estar en afrontar esos titulillos post_modernos con dosis de filosofía humanista o mito simbólico, por tanto la cultura “Trans” solo engancha a quien no profundiza. Moraleja, lo importante es conocer nuestros limites en cuanto a la vulnerabilidad, por que son ellos los indicadores de mi libertad, por tanto la posibilidad de ejercer un libre albedrío entendido como libre de condicionamientos basados en el miedo psicológico, no biológico el cual es muy sano, con una actitud “Digna” siendo el rey de mi castillo “Ser”. Por que una cosa es “Ser” en sociedad y otra “Estar”.

  21. Don Juan Manuel, la cultura “Trans” siberiana es Ser y Estar en mi castillo que no sé si es sano o biológico pero desde luego es el feudo de mi libertad. Y siguiendo en esta línea tan literaria se puede, a partir del castillo, hacer escarceos en las tierras vecinas que si no una se aburre con tanta norma y tanta etiqueta, sobre todo cuando en el castillo de al lado están la mayoría que poco entienden de las reglas que siguen en tu feudo. Moraleja: sin aventura no hay diversión y sin retos sólo hay estancamiento.
    No sé si me he explicado… pero me he divertido escribiendo esto :))O

  22. Si consideras Mari José desafíos, aventura frente al estancamiento en el contexto de la “Omnipotencia”, a saber cosas tan omnipotentes como la muerte, la enfermedad irreversible, abandonar en soledad la matrix social y sus valores, estoy contigo..excepto en lo de divertido, por que si pierdes el castillo, pierdes la vida. No perder el feudo de la libertad por quitame esos mocos como que te obliguen a ser un depredador, si que es divertido.

  23. Yo no considero nada, Juan, solo comento aquello que merece un comentario:) Según sea lo comentado así será el tono que yo emplee pero para mí lo lúdicro, lo artístico y creativo tiene tanta omnipotencia como las cosas que tú has comentado.

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