Stravinsky y la memoria musical

Igor Stravinsky es algo así como el Picasso de la música, el ángel anunciador de la modernidad y con ella la ruptura con todas las convenciones clásicas y todos sus rastros canónicos, lo que es lo mismo que decir que Stravinsky trató de romper con aquello que de una forma consensuada se consideraba bello hasta aquel momento, Stravinsky introdujo un reseteo de nuestra memoria musical y dejó espacio libre en nuestro disco duro para lo nuevo. Antes de él Schoemberg habia pretendido deconstruir la tonalidad, pero Stravinsky se mantuvo firme en su idea de investigar sobre lo desconocido, sobre lo imprevisible -sin abandonar sus trucos para explorar varias tonalidades o incluso la bitonalidad total en una obra como en Petruska- pero a diferencia de Schoemberg se centró en investigar sobre patrones nuevos, tanto ritmicos, como melódicos y armónicos.

Cuando estrenó en Paris (1913) su «Consagración de la primavera» se montó tal escándalo en el teatro que la policia hubo de intervenir para evitar que los desórdenes llegaran a mayores, parecia como si la Consagración hubiera provocado una especie de psicosis colectiva, la gente gritaba, se levantaba de sus asientos e incluso intentaron agredirse unos a otros. «La consagración» les habia vuelto locos, ¿pero por qué? ¿Como es posible que la escucha de una sinfonía provocara tal tormenta de emociones?

No es de extrañar que la música convoque emociones puesto que esa es su función: la música es sobre cualquier otra forma de expresión artistica la que recluta una mayor parte de sentimientos descascarillados, es decir desprovistos de cualquier patrón cognitivo adherido. La música es la gran abstracta, no significa nada pero es capaz de convocar cualquier emoción sin que sea predecible qué va a ocurrir ni qué sentimiento va a convocar en este o aquel individuo. Lo que sucedió el dia del estreno de la Consagración, en  un público culto y acostumbrado a la belleza canónica de la expresión musical fue una especie de rebelión de los cerebros que se manifestó en una asonada contra el teatro, los bailarines y el propio compositor que asistió en primera fila al motín, -inmutable- sabiendo que lo que estaba sucediendo es que había acertado con la fórmula de sobreescritura de patrones artísticos en los cerebros de sus contemporáneos.

Desde entonces hasta ahora nuestros cerebros se han acostumbrado a cierto tipo de patrones y «la Consagración» ya no nos parece simple ruido tal y como habia sucedido en su primera audición, lo que ha sucedido desde entonces hasta ahora tiene que ver con la plasticidad de nuestro cerebro: nos hemos acostumbrado a ciertas armonías, a ciertos ritmos y a ciertas cadencias suspensivas (de suspense) en las orquestaciones. Nos parece bello lo que hasta entonces era enervante.

Como ejemplo de como nuestro oido fue adaptándose más y más a los nuevos sonidos de la modernidad podemos contemplar la obra maestra de dibujos animados -dirigida a un publco infantil- de Walt Disney «Fantasía» que precisamente toma la parte inicial de «la Consagración» y los «augurios» con su obstinato de cuerda. Nótese como la música surge como cuchillos de acordes disonantes y como a nuestro parecer la armonía de esa obra sinfónica ya no nos provoca tanto rechazo como provocó en su estreno. Hemos encontrado cierto patrón y con él apreciamos su belleza.

Lo que Stravinsky se planteó fue el por qué ciertos acordes (consonantes) nos parecian bellos mientras otros (los disonantes) nos parecian feos. Pensó como un neurocientífico y cayó en la cuenta de que no existía ninguna razón por la que un acorde mayor nos pareciera redondo mientras uno de séptima mayor nos pareciera algo inacabado o abierto. Lo cierto es que nuestro cerebro no sólo se dedica a guardar patrones sobre lo conocido sino que adelanta predicciones sobre lo que va a oir, es por eso que cuando una composición vuelve a la tónica  y despues de darse ciertos paseos y disgresiones sentimos la tranquilización de lo predecible pero lo predecible resulta, a su vez, bastante aburrido, es por eso que la expresión musical ha buscado siempre la originalidad.

La originalidad implicita en cualquier forma de arte con mayúsculas implica una cierta suspensión de lo predecible. Es verdad que la musica pivota siempre sobre un patrón que se graba en la memoria a través de ciertas repeticiones y que sin ese eje federador todo parece incomprensible, pero los compositores – al menos los compositores de la modernidad- se aplicaron en hacernos cambiar nuestra opinión sobre lo que era bello o feo. Una sexta mayor no tiene porque ser menos bella que un acorde de tercera mayor, se trata de acostumbrarse a esa secuencia. Luego viene el discurso musical, las variaciones y las disgresiones, pero al final el oyente descansa cuando ha logrado predecir cuando la melodía volverá a su cauce original, es por eso que los finales suelen coincidir con la tónica dando lugar a una sensación de acabado, de redondez y plenitud.

Pero Stravinsky pretendió todo lo contrario: jugar con la incertidumbre, que el oyente no supiera lo que iba a suceder a continuación. Esta sensación provoca dolor e incertidumbre que era para Stravinsky la esencia de la música. Jugando con esa incertidumbre sin saberlo Stravinsky jugueteó con nuestra experiencia cerebral más íntima y nos sustrajo el placer asociado a la música conocida y predecible sustituyéndolo por un sufrimiento inespecifico que fue sin duda el que provocó el alzamiento del público el dia del estreno de «la Consagración».

El que fue sadismo inicial de Stravinsky para borrar de nuestro cerebro la mania de encontrar satisfacción en lo predecible se ha convertido hoy en algo ingenuo o al menos neutral, ya nadie se sentiría impelido por la fuerza de los extraños y cambiantes ritmos de «la Consagración» ni nadie se sentiria aludido o molesto por sus extrañas melodias sobreinscitas en distintos tempos. Hemos aprendido oyendo música nueva y nuestro cerebro ha aprendido a encontrar patrones alli donde nuestros antepasados sólo encontraban ruido.

Encontrar orden en el caos, esa parece ser la función de la música que de alguna forma pone de manifiesto que nuestra mente es de alguna forma infinita en su capacidad de encontrar simbolos, patrones y sentido a lo nuevo.

Y por eso el arte es necesario, sin él enloqueceriamos pues es gracias a él que podemos construir sentidos nuevos a realidades diversas, cambiantes y mudables. Y los construimos sin necesidad de demostraciones ni consensos.

Yo oí por primera vez «la Consagración» en 1982 y llegué a Stravinsky buscando los origenes estéticos de un grupo de rock sinfónico que me gustaba mucho en aquel entonces: me refiero a King Crimson, que presta su titulo a este blog. Para que ustedes puedan comparar «la Consagración» con su influencia en la musica moderna, les dejo aqui una actuación en directo del Rey Carmesi jugueteando con las lenguas de las alondras. Nótese el obstinato de las cuerdas y las apoyaturas de guitarra de Robert Fripp que aparecen como cuchilladas al estilo de Stravinsky y notese tambien la atmósfera mágica, onirica, quizá hiperrealista de esta improvisación casi sinfónica.

Un poco más conocida y comercial por aquello de la predictibilidad es esta «Red» del mismo grupo donde puede oirse a Stravinsky con sus explosiones y obstinatos

Bibliografia.-

Jonah Lherer: «Proust y la neurociencia». Paidós. Madrid. 2010.

¿Les gusta el sexo a las mujeres?

El sexo o es una fechoría o no es sexo

George Bataille

Hace un tiempo -y mientras leia un libro de Steven Pinker titulado ¿Cómo funciona la mente?- me detuve en un capítulo donde el autor abordaba el tema de la supuesta promiscuidad de los homosexuales. Describía Pinker en ese capitulo ciertos relatos de varones homosexuales que contaban sus escarceos sexuales por decenas incluyendo tanto parejas a largo plazo como encuentros puntuales y que parecian apoyar la hipótesis de que, efectivamente, los varones homosexuales son muy promiscuos.

Pero Pinker aporta ciertos datos de estudios en psicología evolutiva, sobre todo los de David Buss para negar que los homosexuales sean más promiscuos «per se». Lo que sucede es que son hombres -dice Pinker- aunque sean homosexuales. Para Pinker la promiscuidad es pues un rasgo característico de la sexualidad masculina, que incluye tanto frecuencia como parejas diversas.

Si los hombres heterosexuales somos domésticamente monógamos es por algo ajeno a nuestra naturaleza: no tenemos más remedio que serlo puesto que las mujeres no son promiscuas y por ser heterosexuales no tenemos más remedio que copular con ellas de forma ordenada, léase consesuando a la baja la frecuencia.

O dicho de otra forma: los hombres heterosexuales copulamos menos (y con menos parejas) que los homosexuales porque tenemos que vérnoslas con ellas.

Pero hay más:

Dado que hay más varones dispuestos al corto plazo que mujeres para el corto recorrido (aqui te pillo aqui te mato) es predecible que existan más prostitutas entre las mujeres que entre los hombres tal y como conté en este post. Muchos hombres heterosexuales están condenados al sexo reproductivo (e inmobiliario, aquel que tiene costes) apresados por sus monógamas y posesivas esposas, lo que da lugar a pensar que en alguna parte del inconsciente masculino existirá una profundo rencor de los hombres que ocupan las capas mas bajas de la escala social frente al género femenino y hacia los hombres que acaparan más de una pareja, es predecible que existan mas agresiones de los hombres hacia las mujeres que de las mujeres hacia los hombres y mas envidias de ciertos hombres (los que no se comen un rosco) frente a los que devoran más de un rosco y que se manifestará en malestar politico y social.

Tanto es asi que recientemente se ha publicado un trabajo de investigación en USA sobre una enorme muestra de mujeres a fin de averiguar si efectivamente ellas tenian tantas ganas como ellos. La pregunta que se les hizo fue ésta:

¿Estaría usted dispuesta a guardar abstinencia sexual durante un año a cambio de perder esos kilos que le sobran?

Naturalmente el experimento es en realidad un experimento mental, puesto que la castidad por sí misma no tiene efecto adelgazante alguno aunque enlaza con uno de los deseos femeninos omnipresentes en toda sociedad opulenta, ¿Conoce usted alguna mujer que no haya estado alguna vez a dieta?

Tambien existía una trampa, me refiero a lo del año de plazo. En realidad si usted contesta que «si» a este cuestionario es que a usted no le interesa el sexo en absoluto, pero habia que poner algún plazo, da igual si es un año o de por vida.

El caso es que el 51% de las mujeres entrevistadas contestaron «si» a esta pregunta publicada por la revista Fitness. Y no es sorprendente aunque sí contradictorio.

Es contradictorio porque en realidad el deseo de estar delgadas tiene que ver con el atractivo, pero ¿para qué sirve el atractivo si se renuncia al sexo?

Por lo visto para las mujeres es más importante el atractivo que el sexo en sí mismo, algo parecido sucede en los hombres con el dinero o el poder: se justifican a sí mismos.

Es casi seguro de que la mayor parte de las mujeres que lean este post podrán decir que ellas no pertenecen a ese grupo de castas señoras y que no renunciarian al sexo por nada del mundo. Algunas de mis conocidas en Facebook ya han anunciado su adherencia a las prácticas sexuales (que segun ellas adelgazan), lo que no dicen es qué diferencias encuentran entre las ganas de ellos y las suyas propias. Ellas hablan de técnica, de amor y de deseo tal y como ya conté en este post sobre el orgasmo femenino, algunas se quejan de la escasa profesionalidad sexual o manual del coadjutor, pero no he conocido nunca a un hombre que se queje de lo mismo en sus parejas. Digámoslo claro: a los hombres nos gustan (casi) todas, en todas las ocasiones y de todas las formas. Los hombres le hacemos pocos ascos al sexo y no es sólo para fanfarronear ante los amigos, es porque nos gusta más.

Y esa es nuestra debilidad.

Y es asi por razones evolutivas y por la mania humana de optar por la monogamia como forma de contrato reproductivo, un contrato que engloba otros contratos inmobiliarios y patrimoniales que no son evolutivos sino culturales. Hombres y mujeres tenemos planes bien distintos segun nuestros intereses sexuales y de estilos de vida y es por eso que existe un desencuentro sexual que nunca se explicita del todo ocultándose sobre las máscaras de la igualdad sexual y lo politicamente correcto. Algo que eluden los homosexuales, al menos los hombres homosexuales.

En conclusión:

  • A las mujeres les gusta el sexo con ciertas condiciones y desde luego detestan el sexo a corto plazo que consideran una amenaza.
  • A las mujeres les gusta el sexo menos que a los hombres y lo practican en general menos que ellos y con menos parejas.
  • La evolución favoreció la eyaculación sobre el orgasmo femenino lo que nos permite predecir que el orgasmo femenino es mas complejo y menos frecuente que el masculino.
  • A las mujeres les gusta sentirse atractivas lo que no se corresponde linealmente con un mayor número de coitos o parejas.
  • Casi la mitad de la población estudiada en la muestra preferirían adelgazar y abstenerse de relaciones sexuales obteniendo un goce suplementario egocéntrico (ser atractivas versus la cópula por si misma).

En definitiva les gusta pero menos que a nosotros.

Esta es una desigualdad más intolerable que las desigualdades económicas, politicas o sociales pues genera un poder que se ejerce desde ellas hacia nosotros y que a su vez genera desigualdades en otro ámbitos, por ejemplo la existencia de las prostitutas que carecerían de función en un mundo con libre acceso de tod@s a tod@s.

Naturalmente este paraiso utópico sexual no podrá existir nunca tal y como ya nos advirtió Marx.

Es por eso que existe la infidelidad, el engaño, los celos, la envidia, la anorexia, las pasarelas, la adicción a las compras, la publicidad, la silicona y la prostitución, la homosexualidad y el ahi te quedas, el divorcio y Berlusconi y sus lolitas pagadas con fondos publicos, los engaños sentimentales y los autoengaños del amor, las cadenas del BDSM y las hipotecas.

Somos como somos, muy Sapiens.

BUSS, D.M.:

(1995): “Psichologycal sex differences: origins thought sexual selection”. American Psychologist, 50(3), 164-168

El ser no lineal

A principios del siglo XX los cientificos estaban convencidos de que el mundo podia ser descrito en términos de una perfecta maquinaria, engranajes predecibles y leyes de causa-efecto universales. Los tiempos modernos sirvieron de modelo a Charles  Chaplin para su comedia del mismo titulo donde se dedica a ridiculizar tal idea y sus nefasta consecuencias sobre el empleo que la industrialización provocó en el proletariado.

Poco a poco fueron surgiendo investigadores que fueron poniendo la idea de un orden mecánico universal en tela de juicio. El determinismo newtoniano se batió en retirada  (aunque no sin prestar resistencia) ante las evidencias de los procesos no lineales donde la causalidad parecía haberse puesto del revés dando lugar a conceptos como caos, no-linealidad, caos determinista, impredictibilidad, bifurcaciones, estructuras disipativas, desorden, autoorganización, retroalimentación, etc.

Cuelgo esta serie de 7 videos donde se exploran con rigor divulgativo todas estas cuestiones siguiendo un cierto orden histórico.

Los nombres del caos.-

Alan Turing y la morfogénesis

Boris Belousov, y la química de las reacciones oscilatorias.

Edward Lorenz, y el efecto mariposa.

Robert May y la dinámica de poblaciones.

Benoit Mandelbrot y las fractales

Ilya Prigogine y el orden del caos

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

Video 6.-

Video 7.-

La idea que puede extraerse del visionado de este interesante reportaje es que las matemáticas pueden servir para algo que está mas allá de si mismas si contamos con la retroalimentación (la reentrada). Cualquier sistema con reentrada se transforma en un generador autoorganizado de orden y caos sin intervención externa aun partiendo de reglas muy sencillas y descritas por ecuaciones que aunque parecen inmutables y planas someten al sistema a un cambio que es además impredecible.

El universo es precisamente eso, un latido de patrones generadores de otros patrones algunos de los cuales son matrices de matrices como sucede con la fórmula de Mandelbrot que genera de forma recursiva formas infinitas y autosimilares al original.

Peatones y cebras

España es el pais europeo con mayor número de peatones atropellados tal y como recoge esta noticia.

Mi interés por el asunto procede de una observación particular que es la siguiente: he notado ultimamente -quizá en los ultimos 5 años- que los peatones parecen haberse vuelto locos y han cambiado o modificado ciertas actitudes que antaño aprendimos todos mientras ibamos a la escuela.

Por ejemplo a mi me enseñaron a detenerme en la acera y mirar a un lado y otro de la calzada. Si no viene ningun coche entonces cruzar, si viene un coche entonces esperar a que pase. Este es el programita motor que mi cerebro almacenó en algun oscuro lugar de mi inconsciente, una rutina muy fácil de seguir y basada en una operación lógica bastante sencilla y fundamental. «Si (…).Entonces (…).»

Con lo cual no quiero decir que los peatones de hoy no hayan aprendido este sencillo programa de toma de decisiones, mi hipótesis -como más abajo diré- es que hay algo nuevo que ha llegado a interferir en aquel aprendizaje precoz.

Recientemente iba yo con mi auto por una calle y un peatón situado en la acera y armado con un bastón me dio un bastonazo en el coche, naturalmente me quedé de piedra y dudé entre bajar, acelerar o llamar a la policia de modo que opté por sacar por la ventanilla un dedo en posición urológica y no bajarme del coche al notar que el peatón amenazaba bastón en alto y gritaba ciertos improperios inaudibles para mi.

Pero como la curiosidad científica es lo que mueve mi motivación no me quedé ahi y traté de averiguar qué habia sucedido ¿Qué fue lo que disparó las iras del peatón? ¿Es que tenia el semáforo en verde y yo en ámbar o rojo?. No, alli no habia ningun semáforo, ni siquiera habia un paso de peatones. El peatón me dio un bastonazo simplemente porque no me detuve ante su intención de pasar.

A partir de esta experiencia me dediqué a ver cuantos petones morían en mi ciudad, un dato dificil de encontrar porque los atropellos pueden saldarse o bien con la muerte o bien con lesiones, lo cierto es que el INE (el instituto nacional de estadistica) no contabiliza estos datos, aunque si la RACC pero lo hace de forma global, por ejemplo sabemos que la mayor parte de los atropellos se dan en España fuera de los pasos de cebra en una proporción significativamente mayor que en el resto de Europa. Asi segun datos de la RACC en España mueren (son datos brutos) 15.7 viandantes por cada millón de habitantes.

De modo que empecé a pensar sobre el asunto.

Leyendo las noticias sobre el número de atropellos de nuestro país me encontré con este párrafo esclarecedor de la citada fuente:

El lugar en el que el peatón se puede sentir más protegido es el paso de cebra, así como cualquier otro tipo de paso señalizado –y casi siempre en el caso de que esté regulado con semáforos–, pese a que muchos se han quejado alguna vez de la actitud irrespetuosa o amenazante de automovilistas o motoristas, incluso en los casos en los que el peatón tiene preferencia.

Concluye el director de la Fundación RACC acerca la función de su estudio y dice:

Por eso, según apuntó el director de la Fundación RACC, el principal objetivo del estudio es «concienciar tanto a peatones como a conductores» para que utilicen y respeten, respectivamente, los pasos señalizados, sobre todo en las vías urbanas.

Pero lo cierto es que si el mayor número de atropellos se dan en pasos no señalizados e incluso en carreteras, ¿qué sentido tiene el concienciar a los petones y los conductores de tal cosa?

De modo que construí una hipótesis, es ésta: el numero de atropellos de peatones aumenta en proporción con los pasos cebra de una ciudad determinada.

La argumentación psicológica seria ésta: los que aprendimos a cruzar viales cuando aun no existian los semáforos ni los pasos cebra aprendimos algo más que a evitar los atropellos, aprendimos una contingencia: el automovil podia hacernos mucho más daño a nosotros que nosotros al coche, de modo que aprendimos a tener una cierta precaución, un cierto temor a los coches y a compararlos siempre con el tamaño de nuestro vehiculo tanto si ibamos en moto como en bicicleta. Lo cierto es que el peatón tiene más que perder que el coche por lo que el peatón ha de ser más prudente que él automovolista o el motorista.

Lo cierto es que aunque en un paso cebra el peatón tenga preferencia ésta no le exime del riesgo de cruzar y es por eso que siempre nos aseguramos (algunos de nosotros) de que el automovil nos ha visto y va a parar. Y asi en ese cruce de miradas de póker que cruzamos peatónes y conductores se establece una cierta complicidad, sabemos que van a parar y nos han visto y entonces cruzamos.

Está por hacer un catálogo de semáforos mal sincronizados o redundantes, escondidos en cruces e incluso de pasos cebra invisibles para los conductores como los que aparecen por sorpresa despues de una curva o al salir de una rotonda. He notado que en las rotondas -peligrosas siempre para los automóviles- suelen coronarse con un paso cebra hostil por donde no sólo aparecen de improviso peatones cargados de razón sino tambien ciclistas que por alguna extraña decisión politica -incomprensible para mi- tambien tienen preferencia no sólo con respecto a los automóviles sino tambien de los mismos peatones si circulan por las aceras.

¿Cómo ha influido en nuestro catálogo de actos reflejos -nuestra memoria procedimental- el hecho de que hayan pasos donde los peatones tengan prioridad?

Pues en que el peatón ha disminuido las defensas y las precauciones, de forma intuitiva ha asociado el derecho a pasar con la minimización del riesgo. Dicho de otro modo: los peatones le han perdido el miedo a los automóviles.

En mi ciudad uno de cada 4 muertos por accidente es por atropello, lo que significa que el 25% de los accidentes de tráfico terminan con la muerte de un ciudadano viandante.La pregunta que pudiera ayudarnos a esclarecer este misterio estaria relacionada con averiguar el siguiente dato:

¿Qué número de pasos cebra existen en Castellón? Lo cierto es que no he encontrado este dato en ninguna de las fuentes consultadas por lo que mi hipótesis seguirá inverificada cierto tiempo hasta que encuentre un financiador.

Pero cuidado, porque el dato puede llevarnos a una interpretación falsa: no quiero decir que existan automovilistas que no se detienen en los pasos cebra y que dan lugar a atropellos, lo que quiero decir es que la mayor parte de los accidentes con peatón atropellado no se producen en ellos y que la mayor parte de automovilistas paramos en esos pasos cebra, pero no en otros como me sucedió a mi en la anécdota que conté sobre el hombre del bastón y que creyó que estaba en todo el derecho de exigirme que le cediera el paso. La solución ingenua a este problema seria aumentar los citados pasos-cebra pero me temo que los peatones seguirian cruzando por el camino más corto a sus intenciones porque la variable critica no está en aumentar la seguridad ficticia de los peatones sino en incrementar su sensación de vulnerabilidad cuando cruzan una calle.

La que perdimos cuando nos dijeron que teniamos preferencia en los pasos cebra sin caer en la cuenta de que un paso cebra no es un semáforo. En el semáforo hay obligatoriedad de parar (cuando está en rojo) pero en el paso cebra no hay obligación de hacerlo salvo si hay peatones que pasan simultáneamente, algo que muchas veces se hace a través de las miradas. Un paso cebra hay que interpretarlo siempre como si los automóviles tuvieran el ámbar encendido.

Si yo fuera Robert Sapolsky que es el que mas sabe de cebras tal y como conté en este post diseñaria un experimento para demostrar o refutar mi hipótesis.

Problema.– ¿Por qué hay en España tantos atropellos de peatones?

Hipótesis.– Los peatones han perdido el miedo a los automóviles porque han asociado su derecho o preferencia de paso con la sensación de invulnerabilidad.

Demostración y metodologia.-

1.-¿Cuantos atropellos se producen en Castellón en su area urbana?

2.-¿Cuantos pasos cebra existen en Castellón?

3.- Necesitamos un grupo control, es decir alguna ciudad donde conozcamos los datos de atropellos y pasos cebra, tanto de España como del extranjero.

4.- Una vez se tienen los datos se manejan estadísticamente para ver si existen diferencias significativas. Si resultara que existe una significación clara entre atropellos y pasos cebra concluiriamos que la hipotesis es verdadera y que los atropellos en entornos urbanos crecen proporcionalmente al numero de pasos cebra existentes.

Pero como yo no soy Sapolsky -que se entretuvo en averiguar por qué a sus hijos no les gustaba la misma musica que a él y llegando a conclusiones muy interesantes en su libro «El mono enamorado»-, tendré que dejarlo aqui. Al fin yal cabo Sapolsky tiene un ejército de becarios trabajando para él y yo solo dos que están muy ocupadas en otras cuestiones relevantes para la neurociencia.

El doble vínculo

Esta mañana mientras tomaba café se ha acercado a mi una persona que escribe poemas  y que recientemente me regaló su ultimo e infumable poemario que afortunadamente para mi aun no he leido.

El caso es que ella si que ha leido casi todo lo que yo he escrito y es así que al acercarse ha aprovechado para recriminarme mi desinterés por su obra al tiempo que me recordaba lo mucho que ella me admira, al menos eso parece a juzgar por su conocimiento de todo lo que ha leido sobre mi. El caso es que mientras despotricaba de mi desinterés he acertado a decirle: «Tienes razón, pero hay una pequeña diferencia entre tu y yo».»La diferencia es que yo jamás te he forzado a leerme, ni preguntado que te habia parecido ni por supuesto a recriminarte que no lo hicieras». «Nunca te reproché ni te pedi tu opinión». ¿Y saben lo que me  ha contestado?

– Yo no te he reprochado nada. Y entonces pensé en Gregory Bateson y que debía escribir algo sobre él.

Pues reprochar algo y después de haberlo hecho negar que se ha reprochado es un ejemplo magnifico de doble vinculo o lazo (double bind) que describió Bateson.

El doble vinculo es un estilo comunicacional paradójico que induce conductas que parecen apragmáticas, perturbadas o estúpidas en sus victimas y es muy tipico de ciertas personas dominantes y enrevesadas que consiste en lo siguiente:

1.- Se afirma algo sobre algo, en este caso un abierto reproche a que no haya leido el libro. No se trata solamente de un juicio denotativo (un reproche verbal) sino connotativo , emocionalmente congruente destinado a inyectar un sentimiento de deuda, culpa o deslealtad.

2.- El individuo no puede obedecer al comentario ni desobedecer, sólo puede comentar sobre el comentario pero usualmente en ciertas relaciones el comentario es imposible porque se trata de relaciones muy asimétricas como sucede entre jefes y subordinados o padres e hijos. Como en este caso no habia esa clase de situación, comenté, pero entonces:

2.- Lo que se afirma en un lugar se niega en otro «Yo no te he reprochado nada».

Asi terminan casi siempre las comunicaciones que establecen este tipo de personas: siempre se quedan con la razón y suelen provocar respuestas de tipo culposo o extravagante en sus coadjutores a quienes terminan acusando de locura o de maldad. Para enfrentarse a ellas son posibles dos tipos de estrategias: o bien se comenta acerca del comentario (cosa que hice yo) o bien se abandona el campo. No hay alternativas intermedias con estas personas.

Bateson pensó que este tipo de comunicación es tipica de las madres de los esquizofrénicos y lo describió como el nudo gordiano comunicacional de la esquizofrenia. Hoy casi nadie cree en esta hipótesis pues lo cierto es que el doble vinculo está muy generalizado entre las estrategias comunicacionales de personas que no son esquizofrénicas, ¿se imaginan una madre asi, reprochando-sin reprochar todos los dias?. Diria que es bastante usual este tipo de conversaciones de besugos, como esta que en realidad sostienen una madre con su hijo esquizofrénico:

-¿De dónde vienes?

-De pescar.

-No me dijiste que ibas a pescar.

-Es que queria ir a pescar.

Nótese como el hijo esquizofrénico ya sabe que para hacer algo que desea hacer (ir a pescar) tiene que ocultárselo a la madre y cómo ha puesto en marcha cierta estrategia comunicacional con ella aunque resulte ciertamente paradójica y aun agramatical.

Aqui hay un enlace para conocer mejor la obra de Gregory Bateson : un acercamiento a la complejidad humana que este biologo realizó en Palo Alto (California) donde fundó una escuela que ha dado lugar a diversas conceptualizaciones acerca de las relaciones humanas siempre presididas por el paradigma de la complejidad.

Al final de su carrera Bateson abandonó sus estudios comunicacionales sobre la enfermedad mental y se dedicó a estudiar el lenguaje de los delfines.

Se habia cansado -según sus propias palabras- de la estúpida maldad de los humanos.