Patrones, ruido y señales

Seguro que conoces esta imagen que ilustra todos los ejemplos de ilusiones ópticas, se trata de hacer comprender al observador que existen en realidad dos imágenes, un rostro femenino y un saxofonista. Las dos imágenes son perceptibles para casi todo el mundo pero sólo podemos percibir una por vez, ahora el rostro, cerramos los ojos y ahora aparece el saxofonista. Una vez que hemos descubierto el truco incluso las captamos simultáneamente aunque tal cosa es imposible. Pero nuestra consciencia cambia de registro en fracciones de segundo, una vez que estamos entrenados tenemos la sensación de que captamos la imagen de una vez pero no es cierto: ahora vemos a la muchacha y luego al saxofonista.

Nuestro cerebro es un buscador constante de patrones y en esa figura existen dos patrones que están realmente ahi.

Pero a veces el problema de detección de patrones es mucho más complicado porque a veces hay patrones que se encuentran ocultos en el ruido. ¿Qué ves en la siguiente figura?

La mayor parte de nosotros verá un perfil humano, un tipo con gafas quizá, pero ¿has llegado a ver que existe otro patrón? Mas concretamente ¿has visto la palabra “Liar”?

Bueno, si no es así no desesperes porque a veces existen patrones que están ahi pero nos los vemos, se trata de lo que más abajo llamaré errores tipo 2 o falsos negativos. Más concretamente ver la palabra “liar” no es cosa fácil porque no se encuentra en la misma linea que el rostro, sino que se encuentra escondida entre “ruido”, pues ¿quién iba a encontrar esa palabra si en realidad está escrita en diagonal? Nuestro cerebro estaba buscando tal y como encontró el rostro, es decir de forma perpendicular a la visión, no buscaba en diagonal. Pero ahi está.

Otro ejemplo, ¿que ves aqui?

Es muy posible que esta escena paisajística evoque en ti algunos recuerdos, pero lo más probable es que hayas visto una pareja mirando el mar pero que te haya pasado inadvertido que englobando todo el paisaje hay un patrón escondido: si un bebé. Te ha pasado inadvertido porque no has percibido ese patrón, otro error tipo 2.

Los errores tipo 2 (falsos negativos) o no ver algo que estaba ahi suelen producirse por ciertos trucos figura-fondo mediante los cuales engañamos a nuestra visión, el más conocido de todos es este efecto Thatcher que consiste en mostrar dos fotografias de la ex-ministra pero invertidas y pedir al sujeto que diga si son o no la misma fotografia. El entrevistado suele decir que si pero que en la foto de la derecha percibe algo raro.

De modo que cuando se pone la fotografia del derecho cae en la cuenta de la deformación del rostro que anteriormente le habia pasado desapercibida.

Como aqui:

Lo cierto es que nuestro cerebro se ocupa constantemente de encontrar patrones con sentido y muchas veces fracasa en ello (sobre todo si intenta encontrar patrones en la pintura moderna). Hablamos entonces de dos tipos de errores:

1.- Los errores tipo 1 que consisten en encontrar falsos positivos, es decir en encontrar patrones con sentido alli donde no hay nada.

2.-Los errores tipo 2, es decir no ver ciertos patrones que se encontraban ocultos tras el ruido, alli donde nuestro cerebro decidió no buscar.

Naturalmente los errores tipo 1 son más frecuentes que los errores tipo 2 y lo son porque desde el punto de vista evolutivo  es más importante detectar un patrón (por ejemplo de amenaza) aunque sea falso que no percibir una amenaza que resultare verdadera. La evolución privilegió los errores tipo 1   y es por eso que tenemos ansiedad, ataques de pánico y cosas asi, en ausencia total de estimulos peligrosos. Para un cavernícola sin embargo, confundir el rumor del viento con el ataque de una fiera emboscada le daria ciertas ventajas sobre operar al revés. Todo lo más se llevaria un susto, pero siempre es mejor asustarse en vano que ser devorado por una fiera.

Con todo nuestro cerebro es un magnifico constructor de reconocimiento de rostros y es por eso que tenemos esa especial habilidad en encontrar patrones que nos recuerden caras. Hasta en Belmez se encontraron rostros en el suelo, ¿las recordaís? Nuestro cerebro es un especialista en transformar ruido en señales intencionales y con significado.

Nuestra capacidad para encontrar patrones alli donde no lo hay sino por azar (es decir sin la intención de alguien de mostrar un patrón determinado) es increible.

Nuestra capacidad para creer que eso es la cabeza de un caballo puede desplazarse a algo más puesto que la percepción no se compone sólo de significados, hay que añadirle además la intencionalidad y la agenticidad que se encuentran asociadas con cualquier tipo de percepción.

Asi cuando percibimos algo -sea algo que está realmente ahi o sea algo que no lo está- nuestro cerebro busca primero a qué se parece, luego se pregunta a través de una misma red semántica qué intenciónalidad tiene ese algo (usualmente si es amenazador para nuestra integridad fisica) y además construye una hipótesis de agenticidad, es decir quién es el agente portador de esa intencionalidad.

La evolución privilegió los errores de tipo 1 y por eso los humanos somos capaces de elaborar creencias, que es la búsqueda de agenticidad o causalidad ¿quien puso eso ahi y con qué intención?. Si algo tiene sentido es predecible que tratemos de encontrar además esa intención y esa agenticidad y es por eso que nosotros los humanos somos tan procilves a creer en cosas que no están realmente ahi y a construir complejos sistemas de creencias que las apoyen.

Todo depende de la dopamina, pues es éste el neurotransmisor que se ocupa (si tiene un pulso alto) de encontrar patrones y de no encontrarlos si su pulso es bajo.

Es por eso que las enfermedades mentales se parecen tanto -en su producción de identificar patrones- al arte. Al fin y al cabo la única diferencia formal entre un artista y un esquizofrénico es el consenso que se establece sobre qué patrones estan bien o mal vistos y dentro de los primeros aquellos que son originales o vulgares.

Es posible pues predecir que lo humano se caracteriza por  autoengaños consistentes en encontrar patrones alli donde no los hay. Aquellos de ustedes que quieran ir mas lejos pueden escuchar-ver este magnifico video de Michael Bellmer.

Funerales

Los funerales son un magnifico observatorio para un psiquiatra y es por eso que no suelo ir a ninguno pues me obligan a trabajar gratis.

Recientemente he asistido a uno de ellos -inevitable- y naturalmente ejercí de observador, me centré sobre todo en la viuda de hecho y su coro de cariátides.

Entre suspiros decia: ” nos queriamos tanto, era tan bueno”, se referia al finado mientras yo pensaba en el Absoluto de la Bondad y me preguntaba cómo era posible que dijera que habia sido tan bueno si conmigo habia sido tan cabrón. Metí el comentario en el frigorifico y seguí oyendo sus declamaciones que iban variando según el cansancio y el aburrimiento de la sesión tanatorial.

– “Era tan hombre, un verdadero hombre”. Tal aseveración me puso en guardia pues al finado no se le levantaba desde el paleolítico superior. Enseguida me tranquilicé cuando recordé la frase de otro finado, en este caso de Berlanga que dirigiéndose a Paco Umbral le dijo:

– A las mujeres Paco no les gusta follar , lo que les gusta es largar e ir de compras”.

O sea que seguramente para la viuda de hecho el finado era muy hombre porque no se la follaba casi nunca, es eso -al fin y al cabo- lo que una mujer espera de su marido de hecho y a largo plazo, que la deje en paz genital.

Pero por la boca muere el pez porque un poco más tarde y guíada por el hastío de la situación exclamó:

-“El comía de mi mano, dependía tanto de mi, incluso se duchaba cuando yo le decía”.

Ella- la viuda de hecho- no cayó en la cuenta de que estas afirmaciones se contradecian entre sí, pero tal cosa no pasó inadvertida para mi mirada pericial. Me acordé entonces del autoengaño y de como habia evolucionado tal estrategia conductual: al fin y al cabo todos nos autoengañamos al intentar aparecer ante los demás como mejores de lo que en realidad somos, el engaño está destinado a la autopromoción. Lo cierto es que algunos de nosotros y movidos por una especie de estética intelectual no lo tenemos tan fácil y no seríamos capaces de agrupar tales comentarios uno tras otro pues nuestro raciocinio nos advertiria de su contradicción.

Entonces comprendí que me hallaba frente a una histérica, una persona falsificadora de la realidad.

A mi lado habia un sujeto hemipléjico del que apenas nada recordaba y que lloriqueba presa de una especie de labilidad emocional de tipo frontal y al que me dirigí para preguntarle como iba el Barça (en esos momentos me interesaba más ese resultado que el curso del funeral). El hemipléjico -que aseguró que era tio mio- me dijo que no tenia móvil y que por tanto nada podia saber del asunto, de modo que me puse a pensar en la Bondad como ideal platónico, como Absoluto.

Y pensé que era imposible que una persona sea tan buena con unos y tan indiferente para con otros y entonces me vino a la cabeza  aquella frase certera dicha por alguna persona importante (cuyo nombre no recuerdo) de que “La maldad existe porque las personas de bien miramos hacia otro lado”.

Y comencé a atisbar que es cierto, que sólo miramos la verdad de frente cuando nos sentimos inmiscuidos pero que pocas veces lo hacemos cuando los afectados son otros. Si la bondad es un universal no puede haber afectados, no puede haber damnificados. Y yo lo era, lo soy.

Después pensé en otra cosa que habia leido en Trivers a propósito del engaño y del autoengaño y me di cuenta (ese dia aprendí mucho de la falsedad humana) que no existe un consciente y un inconsciente sino diversos grados de conciencia que se acompañan de ciertos roles que pueden vivirse uno después del otro y vivirse sin contradicción (Freud lo habia dicho), existen narrativas solapadas que conviven en el cerebro humano sin darse cuenta de que son incompatibles cognitivamente hablando.

Lo cierto es que no somos sólo culpables de lo que hacemos sino de lo que somos incapaces de deshacer y es por ello que lo que la viuda decía me sonaba a falsedad.

Y lo cierto es que nuestro cerebro no está diseñado para encontrar la verdad sino para sobrevivir, debe ser por eso que hemos coevolucionado con los mentirosos (a fin de desnemascararlos) pero a su vez los mentirosos han refinado sus mentiras a fin de no ser descubiertos. El mentiroso tuvo que sofisticar su estrategia de engaño y la mejor forma de hacerlo es creer sus propias mentiras (autoengaño), asi la verdad pasa al inconsciente y la mentira transita por diversos roles y espacios de la conciencia transformándose en conducta y en comunicación. Pero esta estrategia tiene sus costes y el más conocido es la fragmentación y por tanto la perdida del sentido de la realidad, es por eso que la viuda de hecho aparece a ojos de los que la escuchan como una persona inconsistente pero no mentirosa (¿cómo saber si miente o no?)

No podemos saber si una persona que se miente a sí misma nos está mintiendo pero existen ciertas señales de tal cosa. Una de ellas es que nos resultan inconsistentes y superficiales en sus apreciaciones, la siguiente es que los estados de ánimo coexisten y se relevan con celeridad y la última es que existen señales de inconsistencia afectiva a través de otras pruebas, en el caso de la viuda susodicha, uñas pintadas y abrigos de visón.

Tal inconsistencia procede del hecho de haberse especializado en la mentira como estrategia común de interacción y que se detecta como falsedad o inautenticidad. El mentiroso sale airoso de sus mentiras pero es detectado como una persona histriónica, superficial y no fiable.

A esas horas ya sabia yo que Messi habia marcado, por fin, el primer gol.

La modernidad liquida

Zigmunt Bauman es un sociólogo polaco que escarbó sobre las condiciones de la modernidad y que a mi juicio representa junto a Baudrillard y a Lipovetsky una triada de pensadores que he rescatado en este blog por la pertinencia de sus ideas en cuanto a modelos explicativos de la decrepitud de nuestro tiempo. En el post anterior hablé de las ideas de Lypovetsky en cuanto a la evolución de la modernidad-postmodernidad-hipermodernidad.

La idea de “modernidad liquida” de Bauman es muy parecida a la idea de de Lipovetsky de la que hablé en el post anterior.

He encontrado un video traducido al castellano que puede resultar de interés a aquellos que están interesados en comprender como las relaciones entre los individuos y las creencias compartidas a través de los medios de comunicación o las relaciones entre sujetos-Estado tienen mucho que ver con la esencia de las subjetividades individuales. Y por tanto tambien con la patología mental.

Aqui hay un buen articulo resumen de las ideas de Bauman.

La hipermodernidad

Cuando me hacen una entrevista es usual que los periodistas busquen un titular con el que adornar su reportaje. En el ultimo año el titular mas buscado es éste: “la crisis económica dispara la incidencia de enfermedades mentales”. Es por eso que la pregunta obligada es ¿cómo afecta la crisis económica a la población en materia de salud mental?

Los periodistas creen que las enfermedades mentales aumentan con las dificultades económicas y salen bastante sorprendidos cuando les cuento la verdad sobre el asunto: que las enfermedades mentales son muy tozudas en cuanto a su prevalencia y suelen mantenerse en cifras muy parecidas en todos los entornos y en todas las épocas, al menos en lo que respecta a las enfermedades mentales más graves como la esquizofrenia y el trastorno bipolar que se reparten cada una de ellas un 1% de prevalencia-vida en la población general.

Lo cual no significa que no haya aumentado el sufrimiento mental pero en realidad la variable critica para este aumento no hay que ir a buscarlo en las crisis sino en los excesos de las sociedades opulentas.

Recientemente escribi una predicción acerca de la influencia de ciertos escenarios en la salud mental de las personas en un post que titulé “Predicciones sanitarias sobre la postcrisis”, en una especie de profecía de medicina-ficción que precisaría que se cumplieran ciertas premisas apuntadas por Niño Becerra.

La opulencia genera trastornos mentales mientras que la privación cohesiona a las sociedades, asi no es raro que en época de desastres o guerras disminuyan las enfermedades mentales.

La razón por la que nos acoplamos tan mal a la abundancia es de carácter evolutivo: los seres humanos procedemos de una estirpe de homínidos que medraron en condiciones arcaicas de recursos dispersos, glaciaciones, riesgos procedentes de los depredadores, tóxicos ambientales, venenos y hambrunas. No cabe duda de que nuestra especie ha tenido un enorme éxito para sobrevivir a estas condiciones pero estamos poco habituados al aire acondicionado, a los viajes rápidos, a la comida basura y altamente calórica, a la prisa y a la exigencia de altos rendimientos. Estamos bastante mal adaptados a las condiciones de abundancia y cuando nos enfrentamos a una época así aumentan nuestras calamidades subjetivas puesto que no sabemos gestionar los excedentes que hemos contribuido a crear desde la complejidad social.

Y a todo eso le llamamos estrés, es otra manera de decir que nos volvemos bastante majaretas cuando lo tenemos todo y comenzamos a pensar en acumular más y más excedentes por si acaso.

En realidad todos estos escenarios están bastante bien dibujados por ciertos filosófos que han ejercido de notarios de nuestro tiempo. Uno de ellos es Baudrillard, el otro  Lipovetsky.

Gilles Lipovetsky es uno de los filósofos que se han ocupado de diseccionar el deseo de nuestros contemporáneos a través de las interrelaciones enmarañadas que se forjan entre el Yo individual, las creencias compartidas, las exigencias de las sociedades opulentas, los poderes mediáticos y la omnipresencia del consumo que es a su parecer es el eje de torsión donde se enroscan gran parte de nuestros malestares de hoy.

Lo que Lipovetsky describe es la torsión que las sociedades han sufrido durante esa época que él mismo llamó “La era del vacio” y otros han denominado “sociedad liquida” o “postmodernidad” y que puede definirse a partir de los siguientes hechos:

  • Amortización de todos los ideales propuestos por la modernidad.
  • Relativismo y fascinación por los modelos sociales -todo es un constructo social- y abandono de los fundamentos biológicos de la conducta humana.
  • El culto al ocio, a la imagen y a la apariencia.
  • Aversión por al sacrificio, el esfuerzo y el dolor y sustitución por un hedonismo vacuo.
  • Crisis de toda autoridad y sacralización del deseo individual.
  • La laicización del mundo que procedia de la modernidad encontró inmediatamente sustitutos a través de cultos cuasireligiosos como los que podemos observar en la new age, cultos refundidos y sincréticos, donde lo que destaca es la posibilidad de encontrar una religión a la carta, una religión atea, lo que explica el éxito del budismo entre nuestros ciudadanos desorientados.
  • Hiperinflación del individualismo y del Yo.
  • Adopción de máscaras de identidad social como el ecologismo y otras causas. “politicamente correctas” que se adoptan sin critica y sin criterio. En este post existe un buen modelo explicativo de cómo se forja la opinión de la mayoria.
  • El culto por lo efímero y lo fungible que alcanza a las relaciones de pareja y que destruye el tejido social a base de multiplicar las uniones, las parejas, los hijos, los domicilios o las deudas.
  • La busqueda de la felicidad individual como “trabajo” personal y derecho privativo del individuo que se sostiene en la convicción de que “uno tiene derecho a hacer lo que quiera” y que se ha transformado en el ideal de toda una generación. El deseo individual ha pasado a ser el unico referente sagrado con el que el individuo se identifica y al que se postra, un deseo que se sostiene con:
  • El consumo infinito e insostenible es la consecuencia del punto anterior. Las cosas parecen ir bien mientras podamos consumir incesantemente pero todo parece venirse abajo cuando vienen vacas flacas y no tenemos ya más dinero para gastar.

Lo cierto es que todos los puntos que acabo de citar nada tienen que ver con la crisis económica sino que mas bien la crisis es la consecuencia del “cafe para todos” en que transformamos nuestra sociedad mientras creímos que aquel modelo podria ser sostenible.

No lo es y no estoy en condiciones de saber si esta decepción podrá por sí misma generar malestares mentales, lo que es seguro es que las enfermedades mentales graves seguirán persistiendo en el mismo porcentaje señalando su independencia de las condiciones de vida, mientras otras es muy posible que desaparezcan o que muten hacia nuevas máscaras donde pueda ocultarse mejor el deseo de no ser quien realmente somos.

Mi conclusión es que las enfermedades mentales y el sufrimiento mental tienen mucho que ver con un orden biológico ligado a la hominización y que representan un peaje evolutivo: el precio que hemos de pagar los sapiens por tener un cerebro con tantas prestaciones  inteligentes. Pero tambien, que las sociedades a través de las creencias compartidas forjan las condiciones para que aparezcan otros malestares que no se encuentran entre nuestro acervo genético sino que suponen neodesarrollos del sufrimiento mental  que tienen que ver con las expectativas que hemos ido construyendo acerca de nosotros mismos, de nuestra ubicación en el mundo y de nuestra capacidad -casi siempre ilusoria- de enfrentar problemas nuevos con un aparato psíquico en cierto modo simiesco aún y presidido por las leyes de la conservación y la reproducción.

No es de extrañar pues que junto al bienestar y la seguridad alcanzadas haya todavia mecanismo en nuestro cerebro destinados a la rivalidad, a la envidia, a los celos, al odio, al rencor, a la culpa y al miedo sin definir (ansiedad) que coexisten con el agua corriente, Internet, las carreteras, los móviles o la electricidad.

Simplemente estos mecanismo han quedado en paro, no sabemos utilizarlos ni integrarlos, es por eso que desde algun lugar donde hemos conseguido disociarlos nos siguen amargando la vida.

El desdoblamiento del tiempo

Jean Pierre Garnier Malet es un fisico especializado en mecánica de fluidos que recientemente ha estado en nuestro pais presentando el libro cuya imagen acompaño y que mereció además una “Contra” de la Vanguardia (puedes leer la entrevista aqui) que es una sintesis de su teoria del desdoblamiento del tiempo, algo que ya conociamos a través de la fisica tanto de lo diminuto (cuántica) como de lo colosal (nivel cosmológico). Las ideas de Garnier Malet vienen a decir que este desdoblamiento del tiempo sucede tambien a escala de nuestro cerebro y que nuestra vida psíquica se encuentra influida por este hecho del desdoblamiento algo que los psiquiatras y psicólogos ya estabamos acostumbrados a observar en la clinica a través de las múltiples formas de la disociación: heautoscopia, vivencias cercanas a la muerte, despersonalización, estados crepusculares, la desrealización o las personalidades múltiples.

Algo que ya conociamos desde el celebre experimento de Libet que recuerdo a los lectores a continuación y del que ya hablé en este post sobre “Tiempo y conciencia”:

Experimento de Libet:

Consistió en pedirle a los sujetos que doblasen varias veces un dedo, o la muñeca de la mano derecha, pero a intervalos irregulares, de manera espontánea. Al mismo tiempo deberían fijarse en una pantalla en la que aparecía un reloj digital, para recordar el instante en que se les pasaba el impulso por la cabeza. Durante el proceso se tomaba la gráfica de las corrientes cerebrales y el resultado fue que la chispa consciente se producía, en promedio, entre 0,3 y 0,4 segundos DESPUÉS de la aparición del potencial de alerta. Cuando los sujetos empezaban a acariciar la idea de doblar el dedo, la acción ya estaba decidida en realidad.

En realidad Libet no hizo sino repetir con medidas extraídas de electrodos implantados en la corteza somatosensorial el mismo experimento de Kornhuber llevó a cabo en los años 70 a través de medidas realizadas con EEG. Trataron de cronometrar los tiempos de una actividad cerebral motora comparándola con la medida voluntaria derivada de mover el dedo índice de una mano al azar.

Lo que encontraron fue que existía un retardo significativo entre el potencial eléctrico registrado en el EEG -en la corteza cerebral- y el movimiento real del dedo y que era de, aproximadamente, un segundo o segundo y medio.

¿Significa esto que la voluntad consciente necesita de ese segundo o segundo y medio para actuar?

Lo que concluyeron sus autores es que la decisión de mover el dedo era una pura ilusión porque -en cierto sentido- estaba ya programada de antemano en la actividad inconsciente del cerebro.

La mayor parte de los que citan el experimento de Libet en realidad lo hacen para negar el libre albedrío y defender el determinismo cerebral, lo que dice Garnier es precisamente lo contrario: que el cerebro opera con un tiempo distinto al de nuestra conciencia, algo que Penrose ya habia dicho aunque sin intuir que el tiempo puede ser desdoblado en nuestra mente, que existen dos tiempos, algo asi como el tiempo real en que transcurre nuestra percepción y otro tiempo que Garnier llama cuántico y que puede definirse como una sopa de posibilidades donde unas colapsan y otras se materializan guiadas por la intención.

Fotografia de Manu Momprol

Este desdoblamiento del tiempo significa que podemos anticipar un suceso futuro, modificarlo y volver para inscribirlo en nuestra memoria en tiempo real, eso es lo que hacemos durante el sueño a través de una memoria del futuro que reescribe cada noche la memoria con la que abordaremos el dia siguiente.

Este constante diálogo entre el futuro y los acontecimientos diurnos tiene su colofón durante el sueño REM o paradójico, llamado asi porque aunque nos encontremos dormidos nuestra actividad mental es similar a la de la vigilia a 40 Hz, la diferencia con la vigilia es sólo que no podemos movernos y que no hay ruido que interfiera entre los dos tiempos.

Es precisamente durante esta fase del sueño cuando nuestro cuerpo energético y nuestro cuerpo material se encuentran y se refunden modificando y reescribiendo la memoria.

Garnier propone la hipótesis del doble con amplios ecos literarios, míticos y psiquiátricos para explicar las relaciones que debemos mantener con ese futuro o con esa parte nuestra que viaja hacia adelante y que es capaz de arreglar o preparar las cosas para que no se avecinen desastres. Anticipar algo es en realidad una forma de modificar ese algo.

Para Garnier es el pensamiento y no las acciones los que contienen los potenciales para modificar el mundo, asi propone un pensamiento positivo y “no desear a nadie lo que no quisiéramos que nos sucediera a nosotros” como guia de positividad y de cambio. Mantener diálogos con nuestro doble y dejarle el mando un minuto antes de acometer el sueño modificará de forma positiva el despertar y las condiciones del mañana. Se trata de un ejercicio como beber o comer que ha de hacerse a diario y casi siempre en la intimidad cercana al sueño.

Durante la vigilia hay demasiado ruido para mantener diálogos con nuestro doble aunque pueden realizarse ciertos experimentos cotidianos para comprobar el poder del pensamiento positivo sobre las conductas de los demás. Propongo que el lector escuche la conferencia que Garnier dictó en Barcelona, es un poco larga pero puede extraerse de ella mucho jugo.

Oir la conferencia de Garnier:

En esta web o en esta otra.

El psiquiatra amurallado

Este mes de noviembre ha tenido lugar un acontecimiento insólito en la psiquiatria española: el I Simposium internacional relativo a “Psiquiatria y experiencia religiosa”, celebrado -como no- en Avila y que no se si con intención o sin ella ha coincidido con la visita del Papa a nuestro pais.

Lo cierto es que se trataba de hablar sobre esa “tierra de nadie” donde se dan cita la experiencia religiosa y la experiencia psicopatológica, una primera  aproximación -muy timida aun- de explorar esos territorios confusos e inexplorados por la ciencia oficial que han sido ninguneados y donde la psiquiatria ha entrado casi siempre a saco rotulando como patológicos ciertos fenómenos -siempre dudosos para la pericia psiquiátrica- pero que cada dia más huelen a espirituales o a experiencias modificadas de conciencia (estados alterados de conciencia) y no tanto a patologia mental.

La razón de este abandono es histórica y politica: la mayor parte de los psiquiatras somos ateos. Lo cierto es que los psiquiatras somos los mas descreidos de los médicos, al menos en España segun ciertas estadisticas que se presentaron en el simposio. Pero no sólo somos ateos sino que además de eso, al menos los psiquiatras de mi generación somos -fuimos- “progres”, muy influidos por la antipsiquiatria, el marxismo y el existencialismo sartriano. Somos algo más que ateos, somos -fuimos- nihilistas apresados, entre la generación de nuestros mayores muy politizados por la experiencia de la guerra civil y la que nos sucedió, la generacion X,  una generación de psiquiatras cínicos que no solamente no creen en Dios sino que no creen en nada. Por no creer no creen más que en los psicofármacos aunque relativizándolos en una atmósfera de escepticismo como corresponde al postmoderno modo.

Los organizadores del evento promocionaron de paso este libro -religion y psiquiatria- dirigido por Van Praag, Verhagen, Cox y Lopez Ibor y que subtitulan con el sugerente tópico: “Mas allá de las fronteras”. El lector interesado hará bien en no comprar el libro (que está en inglés) y en leer este post donde les contaré en resumidas cuentas de qué habla el texto.

Lo cierto es que el tema del simposio parecia muy atractivo y convocó a un numeroso grupo de profesionales -casi todos ellos procedentes de la WPA- que dotaron al encuentro de una cierta estética ecuménica con velos islámicos, negritud espiritista de America latina, santeros cubanos y del Bronx y mucho incienso, mucho, quizá demasiado. Personalmente eché en falta ciertas referencias a personas tan importantes como Ken Wilber o Stanislaw Grof que ni siquiera fueron citados por nadie. Claro que después de mirar con detenimiento el triptico del programa caí en la cuenta de que se trataba de un simposio sobre religiosidad y no de espiritualidad. Lo paradójico es que aun en Avila a nadie se le ocurriera hablar de Teresa de Jesús una de las misticas españolas -junto a San Juan de la Cruz- más importantes y conocidas y amplia conocedora de esos estados inusuales de conciencia que describe en el “Libro de su vida” que los psiquiatras siempre hemos calificado de patológicos cuando los vemos en contextos distintos. Hoy nadie osaría sostener que la santa de Avila tuvo una enfermedad mental, no es usual que un enfermo mental tenga una vida intelectual, literaria y civil tan densa y completa como la de la santa.

Si hago esta distinción entre religiosidad y espiritualidad no es por distinguir un fenómeno de otro, uno adosado a la creencia religiosa mientras el otro se encuentra relacionado con la mentalidad laica, con demasiada frecuencia se confunden ambos términos -como sucede en el titulo del libro- pero lo que creo es que la religiosidad y la espiritualidad participan de los mismos registros cognitivos tal y como más abajo les contaré: son el mismo fenómeno aunque den lugar a practicas diferentes.

Una de las ideas más repetidas durante el encuentro de Avila es la idea de la extrema vitalidad de la religión que parece resistir todos los embates posibles que le vienen de la politica, y seguramente de las otras religiones con las que compite por el mismo nicho creencial, pero es verdad que creer en algo sin pruebas es una de las prestaciones de la conciencia humana con el mismo valor adaptativo que hacer música o ejercer las matemáticas. La clave para entender las creencias no consiste en investigar sobre su contenido sino en la capacidad de nuestra conciencia -nuestro cerebro- de inventar, imaginar o especular acerca de las preguntas que nuestro propio cerebro es capaz de construir. La capacidad de creer es una prestación cerebral extraordinaria con independencia de lo que se crea.

El problema de las religiones y quizá su debilidad más patente es que son muchas a competir en el mismo mercado y cada una de ellas, al menos entre las más importantes están contaminadas de un etnocentrismo que en algunos casos puede ser salvaje y en otros casos esterilizante. El problema es que algunas de ellas se encuentran tan ligadas a lo cultural que es posible que los fieles de cualquier religión lleguen a practicar varias al mismo tiempo: el sincretismo religioso es muy frecuente en el mundo tal y como nos contó en este simposio el Dr Pedro Ruiz, psiquiatra del Bronx en Nueva York con amplios intereses y conocimientos en religiones precristianas de origen africano. Una religión para afuera y otra para adentro. Eso sucede en amplios grupos hispanoamericanos.

Las creencias religiosas, (pero tambien las creencias politicas y transformadoras de la sociedad) tienen un efecto protector en los seres humanos, les protege de los efectos indeseables del estrés, tal y como nos contó Victor Frankl en su peripecia en un campo de concentración nazi. La religión protege contra el estrés porque disminuye la impredictiblidad y favorece ciertas prestaciones que ninguna otra actividad humana puede por sí misma ofrecer. Ya conté en este post las funciones que la religión cumple en los cerebros humanos, no es de extrañar pues que tal y como sostiene el cínico House : “la religión no es el opio del pueblo sino el mejor placebo que existe”

Otra de las ideas que sostuvieron muchos de los ponentes al simposio fue la explicación de que el vigor de las ideas religiosas estaba determinado biológicamente. Van Pragg, uno de los defensores de esta idea ya formulada en la revista Nature por Larson y Whitman en 1997, mantiene la idea de que la religiosidad es un rasgo mientras que la religión , es decir la práctica de una determinada forma de religiosidad seria algo determinado y dependiente de la cultura.

Una de las pruebas que aporta Van Praag para demostrar esta idea es epidemiológica: existe cerca de un 70% de la población mundial que dice creer en Dios (En España la cifra es similar pero solo un 12 % confiesa que va a misa). La siguiente es el estudio de gemelos homozigoticos. Las pruebas sin embargo no son concluyentes.

Y no lo son porque en mi opinión el cerebro humano (casi todos los cerebros humanos) comparten rasgos cognitivos y experienciales que pueden estar relacionados con la religiosidad junto con otras caracteristicas humanas. La religiosidad es -en cualquier caso- un conjunto o cluster de rasgos que aisladamente nada tienen que ver con la religiosidad como destino común. La confianza, la autotrascendencia, la credulidad, la superstición, la creatividad, el empiricismo (o la tendencia a fiarlo todo a las propias experiencias) son rasgos comunes a todos los humanos y que pueden dar lugar tanto a sentimientos religiosos como a sentimientos de reforma politica (desde una posición atea) o a una pulsión por la creación o por el viaje, la exploración del inconsciente, la investigación cientifica, la poesia o el arte en general o la militancia activa en una causa. Además se trata de rasgos tan omnipresentes que hasta existe una relación de ellos con la esquizoidia (espectro de temperamentos esquizoides), no es de extrañar pues que muchos delirios esquizofrénicos compartan rasgos con el misticismo. Probablemente el nucleo común entre ambas experiencias consista en un endofenotipo esquizoide sin prejuzgar con ello ninguna psicopatologia sino una serie de rasgos comunes a toda la humanidad.

Segun Van Praag casi el 75% de la población mundial cree en Dios, lo que a su parecer fortalece la idea de que el sentimiento religioso es predominante y resistente a la extinción como cualquier rasgo biológico.

Pero yo no estoy de acuerdo con eso por las siguientes razones:

1.- A la mayor parte de la población mundial también les gusta mucho la música, seguramente sería difícil encontrar a alguien que no respondiera afirmativamente a la pregunta ¿Le gusta a usted la música?

2.- Sin embargo el responder afirmativamente a esta pregunta no significa que ese probable 90% de la población al que le gusta la musica tenga el mismo goce al escucharla, algunos tendrán un compromiso mayor que otros con ella, otros talentos especificos para ejercitarla y diferencias de gusto y usos: a algunos les guatará la musica introspectiva mientras que otros solo la usarán para divertirse, etc.

3.- El que la música guste a mucha gente no significa que exista un gen (o genes) para la música o que el gusto por la música preexista biológicamente.Es posible que la música nos guste a todos porque tiene que ver con los modelos que aprendimos en la adolescencia y la evocamos como acompañante necesario de escenas inolvidables.

4.- La música es un invento del hombre, sin él no habria música solo gorjeos, sonidos, rumores, ruidos y todo lo más armónicos de pájaros en celo sin el sentido espiritual que le damos los hombres a la música.

Cuando se hace la pregunta ¿cree usted en Dios? sucede lo mismo: hay muchas formas de creer en Dios y la mayor parte de esas creencias son banales, en el sentido de que no inducen conductas concretas ni preguntas filosóficas, ni metafisicas que impulsen hacia la expansión del universo cognoscible ni mucho menos cambios en la vida que impliquen modificaciones en el estado de conciencia o estados de fusión mistica, ninguno de los católicos que conozco han tenido jamás una experiencia espiritual y se adhieren a sus creencias religiosas de una forma acritica, por costumbre. La mayor parte de las personas que se consideran a sí mismas religiosas tienen un concepto pueril de la religión o lo que es peor, social y convencional, lo que más identifica a los creyentes son sus convicciones políticas.

De manera que no creo que la religiosidad tenga una base biológica y si la tiene se encuentra tan alejada de la creencia religiosa formal que no vale la pena desgajarla de otras actividades humanas. Tambien creo que la espiritualidad está unida a esa red semántica de búsqueda de sentido que alimenta el hecho religioso del mismo modo que la poesia o cualquier otra actividad humana de elevación espiritual.

Lo cierto es que la espiritualidad laica parece tener perdida la batalla con la religiosidad. Esta es una idea que sostienen algunos de los teóricos de la neuroteologia (como Adolf Tobeña) y que no tengo más remedio que recordarles desde aqui que Sigmund Freud ya sostenía -desde un punto de vista bastante pesimista- la misma opinión. Freud pensaba que la ilusión que empuja el sentimiento religioso nunca podria ser vencida por el empuje de la razón de manera que la única forma de progresar en la conciencia humana es integrar y superar las fases etnocéntricas de su desarrollo tal y como propone Wilber. Sin esa trascedencia ni la religión ni el sentimiento religioso no podrán nunca desembarazarse del fanatismo y de la idea de representan la Verdad revelada.

Hoy mismo el Papa en su visita a España lo ha dicho:

“España es el campo de batalla entre la laicidad y la religión”

¿Campo de batalla? ¿Es esa la manera de hablar de un hombre de Dios?