La mujer temblorosa (y II)

El lenguaje narrativo resuena con múltiples significados contradictorios, alude a otras historias ya contadas y revela aspectos tanto cognitivos como afectivos del autor y de los sujetos. Si el conocimiento científico busca establecer verdades universales trascendiendo lo particular, el conocimiento narrativo alude a lo particular y a través de él, a verdades universales.  (Rita Charon).

En temas de moral el hombre no es un individuo sino un dividuo (Nietzsche)


Los que hayan leido el post anterior ya saben que el caso de “La mujer temblorosa” es un caso tipico de conversión histerica, pero ¿qué es conversión? y sobre todo qué diferencias existen entre la conversión histérica y la somatización?

Se trata de conceptualizaciones clásicas de nuestra especialidad, conversión es la transformación de un “complejo” psíquico, una traslación de información -usualmente psiquica e inconsciente- en orgánica. Conversión es una parálisis o paresia (de forma pasiva), el temblor o o la contractura (de forma activa), y sobre todo la incapacidad para andar, ver, tragar, oir o cualquier otro déficit sensorial sin causa orgánica que lo justifique.

No es conversión el dolor neuropático, la jaqueca, la diarrea  o el vómito, el asma o la dermatitis seborreica. La razón por la que entendemos que se trata de fenómenos distintos -aun admitiendo cierta causalidad de lo psiquico en la genesis de estas enfermedades- es porque en la conversión la citada traslación es simbólica, algo inconsciente se traslada a lo orgánico sin atender a las leyes de la inervación neural y además se hace siempre en el territorio de los dominios de la inervación muscular estriada y voluntaria.

Mientras que la somatización se produce en el territorio del sistema nervioso vegetativo, el espasmo muscular- de existir- es en el la fibra lisa y no existe además simbolismo alguno que discriminar.

Mientras la histeria sobreescribe la neurologia, la somatización forma parte de ella aun en ausencia de una patologia objetivable. En un post anterior post hablé sobre la somatización descrita por Pierre Briquet en un grupo de histéricas fuertemente traumatizadas – y con antecedentes de abusos de todo tipo- asiladas en la Salpetrière, aqui: “Sintomas médicos inexplicables”

Lo que caracteriza además la conversión es la exageración del síntoma, lo que en lingüistica conocemos con el nombre de hipérbole y sobre todo la conducta demostrativa, un sintoma histérico existe para ser mostrado, mientras que una somatización no precisa de testigos para ser percibida. Es por eso que el sintoma conversivo es sobre todo un sintoma demostrativo que nunca acaece en ausencia de un testigo que pueda ejercer de notario de la minusvalia. Pues la histeria de conversión se caracteriza siempre, por un “no puedo hacer”. Concretamente en el caso de Siri lo que ella no puede hacer es “hablar de su padre”

Otra de las características de la conversión -descritas por Babinsky y Janet- es que se salvaguarda el estado mental del accidente o ataque nervioso. El individuo queda a salvo de las consecuencias de la conversión a través de una especie de estado de indiferencia psiquico, la “belle indiference” clásica se observó en personas como en Irene, la famosa paciente de Janet que a pesar de haber sufrido un enorme traumatismo psiquico con la muerte de su madre mantenía un estado mental consciente de total indiferencia a la perdida mientras sus sintomas declaraban el estado contrario, -traumático- de tal perdida.

El temblor de Siri no responde a las conceptualizaciones que sobre este síntoma pueden ser interpretadas como orgánicas, no es un temblor idiopático esencial (familiar), ni un temblor parkinsoniano, tampoco hay razones para pensar en un temblor hipertiroideo ni en una fobia social (Siri es una conferenciante profesional) y por contra se trata de un síntoma situacional que acaece en situaciones donde Siri se expone a hablar -no de cualquier cosa- sino sólo de ciertos temas, en este caso hablar de su padre. Es exagerado, más una convulsión que un temblor fino , es aparatoso y observable pero le permite mantener la cabeza fría -la “belle indiference”- y proseguir con su discurso. Se trata pues de un sintoma conversivo. Un sintoma que mantiene una relación semántica con su padre.

¿Pero que es lo que convierte Siri? ¿Qué emocion es la que se cuela desde su psíquismo a su cuerpo provocando una tormenta de espasmos y temblores?

Aqui está el quid de la cuestión pues no existe una tabla de equivalencias entre las emociones y sus consecuencias orgánicas. En ausencia de la propia Siri no tenemos más remedio que especular. Pues es Siri la unica que sabe qué interpretación de entre las que vertimos resuena más en ella como verdad.

Especular es lo que hemos hecho en nuestro post anterior, tanto yo como mis comentaristas nos hemos dedicado a proyectar ( es decir a vertir nuestras propias interpretaciones personales en el caso),  a tratar de adivinar lo que le podía suceder a la novelista. Y digo que es especular (proyectar) porque no hay manera de refutar cual es la interpretación “verdadera” de la “falsa”, del mismo modo que sucede en los sueños: no sabemos qué significan a pesar de ser profundamente significativos.

Nosotros los humanos somos seres profundamente empáticos y mantenemos ciertas habilidades para saber por donde van las intenciones ajenas. Nuestra capacidad de escrutinio de los demás es singularmente más poderosa y sutil que reconocer nuestros propios conflictos para los que desarrollamos una especie de escotomización. Sucede por una razón evidente: no podemos hacer de observadores y de objeto observado al mismo tiempo, sin embargo cualquier suposición sobre por donde van los conflictos de los demás es siempre aproximativa y proyectiva, es decir podemos averiguar que le pasa al otro si somos capaces de anticipar por identificación cual seria nuestra posición en aquel conflcito que tratamos de interpretar. Es por eso que todas las interpretaciones siendo como son indemostrables -algunas de ellas- puedes ser bastante acertadas si contamos con el consenso del paciente.

Lo que quiere decir que aunque los síntomas estén llenos de sentido (como los sueños que nos aluden desde nuestra profunda intimidad) no existe una fórmula para traducirlos al ethos del lenguaje común. Paradójicamente con esta idea, los síntomas están llenos de significados y de sentido tal y como comenté en este post.

El problema es que los síntomas médicamente inexplicables (y tambien los explicables) son polisémicos, es decir admiten múltiples interpretaciones, una para cada interpretador. Un sintoma es siempre un mensaje polisémico finito. Y en la histeria de conversión el síntoma es un mensaje que se dirige a alguien distinto al propio Yo. La conversión necesita público que lea el síntoma.

De manera que a falta de datos sobre la relación que Siri mantuvo con su padre ( es significativo que durante el texto Siri no hable de ello ni le reproche absolutamente nada) lo más que podemos hacer es suponer que Siri mantuvo con él una relación de fascinación, enamoramiento y rivalidad que eclosiona en el momento en que ha de hacer una apología del mismo, pisándole su propio territorio el dia de su homenaje póstumo en la Universidad.

La verdad es que no hay histeria sin amor, no se trata de envidia simple o de rencor frente a los que son más importantes que uno y cuyo poder se desea para sí. La histeria supone una escisión -que Siri describe bien en esa parte que se mantiene fria (la cabeza) y un cuerpo ignoto cuyas intenciones el sujeto desconoce- sin escisión o disociación no puede haber histeria. Una parte consciente desconoce lo que la otra desea y cuya culpa purga en este caso con convulsiones públicas que sirven tambien de descarga de emociones. El individuo es ajeno al organismo y esa batalla tiene lugar en el cuerpo mientras la mente se mantiene lúcida y y racional. Los histéricos no suelen presentar desórdenes mentales francos salvo cuando su caracter se enrolla alrededor de esa necesidad de ser visto/a.

Esta disociación de la histeria procede del hecho de que en lo moral los humanos no somos individuos -como decia Nietzsche- sino dividuos, es decir duales. Somos dos, una parte que ama al padre y le admira (y quiere ser como él) y otra parte que reniega del padre, en tanto el modelo no surte efecto en el original. Por más que admiremos a alguien y pretendamos ser como él nunca lo seremos si no poseemos al menos una parte del talento por el que brilló. Y es obvio que Siri quiere para sí, ese talento, algo que surge espontáneamente cuando conocemos que su marido es Paul Auster sustituto actual del padre. Siri no solo quiere ser escritora, quiere ser como su marido al que imita en sus novelas en estilo y temática. Siri quiere ser una gran escritora.

¿Lo es?

La proximidad con Paul Auster puede desde luego facilitarle al camino tanto en oportunidades como en promoción, ¿pero es esto suficiente?

Este es, creo el dilema de Siri Hustvetd y la razón por la que lleva el apellido de su padre y no el de su marido que podria llevar al publico a una mayor confusión sobre su identidad.

Pero aun nos queda una última reflexión sobre el caso.

Hemos admitido que “La mujer temblorosa” es una novela autobiográfica, pero ¿Y si es en realidad una novela de ficción? ¿Y si todo es un constructo similar al de muchas novelas de Paul Auster? ¿Una simple ficción autorecursiva y paradójica de una vida y una intención? Podeis ver en este post de qué van la mayor parte de las novelas de Auster.

¿No es precisamente eso la histeria?

La historia de un simulacro. ¿No es la histeria una ficción que el cuerpo reescribe sobre un cuerpo regido por las leyes de la inervación?

¿No es la histeria un oximoron?

¿No se trataria de llevarnos al absurdo construyendo una hipótesis o interpretación sobre un síntoma que nunca existió llevándo el sufrimiento real de Siri hacia su invalidación como tal sufrimiento real?

¿No eso es la literatura?

La mujer temblorosa (I)

Atención, este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama del libro que lleva su nombre.

Siri Hustvedt es una escritora americana de origen noruego de la que yo no habia oido hablar hasta hace muy poco y que gracias a la recomendación de una comentarista de uno de mis blogs que es psicoanalista he leido con interés. Confieso que a mi la literatura femenina me da un poco de “repelús” en parte porque estamos invadidos por ella y porque contra todas las epidemias hay que estar vacunado. Pero el tema que aborda la escritora me pareció que estaba cerca de mis intereses a pesar de que cierto tono emotivista parece que es inevitable en las mujeres que escriben quien sabe si para otras mujeres. El caso es que el boom de la escritura femenina puede leerse también desde ese lado: las mujeres leen más ficción que los hombres.

Pero “La mujer temblorosa” no es una novela sino un relato inclasificable, una experiencia personal fundamentalmente clinica narrada en primera persona que es en realidad un pretexto para hacer un recorrido sobre la historia de la psiquiatría, del psicoanálisis y de la neurologia  y sus puntos de fricción a la hora de conceptualizar esas enfermedades que se encuentran en los bordes de esas mismas disciplinas. Aun hoy por ejemplo la migraña (jaqueca) es considerada por los franceses como una enfermedad digestiva, por los alemanes una enfermedad nerviosa y por los americanos una enfermedad vascular. Efectivamente la jaqueca es una de esas enfermedades misteriosas que se niegan a ser apresadas por ninguna de estas especialidades y que siguen un curso crónico y terapéuticamente decepcionante.

La anécdota clinica de Siri y que sirve de engranaje de búsqueda bibliográfica y detectivesca a un buen número de temas de interés neurocientifico es un episodio de temblor paroxístico en ambos hemicuerpos acaecido enmedio de una conferencia que pronunció como homenaje a su padre muerto pocos meses antes de la emision de esa conferencia. Al parecer Siri es una conferenciante brillante, de esas mujeres que saben de arte, literatura y de muchas cosas de interés a las que se unieron -partiendo de esta búsqueda de explicaciones- los temas psicológicos y neurocientificos incluyendo el gran tema: la conciencia humana y el problema mente/cerebro. El caso es que Siri describe en su libro el episodio y sus circunstancias: un episodio de temblor inexplicable en una mujer segura de sí misma que nunca habia tenido pánico escénico y que estaba acostumbrada a cámaras, microfonos y público. Pero en aquella ocasión la escena era especial, pues tenia lugar en la universidad donde su padre fue profesor y en el momento en que se le dedicaba una placa conmemorativa colgada en uno de los abetos del campus.

Dotada de una magnifica comprensión de sí misma y de insight, Siri va notando que el citado episodio que pudo controlar a pesar de hallarse en público no le afectó la voz ni a su discurso y que no volvió a presentarse salvo en ciertos lugares que tenian relación con su padre o bien con los temas que su padre conocía como experto. Poco a poco llegó a la conclusión de que los temblores tenian que ver con su padre, pero ¿qué más?

Era condición para temblar hablar de su padre, no sólo estar en su territorio mental o ambiental sino hablar de él o de algo que estuviera relacionado semánticamente con él.

Se autodiagnosticó de histeria de conversión y comenzó a investigar sobre la misma y a leerse de cabo a rabo no sólo a Freud sino a los grandes maestros de la escuela francesa, Charcot, Breuer y Janet sobre todo y mientras tanto nos van desgranando sus antecedentes no en el orden en que se realiza una anamnesis convencional sino en el orden arbitrario con que los recuerdos le venian a la mente en una especie de autoanálisis literario de enorme interés para aquellos que, como yo, pensamos que escribir es un ejercicio catártico, liberador y profundamente terapéutico.

Se trata de una migrañosa crónica que casi a diario padece dolor de cabeza ya al levantarse de la cama, digamos que convive ya ahora (a sus 50 años) con ese dolor que fue en su juventud mortificador, tanto que se hizo explorar por más de un neurólogo e incluso llegó a ingresar en un Hospital para un examen más profundo que no reveló (como es natural) nada anormal pues la jaqueca se caracteriza -como muchas de las enfermedades que conocemos los psiquiatras por su invisibilidad- por la falta de pruebas objetivas o lesionales a las que referirla. El caso es que la migraña de Siri no es ninguna broma e incluo poseía auras en forma de alucinaciones visuales liliputienses que anticipaban un próximo ataque. Además tenía accesos de parestesias, una extraña sensación de electricidad que le recorre el cuerpo y que para Siri son temblores en versión reducida y que a veces tambien le suceden durante su exposición en público.

Mas que eso, a veces -más adelante declara- haber tenido alucinaciones auditivas, igual que sus dos hermanas, haber tenido cenestopatías, es decir la sensación de ser lanzada contra un pared o de ser abducida por una fuerza sobrenatural y mantener conversaciones con su doplenhanger, su doble benévolo.

Es obvio que con estos datos cualquier psiquiatra y más si es americano de esos que diagnostican por DSM se pondria en guardia, ¿No son las alucinaciones auditivas signo de esquizofrenia o de epilepsia del lobulo temporal?¿No son demasiados estigmas psicopatológicos todos estos sintomas? Lo cierto es que ninguno parecia por sí mismo justificar un diagnóstico u otro ni siquiera tomándolos todos juntos.

El caso es que Siri pronto descartó la hipótesis de la histeria y se centró en la posibilidad de que estuviera elaborando un duelo patológico por lo que volvió sus pesquisas hacia la identificación, un término que habia sido descrito por Freud en “Duelo y melancolía”.

Pero Siri no estaba deprimida de modo que el diagnostico de duelo o de depresión no encajaba bien en sus temblores, aunque es cierto que estaba -segun declara- muy identificada con su padre.

¿Que significa identificarse con un progenitor?

Para un niño todo aquello que gusta es idéntico a lo que quiere ser o poseer, para un adulto sin embargo, identificarse es un proceso limitado que consiste en adquirir o introyectar ciertas cualidades del progenitor en cuestión, asi no es raro que un padre médico tenga un hijo médico sin que sean definitivamente iguales. Se considera que estos procesos de identificación son normales y representan restos de la identificación infantil original. Siri era licenciada en literatura y de alguna forma repetia en su elección la profesión del padre, de modo que existe en ella un elemento de enlace entre ella y su padre: la profesión y los gustos. Y tambien la confesión que realiza la propia Siri cuando dice que “estaba muy unida a su padre”.

De una manera lúcida Siri relaciona la capacidad de identificarse con la empatía y declara que en un continuo entre la indiferencia total y la empatia plena ella estaria cercana a ese 10 de una supuesta escala analógica: describe entonces sus sinestesias, lo que se conoce con el nombre de tacto-espejo, es decir la capacidad de sentir en el propio cuerpo las caricias o los golpes que se ven dados en otra persona. Es por eso que Siri detesta las peliculas violentas o las brusquedades en general pues siente que aquellas torturas que suceden en pantalla se le están inflingiendo a ella misma. Habla tambien de la escritura automática y como la mano que escribe puede actúar de alguna forma de una manera independiente de la lectura y del pensamiento consciente como si fuera un proceso dictado por alguien de ahi afuera, como un rapto paroxístico que sucede en todos y cada uno de los que escribimos. Pone el ejemplo de Yeats o de Blake como escritores automáticos y describe su propia experiencia en ese terreno.

En un momento determinado de la narración Siri tiene un ataque atipico de temblor: no le sucede hablando de su padre ni con nada relacionado con él sino después de un estado de fatiga secundario a una jornada de senderismo en los Pirineos. Lo atribuye a la fatiga, pero es entonces cuando abandona su hipótesis de la conversión y comienza a pensar su sintoma en clave orgánica. Lo que tiene es una epilepsia temporal.

Y comienza su periplo de médicos reales. Siti ha decidido dejar de autodiagnosticarse y ponerse en manos de un psiquiatra que le deriva a un neurólogo que sospecha una epilepsia temporal y que termina pidiendo una resonancia magnética cuyos resultados negativos no terminan de contentar al neurólogo pero si a Siri que progresivamente va abandonando su búsqueda de razones médicas para su malestar y comienza un periodo de reconciliación con sus síntomas.

Nos habla entonces de Simone de Beauvoir migrañosa cronica que sufrió en su vida una reconversión desde el materialismo marxista furibundo hacia una cierta espiritualidad. Es muy probable que fuera el dolor el que guiara la enantiodromia de Simone aunque tambien es probable que una epilepsia temporal haga ese trabajo desde el otro lado del espejo, lo cierto es que Dovstoievsky era epiléptico y también Flaubert y ni sus sus novelas ni sus personajes se parecen en nada. Pero Siri es, declara ser hiposexual (opuestamente a la hipererosia tipica de los epilépticos), poco religiosa (aunque de niña paso por momentos donde lo fue) nunca ha tenido ataques epilépticos, ni perdidas de conciencia, su personalidad no se ha modificado y sólo su hipergrafía mantiene cierto parentesco con la personalidad epiléptica.

Transcribo aqui el final del libro, donde el lector se queda con la sensación de que hay algo inconcluso, algo que hace falta rellenar, al menos para mi que fui dibujando ciertas hipótesis al leerlo como si se tratara de un paciente real. El final del libro deja cierto malestar al menos en un terapeuta profesional educado en el “furor curandi” es decir en la idea de que los dilemas y malestares humanos pueden modificarse si logramos desvelar sus claves, si logramos ponerlos en palabras y elaborar un discurso con lo que fue dolor e incapacidad. Uno termina ciertamente decepcionado por la imagen de conformismo que trasmite Siri en su libro, ese no terminar de saber resultó para mi desconcertante.

En Mayo del 2006 me encontraba al aire libre bajo un límpido cielo azul y comencé a hablar sobre mi padre, fallecido dos años antes. nada más abrir la boca, empecé a temblar descontroladamente. Temblé ese dia y volví a temblar en más ocasiones. Yo soy la mujer temblorosa.

El final queda pues abierto, nada sabemos de su posterior evolución, sólo sabemos que Siri ha logrado establecer un pacto con su síntoma, identificarse con él, ese Yo soy significa que el temblor ya no sucede en un lugar ajeno o alienante. Ese temblor es Yo.

Me gustaria convocar las interpretaciones domésticas y silvestres, el diagnostico diferencial, las hipotesis atrevidas y osadas de mis lectores. ¿Cual era el problema de Siri? ¿Cual era el problema con su padre? ¿En qué consistía ese debate interno con él que tiene lugar en el cuerpo y que se manifiesta con temblor?

Pero les daré una pista, una pista que encontré entre los “agradecimientos” que concluyen la novela de Siri.

Es la esposa de este hombre: Paul Auster.

Para mi esta es la clave crítica de todo su relato y tambien de su diagnóstico.

Alcohólicos pasivos

Ayer veia un debate en televisión donde un socialista decia que el tabaco provocaba fumadores pasivos pero no el alcohol y que aunque el alcohol era peligroso por otras razones el tabaco se prohibía precisamente por esta razón: el fumador -segun él- obliga a fumar a los no fumadores cuando se consume tabaco en recintos cerrados.

La verdad es que me pareció un argumento tan falaz que me decidí a escribir este post: lo peor que le puede suceder a usted no es convivir con un fumador sino convivir con un alcohólico o drogadicto, eso si que es malo para la salud aunque el aire no se contamine.

Es verdad que el alcohol no se propaga de un individuo a otro sólo por el aliento como puede suceder con el tabaco y ciertos virus pero la verdad es que basta con que haya un alcohólico en una familia para saber los perjuicios que dicho vicio provoca en la salud de los que con él conviven. Los desastres son bien conocidos, empobrecimiento, malos tratos y desestructuración, aunque el aliento de los alcohólicos no enferme a los que están a su alrededor lo cierto es que los enferma por otras causas, digamos por la mala vida que propician estas personas a sus familiares.

Comparando el daño del alcohol, aun a distancia con el que procura el tabaco, es un juego de niños. El humo del tabaco no enferma a nadie por sí mismo pero puede agravar a los que tienen enfermedades respiratorias y además : se puede evitar, con tal de no ir a los mismos lugares donde hay fumadores. Parece una perogrullada decir que el tabaco (pasivo o activo) debe ser evitado por los niños, los jóvenes o los que padecen enfermedades respiratorias o cardiacas. Pero el tabaco no es igualmente perjudicial para todo el mundo.

Lo del tabaquismo pasivo es una broma de mal gusto que alguien ha inventado para encontrar razones “científicas” para prohibir el uso público del tabaco. ¿En realidad cómo saben estos investigadores que tal muerte se debe al consumo del tabaco?. Les diré algo: no hay manera de saberlo de manera que cuando oigan que el tabaco mata pasivamente a no se cuantos miles de personas al año, no lo crean.

Diga lo que diga este señor el cancer de pulmón no disminuirá con la guerra contra el tabaco sino que habrá un repunte. ¿Es que alguien cree que esta publicidad no crea cáncer de pulmón?

Efectivamente el miedo y la culpa son tan cancerigenos o más que el humo del tabaco (activo o pasivo) y es por eso que la mayor parte de los fumadores en activo responden que desearian dejar de fumar cuando se les pregunta. Lo cierto es que sólo asi se entiende que no haya habido una revolución cívica contra esta ley al menos tan virulenta como la que armaron algunos contra la guerra de Irak, ¿Cómo entender que los fumadores hayamos consentido en ser tratados como apestados, como sospechosos o como villanos?

Hay una mala conciencia por fumar (similar a la de ser gay) y la hay por dos razones: porque a nadie le gusta ir a contracorriente de lo que se “debe pensar” y porque en el fondo todo el mundo cree que el tabaco mata como dice la leyenda de más arriba y si usted cree que el tabaco mata acabará matándole porque las realidades fácticas se crean a través del lenguaje.

Los fumadores somos minoria, un 30 % dicen las estadisticas pero una minoria que sostiene los restaurantes, los pubs, los bares, las discotecas y los locales de ocio de todo tipo, en realidad los no fumadores ni van a los bares, ni compran periódicos, ni almuerzan, ni toman café, de modo que los popes de la hosteleria hacen mal tragándose esa pildora que tendrá consecuencias sobre sus negocios que desde ahora tendrán que alimentarse de los pusilánimes que no fuman  que son los mismos que no toman café ni echan canas al aire.

La verdad del asunto es que efectivamente vivimos en un mundo contaminado pero no por los fumadores, sino por la industria y sus vertidos y sobre todo por los automóviles. Los coches que más contaminan son los que van propulsados por gasoil y de entre ellos los 4×4, esos coches diseñados para la aventura tipo Indiana Jones y que muchos no fumadores compran para parecer más deportivos y seductores. Vean esta noticia que publica precisamente hoy el Pais acerca de la contaminación de Madrid y esas particulas en suspensión inevitables mucho mas venenosas que el humo del inocente cigarrillo.

No sólo de humo vive el hombre sino de otras cosas que no se ven  a simple vista y que resultan mucho más mortiferas, por no hablar de algo que casi nadie conoce: me refiero a los camiones que esparcen (casi siempre viajan al descubierto) particulas de silicatos en la atmósfera. Si usted vive cerca de una cantera de arcillas observe cuantos camiones salen al dia de alli y como lanzan al aire sus polvos mágicos sin que ningun inspector de sanidad les ponga límite. En contraste con este argumento observe cuantos inspectores se encargan de vigilar la ley del tabaco en esta noticia.

De manera que ya sabemos algo para los pusilánimes es más importante y contaminante el ruido y el humo que las emanaciones industriales y automovilisticas. Es desde luego lamentable y aunque todo gobierno democrático tiene toda la legitimidad para promulgar aquellas leyes que desee tambien es cierto que el “furor legislandi” de muchos gobiernos les retrata cuando apelan a denunciar a los herejes via Facua o bien cuando ponen tanta pólvora en el cargador por no atreverse a meter sus hocicos donde realmente se encuentra el grueso de la contaminación: en la industria y en esos accesorios estúpidos que llamamos automóviles frente a los cuales todos somos peatones pasivos.

Invitar a los ciudadanos no fumadores a denunciar las irregularidades contra la ley tambien crea cáncer  siempre y cuando -claro está- el homicidio que es la via más rápida de saldar cuentas siga siendo un delito porque lo cierto es que en un pais cainita como España ya tenemos demasiados antecedentes históricos y un perpetuo recuerdo de lo que suele suceder cuando unos ciudadanos son instigados contra otros por fumar,  ir a misa o por rezar a un Dios o a otro

La verdad es que personalmente no me he sorprendido nada de que esta ley haya sido propiciada por mujeres, al fin y al cabo no soy de lo que se creyeron que la llegada  de la mujer a la politica iba a producir cambios intelectuales importantes. Las mujeres cuando llegan a tener poder suelen hacer como los hombres pero por la via estrógeno-rencorosa y legislar para imponer sus creencias a los demás, sólo que en el caso de la ministra actual tal beligerancia contra el humo hace pensar en una venganza contra su padre. Las mujeres con responsabilidades politicas suelen hacer eso, de pequeñas vivieron en ambientes con humo y quizá fueron quemadas por la colilla de un puro de su abuelo.

Y no se lo perdonaron.

Dinero y conciencia

Contesta a estas tres preguntas:

1.- ¿Qué compras?

2.-¿Por qué lo compras?

3.- ¿A quién compras?

Y luego mira esta video de una conferencia pronunciada por Joan Mele si quieres conocer por qué existe la crisis, por qué el mundo está tan mal, por qué existen tantas enfermedades exóticas, por qué no existe una economia a escala del hombre.

Necesitamos un cambio de paradigma, el ser humano ha de establecerse en el centro de la economia y no al revés. Descubriendo la Banca ética.

De todo lo que he escuchado en la conferencia me quedo con una buena idea: La ley de la oferta y la demanda no es una Ley, es decir no es algo que se cumpla siempre como la Ley de Arquimedes, sino algo que a veces se cumple y a veces no. Me gustaria completar esa sentencia con una frase subordinada con el permiso de Mele:

La ley de la oferta y la demanda no es una ley sino una profecia autocumplida.