¿Quién teme a wikileaks?

Filtraciones las ha habido siempre, son ya históricas las que acaecieron entre ciertos juzgados y el diario “el Mundo” en el caso GAl. Son tan frecuentes y domésticas que incluso pasan por encima de la cuestión de fondo: ¿es que un funcionario del juzgado tal puede pasarle papeles -en teoría sometidos al secreto del sumario- a un periodista?

Pero lo peor es que nunca se descubra al funcionario o a la garganta profunda en cuestión ni se le acuse de no llevar condones y practicar el “sexo por sorpresa”, la curiosa figura delictiva por la que se ha detenido a Julian Assange.

El caso es que las filtraciones del mismo modo que la corrupción son hechos no generalizados sino algo peor: estructurales. Significa que el sistema en que vivimos existe precisamente porque la corrupción lo permite, la corrupción, el materialismo y el afan de lucro son las condiciones de ese sistema. Si no hubiera corrupción no habria sistema al menos tal y como lo conocemos. De manera que a nadie le pueda extrañar que determinados papeles, determinadas conversaciones de pasillo o de barra de bar acaben en blanco y negro en algun libelo, de eso viven algunos -y se sacan asi un sobresueldo- y además: el juego politico actual se dirime en los papeles, es decir en los periódicos y en los telediarios, es por eso que algunos han acuñado ya la idea de “pena de telediario” algo que no puede perseguirse porque el sistema no lo considera un delito y que consiste en detener a un adversario politico a cierta hora y que coincida con el informativo de las dos y media, vale más una imagen que mil palabras.

Hasta hace poco la cosa funcionaba bien, me refiero a la legitimidad para filtrar, todos teniamos asumido que los politicos, la policia, los funcionarios y los periodistas tenian la sartén “filtradora” por el mango, el asunto es que han aparecido otros filtradores nuevos que no estaban en nómina como es el caso de wikileaks y que además no sigue las reglas del juego del poder que consiste en definir quien puede filtrar. El filtrado convencional trata de aniquilar  a un enemigo o adversario politico, la diferencia con wikileaks es que cuestiona al sistema en sí mismo como generador autopoyético de falsedades y desinformación.

Ya lo sabiamos, no es que fueramos del todo tontos, pero no es lo mismo saber algo que verlo por escrito a través de documentos clasificados o videos secretos. En realidad lo que wikileaks revela no son sino los detalles de las corrupciones de Estado que todos suponiamos: las pruebas documentales.

No es de extrañar que los politicos minimicen el asunto y que otros apelen a la razón de Estado, algo de lo que no se oía hablar desde aquellas peliculas de Gillo Pontecorvo y otros criptocomunistas que ahora se han cambiado de bando y son los principales enemigos de Assange y la idea de una información revolucionaria y transversal donde la agenticidad de la información desborda a los medios profesionales, una información al servicio de la denuncia de los abusos del Estado.

Y es revolucionaria no tanto por sus contenidos que son en gran parte banales sino porque ponen de manifiesto que los ciudadanos de hoy no son aquella masa obrera inculta, los parias o desheredados de la tierra que levantan el puño amenazando, sino personas cultas e informadas que optan por compartir y catalizar la información no a través de los conductos oficiales sino de sus elecciones libres que suelen encontrarse en la red.

El problema no es la filtración ni siquiera Julian Assange, el problema es que el modelo de democracia liberal con sus instituciones obsoletas, la verticalidad de las decisiones y su clamorosa inhumanidad han envejecido prematuramente y ya no sirven para gobernar las vidas de nuestros conciudadanos. El modelo ha muerto por más que los zombies traten de engatusarnos cada dia: la última con esa chapuza del “estado de alarma”.

Y como Internet -que es la tecnologia que permite la transversalidad de la comunicación- no puede ser derrotada, las embestidas han de venir de dentro de la propia Red. Son de esperar artimañas y desinformaciones masivas de desprestigio de wikileaks y de sus adlateres a los que ya nos presentan como psicópatas o como una secta gobernada con mano de hierro por su inventor y propietario. Tambien son de esperar nuevas leyes como la de Sinde, leyes de esas que no se cumplen nunca, al fin y al cabo un politico no es más que un sapiens con “furor legislandi”. Es evidente que en este pais sobran leyes.

Lo cierto es que gran parte del éxito de wikileaks procede de su enorme parecido con el mundo idealista radical pensado por Jorge Luis Borges en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, uno de los cuentos publicados en “Ficciones” y que viene a profetizar que lo que ahora parece correcto e indiscutible dentro de un tiempo nos parecerá (ya nos parece a muchos) insoportable.

Borges se imagina un mundo (Tlön) en donde el idealismo filosófico del siglo XVII de George Berkeley es visto como el sentido común y la “doctrina del materialismo” es considerada una herejía, un escándalo y una paradoja. A través de la descripción de los lenguajes de Tlön, la historia juega con la cuestión epistemológica de cómo los lenguajes influencian a que los pensamientos sean posibles. También contiene varias metáforas de la forma en que las ideas fluyen sobre la realidad. Este último tema es explorado inteligentemente en el comienzo, mediante la descripción de objetos físicos que son llevados a la existencia por la fuerza o poder de la imaginación, pero luego este tema se vuelve más oscuro cuando la idea de Tlön comienza a atraer a la gente y dejan de poner atención a la realidad de la tierra.

Por su parte, Orbis Tertius es un conjunto de recopilaciones literarias creadas por una sociedad “secreta y benévola”, que se propone crear un planeta. En el cuento es casi nula la mención de Orbis Tertius, porque su aparición en la historia tiene que ver con la paradoja temporal que Borges plantea en la mayoría de sus relatos. No está demás mencionar, entonces, que Orbis Tertius es una utopía soñada por algunos de los creadores de Tlon.

Gran parte de la historia se relaciona con el idealismo filosófico de George Berkeley, tal vez mejor conocido por cuestionar si un árbol cayendo en el bosque, que no es visto por nadie, hace ruido (Berkeley, obispo anglicano, resolvió esta pregunta para su propia satisfacción diciendo que existe el ruido porque Dios está siempre allí para escucharlo). La filosofía de Berkeley privilegia a la percepción sobre cualquier noción de “cosa” en sí misma; cuando se habla de un objeto real, en realidad se habla de la percepción que se tiene de él.

En el mundo imaginario de Tlön, un idealismo berkeliano “sin dios” es el sentido común y a pesar de la evidente idealización de ese mundo las enciclopedias cada vez hablan más en sus nuevas ediciones sobre ese mundo que amenaza con expandirse a pesar de su falta de pragmatismo. (Tomado y modificado de la wikipedia)

La última broma o guiño realfantástico-político que cierto editor le hizo a Borges es que en su postrera edición de “Ficciones” han buscado un prologuista que haria las delicias del autor.

¿No lo saben aún?

Se trata de nuestro presidente de gobierno Rodriguez Zapatero, si.